jueves, 6 de septiembre de 2007
Decisiones
Yo pensaba que bastaba con decidir quĂ© ibas a estudiar y dĂłnde ibas a hacerlo. Esas dos decisiones me parecĂan ya lo suficientemente trascendentes y complicadas. Sin embargo, algĂşn duendecillo de la naturaleza ha decidido que me voy a comer la cabeza hasta extremos inconcebibles durante todo el tiempo que tarde en acabar esta grrrftxxx carrera.
A finales del año pasado, decidĂ (como algunos sabrĂ©is) que me volvĂa a Málaga. Lo tenĂa clarĂsimo. No le veĂa más que ventajas. DespuĂ©s de un verano de malagueñidad claustrofĂłbica, he decidido que me vengo a Granada. Lo tenĂa clarĂsimo. No le veĂa más que ventajas.
Hoy estoy aquĂ, en la Biblioteca PĂşblica de Granada, escribiendo como hace unos meses, mientras estudiaba para los exámenes de Junio. Llevo todo el dĂa en la ciudad y ni siquiera sĂ© cĂłmo me siento. Creo que rara. Extraño a J. Me da la impresiĂłn de que la claustrofobia, o lo que quiera que sintiera, no está en Málaga, ni en Granada, ni en ningĂşn lugar. Está en mĂ. Igual que las ganas de huir cuando las cosas se ponen difĂciles. Igual que el miedo.
En Ăşltima instancia, las dos opciones se parecen mucho. Las dos requieren que me enfrente a algo que temo: a la soledad, a la compañĂa, a lo desconocido, al pavor infinito de lo conocido. EstĂ© donde estĂ©, aprenderĂ© algo y saldrĂ© siendo más fuerte y mejor persona, supongo.
Pero lo importante es que ahora mismo, en este preciso instante, no tengo ni puñetera idea de quĂ© hacer. DarĂa algo por que alguien tomara la decisiĂłn por mĂ. Si alguno se apunta a dar consejos gratuitos, le estarĂ© muy agradecida.
A finales del año pasado, decidĂ (como algunos sabrĂ©is) que me volvĂa a Málaga. Lo tenĂa clarĂsimo. No le veĂa más que ventajas. DespuĂ©s de un verano de malagueñidad claustrofĂłbica, he decidido que me vengo a Granada. Lo tenĂa clarĂsimo. No le veĂa más que ventajas.
Hoy estoy aquĂ, en la Biblioteca PĂşblica de Granada, escribiendo como hace unos meses, mientras estudiaba para los exámenes de Junio. Llevo todo el dĂa en la ciudad y ni siquiera sĂ© cĂłmo me siento. Creo que rara. Extraño a J. Me da la impresiĂłn de que la claustrofobia, o lo que quiera que sintiera, no está en Málaga, ni en Granada, ni en ningĂşn lugar. Está en mĂ. Igual que las ganas de huir cuando las cosas se ponen difĂciles. Igual que el miedo.
En Ăşltima instancia, las dos opciones se parecen mucho. Las dos requieren que me enfrente a algo que temo: a la soledad, a la compañĂa, a lo desconocido, al pavor infinito de lo conocido. EstĂ© donde estĂ©, aprenderĂ© algo y saldrĂ© siendo más fuerte y mejor persona, supongo.
Pero lo importante es que ahora mismo, en este preciso instante, no tengo ni puñetera idea de quĂ© hacer. DarĂa algo por que alguien tomara la decisiĂłn por mĂ. Si alguno se apunta a dar consejos gratuitos, le estarĂ© muy agradecida.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)