massobreloslunes: 12/17/08

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Sé que no estoy escribiendo mucho aquí. Sin embargo, soy muy muy traidora y escribo bastante en privado. En secreto. Todo empezó hace unas cuantas semanas, cuando un traidor virus estomacal me postró en la cama durante un par de días. Entre pota y pota empecé a releer los libros de Natalie Goldberg. Lo de esta mujer es muy curioso. Cree en la salvación espiritual a través de la escritura. Es meditadora zen con experiencia y relaciona su escritura con las sentadas de meditación. Yo no sé mucho de zen (de hecho no sé nada), pero estuve releyendo los libros a la nueva luz de mi (ejem) camino espiritual (doble ejem). Es curioso cómo cambian los significados de una lectura cuando empiezan a saltar a tus ojos matices diferentes, relacionados con lo que estás viviendo con tu vida en ese momento. La vida debería ser lo suficientemente larga como para releerlo todo.

Y lo que pasó fue que me entraron ganas de escribir más. Y que me di cuenta de que publicar en este blog me estaba deformando.

Me explico: escribir para un blog es hacerlo de una forma determinada, sobre una determinada temática y con una detemrinada extensión. Yo en ese sentido siempre he sido bastante anárquica, y he escrito desde minicuentos hasta historias gigantescas o post cuentavidas aburridísimos. Sin embargo, sí es cierto que escribir para otros todo el rato te condiciona. Necesitaba (necesito) un espacio de práctica, un gimnasio donde haer calentamiento para poder salir después aquí (o donde sea) a hacer una exhibición.

Además, me di cuenta de que todo, o casi todo, lo que alguna vez he escrito sobre J. he acabado por publicarlo aquí. No me pareció justo. Necesito despedirme de él y que no lo vea nadie. Necesito escribirle, porque vivir sin él es lo más difícil que tengo que aprender a hacer en este momento de mi vida, y no puedo hacerlo siempre de cara a la galería. Lo que no es culpa del blog, sino mía, obviamente. Así que últimamente me siento en el escritorio a escribirle despacio a J. (a mano, en la libreta verde que llevaba a los primeros talleres que compartimos) y me hace mucho bien. Y no creo que nunca se lo enseñe a nadie. Mucho menos a él.

Por otra parte, hay cosas que podrĂ­a publicar aquĂ­. Fragmentos de escritura en la libreta que no me disgustan. Pero, para terminarlo de arreglar, tengo el ordenador roto, y ahora mismo estoy escribiendo en la biblioteca del colegio, disimulando como si estuviera mandando un mail y mirando a un lado y a otro para que nadie lea lo que hay mi pantalla.

Esto no quiere decir que vaya a dejar el blog. Sólo quería dar señales de vida. Normalmente, cuando digo que voy a dejar el blog se me empiezan a ocurrir maravillosos posts y empiezo a aturrullar al personal (Murphy), así que prefiero dejar que las cosas se vayan asentando en mi vida literaria por su propio peso. De momento, me interesa más seguir escribiendo para mí. Creo que le daré aire a mi escritura, que se acabará beneficiando mucho. Si encuentro ordenadores libres y un poco de tiempo, quizá actualice de poco en poco. De lo contrario, no me echéis de menos :P

Os quiero siempre.