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16 nov 2014

Intertextualidad, ¿copia o inspiración?


Por:Rodrigo Cruz





Creación de Adán. Capilla Sixtina


Cuando identificamos que un artista ha tomado la obra de otro artista para hacer su obra, puede que nos preguntemos qué tan válida es esta apropiación. ¿será plagio? ¿copia? ¿falta de creatividad? o será que acaso puede ser algo legítimo y totalmente creativo.






Fuente bibliográfica
CRUZ, RODRIGO [sin fecha]. Intertextualidad, ¿copia o inspiración? [en línea]. [Consulta: 16 noviembre 2014]. Disponible en: https://ar.noticias.yahoo.com/video/intertextualidad-copia-o-inspiraci%c3%b3n-110000434.html. 

3 ago 2012

Plagios literarios: los casos más famosos


Los plagios más famosos de la literatura reciente es un tema espinoso, nos metemos en camisa de once varas, lo sabemos, porque a veces no es fácil diferenciar el plagio del homenaje, la intertextualidad o la burda copia… Pero la noticia sobre el plagio del que Guillermo Sheridan acusó recientemente a Sealtiel Alatriste nos hizo despertar las ganas de recordar los casos más importantes de los últimos años.


Dice la RAE, que plagiar es copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias. El delito de plagio atenta contra los derechos fundamentales que dimanan de la creación de una obra. El plagio lesiona las facultades morales del autor sobre su creación, al tiempo que perjudica también los derechos de explotación. Del mismo modo, el delito de plagio atenta contra el interés público en sus diversas facetas en la medida en que la obra plagiada, por no ser original, engaña al consumidor con la suplantación se pierde el vínculo que existe entre el verdadero autor y el fruto de su espíritu creador. 
Respecto a esos casos de plagios literarios más recientes, hemos recogido los siguientes:

Los plagios de Alfredo Bryce Echenique


El escritor peruano Alfredo Brye Echenique fue acusado en 2008 de haber plagiado 16 artículos periodísticos de medios como La Vanguardia, El periódico de Extremadura o la revista literaria Jano. Bryce Echenique fue encontrado culpable por el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual peruano, con una sanción de más de 20.000 dólares. El autor se defendió esgrimiendo que el plagio es una forma de halago, para más tarde confesar su culpa, pero entretejiendo su acción con una compleja trama de conspiraciones fujimoristas y errores informáticos cometidos por su secretaria.


El plagio de Camilo José Cela



Sobre la novela de Camilo José Cela La cruz de San Andrés, que ganó el premio Planeta en 1994, sobrevuela la sospecha de plagio. La escritora Carmen Formoso denunció que la obra de Cela se parecía demasiado a la suya, Carmen, Carmela, Carmiña, que también concursó para ese premio, y el caso está aún en tribunales. Como Cela murió en el 2002, el único acusado en el caso es el consejero delegado del grupo editorial Planeta, José Manuel Lara Bosch, en tanto que responsable de la difusión de la novela.

La parte acusadora argumenta que la editorial proporcionó el original a Cela. En 2009, la jueza que instruye el caso declaró que existían indicios de delitos contra Lara, con dos argumentos: que Formoso presentó su obra el 2 de mayo y Cela el 30 de junio, el último día de plazo, y el contenido del informe pericial elaborado por Luis Izquierdo, catedrático de Literatura española de la Universidad de Barcelona, en el que se concluye que la obra de Cela es un supuesto de transformación, al menos parcial, de la obra original.


El plagio de Carlos Fuentes


El mexicano Carlos Fuentes recibió la acusación de plagio en 1995 por parte del también escritor Víctor Celorio. Según este, pueden encontrarse en Diana o la cazadora solitaria (1994) unas 110 coincidencias textuales y varios personajes excesivamente similares a los de la obra de Celorio El unicornio azul, de 1985, difundida en una tirada reducida a costa del propio autor. Finalmente un juez federal desechó el caso y dio la razón a Carlos Fuentes y a la editorial Alfaguara.


El plagio de José Saramago



El escritor y periodista mexicano Teófilo Huerta Moreno acusó a José Saramago deplagio, implicando en el caso a Sealtiel Alatriste, al que parecen perseguir las acusaciones de practicar la copia. Huerta Moreno aseguró que Alatriste, por entonces director de Alfaguara México, le había hecho llegar a José Saramago su relato “¡Últimas noticias!”, y este se había inspirado en él para Las intermitencias de la muerte. El caso quedó abierto, pero el nobel portugués declaró que no vio y ni siquiera tocó con la punta de los dedos el cuento del reclamante, y que si dos autores tratan el tema de la ausencia de la muerte, resulta inevitable que las situaciones se repitan en el relato y que las fórmulas en que las mismas se expresen tengan alguna semejanza.

El plagio de la traducción de Manuel Vázquez Montalbán



Vázquez Montalbán fue condenado en 1990 a pagar tres millones de pesetas, en concepto de perjuicio moral, al profesor de la Universidad de Murcia, Ángel Luis Pujante, por plagio en la traducción que éste había realizado de la obra de Shakespeare Julio César, nada menos. Lo que descubrió el plagio fue el descuido en borrar las pistas: en la traducción de Vázquez Montalbán se reproducían las mismas omisiones que en la de Pujante. El caso sentó jurisprudencia en los derechos de los traductores sobre sus textos.

El plagio de Ana Rosa Quintana



La popular presentadora de televisión Ana Rosa Quintana se lanzó al mundo de la narrativa en el año 2000 con un título que acabó siendo premonitorio: Sabor a hiel, publicado por Planeta. La acusación de plagio, párrafos y páginas enteras copiados de tres libros (a saber: Mujeres de ojos grandes, de Ángeles Mastretta; El pájaro canta hasta morir, de Colleen MacCullough y Álbum de familia, de Danielle Steele), era irrebatible. Ana Rosa Quintana envió una carta a los medios de comunicación pidiendo disculpas a los muchos lectores de su novela; Sabor a hiel vendió 100.000 ejemplares. El tema de los “negros” literarios se puso de moda, al conocerse que tras la redacción del libro se encontraba David Rojo, periodista y excuñado de Quintana.

Paradójicamente, en las páginas de agradecimientos del libro se podían leer estas palabras de la presentadora, refiriéndose a David Rojo: Gracias por las incontables horas que hemos trabajado en esta novela, por su meticulosa investigación y por todas las locuras que hemos quitado a la versión final del libro.

El plagio de Jorge Bucay



De las 270 páginas de Shimriti, del escritor argentino Jorge Bucay, 60 fueron copiadas casi textualmente de La sabiduría recobrada, de la filósofa española Mónica Cavallé. Así lo hizo saber ella y Bucay reconoció la copia en su revista Mente Sana: Un error absolutamente involuntario permitió que los textos de la profesora Mónica Cavallé fueran incluidos en Shimriti sin la correspondiente y merecida mención de su fuente, declaró Bucay. Todo quiso solucionarse por un simple error de entrecomillado, pero habría que plantearse hasta qué punto pertenece a un autor un texto con tantísima “participación” de otro…


Los plagios de Lucía Etxebarria



Ya no sufro por amor (2005), de Lucía Etxebarria, contenía párrafos enteros del artículo "Dependencia emocional y violencia doméstica", publicado por el psicólogo Jorge Castelló en 2004 en Psicocentro. Etxebarria, fiel a su estilo, no dudó en declarar que esperaba que el escándalo ayudase a aumentar las ventas de su libro. Finalmente la disputa se solucionó por acuerdo económico (3.000 €) y el envío de un comunicado de la autora en el que reconocía un uso inadecuado de los materiales ajenos.


Pero no fue esta la única vez que se acusó a Lucía Etxebarria de plagio. Años antes, en 2001, la revista Interviú acusó a la autora de plagiar versos del poeta Antonio Colinas en su libro Estación de Infierno. Colinas quiso evitar polémicas:Sabía de la admiración de esta autora hacia mi obra, pero nunca hubiera pensado que se iba a materializar así. No pienso tampoco entrar en polémicas, declaró. La Justicia dio la razón a Interviú. En palabras del juez, “la revista dio información veraz, es decir, que la actora en el pleito judicial, Lucía Etxebarria, plagió a Don Antonio Colinas, prevaleciendo así la libertad de información (derecho de toda una colectividad) sobre el derecho individual del honor”.

El plagio de Agustín Fernández-Mallo



El pasado mes de octubre dimos a conocer que El Hacedor (de Borges), Remakehabía sido retirado de las librerías, por petición de la viuda de Jorge Luis Borges, María Kodama. Aunque a Fernández-Mallo no se le acusó de plagio, sino de insertar materiales protegidos por derechos de autor (El hacedor, de Jorge Luis Borges) dentro de una obra original, sin contar con el debido consentimiento de su propietaria, recuperó el eterno debate sobre el plagio y la intertextualidad.

El caso sigue abierto, pero lo cierto es que la novela de Agustín Fernández-Mallo ya no está en las librerías.

10 sept 2011

Copiar y pegar de la “abuela”




Por: F. Muñoz de la Peña


Desde que la Escuela es Escuela los alumnos hemos copiado y pegado, en ocasiones de la enciclopedia Espasa, en otras de la Álvarez o de la memoria de la abuela… Tan nefasto es copiar de las mencionas enciclopedias como de la Kalipedia si el alumnos no procesa la información. Veamos esta escena para entender el título de mi entrada:
Si los alumnos copian y pegan no es lo más preocupante, lo preocupante es que los profesores no usen una metodología que lo evite y algo muy grave y frecuente es que copien y el profesor no se entere. Mi amigo Pere Marqués así lo entiende también y propone soluciones. Es un tema recurrente y ya en el verano de 2005 reseñaba yo en este blog el magnífico artículo Más allá de copiar y pegar cuyo autor es Jorge A. Gálvez hoy Profesor del Instituto Tecnológico de Ciudad Madero (México) . Entre algunas de sus sabias reflexiones destacaba:
Un ejemplo de la problemática resultante del uso de las TIC, es fácilmente observable con las investigaciones hechas por Internet. Como profesor universitario estimulo a mis alumnos a usar Internet para realizar las investigaciones documentales requeridas en mi curso. Sin embargo, después de varios semestres de observación, me llamó la atención un fenómeno repetitivo que se puede resumir en 4 puntos básicos:
  • El estudiante considera a Internet como el único medio de búsqueda de información.
  • El estudiante considera que los resultados de su búsqueda en Internet son verdaderos per se.
  • En la mayoría de los casos, el estudiante se limita a copiar textos y a pegarlos en su trabajo sin ninguna lectura analítica y reflexiva sobre su pertinencia.
  • En términos generales, no saben buscar en Internet.
Naturalmente, los resultados de tan pobre acercamiento a la investigación documental son pobres y limitados. Si a esto sumamos una deficiente formación en metodología, nos encontramos con que los estudiantes entregan documentos que rayan entre lo absurdo y el plagio.
Jorge A. nos propone estrategías para evitar esto y nos recomienda para enseñar a buscar información veraz a nuestros alumnos en Internet el  Capítulo 3: Buscar y encontrar información en la Web del imprecindible libro Internet y Educación: Aprendiendo y Enseñando en los Espacios Virtuales de Jorge Rey Valzacchi.
Después de tanto tiempo las cosas no han cambiado tanto…y es de gran interés repasar de nuevo algunos principios básicos.

4 abr 2011

¡Ojo! Cortar y pegar sin citar es plagiar

La Universidad de Granada prepara una campaña de concienciación contra el plagio en sus 21 bibliotecas

Concienciar a los más de 60.000 alumnos de la Universidad de Granada de que copiar fragmentos de otros textos sin citar al autor es un delito y una práctica deshonesta no es tarea fácil, máxime desde que internet se ha constituido en todos los hogares como principal fuente de información. Un grupo de profesores asumió esta batalla hace apenas tres años con la creación de la Plataforma contra el Plagio de la UGR y ya han conseguido importantes avances, entre ellos incorporar a los programas docentes la advertencia al alumnado de los peligros de plagiar. Pero los estudiantes tienen que ver que el rechazo al "corta y pega" no es exclusivo de un profesor quisquilloso y para eso se ha ideado una nueva campaña de concienciación en las bibliotecas universitarias. 

"Es importante sacar del ámbito de las aulas las consignas contra el plagio, para que vean que son reconocidas por toda la comunidad universitaria", explica la directora de la red de bibliotecas de la UGR, María José Ariza. 

La idea en la que están trabajando es elaborar una cartelería bajo el lema Cortar y pegar, sin citar, es plagiar, que se coloque en todos los rincones de los 21 puntos de servicio que tiene la red de bibliotecas de la UGR; realizar un decálogo con las nociones básicas sobre lo que se considera plagio; y enseñar a los usuarios de las bibliotecas universitarias cómo pueden utilizar los recursos citando correctamente a las fuentes. 

A mediados de 2010, la Plataforma contra el Plagio solicitó al Rectorado que reforzara la información sobre el plagio a los estudiantes. "La mejor herramienta es educar sobre el fenómeno en las escuelas, institutos y universidades, ya sea con comités de expertos o con penas tipificadas en los reglamentos estatutarios", decía la coordinadora de la Plataforma contra el Plagio, Rosa María Medina Doménech. 

Es ahora cuando se está trabajando en esta medida que, según la directora Ariza, podrá llegar a las bibliotecas para antes del verano. La idea de orquestar desde la biblioteca universitaria una campaña contra el plagio va a permitir además reforzar la formación de los docentes contra el mismo. 

"Estamos analizando los distintos programas informáticos que hay actualizados para detectar el plagio con la idea de poner a disposición del profesorado uno en nuestra web", añadió Ariza. 

Y es que el mismo personal que trabaja en las bibliotecas universitarias ha detectado el mal uso que los alumnos le dan a los recursos. La cultura del "corta y pega" se ha extendido en todos los ámbitos académicos y ya ha traspasado la frontera al mundo laboral del más alto nivel . El último gran escándalo se dio a conocer hace poco más de un mes, cuando el ministro de Defensa alemán, Guttenberg, se vio forzado a dimitir tras descubrirse que había plagiado su tesis doctoral. "El mejor instrumento es la prevención", insiste Ariza.




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