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3 mar 2018

El canto del cisne y la violencia en la escuela

Por: José Tranier  José  Tranier




Cuando la ola neoliberal golpea con fuerza los índices de miseria y muerte forman parte de "lo esperable".

Una antigua creencia proveniente de la mitología griega suele aludir el cantar del cisne —ave que permanecía muda durante casi toda su existencia— como metáfora "última" de intervención antes de que ésta muera. Sin embargo, si nuestro objetivo fuese intentar señalar o compartir un breve análisis en torno a las formas de violencia escolar —mero eufemismo o "espejo" de violencia social y política— dicha metáfora quizás no nos alcanzaría del todo para abordar los motivos por los cuales la escuela termina siendo (la mayoría de las veces) como aquel escenario en donde las formas de violencia social y política se materializan. De esta manera, así como un terremoto activa la posterior alerta de tsunami como consecuencia "esperable" en alguna otra parte del mundo; en su correlato social local, podríamos argumentar algo semejante en relación a que cada vez que una "oleada neoliberal” comienza a golpear con fuerza, los índices de violencia, miseria, pérdida de fuentes laborales y muerte también empiezan a formar parte del orden de lo "esperable".

Aquello pudimos comprobarlo históricamente, luego del estallido del 2001, con los primeros casos de asesinatos concretos en nuestras escuelas argentinas como formas inéditas de violencia institucional por parte de aquellas infancias resocializadas antes, en los años noventa. (Basta señalar la masacre de Patagones junto con el caso del adolescente cansado de que lo apodaran "Pan Triste") entre otros casos también emblemáticos que, lamentablemente, inauguraron este campo nuevo de inscripción política.

Si tomáramos entonces como punto de referencia los casos de violencia difundidos por los medios en el año anterior, incluirían desde suicidios adentro del aula, amenazas de bombas en diferentes instituciones escolares como nunca antes, cachetazos a maestras en las escuelas y a médicos en los hospitales; palizas recibidas a una alumna por parte de sus compañeras, asesinato de un niño de diez años por un adolescente de catorce y varios bebés arrojados a basurales como metáfora "magistral" (siguiendo palabras de Bleichmar escritas allá por el 2002) de "la convicción que tienen los miserables irredentos de que su prole no tiene ni tendrá otro destino" (1).

Aquí es entonces necesario para nosotros retomar la pregunta "clásica" sobre si una lógica política-económica impacta o no en la lógica de producción de subjetividad. Y, claro está, si tal respuesta fuese positiva (como efectivamente la consideramos al menos nosotros), ni los niños que hacen o que padecen el "bullying"; ni aquellas maestras golpeadas; o los médicos y enfermeras tratando de salvar vidas amedrentados y mucho menos aquellos bebés arrojados a la basura deberían ser abordados socialmente como meros acontecimientos "individuales" —o "particulares"— sino, por sobre todas las cosas, como síntoma de aquello que viene aconteciendo —y fundamentalmente vienen padeciendo— ciertos sectores sociales específicos en la actualidad: esto es, que el desamparo, cuando está expresado en políticas públicas (independientemente de los gobiernos que las lleven a cabo) siempre tiene —y tendrá— cara y contracara de diversas formas de violencia como respuesta.


Signos
Ahora bien, a diferencia de la metáfora de aquel canto del cisne, quien permanecía "mudo" hasta tanto y en cuanto el final se acercara inexorablemente, las sociedades, históricamente, pueden dar cuenta, tanto de su sufrimiento como de su propia capacidad de transformar el dolor en lucha y esperanza, mucho antes de que la intervención "final" dé lugar a acciones como las aquí antes narradas. La niñez emite signos.

Las infancias y juventudes emiten signos. Las escuelas emiten signos y las comunidades emiten signos al compás del "latido social" que se va internalizando o percibiendo como modelo de relacionamiento de vida imperante. En este sentido, frente a los embates que viene padeciendo el colectivo docente, quizás sea necesario volver a recordar que la educación es un campo en donde la teoría, la práctica, la cultura y la política se confunden inevitablemente, y donde la actividad intelectual debe necesariamente dar paso a la acción social y política ¿Cómo estar, entonces, lo suficientemente sensibilizados para poder "captar" esos signos? ¿hacernos eco de su sufrimiento, interrogar sus orígenes o la de intentar devolverles la propia historicidad que nos atraviesa y le da sentido con el fin de incluirlos en un proyecto esperanzador?

Mientras no podamos reconstruir estas respuestas colectivamente, el basural seguirá constituyéndose como punto de partida para muchas más vidas. Y mientras no podamos regenerar condiciones objetivas (que son siempre políticas) que permitan el reencuentro y la inclusión de aquel que sufre, aquellos signos permanecerán a su vez desperdigados como pólvora en el aire y haciendo anclaje en los ámbitos menos pensados o "equivocados". Estos son, paradójicamente, aquellos que tienen que ver precisamente con proteger y recuperar la vida: en las escuelas, en las plazas, en los barrios, entre los niños, con los maestros, en las guardias y en los hospitales.


TRANIER, JOSÉ, 09 de Septiembre de 2017. El canto del cisne y la violencia en la escuela. La Capital [en línea]. [Consulta: 3 marzo 2018]. Disponible en: https://www.lacapital.com.ar/educacion/el-canto-del-cisne-y-la-violencia-la-escuela-n1466486.html. 


30 may 2011

¿Por qué Twitter y Facebook nos sacan a la calle?

Por: David Varona




El Movimiento del 15M y toda la ‘spanish revolution’organizada en torno a él es un ejemplo brillante de uso de redes sociales para lograr una movilización social de gran calado. Ahora que los acampados en tantas plazas empiezan a recoger los sacos de dormir, cabe preguntarse cómo han planteado esa estrategia de uso de las redes y las nuevas tecnologías.
Y también cabe preguntarse por qué estas herramientas logran estos resultados, casi siempre impensables para los medios informativos y las herramientas de comunicación clásicas. ¿Por qué nos ponen en pie las redes sociales y no los periódicos? ¿Qué resortes sociales accionan Facebook y Twitter para que la gente reaccione? ¿Es casual o hay una base científica detrás de estos cambios de comportamiento?
RTVE.es ha querido poner la lupa sobre estos fenómenos de comunicación. Desde el triunfo del presidente Obama a la Puerta del Sol, pasando por la ‘Primavera Árabe’, nos encontramos con un denominador común: el impulso que los movimientos populares encuentran en las herramientas de creación de tejido social en internet. Y, aunque Marck Zuckerberg,propietario de Facebook, se empeñe en decir que su red no es "necesaria ni suficiente" paa poner en marcha una revolución, lo cierto es que últimamente está en todas. ¿Por qué?

Investigando el uso de las redes

El Centro de Investigación en Comunidad, Periodismo y Comunicación (CJCR) de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Austin, en Texas, es uno de los institutos pioneros en la investigación del efecto de las nuevas herramientas de la comunicación sobre la sociedad.
Al frente del CJCR está Homero Gil de Zúñiga, un investigador español que, junto con otros dos colegas, acaba de publicar un estudio en el que analizan el uso de medios sociales (como FacebookTwitter MySpace) para informarse y la relación que este hábito tiene con el capital social, el compromiso cívico y la participación política de los individuos.

Basado en una amplia y solvente encuesta y en una sólida y abundante bibliografía, el trabajo de Gil de Zúñiga y sus colaboradores profundiza en la influencia que los sitios de redes sociales tienen en la manera de informarse de las personas.
Buscan conexiones entre el consumo de noticias a través de las redes sociales y el refuerzo de las convicciones cívicas y la participación política, tanto on line como offline.

En definitiva, tratan de averiguar si informarse a través de estos medios sociales fomenta la aparición de lo que definen como capital social, un concepto que la doctrina académica define como los recursos disponibles en una red social, en este caso real, no virtual.
Son recursos a los que se puede acceder o se pueden movilizar a través de las conexiones y los lazos de esa red social. Es decir, el capital social sería la riqueza de valores, la conciencia colectiva, la capacidad de entendimiento y aprendizaje colectivo que llevaría a la aparición de una mayor confianza entre todos los miembros de la red social, la sociedad.

Gil de Zúñiga y los investigadores del CJCR han estudiado el consumo de noticias en redes sociales en Estados Unidos entre 2008 y 2009, todavía muy lejos de los estallidos sociales de este 2011. Y han descubierto algunos de los resortes que esconden los medios sociales para movilizar conciencias y actitudes cívicas.

Fuente de capital social

Sus datos demuestran que el uso de las redes sociales para informarse, para consumir noticias, incrementa de forma significativo el capital social. También muestran que las personas que se informan a través de estas herramientas tienen un mayor grado de compromiso cívico y participan más en los problemas de la comunidad. La participación política, tanto ‘on line’ como ‘off line’ también es mayor. A cambio, este efecto no se produce en personas que usan las redes sociales solo para actividades recreativas o de ocio.

Se produce, en palabras de estos investigadores, un ‘círculo virtuoso’ en el que las personas que se informan a través de las redes sociales de internet tienden a participar más y una mayor participación lleva a mejorar los comportamientos de búsqueda de información.

Los datos demográficos que han recabado explican, además, que los jóvenes, las minorías étnicas y las personas con bajos ingresos presentan una tendencia mayor a informarse a través de las redes sociales. Para los investigadores del CJCR, esto “podría ser un signo positivo para una democracia más sana, puesto que los ciudadanos menos privilegiados tienden a consumir menos noticias a través de los medios ‘on line’ y ‘off line’ más tradicionales”. De alguna forma, las redes sociales saltan esa barrera y permiten que la gente acceda más fácilmente a la información y, por tanto, se estimule ese círculo ‘virtuoso’.

El trabajo de Gil de Zúñiga y sus colaboradores asegura que se refuerza el argumento de los que piensan que las redes sociales son herramientas útiles para la democracia, enlazando con trabajos previos que decían lo mismo de medios como los blogs. “A corto plazo, las redes sociales proveerán información adecuada y relevante para revigorizar el proceso democrático”, asegura su trabajo.

Y, desde luego, en los últimos meses estamos asistiendo exactamente a eso, a la revigorización de la democracia en su versión más pura: la expresión directa de la voluntad de los pueblos. A caballo de las redes sociales, mucha gente empieza a pensar que las cosas están cambiando.

Mecanismos activadores de la reacción

Pero, ¿qué hacen las redes sociales de internet para que surja y prospere el capital social? Los investigadores del CJCR se hacen esta pregunta y añaden otras dos: en qué medida es diferente la información que los usuarios encuentran en las redes sociales y por qué tiene un impacto positivo en los comportamientos participativos.

Para contestar a estas cuestiones, apuntan a la forma en que se accede a la información en las redes. Cuando nos llega una noticia en Facebook, Twitter o Tuenti, por citar unos ejemplos, generalmente nos llega filtrada por alguien: un amigo, una institución a la que seguimos… Es decir, nos la recomienda alguien de quien nos fiamos. Su recomendación es, a menudo, más atractiva que la oferta editorial hecha por un medio de comunicación tradicional. Por tanto, el estudio apunta a que ese impacto informativo puede ser mucho más eficaz.

Al tiempo, el trabajo de la Universidad de Austin propone otra respuesta: las redes sociales ofrecen la posibilidad inmediata de discutir con nuestros amigos sobre las noticias: por ejemplo, en el muro de Facebook. Los investigadores creen que esta posibilidad incrementar el mecanismo de elaboración y reflexión con el que los individuos dan sentido a la información que reciben.
 
Por último, considera el estudio que las redes sociales ayudan a los usuarios a construir suidentidad personal, puesto que les ofrecen canales para la retroalimentación interpersonal y la aceptación entre iguales, conceptos, una vez más, unidos al afloramiento del capital social.

Los dos pasos, ahora más rápidos

Cuando hablan de intermediarios que filtran las noticias, los investigadores del CJCR están revisitando una de las teorías más interesantes de la comunicación social, la llamada‘Teoría de los dos pasos’, expuesta por el estadounidense Karl Lazarsfeld hace más de medio siglo.

Frente a propuestas como la de la ‘aguja hipodérmica’, Lazarsfeld aseguró que las noticias emitidas por los medios de comunicación llegan a las masas a través del tamiz de unos individuos más cultos o mejor preparados que actúan como filtros.

Son los ‘influencers’, lo que se llama en español ‘líderes de opinión’. Son personas que actúan como redifusores de información en sus círculos sociales, en sus redes. Deciden qué es importante y qué no lo es en la oferta informativa. Y están en todos los ámbitos y en todos los estratos de la sociedad.

Son muchos los investigadores que, al analizar las redes sociales, recurren a la vieja teoría de Lazarsfeld. En las últimas semanas se ha publicado otro estudio que lo hace. Lleva la firma de Shaomei Wu, de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, y colaboran en él tres investigadores de Yahoo, el ya veterano buscador y portal web.

Su trabajo ‘Twitter, quién dice qué a quién’ se plantea cómo se desarrollan las relaciones de comunicación y, por tanto, las influencias y los filtros de información, dentro de Twitter, la red social de ‘microblogging’ que ha cobrado tanto protagonismo en los últimos acontecimientos.

Shaoemi Wu y sus colaboradores se plantean el análisis de los flujos de información dentro de Twitter y, en especial, cómo fluye la información que producen los medios de comunicación. Se plantean si las masas reciben en Twitter lo que los medios lanzan a Twitter o si, por el contario, hay un grupo de líderes de opinión que actúan como intermediarios y deciden qué circula y qué no circula por Twitter.

50.000 influyentes ‘tuiteros’

El trabajo, de gran complejidad, analiza unos 5.000 millones de mensajes emitidos entre 2009 y 2010, a lo largo de 223 días. Y, para filtrarlos, han tenido en cuenta cuatro grandes grupos de personas dentro de la red: celebridades (Barak Obama, Ladi Gaga, Paris Hilton…); medios de comunicación (CNN, New York Times); organizaciones (Amnistía Internacional, WWF…) y blogueros (BoingBoing, FamousBloggers, Gizmondo…) El trabajo se ha basado en analizar los mensajes que emite cada grupo y ver cómo se distribuyen. 

También han estudiado las relaciones entre los miembros de cada grupo, de unos grupos a otros y de estos grupos a la masa de ‘tuiteros de a pie’.
Como parte del estudio, cuantificaron el grado en que los usuarios normales reciben información filtrada por otros frente a los que la reciben directamente de los medios. Descubrieron que incluso aquellos que recibieron en sus ‘time lines’ más de 100 urls de webs de medios de comunicación las recibieron filtradas por intermediarios. Esto muestra el altísimo grado de intermediación que se produce en la red. De hecho, calculan que la mitad de los mensajes que recibe un usuario han sido filtrados por otros antes de llegarle.

¿Y quién son esos intermediarios? Los datos del estudio muestran que son unos 500.000 usuarios los que filtran para el resto. Lo más sorprendente es que sólo un 4% de estos usuarios pertenece a la élite. El resto, son gente común y corriente, ‘influencers’ anónimos. Los investigadores considera que son personas más conectadas y expuestas a los medios de comunicación que sus ‘followers’.

Este argumento enlaza con la investigación del equipo de Austin, mostrando de nuevo la relación existente entre consumo de noticias, uso de redes sociales e influencia en la red y su capacidad para generar compromiso social y político.

Por otra parte, El trabajo también demuestra que los grandes grupos son muy poco dados a abrirse. Las celebridades siguen a celebridades, los medios siguen a los medios… Pero les cuesta mucho escuchar lo que dicen los usuarios comunes. En cambio, estos sí prestan atención a lo que dicen esos ‘tuiteros’ de alto rango.

De ahí que los mensajes y las urls que ponen en circulación los usuarios de élite circulen más y durante mucho más tiempo. Esto puede parecer normal, pero la diferencia encontrada es tan grande que los investigadores piensan que la fuente tiene mucho que ver en la persistencia del mensaje, y que su mayor o menor longevidad no depende sólo del contenido.

Esto nos lleva a la principal conclusión del trabajo de Shaoemi Wu: el 0,05% de los usuarios de Twitter, unos 50.000 en el momento de llevar a cabo el muestreo, producía el 50% de todos los mensajes y, por tanto, concitaba la mayor atención. El otro 99,95% de las cuentas se reparte el otro 50% del contenido y la atención, lo que habla de un muy bajo nivel de aportación. El dato es impactante y deja bien clara la importancia que puede cobrar en Twitter una fuente que maneje bien sus resortes y que sepa cómo llegar a los líderes de opinión que, después, amplificarán el impacto del mensaje.

Los movimientos del norte de África

Un trabajo académico español también ha trabajado en estas líneas expuestas y ha querido analizar lo que ha sucedido con las redes sociales en el norte de África. Lo firman María del Valle Carreras y Aránzazu Román, de la Universidad de Sevilla y se titula ‘Redes sociales y herramientas 2.0 en la revuelta de Egipto’.
Esta comunicación estudia la forma en que Facebook, Twitter y YouTube sirvieron como catalizador de las protestas en Egipto y concluye que estas herramientas “son más rápidas que los medios convencionales y, al mismo tiempo, más difíciles de controlar,multiplicando la relevancia de un movimiento de masas único en el mundo”.

Si combinamos esas características que describen las investigadoras de Sevilla a las que describen sus colegas estadounidenses, estamos ante un cóctel perfecto, herramientas de gran poder para informar a la gente, formarla y activarla socialmente. Es, por tanto, el inicio de un nuevo tiempo en los medios de comunicación de masas, especialmente en su vertiente de medios de comunicación social.

23 may 2011

Nosotros sí podemos

Por: Dolors Reig


Se hace necesario, a la luz de lo que está ocurriendo los últimos días en España, un análisis sociológico más extenso que el que hacíamos en De pequeños políticos para grandes personas a community managers para la democracia 2.0.

Llevamos años diciéndolo desde aquí, en conferencias y presentaciones: La revolución cognitiva, creativa que vivimos llevará necesariamente a una la revolución social. Después de la revolución tecnológica, las creativas y la social.

Hablábamos hasta hace poco del 11M y lo que vivimos hoy es parte de un mismo, imparable fenómeno: “los sms del 11M cambiaron el ganador, las redes sociales del #15M cambiarán el sistema”, en términos twitteros.

Queda resulta la duda que se cernía sobre el denominado slacktivismo o sobre el que algunos/as han denominado Hacktivismo 2.0 (entendido como el activismo en las redes sociales): servían. Resultaban instrumentales a una misma revolución, una misma indignación, un mismo descontento. Señor Gladwell, sí… definitivamente la revolución será twitteada. Twitteada, youtubeada, facebookeada y gritada o escenificada en los aplausos silenciosos de los acampados en la puerta del sol, en todas las manifestaciones, distribuidas alrededor del mundo, de una nueva inteligencia.

La clave está en la que muchos consideran pre-requisito a la realización de los sueños anarquistas de Bakunin: no se puede seguir tratando al electorado como si fuese tonto. No lo es y se da cuenta del despilfarro, de que no es inevitable el desempleo juvenil, de la corrupción, de que no tenemos, en absoluto, la clase política que nos merecemos.

Escribía Castells allá por 2003 sobre el descontento generalizado con unos políticos que se comportan como marcas, como competencia, dedicándose a la crítica destructiva con fines mucho más electoralistas que por el bien común. En 2011, mucho más informados y formados que entonces, después de un fenómeno wikileaks que ha desenterrado las raíces del sistema y en una sociedad red que ha recuperado los medios de comunicación para el pueblo, el sistema es ya insostenible.

Las TIC, la sociedad red, el retorno a un ágora más amplia que nunca han amplificado el malestar que ya generaban las carencias de unos sistemas pensados para otros tiempos. Como en tantos otros ámbitos (la cultura, la empresa, los medios, la educación), han pasado los años y lo que servía para un primer simulacro de democracia ha quedado obsoleto.

Son muchos los cambios que pienso que las TIC generan en las relaciones de poder:
-Las TIC han generado posibilidades reales de participación:  “No somos los mismos desde que estamos en las redes sociales”, decía Castells en motivo de la revolución Egipcia. Las redes sociales, abundantes en posibilidades de participación, han causado un empoderamiento que causa disonancia cognitiva cuando se traslada a la calle, a las dificultades para participar en una democracia protagonizada en mayor medida por los intermediarios que los protagonistas.

¿Es necesario un parlamento elegido cada cuatro años cuando tenemos mecanismos tecnológicos de filtrado constante del criterio, de la voluntad de la gente en las ágoras contemporáneas?

Si bien no todos/as hemos sido educados en la cultura de la participación, es responsabilidad también del estado “empoderarnos”, convertirnos, mediante alfabetización digital y educación de la participación, en ciudadanos de pleno derecho en la sociedad-red.

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-Las redes posibilitan la organización de la gente para manifestarse, para mostrar su descontento en una sociedad en la que cada día tienen menos sentido las divisiones entre lo digital y lo humano.

-Las redes ayudan a globalizar los mensajes, la autocomunicación de masas tiene un alcance cuantitativo importante pero también más alcance geográfico que nunca. El “nosotros”, la comunidad a la que pertenecemos, es más amplio que nunca.

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-Internet ha provocado la creación de un nuevo imaginario colectivo, apolítico o apartidista (añado gracias a un comentario), derivado de los excedentes creativo y cognitivo de la gente, menospreciados durante años. La inteligencia colectiva parece, cuando es debidamente organizada y como comentan Sey y Castells en 2003, poder generar decisiones que sustituyen a las de los políticos tradicionales.

Los idearios de la red son potentes: Paz, ciencia, descentralización, incluso los movimientos de base estructurados en red pueden considerarse como laboratorios de democracia que generan las normas y las formas políticas más apropiadas en la era de la información.

-La red hace posible la democracia directa, la desaparición de los intermediarios. Los mismos medios sociales que sirven de observatorio  del comportamiento de los consumidores pueden servir para estudiar en cada momento la voluntad del pueblo. El político, no en campaña sino en el desarrollo de su cargo como ejecutor de la voluntad del conjunto de los ciudadanos/as debería ser el mejor “Community manager” posible.

No les faltan herramientas, la de la imagen monitoriza lo que se está twitteando, día a día, sobre el tema:
camaleontools

Y sí, we can…, pero no ellos, que siguen lejos, incluso, de la atrevida campaña de Obama en los Social media, en la que venció el miedo a perder el monopolio del mensaje, el pánico escénico por la interacción que provocan los social media y pasó a la historia. Dentro de nuestras fronteras los partidos siguen, repito, comportándose como marcas, con anuncios patrocinados en la barra lateral de Facebook como expresión de lo que entienden la revolución social de los medios.

Sigue siendo difícil, si no imposible, que sean los mismos políticos que hoy, 22 de mayo, están en las urnas, más alejados que nunca de los ciudadanos, los que aprendan a reconvertirse en organizadores, en catalizadores de la inteligencia colectiva que está haciendo florecer, en nuestras plazas, el ideario de un nuevo mundo, más vivo, más joven, mejor. Si siguen dirigiendo con altavoces, seguiremos haciendo ruido para que nadie les oiga.

No me cansaré de repetirlo: somos nosotros, más inteligentes, más grandes si estamos juntos, que nunca, los que podemos provocar los cambios que nos lleven, de verdad, a una política actual.

Seguro que lo veremos.

Los 10 libros para 'indignados'

Los cambios económicos que se necesitan desde el comienzo de la crisis han provocado el nacimiento de una serie de movimientos de concienciación social y acción cívica, que muchos autores han querido plasmar en sus obras.La Casa del Libro ha publicado una lista con las obras para 'Indignados', y estas son algunas de ellas.



Reacciona

Reacciona trata de clarificar y encauzar la pesadumbre de un sector creciente de la sociedad española con la crisis económica, política y social que estamos viviendo, con la crisis del sistema.
Una mezcla singular de especialistas entre los que destacan José Luis Sampedro, Mayor Zaragoza oBaltasar Garzón, que nos brinda diez respuestas con una idea común: la necesidad de tomar postura y actuar, de concienciarnos y despertar pues todavía hay esperanza, hay soluciones.

¡Indignaos!

Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica. El libro que ha despertado la conciencia de más de un millón de franceses.
¡Indignaos! Ha despertado un insólito fenómeno de lectura en Francia, donde ha vendido más de un millón de ejemplares y lleva tres meses en las listas de ventas. En pocas y contundentes páginas, Stéphane Hessel invita sobre todo a los jóvenes a desperezarse y a cambiar la indiferencia por una indignación activa, por la insurrección pacífica.

Sus crisis, nuestras soluciones

¿Crisis? ¿Habéis dicho crisis? Pues aquí tenéis: el trabajo es sólo elegir. Derrumbe de la economía de casino y de las finanzas mundiales, pobreza y desigualdad creciente desde hace treinta años, lucha cotidiana de millones de personas para acceder al agua y a la alimentación, calentamiento del clima con desastrosas consecuencias.
Todas estas crisis proceden de las mismas políticas neoliberales establecidas por los mismos actores.

Manifiesto de economistas aterrados

Cuatro prestigiosos economistas de diversa procedencia teórica redactaron este Manifiesto en septiembre de 2010 al que, en menos de tres meses, se han adherido 3.000 personas del mundo de la economía y el pensamiento.
En él denuncian diez falsas evidencias ('los mercados financieros favorecen el crecimiento económico', 'hay que dar confianza a los mercados para financiar la deuda pública) y unos programas de ajuste que están agravando la crisis económica y aumentando la desigualdad social.

Sed realistas, pedid lo imposible

¿Qué queda hoy del estallido del mayo francés de 1968?
El recuerdo de un espectáculo de gritos y carreras y de imaginación desbordada que denunciaba una manera de ver la política y la vida. Las paredes hablaban. Mayo del 68 fue larevolución de las pintadas: el nacimiento del graffiti entendido como una de las bellas artes y como rama del pensamiento filosófico. Forma de expresión, ramalazo de ingenio,hallazgo expresivo que en ocasiones esconde honduras de pensamiento...

Los siete saberes necesarios para la educación del futuro

En palabras de Edgar Morin, la educación es la «fuerza del futuro», pues constituye uno de los instrumentos más poderosos para el cambio. Uno de los desafíos más difíciles será el de modificar nuestro pensamiento de manera que haga frente a la creciente complejidad, la rapidez de los cambios y la imprevisibilidad que caracterizan nuestro mundo. En esta obra el pensador francés nos indica que debemos reconsiderar la organización del conocimiento y concebir una manera de reunir lo que hasta ahora ha estado separado, reformulando nuestras políticas y programas educativos.

¿Hacia dónde va el mundo?

Esta obra es un nuevo ejercicio de renovación de nuestras categorías intelectuales; un ejercicio destinado a propiciar una nueva visión del mundo. ¿Hacia dónde va el mundo? contempla, bajo un nuevo prisma, las relaciones entre el pasado, el presente y el futuro, preguntándose hacia dónde vamos, qué significa esta crisis y qué papel desempeñan, de tener alguno, las viejas ideologías ante los retos del siglo XXI.

Cómo cambiar el mundo

El libro, que comienza con un estudio sobre ?Marx hoy? y acaba con otro sobre la relación, a lo largo del tiempo, entre Marx y el movimiento obrero organizado, cuya conclusión es que, ante los problemas de la economía en el siglo XXI, «ha llegado de nuevo el tiempo de tomar a Marx en serio», nos ofrece una primera parte con una serie de trabajos sobre Marx y Engels, sus obras y sus ideas políticas, y una segunda parte dedicada en especial a la evolución del marxismo y de su influencia, desde 1880 hasta la actualidad.

Esperanzas y realidades

En este libro, Chomsky disecciona con pruebas y ejemplos la disfuncionalidad del imperio que rige nuestros destinos, desde los fiascos de Irán y Afganistán hasta el reciente cataclismo financiero.
Pero en su obra también cabe el optimismo. Para el crítico activista, en los movimientos de resistencia global, particularmente en las fuertes corrientes populares de América del Sur, radica la esperanza de superar al coloso norteamericano y encontrar una nueva ordenación política y social.

Las empresas sociales

Las empresas sociales son un modelo de empresa innovador que fomenta la idea de crear negocios para ayudar a resolver algún problema social y no para maximizar los beneficios. El objetivo de este modelo no es otro que hacer frente a las necesidades más acuciantes de la humanidad, sobre todo a la pobreza.
Todas y cada una de las empresas sociales crean empleo y buenas condiciones de trabajo. Naturalmente Yunus aborda una patología social específica, como la falta de escuelas, de atención sanitaria y de alimentos. La obra reúne estudios de casos y la sólida experiencia del profesor Yunus.
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