PERSONAJES
ÉL
ELLA
EL BRUJO
El escenario es más bien sencillo, con estética de proyecto de audiovisuales. Hay una mesa con un ordenador, preferentemente un Mac. El Brujo lleva el pelo corto, gafas de pasta, camiseta blanca y vaqueros de diseño. Está sentado frente al ordenador y su expresión es seria, contenida. Durante los primeros minutos sólo se escucha el click del ratón.
Entran Él y Ella. Son guapos, jóvenes, y van vestidos de forma sencilla, con ropa favorecedora pero poco estridente.
ÉL: (tĂmidamente) Hola...
El Brujo continĂşa con su trabajo.
ÉL: (un poco más fuerte) ¡Perdone!
El Brujo, sin apartar la vista de la pantalla, levanta una mano indicándoles que esperen. Después de unos minutos de silencio en los que Él y Ella se miran y gesticulan, como si pensaran en irse, el Brujo habla.
BRUJO: Contadme.
ELLA: Esto... ¿podemos sentarnos?
BRUJO: ¿TĂş ves sillas?
ELLA: (ofendida) Entiendo... (dirigiéndose a Él) Mira, casi mejor nos vamos.
ÉL: (a Ella, poniéndose un dedo sobre los labios) Shhh... (Al Brujo) No le haga caso. Necesitamos su ayuda de verdad... Nos hace usted mucha falta.
BRUJO: Adelante, decidme.
ELLA: Verás, tú, Brujo, o como te llames...
ÉL: (interrumpiĂ©ndole) Mejor hablo yo, ¿vale?
ELLA: Vale... (se cruza de brazos, un poco enfurruñada).
ÉL: Pues verá, señor Brujo... perdone que le llame asĂ, es que no sĂ© su nombre.
BRUJO: Lo del nombre es un poco como lo de las sillas. ContinĂşa.
ÉL: Pues resulta que nosotros tenemos un amor fatal.
BRUJO: ¿CĂłmo de fatal?
ELLA: Pues fatal... fatal, vaya.
ÉL: (dirigiéndose a Ella) Tampoco exageres... (al Brujo) digamos que bastante, lo suficiente.
ELLA: Fatal de juntarnos y separarnos y volvernos a juntar, y pelearnos y decir que lo nuestro no tiene futuro, y vernos a escondidas, y quedar para tomar café y acabar en la cama.
ÉL: Fatal como la poesĂa: "ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio".
ELLA: O como la canciĂłn: "No debĂa de quererte..."
ÉL: "...y sin embargo..."
ELLA: Pues eso.
BRUJO: Entiendo... Y entonces, queréis cambiarlo por...
ÉL: Pues no lo tenemos muy claro.
ELLA: HabĂamos pensado que a lo mejor tenĂa ud. un catálogo, o algo asĂ.
BRUJO: ¿Un catálogo? Pero ¿tĂş quĂ© te crees que es esto? ¿IKEA?
ELLA: Vale, vale, perdĂłn...
ÉL: Entonces... No sĂ©, ¿un amor normalito?
BRUJO: Define "normalito".
ÉL: Veamos... un amor de quererse normal, supongo. De cogerse de la mano, de ir a comer a casa de los suegros...
ELLA: Uno de "hasta la muerte nos separe".
EL: Eso, justamente eso.
BRUJO: No sé si sois conscientes de lo que eso implica.
ELLA: Tranquilidad, supongo, ¿no?
ÉL: Sabemos que perderemos un poco de emoción...
ELLA: ... pero es que no podemos más.
BRUJO: Permitidme que os enseñe algo.
El Brujo se levanta de la mesa. Él y Ella dan un paso hacia atrás. El Brujo utiliza un pequeño mando para proyectar una pelĂcula en la pared del fondo. La pelĂcula muestra a Él y Ella en diversas situaciones bucĂłlicas: paseando de la mano, viendo la televisiĂłn abrazados en el sofá, intercambiando regalos en una mesa de restaurante mientras suena la mĂşsica de un violĂn. Él y Ella ponen expresiĂłn de horror, pero se aprietan la mano en señal de apoyo.
BRUJO: (apagando el proyector) Ahora que sabĂ©is lo que os espera, ¿estáis seguros de que querĂ©is seguir?
Él y Ella se miran y asienten, en silencio.
ÉL: Si le digo la verdad, señor Brujo... esto no es vida.
ELLA: Se llamará amor fatal, pero ni siquiera es amor.
BRUJO: Está bien... puedo hacerlo, pero tendré que formatearos.
ÉL: ¿QuĂ©?
BRUJO: ¿CreĂ©is que podĂ©is tener un amor normalito, como tĂş lo llamas, con todos esos recuerdos en la cabeza? ¿QuĂ© va a pasar cuando os echĂ©is en cara vuestras peleas anteriores? ¿O cuando deseĂ©is volver a la emociĂłn de lo prohibido, a las mariposas en el estĂłmago?
ELLA: ¡Pero yo no quiero olvidarme de todo!
ÉL: ¿No hay una soluciĂłn intermedia?
BRUJO: No. O formateamos, o tendréis que montároslo en analógico.
ÉL: ¿AnalĂłgico?
BRUJO: SĂ, claro. Por el procedimiento de siempre. Hablar, aceptarse, perdonarse, toda esa mierda de autoayuda. Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, ya sabĂ©is. Pero ahĂ yo ya no puedo ayudaros.
ÉL: Entiendo.
Él y Ella se miran de nuevo, dudosos. Cuchichean entre sĂ.
ELLA: Pues casi que nos lo vamos a pensar....
ÉL: SĂ, la verdad es que sĂ.
BRUJO: No sois los primeros que lo hacéis. Allá vosotros.
ÉL: Perdone por haber malgastado su tiempo...
ELLA: Eso, perdone.
Pero el Brujo ya ha vuelto a su ordenador e ignora su presencia. De nuevo, sólo se escucha el click intermitente del ratón. Como quien escapa de un peligro inminente, Él y Ella salen del escenario.