Voy a dejar de numerar los post, porque me estoy fumando algunos dĂas y esto es un cachondeo. Pero seguirĂ© escribiendo todos los dĂas, que conste.
La cosa es que cuando he soltado la mochila y me he dado una ducha tipo lavado prequirĂşrgico, me he acordado de que justo antes de irme a escalar bajĂ© el primer capĂtulo de la nueva temporada de AnatomĂa de Grey. La felicidad me ha inundado de golpe. Lo peor del verano es el parĂłn de las series, pero se compensa en otoño, cuando los nuevos capĂtulos que van apareciendo en seriesyonkis maquillan tu depresiĂłn estacional.
Grey suele salir el jueves por la noche, asĂ que el año pasado me bajaba el capĂtulo el sábado por la mañana, me hacĂa un sĂşper desayuno de paleocrepes y me lo veĂa más a gusto que un arbusto. Me requeteencanta esa serie por varios factores. El primero es que hay una cantidad de tĂos buenos indecente, que encima va aumentando en cada temporada. Yo soy de las que piensa: si hay actores guapos, para quĂ© los vas a poner feos. Además, los personajes pereza se han marchado y el argumento no deja de mejorar.
Pero el año pasado, cuando estaba aquĂ en Cádiz un poco sola y un poco desubicada de la vida, me daba la impresiĂłn de que la verdadera razĂłn por la que veĂa Grey era por la intensidad. Cuando uno observa a otros personajes vivir en el drama como si no hubiera un mañana, tus neuronas espejo se lo curran de tal manera que te parece que la que lo está viviendo eres tĂş. TĂş te enamoras, salvas vidas, amputas piernas en momentos crĂticos y estás ahĂ observando la vida, la muerte, el surgir del amor y los corazones rotos, oh-ah-uh. Con la diferencia de que, en realidad, tĂş estás tirada en tu sofá chaiselonguero comiendo paleocrepes y sintiĂ©ndote segura.
Durante los Ăşltimos años he pasado bastante tiempo creyendo que era una loca peligrosa en lo que se referĂa a las cuestiones sentimentales. La liĂ© tanto y de formas tan diversas que pensaba que era una bomba de relojerĂa oculta bajo un montĂłn de pelo rubio. AsĂ que creo que una parte de mĂ creĂa que si experimentaba las emociones asĂ, a salvo bajo mi mantita, no sĂłlo yo estarĂa segura, sino que tambiĂ©n los demás lo estarĂan. QuerĂa ser inocua y no querĂa sufrir, y me encantaba mi raciĂłn de tĂos buenos y sentimientos precocinados de los sábados por la mañana.
Han pasado cuatro meses desde la Ăşltima vez que vi Grey. De hecho, habĂa partes del argumento que ni recordaba. El de hoy ha sido un capitulazo doble maravilloso, con un mega accidente y mogollĂłn de muertos, drama, sangre, peleas, rupturas, reconciliaciones y de todo. Yo estaba cansada y un poco dolorida, que el recuento de lesiones post escalada de este finde está siendo abundante. Y mientras escogĂa un esmalte de uñas para reemplazar el que llevaba, y que estaba hecho polvo de arañar roca, he pensado en la de cosas que han cambiado desde el Ăşltimo capĂtulo de la Ăşltima temporada. Ha cambiado que no es por la mañana y no estoy sola en casa viendo paleocrepes; es domingo por la noche y he tenido uno de esos findes de tobillos sucios que significan vida feliz.
Además han cambiado dos cosas. La primera es que me he sentido lo suficientemente fuerte como para salir al mundo a vivir emociones de verdad. A que no sean las neuronas espejo las que actĂşen, sino las otras: los Ăłrganos de los sentidos comunicando con el la amĂgdala, los neurotransmisores dándose una fiesta de dopamina en mi nĂşcleo accumbens y el prefrontal intentando controlar el cotarro sin mucho Ă©xito. Eso tiene sus más y sus menos, porque una no puede cerrar el quicktime player de la vida y volver a sus cosas como si nada, pero es más interesante, y además los tĂos buenos son de verdad y los puedes tocar, y eso mola.
La segunda es que ya no me siento como una bomba de relojerĂa. SĂ© que tengo repercusiĂłn en la vida de otra gente, y que al final no tengo más remedio que influir en los sentimientos ajenos. Pero tambiĂ©n siento que estoy haciendo lo posible por ser inocua y conservar la buena intenciĂłn, y que lo estoy consiguiendo bastante bien. Y eso me hace feliz.
Ah, y para quien tenga curiosidad, toca semana de uñas rojas. No tengo claro lo que significa, pero ahà está.
Feliz lunes, queridos lectores. Y gracias. Vosotros sabéis a lo que me refiero.