massobreloslunes: 02/13/12

lunes, 13 de febrero de 2012

San Valentín (al final, querido M., opté por el lloriqueo)



Voy a escribir hoy el post de San Valentín; no por nada, sino porque la mayoría lo leeréis mañana, así que pega más.

El amor. Llevo un rato en el blog de J., leyendo sus entradas. La teoría del camping dicta que este San Valentín me he de acordar de él, aunque ya haga casi dos años desde que lo dejamos. Leo los posts que hablaban de mí; son pocos y están escondidos, redactados en una clave que no sé si alguien que no seamos él y yo entendería. Pero yo los conozco y los recorro aprovechando el nuevo diseño de su blog, y me doy cuenta de que a su manera él también hizo un álbum, que también en sus palabras yo he dejado mi huella. Hace un tiempo releía nuestros mails y me asombraba: no recordaba que nos quisiéramos tanto. No recordaba que él me quisiera tanto a mí. Es el tema de la soltería: pasa el tiempo y se te empieza a olvidar el milagro de enamorar a alguien.

No sabía muy bien qué escribir hoy, así que me estoy dejando llevar. San Valentín no me disgusta ni siquiera soltera. Deprimirse por un día al año me parece absurdo. Uno podría deprimirse mejor por todos los demás días: por todas las mañanas solitarias o todas las noches abrazado a la almohada. Pero un día es un día y pasa deprisa, y nadie se cree del todo la historia de los corazones rojos y los angelotes gordos cargados de flechas. Nunca quise estar en el lado de la mujer amargada y sola que mira con envidia a las parejas y come chocolate mientras ve comedias románticas. Me parece triste, pero no por estar sola, que es digno, sino por estar sola suspirando por esa felicidad supuesta y súbita de un día al año.

A mĂ­ me tocan cĂ­nicos casi siempre, asĂ­ que nunca he tenido un novio que realmente realmente se tomara en serio lo de San ValentĂ­n. Lo mejor que me han regalado fue la foto de arriba: un collage que me hizo J. el primer año que pasamos juntos. Somos dos coches bajo un paraguas. A J. le encantan los coches: siempre que Ă­bamos por la calle me preguntaba "¿te gusta Ă©ste?", y yo le decĂ­a que no, que los coches me la pelaban (yo y mi dulzura), y Ă©l me decĂ­a que me iba a comprar un Aixam y se reĂ­a imaginándome toda chiquita con mi coche sin carnet. Lo del paraguas es por una canciĂłn de George Brassens que hablaba de una chica que iba con un paraguas y un hombre que se acercaba y lo compartĂ­a con ella.

Y el estribillo decĂ­a

Un p'tit coin d'parapluie
Contre un coin d'paradis
Elle avait quelque chos' d'un ange
Un p'tit coin d'paradis
Contre un coin d'parapluie
Je n'perdais pas au chang', pardi



Algo de la esquina de un paraguas como una esquina del paraĂ­so. La canciĂłn es dulcemente romántica. Más adelante dice: habrĂ­a querido que lloviera cuarenta dĂ­as y cuarenta noches, como en el diluvio, para guardarte bajo mi paraguas. A mĂ­ me recordaba a J., igual que Una estona de cel (un rato de cielo), de Els Pets, porque para mĂ­ Ă©l siempre fue algo asĂ­. No un amor grande, absoluto a inhumano, como el que me poseĂ­a cuando estaba con MQEN, sino más bien una cosa pequeña, tierna, casi cutre. Algo muy muy imperfecto, pero nuestro: una esquina de paraguas donde cabĂ­an nuestras dos cabezas juntas, aunque los pies se nos estuvieran mojando y en realidad quisiĂ©ramos llegar a casa y tomar algo caliente.

No sé si es triste o normal andar acordándome de J. en San Valentín, dos añazos después de haberlo dejado con él. Pero bueno: es. Lo curioso es que no deja de ser una mejora respecto al año pasado. Entonces escribí esto, y lo que quería decir era que debajo de muchos rituales se esconde un pánico tremendo a perder lo que tenemos. Este año ya no encuentro en mí esa amargura y se me ha ido un poco del dolor del amor: soy capaz de pensar en J. y en los días de San Valentín bonitos, no en los feos.

Al final no se trata de estar con alguien en SV. Se trata de mirarte el corazón y saber que no está dormido. No sé. Ha habido algo de amor en mi vida este año. Quizá más bien sucedáneo de amor, pero oye; las huevas de lumpo no son caviar y están bien ricas. Estoy agradecida por eso. Por haber tenido la oportunidad de querer y conocer a gente nueva en sus detalles tiernos. El último día que pasé en casa de IA él tenía que irse a trabajar temprano y mi tren salía al mediodía. Pasé la mañana en su casa recogiendo mis cosas, duchándome y escribiendo algo en su ordenador para que pudiera leerlo cuando me fuera. Y miraba sus cosas. Tan solas sin él, tan quietas y, sin embargo, tan llenas de su vida. Sus zapatillas Salomon y sus chanclas en el suelo del baño. Los libros gruesos que había colocado bajo la pantalla del televisor para ponerla más alta. Un sobrecito con fotos de carnet encima de la estantería. Toda esa vida que seguiría sin mí cuando me fuera. Y creo que él sabe que me esforcé en conocerle, en intuirle lo suficiente como para llegar a quererle un poco.

Y ahora... bueno, ahora no me gusta nadie más que los ojos sonrientes de DDM cuando se encuentran con los míos y me parece que le conozco de otra vida. Pero ése es un amor casi platónico de puro perezoso. Por lo demás, nada. Y casi mejor disfrutar de esta calma y esta libertad, que cuando menos te lo esperas la vida te sacude en el sentido en que sacude un boxeador a otro hasta dejarle KO. Al fin y al cabo, también los abrazos son efímeros, y si hay algo peor que dormir sola es dormir con alguien que te hace sentir, como decían Fito y Sabina, dos veces solo.

Moraleja: San Valentín no es nada más que lo que haces con él. Yo he tenido muchos. Alegres en pareja, tristes en pareja; alegres en solitario, tristes en solitario. Y la verdad es que si rebusco en mi memoria. el mejor día de San Valentín a lo mejor es aquel en que metí la mano en mi pupitre y me encontré una hoja de papel doblada muchas veces en el que ponía, textual: "tía buena, maciza, con tu culo me ignotizo" (ortografía original). Porque lo mejor de SV es la esperanza de que pasen cosas; de que te puedas encontrar una tarjeta hortera en tu bandeja de entrada y por lo menos sonrías un poco. Y ojo, yo puedo no ser muchas cosas, pero soy brutal, espectacular, absurdamente optimista.


Feliz SV a todos. Tengáis o no tengáis pareja; seáis o no felices: sed parte de ello. Tenéis todo el derecho. Os quiero y os mando besos sonoros: shmuak, shmuak.