massobreloslunes: 01/26/11

miércoles, 26 de enero de 2011

Amor dos punto cero


EmpecĂ© este blog el 26 de Abril de 2005, hace ahora más de cinco años. “Mas sobre los lunes” es el tĂ­tulo de un capĂ­tulo de mi libro sobre escritura favorito ever, “El gozo de escribir”, en el que la autora cuenta que durante un tiempo se reunĂ­a con una amiga para escribir los lunes por la tarde. Hablaba de cĂłmo en los dĂ­as en los que la mayorĂ­a de la gente está ocupada por el trabajo y angustiada por la rutina, ellas habĂ­an sabido abrir un hueco para dedicarlo a la escritura. El espĂ­ritu del blog, por tanto, es un poco Ă©se: igual que hoy en las playas de Cádiz se veĂ­a un hueco entre el mar y las nubes por donde se filtraba la luz con inesperada fuerza, la escritura puede abrir espacios de claridad en la maraña del dĂ­a a dĂ­a.

A lo largo de estos cinco años sólo he parado de escribir aquí una vez: durante el tiempo que me preparé el PIR. Después lo retomé, al principio despacio, casi con miedo, con entradas cortas, y después acabé por importar otra vez el material antiguo y subirme al carro con todas las consecuencias. De todos los proyectos que he llevado entre manos en mi vida, creo que éste es sin duda el que más me ha durado, y todavía me asombra mi constancia. La explicación es, supongo, que el beneficio es inmenso y el coste es reducido.

Casi todas las entradas las escribo del tirĂłn; despuĂ©s, más que añadir, recorto sin piedad párrafos enteros, como una samurai de las teclas. SĂ© que hay posts más inspirados que otros. Mi amigo A., el que no me habla, me dijo un dĂ­a con crudeza no exenta de razĂłn: “Me gusta mucho cĂłmo escribes, pero no siempre lo que escribes”. Pero creo que el tema de un blog, más que buscar la perfecciĂłn en cada una de las entradas, es mantenerse en movimiento. Al final todo, lo bueno y lo malo, va quedando sepultado por las entradas nuevas, por la nueva vida. Como las distintas capas de suelo sobre la superficie de la tierra. No te queda más remedio que desapegarte de tu obra y dejarla fluir.

Quiero a mi blog más que a muchas personas. En su conjunto, me gusta el cuadro que compone: la firme voluntad de decir mi verdad en cada momento. Grace Paley dijo de sus primeros cuentos: “Los escribĂ­ con toda la verdad y la belleza de la que fui capaz”. AsĂ­ escribo yo esto, desde el principio.

Nunca ha sido un blog muy leído. Aun así, he podido conocer a bastantes personitas curiosas por aquí, y puedo decir que mis lectores son un público reducido pero entregado. Gracias a este blog llegó a mi vida J., una de las personas más importantes de mis últimos años. He quedado con algunos lectores (no siempre con fines de guarreo, que conste), he charlado con otros por messenger o he intercambiado mails, y siempre ha sido una experiencia enriquecedora y divertida. Esa magia absurda y feliz de encontrar a alguien que se conmueve de la misma manera que tu.

“Lo que escribirĂ© en la siguiente entrada del blog” es un concepto que me da vueltas en la cabeza casi todo el dĂ­a y, aunque os parezca mentira, creo que es una parte importante de todo aquello que me mantiene cuerda. Porque los actos de uno son tan banales. Y si uno vive una vida finita, unidireccional, todo se va tan rápido por el desagĂĽe. A mĂ­ a veces me crujen los huesos bajo el peso de todas las vidas que no he vivido, y tambiĂ©n bajo el peso de la mĂ­a, de los momentos que han venido y se han marchado, de las personas a las que he querido y ya no están. ¿DĂłnde están los besos que le daba a J. por las noches, mi manera de abrazarle mientras se quedaba dormido, de sostener los sobresaltos de su cuerpo mientras se deslizaba en el sueño? ¿DĂłnde estamos A. y yo estudiando juntos en la biblioteca de aparejadores, saliendo a descansar a la cafeterĂ­a, dĂłnde está Ă©l riĂ©ndose cuando veĂ­a que me habĂ­a llenado el jersey de migas con la palmera de chocolate? ¿DĂłnde está Málaga, dĂłnde está Granada, dĂłnde estoy yo? No tengo nada. Pero si lo escribo, por lo menos tengo eso. Y menos da una piedra.

Escribir aquí me ha salvado siempre. Cuando tengo un día de mierda o estoy convencida de que moriré sola y comida por los perros, me siento aquí y escribo algo. Puede ser bueno o puede ser una basura, pero mientras lo escribo no pienso en otra cosa. De repente mi miseria sirve para algo, como el abono que hace crecer las flores, y sé que éste es el verdadero sentido de mi vida. Sentarme aquí y crear. Construir algo nuevo donde antes no había nada.

Así que mientras recorro uno a uno los días de mi semana, ese camino veloz que va de lunes a domingo y que a veces se esfuma sin que uno sepa dónde fue, pienso en lo próximo que escribiré aquí. Planeo hablar de mi trabajo, de música, de libros. De las cosas que amo. He aquí lo que me gustaría que dijeran de mi blog: aquí están las cosas que Marina amó. Pienso en quién me leerá, en quién me mirará; porque existimos en la mirada del otro. Porque en vuestra mirada yo existo.

Ayer hablaba con mi R2 de lo rápido que aprenden los bebĂ©s. Son pequeñas maquinitas de asimilar, su trabajo a tiempo completo es acumular informaciĂłn sobre el mundo. En ese sentido, yo sigo siendo la Niña de Agua de la canciĂłn de Ana BelĂ©n: “Desde el alba dispuesta hasta la aurora/ descubres todo y todo te impresiona”. Paso el dĂ­a vegetando tras el escritorio y de repente un paciente dice algo que me abre el corazĂłn. Voy de camino a casa en el autobĂşs, muerta de hambre, y me sorprende la claridad del cielo justo encima del mar, aunque el levante y la lluvia azoten sin piedad el paseo.

Me sorprende siempre la luz de la vida y escribo aquĂ­ para intentar compartirla. Y supongo que todo el post puede resumirse en esta Ăşltima frase.