massobreloslunes: 10/17/10

domingo, 17 de octubre de 2010

Juliet, desnuda


Yo siempre digo que me gusta mucho leer, pero en realidad hay que matizar esa afirmación. Me gusta mucho leer lo que me gusta, y lo que no me gusta es mucho y además me aberra. No sé si me explico.

En general, y a no ser que me lo hayan aconsejado o que me interese el autor, no leo novelas españolas, sudamericanas, que transcurran en países exóticos, escritas hace más de tres o cuatro décadas, sobre la guerra civil, históricas, con composición rara (es decir: párrafos demasiado largos, diálogos sin guiones, sólo comas), ciencia ficción, con demasiadas metáforas o adjetivos o que, una vez que han pasado todo el filtro anterior, me aburran después de llegar al primer tercio.

Esto me deja un muestrario reducido de libros de autores contemporáneos ingleses o americanos, y lo poco que voy incorporando cuando me animo a experimentar con cosas nuevas. Mis pocas ganas de experimentar se deben a que odio aburrirme leyendo y prefiero no correr el riesgo.

Pero lo que me gusta me alucina. Me lo paso tan bien, tan bien leyendo, termino tan excitada y emocionada y entusiasmada que me dan ganas de decĂ­rselo a todo el mundo, de comentarlo con todo el mundo, y de hecho voy diciendo por ahĂ­ “me estoy leyendo un libro buenĂ­simo”, y a nadie parece importarle.

Hace una semana entré en Quorum, la única librería decente del centro, que a mí no me gusta nada, porque los libros están revueltos sin orden aparente y hay un teléfono que nunca para de sonar. Pero entré por vicio, imagino, y vi que Nick Hornby había sacado un libro nuevo. Que es lo bueno que tiene que te gusten autores contemporáneos, que sacan libros cada cierto tiempo y a mí me hacen morir de la emoción. Agarré el libro sin leerme ni la contraportada y me fui al mostrador. Gano dinero para esto, y que le den si este mes he tenido que pagar luz y agua y en realidad no estoy como para muchos gastos extraordinarios.

Me he ido leyendo Juliet, desnuda despacio, en el autobús de camino al trabajo, en la cafetería del hospital mientras hago tiempo para entrar a la UCI. Me gusta Hornby. Es divertido, entretenido y compasivo con sus personajes, y es de estos escritores que hace que escribir parezca fácil. Y me hace reír, me descojono leyendo, que es algo que tiene mucho mérito. Me han gustado todos sus libros, desde que empecé con Cómo ser buenos, seguí con Alta Fidelidad y así, poco a poco, hasta llegar a Juliet, desnuda. Sé que soy capaz de leerme sus novelas de una sola vez y que se me atropellan los ojos y me salto párrafos, así que me he esforzado mucho para que éste me dure unos cuatro días.

Hoy he pasado un sábado solitario y tranquilo, cocinando, preparando la sesión clínica del jueves, bailando en el salón, meditando. He salido a dar una vuelta a eso de las nueve de la noche, y he caminado por el Paseo Marítimo desierto hasta la playa de Santa María. Corría un viento frío que creo que era poniente y me he quitado los zapatos para sentir la arena helada bajo los pies, extrañada de que fuera el mismo lugar donde se hacinaba la gente en agosto.

Luego he vuelto a casa sin ningún plan en concreto. Se me amontonaban las ideas en la cabeza. Quiero escribir mails y posts, quiero tocar la guitarra y cantar a voces, y hacerme una cena rica, y a lo mejor llamar a alguien para quedar pero en realidad no, porque estoy bien sola, descargándome de las voces que escucho sin parar durante toda la semana. Al final he decidido cenar y terminarme Juliet, desnuda, darme el gustazo de zamparme seguidas las ciento ochenta páginas que me quedaban

Ahora el libro se ha acabado y yo no sé qué hora es, y estoy tan feliz y complacida, y me siento tan plena que quiero que pasen muchos meses, que se me olvide y leérmelo otra vez. Porque no sé, es hermoso y divertido, con personajes bien construidos y una idea muy bonita. Me ha hecho soñar, emocionarme y vivir otras vidas a través de las palabras, que es de lo que se supone que va el rollo este de leer.

En fin, el post como crĂ­tica es una mierda, pero espero que se entienda el mensaje.