
EmpecĂ© este blog el 26 de Abril de 2005, hace ahora más de cinco años. “Mas sobre los lunes” es el tĂtulo de un capĂtulo de mi libro sobre escritura favorito ever, “El gozo de escribir”, en el que la autora cuenta que durante un tiempo se reunĂa con una amiga para escribir los lunes por la tarde. Hablaba de cĂłmo en los dĂas en los que la mayorĂa de la gente está ocupada por el trabajo y angustiada por la rutina, ellas habĂan sabido abrir un hueco para dedicarlo a la escritura. El espĂritu del blog, por tanto, es un poco Ă©se: igual que hoy en las playas de Cádiz se veĂa un hueco entre el mar y las nubes por donde se filtraba la luz con inesperada fuerza, la escritura puede abrir espacios de claridad en la maraña del dĂa a dĂa.
A lo largo de estos cinco años sĂłlo he parado de escribir aquĂ una vez: durante el tiempo que me preparĂ© el PIR. DespuĂ©s lo retomĂ©, al principio despacio, casi con miedo, con entradas cortas, y despuĂ©s acabĂ© por importar otra vez el material antiguo y subirme al carro con todas las consecuencias. De todos los proyectos que he llevado entre manos en mi vida, creo que Ă©ste es sin duda el que más me ha durado, y todavĂa me asombra mi constancia. La explicaciĂłn es, supongo, que el beneficio es inmenso y el coste es reducido.
Casi todas las entradas las escribo del tirĂłn; despuĂ©s, más que añadir, recorto sin piedad párrafos enteros, como una samurai de las teclas. SĂ© que hay posts más inspirados que otros. Mi amigo A., el que no me habla, me dijo un dĂa con crudeza no exenta de razĂłn: “Me gusta mucho cĂłmo escribes, pero no siempre lo que escribes”. Pero creo que el tema de un blog, más que buscar la perfecciĂłn en cada una de las entradas, es mantenerse en movimiento. Al final todo, lo bueno y lo malo, va quedando sepultado por las entradas nuevas, por la nueva vida. Como las distintas capas de suelo sobre la superficie de la tierra. No te queda más remedio que desapegarte de tu obra y dejarla fluir.
Quiero a mi blog más que a muchas personas. En su conjunto, me gusta el cuadro que compone: la firme voluntad de decir mi verdad en cada momento. Grace Paley dijo de sus primeros cuentos: “Los escribĂ con toda la verdad y la belleza de la que fui capaz”. AsĂ escribo yo esto, desde el principio.
Nunca ha sido un blog muy leĂdo. Aun asĂ, he podido conocer a bastantes personitas curiosas por aquĂ, y puedo decir que mis lectores son un pĂşblico reducido pero entregado. Gracias a este blog llegĂł a mi vida J., una de las personas más importantes de mis Ăşltimos años. He quedado con algunos lectores (no siempre con fines de guarreo, que conste), he charlado con otros por messenger o he intercambiado mails, y siempre ha sido una experiencia enriquecedora y divertida. Esa magia absurda y feliz de encontrar a alguien que se conmueve de la misma manera que tu.
“Lo que escribirĂ© en la siguiente entrada del blog” es un concepto que me da vueltas en la cabeza casi todo el dĂa y, aunque os parezca mentira, creo que es una parte importante de todo aquello que me mantiene cuerda. Porque los actos de uno son tan banales. Y si uno vive una vida finita, unidireccional, todo se va tan rápido por el desagĂĽe. A mĂ a veces me crujen los huesos bajo el peso de todas las vidas que no he vivido, y tambiĂ©n bajo el peso de la mĂa, de los momentos que han venido y se han marchado, de las personas a las que he querido y ya no están. ¿DĂłnde están los besos que le daba a J. por las noches, mi manera de abrazarle mientras se quedaba dormido, de sostener los sobresaltos de su cuerpo mientras se deslizaba en el sueño? ¿DĂłnde estamos A. y yo estudiando juntos en la biblioteca de aparejadores, saliendo a descansar a la cafeterĂa, dĂłnde está Ă©l riĂ©ndose cuando veĂa que me habĂa llenado el jersey de migas con la palmera de chocolate? ¿DĂłnde está Málaga, dĂłnde está Granada, dĂłnde estoy yo? No tengo nada. Pero si lo escribo, por lo menos tengo eso. Y menos da una piedra.
Escribir aquĂ me ha salvado siempre. Cuando tengo un dĂa de mierda o estoy convencida de que morirĂ© sola y comida por los perros, me siento aquĂ y escribo algo. Puede ser bueno o puede ser una basura, pero mientras lo escribo no pienso en otra cosa. De repente mi miseria sirve para algo, como el abono que hace crecer las flores, y sĂ© que Ă©ste es el verdadero sentido de mi vida. Sentarme aquĂ y crear. Construir algo nuevo donde antes no habĂa nada.
AsĂ que mientras recorro uno a uno los dĂas de mi semana, ese camino veloz que va de lunes a domingo y que a veces se esfuma sin que uno sepa dĂłnde fue, pienso en lo prĂłximo que escribirĂ© aquĂ. Planeo hablar de mi trabajo, de mĂşsica, de libros. De las cosas que amo. He aquĂ lo que me gustarĂa que dijeran de mi blog: aquĂ están las cosas que Marina amĂł. Pienso en quiĂ©n me leerá, en quiĂ©n me mirará; porque existimos en la mirada del otro. Porque en vuestra mirada yo existo.
Ayer hablaba con mi R2 de lo rápido que aprenden los bebĂ©s. Son pequeñas maquinitas de asimilar, su trabajo a tiempo completo es acumular informaciĂłn sobre el mundo. En ese sentido, yo sigo siendo la Niña de Agua de la canciĂłn de Ana BelĂ©n: “Desde el alba dispuesta hasta la aurora/ descubres todo y todo te impresiona”. Paso el dĂa vegetando tras el escritorio y de repente un paciente dice algo que me abre el corazĂłn. Voy de camino a casa en el autobĂşs, muerta de hambre, y me sorprende la claridad del cielo justo encima del mar, aunque el levante y la lluvia azoten sin piedad el paseo.
Me sorprende siempre la luz de la vida y escribo aquĂ para intentar compartirla. Y supongo que todo el post puede resumirse en esta Ăşltima frase.