He ido en moto al trabajo todos los dĂas. Me he pintado los ojos tambiĂ©n todos los dĂas.
Comer chocolate me pone nerviosa, y estar nerviosa me da ganas de chocolate. Es como el bucle del miope, solo que encima engorda.
He ido a nadar, y nadar me gusta porque respiro y porque floto. Y porque puedo mirar a los tĂos semidesnudos mientras hago estiramientos.
El Acné del Averno no ha desaparecido por completo, pero se ha estabilizado en un nivel que puedo manejar.
He escrito varios post, pero no he colgado ninguno porque eran un tostĂłn.
He empezado a apuntar mis sueños, con el fin de hacer un inventario y descubrir en qué medida estoy perturbada.
He soñado con mi amigo A. el que no me habla dos veces, con bebés y niños varios dos veces, con meditar una vez y con hombres que me gustan y me ignoran dos veces. También he soñado con un happening de gente con túnicas de colores que cantaban "Oh Maria".
Una paciente ha estado a punto de hacerme perder los nervios de verdad. Pero de verdad de verdad. Ha llegado un momento en que he pensado "Pues si se suicida, que se suicide".
He visitado neonatologĂa del hospital y he sentido mucha grimita al ver a los prematuros. No son monos. Son siniestros.
Me he comprado unos zapatos. Me he pasado definitivamente al tacĂłn.
Mi casa tiene el aspecto de haberse vomitado encima.
El traumatĂłlogo me ha dicho que mi rodilla no está MAL, pero tampoco está BIEN. Que quizá deberĂa aceptar que no podrĂ© correr nunca y dedicarme a ver Barrio SĂ©samo.
El calentador de mi casa se estropeĂł, recĂ© y se arreglĂł solo (verĂdico).
Estoy haciendo un cursillo acelerado en Carnavales, y ya sé la diferencia entre una comparsa, una chirigota, un cuarteto y un coro.
Me he comprado el libro del Señor K. por Internet.
He tocado la guitarra en el baño para probar la acústica.
Se me ha cagado una paloma en el bolso.
He escuchado el cuarto movimiento de La Ley Innata por lo menos diez veces.
Se me caen los ojos de sueño.
Estoy cansada.
Pero contenta.