SĂ© que no estoy escribiendo mucho aquĂ. Sin embargo, soy muy muy traidora y escribo bastante en privado. En secreto. Todo empezĂł hace unas cuantas semanas, cuando un traidor virus estomacal me postrĂł en la cama durante un par de dĂas. Entre pota y pota empecĂ© a releer los libros de Natalie Goldberg. Lo de esta mujer es muy curioso. Cree en la salvaciĂłn espiritual a travĂ©s de la escritura. Es meditadora zen con experiencia y relaciona su escritura con las sentadas de meditaciĂłn. Yo no sĂ© mucho de zen (de hecho no sĂ© nada), pero estuve releyendo los libros a la nueva luz de mi (ejem) camino espiritual (doble ejem). Es curioso cĂłmo cambian los significados de una lectura cuando empiezan a saltar a tus ojos matices diferentes, relacionados con lo que estás viviendo con tu vida en ese momento. La vida deberĂa ser lo suficientemente larga como para releerlo todo.
Y lo que pasó fue que me entraron ganas de escribir más. Y que me di cuenta de que publicar en este blog me estaba deformando.
Me explico: escribir para un blog es hacerlo de una forma determinada, sobre una determinada temática y con una detemrinada extensiĂłn. Yo en ese sentido siempre he sido bastante anárquica, y he escrito desde minicuentos hasta historias gigantescas o post cuentavidas aburridĂsimos. Sin embargo, sĂ es cierto que escribir para otros todo el rato te condiciona. Necesitaba (necesito) un espacio de práctica, un gimnasio donde haer calentamiento para poder salir despuĂ©s aquĂ (o donde sea) a hacer una exhibiciĂłn.
Además, me di cuenta de que todo, o casi todo, lo que alguna vez he escrito sobre J. he acabado por publicarlo aquĂ. No me pareciĂł justo. Necesito despedirme de Ă©l y que no lo vea nadie. Necesito escribirle, porque vivir sin Ă©l es lo más difĂcil que tengo que aprender a hacer en este momento de mi vida, y no puedo hacerlo siempre de cara a la galerĂa. Lo que no es culpa del blog, sino mĂa, obviamente. AsĂ que Ăşltimamente me siento en el escritorio a escribirle despacio a J. (a mano, en la libreta verde que llevaba a los primeros talleres que compartimos) y me hace mucho bien. Y no creo que nunca se lo enseñe a nadie. Mucho menos a Ă©l.
Por otra parte, hay cosas que podrĂa publicar aquĂ. Fragmentos de escritura en la libreta que no me disgustan. Pero, para terminarlo de arreglar, tengo el ordenador roto, y ahora mismo estoy escribiendo en la biblioteca del colegio, disimulando como si estuviera mandando un mail y mirando a un lado y a otro para que nadie lea lo que hay mi pantalla.
Esto no quiere decir que vaya a dejar el blog. SĂłlo querĂa dar señales de vida. Normalmente, cuando digo que voy a dejar el blog se me empiezan a ocurrir maravillosos posts y empiezo a aturrullar al personal (Murphy), asĂ que prefiero dejar que las cosas se vayan asentando en mi vida literaria por su propio peso. De momento, me interesa más seguir escribiendo para mĂ. Creo que le darĂ© aire a mi escritura, que se acabará beneficiando mucho. Si encuentro ordenadores libres y un poco de tiempo, quizá actualice de poco en poco. De lo contrario, no me echĂ©is de menos :P
Os quiero siempre.