massobreloslunes: 06/13/11

lunes, 13 de junio de 2011

Cirujana menor -- TMC2

Desde hace tres semanas estoy rotando por Atención Primaria. Pensaba que iba a ser una rotación chunga y aburrida, pero la verdad es que me lo estoy pasando pipa. Entro con el médico de cabecera y aprendo un montón de cosas cada día. Algunas más útiles, otras más inútiles, pero que en general tienen que ver con la experiencia de la salud, la de la enfermedad y en general la de la vida. Yo pienso, como decía Adriano, que nada de lo humano me es ajeno.

El viernes no venía mi médico y estuve toda la mañana en cirugía menor. Que la noche anterior pensaba yo: qué se te ha perdido a ti en cirugía menor, Marina, si tú eres psicóloga y en parte lo eres porque es una especialidad como mucho más limpita. Pero si hay algo que me está gustando de Atención Primaria es la fisicalidad. Es curioso, porque algunos médicos pueden ser emocionalmente distantes, pero son muy físicos. Recuerdo uno de los primeros días como residente, cuando le comenté al MIR de psiquiatría que me habían hecho la prueba del mantoux para ver si tenía tuberculosis. Él me agarró el antebrazo y empezó a palparme la piel a ver si se me había inflamado, y a mí me sorprendió esa invasión tan súbita de mi espacio personal y la confianza con que me tocaba sin casi conocerle.

AsĂ­ que ya os digo: cirugĂ­a menor. Yo pensaba observar y punto, asĂ­ que cuando el enfermero me colocĂł el bisturĂ­ elĂ©ctrico en la mano y me dijo “esa verruga la quitas tĂş”, pensĂ© “ni de coña”. Pero como estoy loca y no sĂ© decir que no, agarrĂ© el bisturĂ­ con una mano, la pinza con otra y cortĂ© una verruga con estas manitas. Y luego otra. El enfermero que hace cirugĂ­a menor es una de estas personas que parece perfectamente feliz con su vida y su trabajo, que sabe que ocupa un lugar en el mundo, que tiene una funciĂłn y la desempeña bien. Le gusta explicar y lo hace con paciencia y claridad. Piensa que no hay ningĂşn problema en que una psicĂłloga lista y habilidosa empuñe un bisturĂ­ elĂ©ctrico sin tener ni puñetera idea.

Después había que extirparle nosequé cosa de la cara a una anciana graciosísima y verborréica: noventa y tres años de vitalidad en silla de ruedas. Nos lavamos a lo quirúrgico, sacamos el material estéril, nos pusimos los guantes y nos movimos con las manos levantadas como en Anatomía de Grey. Limpié la sangre mientras el enfermero rebanaba y suturaba. Observé cómo pasaba el hilo por la grasa subcutánea para no dejar cicatriz. Nunca en mi vida había pensado que podía tener tanto estómago.

La cuestiĂłn de todo este rollo de la AtenciĂłn Primaria y la fisicalidad tiene que ver con algo que oĂ­ hace un par de semanas en una peli tremendamente chunga que vi con mi amiga MarĂ­a. La ha dejado el novio y está tristĂ­sima, y como yo habĂ­a viajado hasta Toledo para unas jornadas, decidĂ­ acercarme un dĂ­a a Madrid para consolarla un poco. Vimos, como os digo, una peli terrible llamada “La niñera y el presidente”. Bueno, pues en un momento dado la protagonista le decĂ­a a una de las niñas a las que cuidaba “hay que aguantar, querida, porque nunca se sabe cuándo las cosas van a empezar a cambiar”. Estas Ăşltimas semanas estaba un poco triste, pero me repetĂ­ esa frase, siendo consciente de que es todavĂ­a más triste repetirte una frase que has oĂ­do en una pelĂ­cula chunga de sobremesa con esta señora como protagonista.

AsĂ­ que hoy estaba pasando consulta con la mĂ©dico de cabecera, observando gargantas y oĂ­dos, renovando recetas y repasando analĂ­ticas, y han llamado por telĂ©fono. Era el enfermero, que necesitaba ayuda para una intervenciĂłn y me preguntaba si querĂ­a bajar. ¡A mĂ­! Nunca jamás en la vida me hubiera podido imaginar que ayudarĂ­a a alguien a hacer cirugĂ­a menor. Al sacar los guantes estĂ©riles de la estanterĂ­a me ha preguntado cuál era mi talla. El seis y medio, he contestado yo con seguridad. Y he pensado: “Heme aquĂ­, sabiendo mi talla de guantes quirĂşrgicos”. No quiero decir que esto sea un cambio a mejor en mi vida, sino que constantemente pasan cosas inesperadas, constantemente te encuentras superando lĂ­mites y conociendo a personas, ampliando el campo de tu experiencia. Y eso es bonito.

Y con esto y un bizcocho, dejo aquí el post para que me dé tiempo a publicar antes del plazo estipulado por el TMC. Esto quiere decir que no me da tiempo a corregirlo, así que perdonadme por lo inconexo.

Ah, por último: ahí tenéis una prueba documental de mis experiencias cirujanas. Y creo que los guantes me quedan un poco grandes, así que igual el próximo día los pido del seis :D