
Me revientan especialmente los niveles de compasiĂłn las madres y padre de los niños. Porque los pacientes adultos, pues a ver, quiĂ©n más y quiĂ©n menos es medio responsable de su vida y ha tenido polvos con los que buscarse esos lodos. Pero los crĂos me dan penita. Esos niños a los que traen a consulta porque "se portan fatal", cuando resulta que a su alrededor no hay normas, ni tranquilidad, ni una rutina adecuada, ni estĂmulo positivo, ni nada en absoluto.
Yo no sĂ© quĂ© tipo de madre serĂa, y probablemente cometerĂa mis fallos, como todo el mundo. Pero, aun asĂ, me atreverĂa a apuntar unas cuantas normas básicas que mejorarĂan mucho la educaciĂłn de cualquier niño.
1) Si refuerzas a un niño, no le digas: "¿ves lo bien que lo haces cuando quieres?" Eso no es refuerzo, es una crĂtica. Le estás dando a entender que hasta ahora no lo hacĂa bien porque no querĂa, y seguramente no lo hacĂa bien porque no sabĂa o no podĂa.
Otros ejemplos de crĂtica disfrazada de refuerzo:
- "Muy bien, a ver si no lo haces mal la prĂłxima vez".
- "Hombre, por fin, ya era hora de que me hicieras caso".
- "Hoy te has portado bien, pero con un dĂa no vale, lo tienes que hacer siempre".
Pues como esas, todo el rato, todos los dĂas, en la consulta enfrente de mĂ. Y yo sentada encima de mis manos para no empezar a repartir hostias como panes.
2) "Es que este niño me pone de los nervios". A ver, vamos a ser claritos. Si un niño de seis, siete, ocho o nueve años te pone de los nervios, no haberlo tenido. De los nervios te pones tú. Aprende a controlarte y probablemente el niño también aprenda a controlarse.
Yo entiendo que tener hijos tiene que ser muy duro. Vale, pero es que nadie te obligaba. Asà que si tienes ansiedad, estás sobrecargado o no puedes con el asunto, apúntate a yoga o vete a meditar. No lo pagues con tu hijo y me pidas que lo entienda.
3) SĂ, por raro que te parezca, el agente de cambio en la vida de tu hijo debes ser tĂş. Ni yo, ni su profesor, ni su orientador, ni PocoyĂł, ni nadie: tĂş, porque eres su modelo, la persona que pasa más tiempo con Ă©l, quien más le importa, quien mejor le conoce. AsĂ que deja de delegar y ponte las pilas.
4) Puedes tener charlas con tu hijo hasta que se te seque la boca, pero hasta que el niño no entienda que sus acciones tienen consecuencias claras y no te vea a ti como un modelo a seguir, no va a cambiar absolutamente nada.
5) Nociones básicas sobre cĂłmo funciona un psicĂłlogo, volumen uno: el psicĂłlogo no llega, charla con el niño y le arregla la cabeza (vĂ©ase punto 4). El psicĂłlogo te dará pautas que tienes que aplicar tĂş. Y aplicarlas requiere esfuerzo y constancia. No me vale que pases del tema y luego me vengas diciendo que no funciona o que tu hijo no tiene remedio. Ya que estamos, revĂsate tambiĂ©n el punto 2.
6) Deja de culparle. Probablemente el niño quiere portarse bien, pero no sabe cómo, o bien tú has hecho que no le merezca la pena.
En serio.
Hoy me he visto metida en una de estas entrevistas familiares en las que la madre se ha apañado para convertir cada frase que se decĂa allĂ en una crĂtica al hijo. Ha llegado un momento en que le ha dicho que no debe dormir con la luz encendida porque "si ella tiene que pagar luz, no llegan a fin de mes, y entonces tiene que dejar de comer para que coma Ă©l, y entonces le baja el azĂşcar y tiene que ir al mĂ©dico a pincharse". VerĂdico. Y sĂ, las negritas eran necesarias.
Fragmento de conversaciĂłn:
YO: Tienes que reforzar las cosas buenas que haga tu hijo.
ELLA: Pero es que Ă©l de refuerzo sĂłlo quiere dinero (crĂtica).
YO: No me refiero a eso, sino a que le digas las cosas que hace bien.
ELLA: Pero es que a Ă©l eso le da igual (crĂtica).
YO: No es bueno tratar a los niños como si fueran un caso perdido.
ELLA: Pero es que él es un caso perdido (MEGACRÍTICA).
Y ahora la familia se va a casa y la culpa de todo la tiene ese crĂo, que tiene destrozadas las puntas de los dedos porque se los muerde de la ansiedad que tiene. Y yo aquĂ como una gilipollas dándole vueltas a cĂłmo debe de ser vivir en un entorno donde nadie confĂa en ti y todo lo que digas o hagas está siempre mal.
Desde luego, si existiera el compasiĂłmetro ahora mismo estarĂa pitando como un demonio.
PD: Yo SÉ que no deberĂa escribir esto, y SÉ que los padres tampoco tienen la culpa, y SÉ que mi funciĂłn como profesional es precisamente encontrar la manera de promover ese cambio. Pero permitidme que me ponga el modo psicĂłloga off y me cague un rato en los muertos de todo el mundo.
PD2: La imagen del post no pega mucho con el tono, pero intento compensar la mala hostia que traigo hoy. AsĂ, queridos. AsĂ hay que tratar a los hijos.