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HAIKU DE LAS CUATRO ESTACIONES, Matsuo Basho

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MATSUO BASHO, Haiku de las cuatro estaciones, Miraguano, Madrid, 1983 112 páginas.

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Anota en el prólogo Francisco F. Villalba: «La poesía de Basho surge de su amor del contacto con la naturaleza. Él mismo decía que sin experimentar el frío y el hambre la verdadera poesía era imposible».
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Silencio
la voz de la cigarra
penetra las rocas.

LABRADOR DEL AIRE, Arturo Soria y Espinosa

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ARTURO SORIA Y ESPINOSA, Labrador del aire, Turner, Madrid, 1983, 76 páginas.
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Con palabras labras en el aire.
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La vida hecha es la muerte viva.
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La historia es la noria de aguas múltiples.
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La espera a la intemperie se acerca a la intemporalidad.
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La mayor parte de los contemporáneos usa el motor de gasolina como complemento del alma.
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Tener te ata.
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El envase es el féretro mercantil para los productos envalsamados.
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Los muertos están en los huertos de los recuerdos.

POEMAS EN PROSA. CONTRA EL SECRETO PROFESIONAL, César Vallejo

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CÉSAR VALLEJO, Poemas en prosa. Contra el secreto profesional, Editorial Laia, Barcelona, 1983, 268 páginas. 

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   Conozco a un hombre que dormía con sus brazos. Un día se los amputaron y quedó despierto para siempre.

ANOTACIONES, Rafael Cadenas

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RAFAEL CADENAS, Anotaciones, Fundarte, Caracas, 1983, 116 páginas.

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Un hombre en un apartamento de esta ciudad o de cualquier otra, lucha con las palabras. Es uno entre millares; no conozco la proporción. Tal vez en otros apartamentos habrá otros, pero no debe existir cuenta más fácil: la sociedad moderna condenó hace tiempo al hombre de letras, al hombre de la  pasión por las palabras, a un destierro creciente, pero al mismo tiempo ha perdido la voz. No puede expresarse. Carece de lenguaje. Cuenta con clichés, estereotipos, ruido.
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La historia misma nos lleva, o nos trae, a la escritura fragmentaria. ¿No sentimos que los libros precisamente de quien tanto ha reflexionado sobre aquélla, los de Nietzsche, son como cuadernos de notas?
La fragmentación del mundo tal vez conduce al fragmento, o a todo lo contrario, a la obra ordenadora. En este momento me inclino hacia esa forma de expresión, la que brota sin pretensiones al hilo de los días.
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La sociedad moderna hace de la lengua, que es instrumento de expresión de todo el ser, un artefacto funcional para el intercambio mínimo imprescindible, el que permite la marcha del engranaje. El milagro del lenguaje se reduce a repertorio de sonidos básicos. Tal vez estemos ya en medio del newspeak.
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La raíz del desdén hacia la literatura es el desdén hacia la lengua. Quien vuelva la mirada hacia el instrumento que le sirve para expresarse, la volverá también hacia el arte de usarla o servirla.
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Los lectores de poesía buscan, en el fondo, revelaciones.
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El mundo está en un borde. Se necesitan palabras que golpeen, no necesariamente con estridencia. Pueden ser calladas; dejan una herida más profunda.

PASIÓN Y PAISAJE, Jacobo Cortines

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JACOBO CORTINES, Pasión y paisaje, Llibres del Mall, Barcelona, 1983, 66 páginas.


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MIRADA EN EL RECUERDO

Tus ojos como vino y su recuerdo
como la dura espina de una rosa.

LAS CIUDADES INVISIBLES, Italo Calvino

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ITALO CALVINO, Las ciudades invisibles, Minotauro, Barcelona, 1974 (1983), 176 páginas.

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LAS CIUDADES Y LOS OJOS. 4

   Al llegar a Fillide, te complaces en observar cuán­tos puentes distintos uno del otro atraviesan los canales: convexos, cubiertos, sobre pilastras, sobre barcas, colgantes, de parapetos calados; cuántas va­riedades de ventanas se asoman a las calles: en ajimez, moriscas, lanceoladas, ojivales, coronadas por lunetas o por rosetones; cuántas especies de pavimentos cubren el suelo: cantos rodados, lastro­nes, grava, baldosas blancas y azules. En cada uno de sus puntos la ciudad ofrece sorpresas a la vista: una mata de alcaparras que asoma por los muros de la fortaleza, las estatuas de tres reinas sobre una ménsula, una cúpula en forma de cebolla con tres cebollitas enhebradas en la aguja. «Feliz el que tiene todos los días a Fillide delante de los ojos y no termina nunca de ver las cosas que contiene», exclamas, con la pesadumbre de tener que dejar la ciudad después de haberla sólo rozado con la mirada.
   Te ocurre a veces que te detienes en Fillide y pasas allí el resto de tus días. Pronto la ciudad se decolora a tus ojos, se borran los rosetones, las estatuas sobre las ménsulas, las cúpulas. Como to­dos los habitantes de Fillide, sigues líneas en zigzag de una calle a la otra, distingues zonas de sol y zonas de sombra, aquí una puerta, allá una esca­lera, un banco donde puedes apoyar el cesto, una cuneta donde el pie tropieza si no te fijas. Todo el resto de la ciudad es invisible. Fillide es un espacio donde se trazan recorridos entre puntos suspendi­dos en el vacío, el camino más corto para llegar a la tienda de aquel comerciante evitando la ventanilla de aquel acreedor. Tus pasos recorren lo que no se encuentra fuera de los ojos sino adentro, sepulto y borrado: si entre dos soportales uno sigue pare­ciéndote más alegre es porque por él pasaba hace treinta años una muchacha de anchas mangas bor­dadas, o bien sólo porque recibe la luz a cierta hora, como aquel soportal que ya no recuerdas dónde estaba.
   Millones de ojos se alzan hasta ventanas puentes alcaparras y es como si recorrieran una página en blanco. Muchas son las ciudades como Fillide que se sustraen a las miradas, salvo si las atrapas por sorpresa.

LECHE DEL SUEÑO, Leonora Carrington

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LEONORA CARRINGTON, Leche del sueño, FCE, México, 2013, 48 páginas.

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FCE edita una adaptación de los cuentos que la pintura surrealista imaginara para un público infantil.
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HUMBERTO EL BONITO

   Humberto, el niño más bonito de la ciudad, tenía ojos azules y chinos dorados. A pesar de que era muy bonito también era antipático. Le gustaba, por ejem­plo, echar ratas en las camas de sus hermanas para hacerlas llorar.
   Un día, su hermana Rosa puso un cocodrilo en su cama...
   —¡Ayyy! ¡Qué miedo! —gritó Humberto—. ¡Hay un cocodrilo en mi cama! Pero Humberto era tan bonito que el cocodrilo, en vez de atacarlo, le sonrió alegremente.
   Desde entonces, Humberto y el cocodrilo son grandes amigos y, por supuesto, ahora el niño es todavía más antipático, pues siempre va a todas partes con él.



HUEVOS MORALES, Barón de Hakeldama

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BARÓN DE HAKELDAMA, Huevos morales: axiomas de perpleja elocuencia exhortados en tiempo de Adviento a la gloria del Inefable en el monasterio de El Pauler a la hora de ánimas por la pluma del doctísimo el muy sereno, Swan, Madrid, 1983, 78 páginas.

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Bajo el pseudónimo Barón de Hakeldama, José Gustavo Bernal Vidal firma unos huevos morales que, como él mismo explica en sus Disertaciones de apertura, no dicen "la palabra, la palabra se dice en mí en su arrebato, me señala con su vómito, su lepra y su insignificancia".

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No tengo intención de existir en mis palabras. Siento a la niebla por madre y en al hojarasca escucho a mis vástagos.
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El vacío todo lo horada. Es como si el alma fuera demasiado gorda, excesivamente cebada como para enhebrar un universo tan fino, ideado con tan mala leche.
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El triunfo únicamente es fruto de la imbecilidad de los demás: el fracaso de la necedad propia. Resulta difícil distinguir un destino sin culpables.
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El juicio final, como las cataratas del Niágara u otras cosas desmesuradas, será, más que nada, un acontecimiento turístico.
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Lo contrario de la lucidez es la sensatez, por eso de dios puede esperarse todo menos que dimita.
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Para pasar a la historia debería ser bastante con una sola frase. Con una puñalada es suficiente.
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La mejor manera de ocupar un lugar de excepción en el corazón de alguien es traicionarle; amarle sólo asegura un puesto de segunda categoría en el fárrago de su pensamiento.
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Un acontecimiento, cuando es presentido, es ya un asunto acabado.

MI CORAZÓN AL DESNUDO Y OTROS PAPELES ÍNTIMOS, Charles Baudelaire

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CHARLES BAUDELAIRE, Mi corazón al desnudo y otros papeles íntimos, Visor, Madrid, 1995 (1983), 96 páginas.
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   De niño, yo quería ser o papa, pero papa militar, o comediante.
   Goces que obtenía de ambas alucinaciones.
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   Comprendo que se deserte de una causa para probar lo que se experimenta sirviendo a otra.
   Puede que sea dulce ser alternativamente víctima y verdugo.
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   Es preciso trabajar, si no por gusto al menos por desesperación, puesto que, bien analizado, trabajar es menos aburrido que divertirse.
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   La teología.
   ¿Qué es la caída?
   Si es la unidad que se convierte en dualidad es Dios quien cae. En otros términos. ¿La creación no será la caída de Dios?
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   Desde muy niño, conoció mi corazón dos sentimientos contradictorios, el horror por la vida y el éxtasis ante la vida.
   Es, sin duda, el caso de un perezoso nervioso.
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   De Maistre y Edgar Poe me han enseñado a razonar.
   No hay obra más larga que la que no nos decidimos a comenzar. Se transforma en pesadilla.

CUENTOS, Virgilio Piñera

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VIRGILIO PIÑERA, Cuentos, Alfaguara, Madrid, 1983, 320 páginas.

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EL INSOMNIO

   El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en la cama. Se enreda entre las sábanas. Enciende un cigarro. Lee un poco. Vuelve a apagar la luz. Pero no puede dormir. A las tres de la madrugada se levanta. Despierta al amigo de al lado y le confía que no puede dormir. Le pide un consejo. El amigo le aconseja que haga un pequeño paseo a fin de cansarse un poco. Que enseguida tome una taza de tilo y apague la luz. Hace todo esto pero no logra dormir. Se vuelve a levantar. Esta vez acude al médico. Como siempre sucede, el médico habla mucho pero el hombre no se duerme. A las seis de la mañana carga un revolver y se levanta la capa de los sesos. El hombre está muerto pero no ha podido quedarse dormido. El insomnio es una cosa muy persistente.

DESGARRADURA, E. M. Cioran

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E. M. CIORAN, Desgarradura, Montesinos, Barcelona, 1983 (1979), 200 páginas.

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Un libro debe hurgar en las heridas, provocarlas incluso. Un libro debe ser un peligro.
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Sólo la flor que cae es una flor total, ha dicho un japonés.
Casi podría decirse lo mismo de una civilización.
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Somos y seguiremos siendo esclavos mientras no estemos curados de la manía de esperar.
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Un muchacho y una muchacha, ambos mudos, se hablaban por gestos: qué felices parecían.
A todas luces la palabra no es, no puede ser, el vehículo de la plenitud.
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Durante las horas que pasamos en vela cada instante está tan lleno y tan vacío que se erige en rival del Tiempo.
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Todo cuanto ocurre es a la vez natural e inconcebible.
Conclusión que se impone tanto si consideramos tanto los grandes acontecimientos como los pequeños.
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Si las olas reflexionaran, creerían que avanzan, que tienen un objetivo, que progresan, que trabajan para el bien del Mar, y llegarían a elaborar una filosofía tan necia como su obstinación.
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Proverbio chino: "Cuando un solo perro ladra a una sombra, diez mil perros hacen de ella una realidad".
A colocar en epígrafe de cualquier comentario sobre las ideologías.
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Según Novalis, de nosotros depende que el mundo sea conforme a nuestra voluntad.
Eso es exactamente lo contrario de lo que se puede pensar y sentir al final de una vida y, con mayor razón, al final de la historia...

JAIKUS INMORTALES

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ANTONIO CABEZAS (editor), Jaikus inmortales, Hiperión, Madrid, 1983, 184 páginas.

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Tras un breve prólogo del traductor (pp. 9-13), los haikus se presentan organizados cronológicamente, dispuestos en diez bloques que parten desde la "Génesis del género" para atracar en la orilla de la actualidad ("El siglo veinte"), en un viaje que se detiene con los grandes maestros (Bashô, Buson, Issa, Shiki), sin que olvide realizar un fugaz recorrido por sus discípulos y contemporáneos. 

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kumo no mine
mizu naki kawa o
watarikeri
Cumbre de nubes,
cuando yo atravesé
un río seco. 





Masaoka Shiki