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SINIESTRAS AMADAS, Jack Mircala

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JACK MIRCALA, Siniestras amadas, Sins entido, Madrid, 2008, 128 páginas.

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Sirve el subtítulo de este delicioso volumen (lamentablemente, agotado), 22 delirios necro-románticos de Edgar Allan Poe, para aproximar al lector a su contenido: Jack Mircala homenajea a Poe componiendo con su técnica habitual los retratos escénicos de estos emblemáticos personajes femeninos ya universales. También es Mircala el responsable de la traducción de los poemas o relatos que protagonizan.   
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ADELINE

Tan dulce la hora, tan sereno el tiempo,
siento que es casi un crimen,
cuando la Naturaleza duerme y los astros están mudos,
alterar el silencio tan siquiera con un laúd.
Apoyada en los brillantes pilares del océano,
una imagen del Elíseo descansa;
siete Pléyades extasiadas en el Cielo,
forman en el abismo otras siete;
Endimión, saludando desde arriba,
ve en el mar un segundo amor;
en los valles umbríos y pardos,
y en la espectral cumbre de la montaña,
la luz fatigada va declinando;
y tierra, y astros, y mar y cielo,
están perfumados de sueño, como yo
estoy perfumado de ti y de
tu cautivador amor, mi Adeline.
Pero escucha, ¡oh, escucha!, tan suave y leve
fluirá esta noche la voz de tu amante
que, sobresaltada, tu alma tomará
mis palabras por la música de un sueño.
Así, mientras que ningún sonido demasiado brusco
perturbe tu descanso,
nuestros pensamientos, nuestras almas, ¡oh, Dios en lo alto!,
en cada acto se fundirán, mi amor.



COMPOSTELA ICONOGRÁFICA, Jack Mircala

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JACK MIRCALA, Compostela iconográfica, El Patito Editorial, Santiago de Compostela, 2012, 60 páginas.

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 Para componer este santoral compostelano el genial Mircala confiesa haber creado "maquetas realizadas en volumen [...] confeccionadas con cartulinas de colores, papeles Canson para dibujo al pastel, y una variedad de cartulinas cromadas e irisadas". El resultado final fue fotografiado. Completa el libro un encarte desplagable: el Plano realizado para la Exposición Compostela Iconográfica. 
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SANTA RITA DE CASIA
FESTIVIDAD 22 DE MAYO



HISTORIA

Santa de Umbría que vivió en el siglo xv. Durante toda su vida quiso ser religiosa, pero sus padres le buscaron un marido con el que tuvo dos hijos gemelos. A la muerte de su familia, se retiró al convento de las agustinas de Casia, que la recibieron con reticencias por haber estado casada, pero gracias a su esfuerzo y entrega fue aceptada en la comunidad. Un día, mientras oraba ante un crucifijo, pidió a Cristo que la hiciera partícipe de sus padecimientos, y una espina se desprendió de la corona del Redentor y se le clavó en la frente produciéndole una herida que nunca cicatrizó. El día de su muerte, en 1457, en pleno invierno, pidió una rosa; milagrosamente, había florecido una en su jardín.


ICONOGRAFÍA
 Una espina de la corona de Cristo clavada en su frente, un crucifijo y una rosa. Viste el hábito negro de la orden de las agustinas.


CULTO 
Patrona de los casos desesperados por el milagro de la rosa florecida en invierno.

LÓBREGO ROMANCE, PÁLIDO FANTASMA, Jack Mircala

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JACK MIRCALA, Lóbrego Romance, Pálido Fantasma, El Patito Editorial, Santiago de Compostela, 2010,  46 páginas.
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Subtitulado Las leyendas espectrales de Maldavia este bello libro ilustrado se divide en dos secciones: Verlián y el talismán extraviado y Cuentos del Castillo de Maldavia. A esta parte pertenecen estos seis cuentos escritos en versos octosilábicos que constituyen una original modalidad de microrrelato. 
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EL RETRATO DE LA VIOLINISTA


   Entre tanta antigüedad, cuelga un retrato discreto de fina tonalidad con un terrible secreto que causa incredulidad. ¶ Tras dos capas de barniz, una joven cuyo gesto muestra un trágico matiz toca en un violín funesto algo que la hace infeliz. ¶ Era ya noche cerrada cuando escuché un dulce son, una exquisita tonada. Salí de mi habitación, pero no se oía nada. ¶ ¡Mas qué inquietante visión! En el cuadro descubrí que sólo había un borrón. Ni la mujer ni el violín decoraban ya el salón.
   § Algo resonó al momento, y allí mismo pude ver que un huésped a ritmo lento, el duque de Fontelier,  ¡tocaba el vil instrumento! ¶ Se paró justo a mi lado profundamente dormido, y en tal letárgico estado, por el cuadro fue engullido cual si lo hubieran pintado. ¶ Y en aquel formato extraño Fontelier quedó esgrimiendo la herramienta del engaño con cara de estar diciendo «¿qué pinto yo en este paño?» ¶ Fui corriendo al aposento del duque de Fontelier y hallé, sin conocimiento, a la muchacha que ayer era de tela y pigmento.
   § La incorporé y me abrazó calmada por mi presencia; su nombre me reveló, resultó llamarse Mencia, y esto es lo que me contó: ¶ Me detalló con soltura cómo hacía ya cien años, una melodía oscura la sedujo con engaños convirtiéndola en pintura. ¶ Y en tal pictórico estado perduró hasta que el violín, nuevamente encaprichado, la dejó salir al fin a cambio de un desdichado. ¶ Parece ser, se deduce, que el violín allí pintado tiene un poder que seduce, y al infeliz designado bajo el barniz introduce.