Ahora estoy sola, lo mires por donde lo mires. La soledad se me filtra entre los dedos, se acuesta y se levanta conmigo y se rĂe de mĂ detrás de cada cerveza que me bebo. Durante estos dĂas atrás me ha tapado la nariz y la boca y no me dejaba respirar, y mucho menos escribir. Hoy, al parecer, la cosa va remitiendo y me puedo sentar al teclado.
Mi feria no va mal; no va muy bien, dadas las circunstancias, pero tampoco va mal. Hoy es el Ăşltimo dĂa y pretendemos desayunar en el bar Flor; ya os contarĂ© mañana quĂ© tal.
Ayer estuve en un concierto de Doctor Desastre, un grupo de amigos de una amiga que tocan... no sĂ© exactamente quĂ© es: rocanrol-blues, o algo asĂ. La cosa es que son buenĂsimos, y querĂa escribirlo en algĂşn post porque ¿quiĂ©n sabe? Tal vez se busquen a sĂ mismos en Google y lean esto, y asĂ se enteran de lo mucho que me llegan sus canciones, porque a mĂ me da vergĂĽenza decĂrselo.
Me encanta ese grupo. Me hace sentir lo que siento con Sabina, con Fito, con Extremo… con los grandes. Yo no soy muy melĂłmana, todo hay que decirlo; escucho poca mĂşsica y no conozco demasiados grupos… e incluso de los que me gustan no tengo la discografĂa entera. Sin embargo, a mi manera soy muy musical. Siempre estoy tarareando, fĂsica y mentalmente. Me siento al piano cuando encuentro un hueco entre pensamiento y pensamiento y toco con los ojos cerrados. Supongo que mi problema, como en todo, es el dĂ©ficit de atenciĂłn; me despisto y me centro en lo que tengo más a mano.
En todo caso, Ăşltimamente es Doctor Desastre lo que más escucho, y a pesar de que JesĂşs, el saxoflauclarinetista (lo toca todo), dice que la maqueta no es muy buena, a mĂ me chifla. Estoy deseando que graben algo más, porque hay muchas canciones que tocan en los conciertos que tambiĂ©n me flipan y que no vienen en el disco. Si algĂşn dĂa llegan a ser famosos, me sentirĂ© afortunada de haber estado en sus primeros conciertos, en los que les podĂas ver desde primera fila y encontrártelos luego tomando una copa en la Merced; en los que no habĂa ego, sino mĂşsica. Me gustarĂa acercarme a Kanka, el cantante, y decirle que es un letrista cojonudo, que me hace paladear el verdadero sabor de la vida con sus frases. Yo de mĂşsica no sĂ© mucho, pero de letras entiendo un rato, y Ă©l es bueno, creedme.
Ăšltimamente le ha dado a todo el mundo por escribir posts sobre la playa. Yo he estado esta semana tres veces, batiendo el rĂ©cord del verano, y tambiĂ©n me siento bastante marĂtima (o marina, nunca mejor dicho). Cuando se libra una de la obsesiĂłn por tomar el sol, la playa está muy bien. Ahora voy por la tarde, cuando hace menos calor y la gente empieza a irse (para muchos, la playa es una especie de centro de rayos UVA gratuito), y me siento en la arena, exponiendo orgullosamente mi piel transparente de tan blanca y mirando las olas. Me baño en el agua, que de puro plateada parece el mercurio del que hablaba el otro dĂa Aldery y me tumbo a hacer el muerto. FĂjate si soy inactiva que en vez de nadar, floto. En fin...
Hoy me he bañado con mi abuela y mi tĂo abuelo. Entre los dos, sumaban 163 años de intrepidez acuática. Yo nadaba (es un decir) detrás, con mis apenas dos decenios a cuestas sintiĂ©ndome muy joven, reciĂ©n nacida casi. Me quedo con esa sensaciĂłn: la de sentir que tengo toda la vida por delante mientras chapoteo en el mar.
(No es un gran post, pero algo es algo).
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