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LA MANIPULACIÓN DEL LENGUAJE, Nicolás Sartorius

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NICOLÁS SARTORIUS, La manipulación del lenguaje. Breve diccionario de los engaños, Espasa, Madrid, 2018, 280 páginas.
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PROTOCOLO 

   Según la cuarta acepción de la Real Academia Española, «secuencia detallada de un proceso de actuación científica, técnica, médica, etcétera». Es decir, se supone que ante cualquier fenómeno o acontecimiento sobre el que hay que tomar medidas,se sigue un proceso de actuación correcto de acuerdo a criterios científicos o técnicos. Pues bien, cuando usted tenga ocasión de leer u oír en un medio de comunicación, en boca de alguna autoridad —de cualquier rango— y ante una situación catastrófica —de cualquier tipo—, como un incendio, una inundación, un derrumbamiento, etcétera, que se «ha seguido el protocolo establecido», entienda, por lo general, todo lo contrario y estará más cerca de acertar. En primer lugar, porque nunca se explicita en qué consiste el referido protocolo, lo que hace inviable saber si se actuó conforme al mencionado expediente o si sucedió todo lo contrario. En segundo lugar, porque cuando la autoridad competente —aunque sea incompetente— arguye, en descargo de su responsabilidad, que se actuó conforme al «protocolo establecido» para el evento en cuestión, es debido a que el resultado ha sido un desaguisado y se desea eludir, prima facie, las posibles responsabilidades, ya sean administrativas o penales, amparándose en el escudo del susodicho protocolo. 
   Esto es así porque cuando se ha reaccionado con prevención y diligencia ante el fenómeno o hecho desgraciado, evitando los males que podían derivarse de él, no es necesario invocar protocolo alguno. De esta suerte, cuando un maltratador acaba asesinando a su víctima, cuando un autobús escolar se despeña por un barranco, cuando los incendios se multiplican por múltiples zonas de Galicia —como sucede todos los años—, cuando las inundaciones anegan ciudades y los recursos tardan en llegar, la primera reacción de toda autoridad que se precie es afirmar que se han cumplido los «protocolos». Documentos tan misteriosos como Los protocolos de los sabios de Sion. Sería menester, por lo tanto, que cuando acontezca cualquier tipo de suceso desgraciado, se publicitasen tan importantes documentos de los que, de existir, nuestra salud y nuestra salvación dependerían.

EL INTRUSO HONORÍFICO, Felipe Benítez Reyes

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FELIPE BENÍTEZ REYES, El intruso honoríficoFundación José Manuel Lara, Sevilla, 2019, 320 páginas.

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En El mundo como falta de voluntad y como exceso de representación  (pp. 9-11) declara FBR haber encontrado en la Nueva enciclopedia, de Alberto Savinio, «el diapasón para un proyecto más caleidoscópico y antojadizo, que no es otro que esta especie de saopa de piedra con ingredientes propios o tomados en préstamo».
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BERGAMÍN. JOSÉ. Cogía ocho o nueve palabras, las transformaba en una idea peregrina, se hartaba de darle vueltas con la complicidad de la metáfora, del sofisma y de la glosa metafórica y sofística y, al final, le ponía un par de banderillas al quiebro al miura de las conclusiones filosóficas.
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DOLOR. 1) Cuando no es físico, un simple malentendido entre el pensamiento, el instinto y la conciencia. 2) Un verso de Carlos Pardo: «Para el dolor es siempre el primer día».
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FIGURAS RETÓRICAS. A pesar de su nombre de cabaretera (Ana Diplosis, Epi Fora, Meta Bole), de viuda fatal (Ana Strofe, Hipoti Posis), de delito (expolitio, litóte, oxímoron) o de enfermedad venérea (silepsis, catacresis), las figuras retóricas llevan una vida apacible y respetable en el limbo industrial de los laboratoríos poéticos contemporáneos.
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HAIKU. El triple salto mortal de una ranita japonesa sobre el estanque inmóvil de un pequeño pensamiento.
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INTERTEXTUALIDAD. Fenómeno creativo similar al hecho de acostarte durante la vorágine de tu despedida de soltero con Kristeva, la ilustre abuela de tu novia, para demostrar a tus amigos universitarios que controlas intelectualmente a toda tu familia política.
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JUVENTUD. El jerarca nazi Albert Speer, arquitecto favorito de Hitler, era de la opinión de que ningún jefe debería tener más de cincuenta años. Lo razonaba de este modo: «Alguien que haya superado la mitad de la cincuentena y haya tenido éxito en su campo de actividad es incapaz de abandonar las recetas de probada eficacia. Todo se vuelve rutina y presunción».
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LITERATURA. 1) Según Adolfo Salazar, la patria natural de los pastores, cabe suponer que con la exclusión xenófoba de los gremios restantes. 2) Según Ricardo Piglia, «una forma privada de la utopía».
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PALÍNDROMO. La desdichada frase que cree avanzar y que, en calidad, no es más que una serpiente que está tragándose a sí misma.
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VANGUARDIA. 1) Tradición en precario. 2) Práctica de riesgo que cuando se limita a contradecir el presente, acaba siendo en el futuro.

HANAKOTOBA, Alex Pler

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ALEX PLER, Hanakotoba. El lenguaje de las flores, Satori, Gijón, 2019, 216 páginas.

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Este diccionario reúne 113 términos japoneses que no están acuñados en otros idiomas, pero que denominan conceptos y sentimientos universales. Así, tal vez muchos lectores hayan podido experimentarlos sin saber que, en otra lengua como la japonesa, sí que existe el nombre preciso para ellos.
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KOI-NO-YOKAN
恋の予感

El presentimiento de que acabaremos enamorándonos de una persona a la que acabamos de conocer.

   Literalmente significa «premonición (予感) de amor (恋)», pero es diferente de un flechazo o del amor a primera vista (palabra que también existe en japonés: hitomeboreひと目惚れ). El concepto koi-no-yokan no describe una atracción inmediata sino la sensación, casi certeza, de que en el futuro llegaremos a tener una relación amorosa o de que a la larga será alguien decisivo en nuestra vida. Es como la chispa que precede al amor.
   Aunque esta expresión describa un sentimiento espiritual, curiosamente la palabra koi () suele usarse para hablar de un tipo de amor físico y sexual, mientras que la palabra ai (), más popular, equivale al amor romántico tal como lo entendemos nosotros. Así, koi-no-yokan sería algo que podemos sentir físicamente, como un vértigo.

DICCIONARIO COLACAÓTICO E INACABADO..., Herre

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HERRE, Diccionario colacaótico e inacabado..., Éride Ediciones, Madrid, 2010, 96 páginas.

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Ascopeta: Arma de caza que dispara cartuchos a la que le hace falta una enorme limpieza, es repugnante y maloliente.
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Calamor: Molusco cefalópodo siempre romántico y siempre enamorado, de cuerpo alargado, con una concha interna en forma de pluma de ave y diez tentáculos provistos de ventosas, dos de ellos más largos que el resto. Vive formando bancos que son objeto de una activa pesca.
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Estupidiez: Torpeza muy notable en comprender las cosas. Dicho o hecho enorme propio de un estúpido. Cosas de políticos.
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Malvino: Nombre muy poco adecuado para un bodeguero.
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Orgasmus: 1. Beca que consiguen algunos españoles para salir al extranjero e intentar hincharse a follar, y de paso estudiar algo. 2. de Rotterdam, filósofo contemporáneo de Lutero, el Protestón, que entre otras cosas, creó (Orgasmus, y no Lutero) la corriente denominada Órgasmismus, que no tuvo éxito debido a la fuerte censura tanto de Lutero como de la iglesia catolica.
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Sincerdo: Persona muy abierta y confiada, que se fía de todos, y cuenta que tiene una casita de campo donde cría animales y algunas frutas y verduras. Cuando vuelve a su casita de campo se da cuenta de que la pocilga está completamente vacía. Adiós jamones, chorizos, longanizas  y otras viandas.

DICCIONARIO LACÓNICO, Miguel Catalán

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MIGUEL CATALÁN, Diccionario lacónico, Sequitur, Madrid, 2019, 320 páginas.

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"Si el estilo de un escritor no es cuestión de técnica, sino de percepción, como pensaba Proust, quien ve la realidad de manera diferente nos presenta una imagen única del objeto." La realidad definida por sucesivas visiones únicas es lo que recoge Catalán en este proyecto tan original como brillante, que funciona a la vez como una antología universal de aforismos y un glosario de paradojas y metáforas.

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Arte. 1. Deformidad significante (Roger Fry). 2.Análisis espectral (Karl Kraus). 3. Mediador de lo inexpresable (Goethe). 4. Rival de la naturaleza (Apuleyo). 5. Maneras de hacer mundos (Nelson Goodman).

Fábula. 1. Historia inventada que no se pretende hacer pasar por verdadera (André Comte-Sponville). 2. Composición literaria que degrada los animales a la condición de humanos (Tirso P. Vallecillos). 3. Cuento que impide la rebelión de las ovejas (G. K. Chesterton).

Tiempo. 1. Dimensión del cambio (R. Arnheim). 2. Imagen móvil de la eternidad (Platón). 3. Orden de sucesión de los acontecimientos (G. W. Leibniz). 4. Forma de nuestra experiencia interna (I. Kant). 5. Fantasma del antes y el después en movimiento (Th. Hobbes). 6. Espacio entre los recuerdos (H. F. Amiel). 7. Cuarta dimensión (A. Einstein). 8. Distensión del alma (Agustín de Hipona). 9. Autor de autores (Francis Bacon). 10. Gran maestro que por desgracia mata a todos sus alumnos (H. Berlioz). 11. Forma que tiene Dios de concedernos un crédito (Ralph Boller). 12. Lento caníbal (Javier Puche). 13. Niño que se entretiene (Heráclito).

PEQUEÑO DICCIONARIO DE CINEMA PARA MITÓMANOS AMATEUR, Miguel Cane

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MIGUEL CANE, Pequeño Diccionario de Cinema para Mitómanos Amateur, Impedimenta, Madrid, 2013, 384 páginas.

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Daniel Krauze en Previo al rugir del león (pp. VII-IX) caracteriza este libro, subtitulado inequívocamente Un altar portátil de la más varia idolatría cinéfila, como «un mapa cinematográfico con una luz encendida, con tantos protagonistas del séptimo arte como vale la pena rescatar o recordar». La portada y las ilustraciones interiores son obra de Ana Bustelo.
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CUARÓN, ALFONSO

Alfonso Cuarón Orozco (1961) 

   Tuvo la fortuna de vivir cuando era niño cerca de los célebres estudios Churubusco, al sur de la ciudad de México, por lo que podía «colarse» a ver filmaciones, y aprender el oficio, sin saber que estaba aprendiendo. Iba a dedicarse a otra cosa —la literatura o la docencia—, pero su vicio por el cine, desarrollado en la adolescencia (omnívoro total, veía de todo, desde películas de Bruce Lee hasta la inenarrable 3 mujeres, de Altman, que lo fascinó por su atmósfera lisérgica), lo llevó por oíros derroteros, junto con su hermano y cómplice, Carlos, que dejó sus estudios de filología inglesa para convertirse en su guionista habitual al principio de su carrera. Realizó cortos y programas unitarios para la TV, como el célebre Hora marcada, antología del terror que fue semillero de otros directores coetáneos suyos, incluyendo al inefable Gordo del Toro. Su primer largometraje. Solo con tu pareja (1991), es un histérico y desenfadado vodevil sexual completamente moderno (á la Rimbaud), con referencias y alusiones lo mismo a E. E. Cummings que a Mozart, Salinger, la llamada «época de oro» del cine mexicano, el cine de luchadores, Fellini, Polanski y Bergman, todo junto en un sardónico y mordaz paquete: así, el Donjuan Tomás Tomás (Daniel Giménez Cacho) se enamora de la celestial sobrecargo Clarisa Negrete (la hermosa Claudia Ramírez) y pasa por una serie de peripecias surrealistas y picarescas para conquistarla, todo contrapunteado por el espectro del sida, a manera de castigo por sus irresponsables técnicas de seducción, con happy end incluido. La película tuvo suficiente éxito para ponerlo en la mira de Sydney Pollack, que lo invitó a colaborar en Hollywood, salto del que no volvió del todo: así ha hecho diversas cintas, casi todas muy hermosas —especial mención merece su versión modernizada de Grandes esperanzas (1998)—, con la excepción de la indulgente Y tu mamá también (2001), de todo su canon la menos afortunada, aunque contribuyó a hacer estrellas a sus protagonistas. Su estética particular se imprime en todos sus trabajos, incluso en el de encargo —la tercera cinta de la saga Potter, que es usualmente la más elogiada hasta por los detractores—. Su más reciente filme es Hijos de los hombres, sombrío (y bello) reflejo del futuro, en el que la raza humana se aferra a una esperanza de subsistencia tras años de esterilidad y catástrofe. Desde hace una década, ha fijado su residencia en Londres.

SAKURA. DICCIONARIO DE CULTURA JAPONESA

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CARLOS RUBIO, HIROTO UEDA, JAMES FLATH & ANA ORENGA, Sakura. Diccionario de cultura japonesa, Satori, Gijón, 2016, 332 páginas.
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Historia, religión, gastronomía, arte, lengua, literatura... Alrededor de 3400 términos de la cultura japonesa se incluyen en este diccionario, en el que cada entrada contiene una información tan completa como precisa: el término japonés, escrito en rōmaji, hiragana (escritura simplificada) y kanji; el ámbito léxico al que pertenece y la sugerencia de adscripción a un género gramatical en español, y una definición en castellano y en inglés. En algunos casos, se agrega una frase de uso relativa al artículo presentado. El esfuerzo colaborativo entre distintos expertos y entidades deja como resultado un cuidado material tanto para consulta como también para el disfrute del lector, tras haber sido elaborado con "la meta de tender un hermoso puente entre dos universos culturales tan llamativamente diversos entre sí, un puente tanto más necesario cuanto más nos adentramos en la era de la globalización y más se intensifican los intercambios internacionales".
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dendentaiko でんでんたいこ | でんでん太鼓 > (et) /el/ Juguete infantil en forma de pequeño tambor unido a un mango con cascabeles colgantes de una cuerda a cada lado.

dorayaki どらやき | どら焼き > (co) /el/ Dulce de mermelada de alubias entre dos rebanadas redondas.

hanafuda はなふだ | 花札 > (ju) /la/ Baraja de cartas, con 12 palos, cada uno de los cuales consta de 4 cartas y todos simbolizados por una flor diferente que representa un mes.

kanji かんじ | 漢字 > (le) /el/ "Sinograma": signo gráfico de origen chino usado tradicionalmente para escribir en Japón y otras partes de Asia. // La mayor parte de los kanji poseen dos lecturas: una japonesa y otra china, pero algunos tienen más de diez.

koeoke こえおけ | 肥桶 > (tr) /el/ Antiguo sistema de transporte consistente en un palo sobre los hombros de cuyos dos extremos colgaban sendos cubos.

koi nobori こいのぼり | 鯉のぼり > (et) /la/ Carpa gigante hecha de papel o tela, desplegada al viento el Día de los Niños (5 de mayo).

mono no aware もの の あわれ | 物の哀れ > (es/li) /el/ Ideal estético y literario cultivado especialmente en la Era Heian (794-1185) consistente en un aprecio profundo y empatético de la belleza efímera de la naturaleza y la vida humano con tintes de suave melancolía.

omamori おまもり | お守り > (fo) /el/ Amuleto, talismán.

shōju しょうじゅ | 摂受 > (re) /el/ Método de exponer el budismo según el cual una persona lleva a otra gradualmente hacia la enseñanza correcta según la capacidad de la segunda persona y sin refutar su apego al error. 

torii とりい | 鳥居 > (arq) /el/ Edificación a modo de puerta de madera o de piedra levantada en los puntos clave de un recinto sintoísta o en la senda que lleva al mismo, y que funciona tanto como puerta que delimita el espacio sagrado como símbolo del santuario. // Me impresionó la serena majestad del torii, en medio de las aguas, del santuario de Itsukushima.

CINE Y JAZZ, Carlos Aguilar

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CARLOS AGUILAR, Cine y jazz, Cátedra, Madrid, 2014 (2013), 384 páginas.

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En Cine & Jazz: reunión (pp. 7-31) Carlos Aguilar  afirma que, emergiendo al unísono, «no es desorbitado afirmar que desde entonces devienen expresiones artísticas colectivas particularmente representativas de sus décadas de existencia». Las múltiples entradas se detienen en títulos cinematográficos, estéticas y jazzmen´s.
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ALREDEDOR DE LA MEDIANOCHE (Round Midnight, Bertrand Tavernier, 1986).

 

   Uno de los títulos clave de la relación entre cine y jazz, coproducción entre Francia y Estados Unidos, que coincidió en las carteleras con otro de tales hitos, el americano Bird (Clint Eastwood, 1988), no por casualidad ambos distribuidos por Warner Brothers. La base estriba en el libro La danse des infideles (1985) que Francis Paudras, un dibujante industrial apasionado del jazz, escribió sobre la etapa en París del pianista americano Bud Powell en el decenio de los 60, con base en la amistad que surgió entre ambos; empero, la trama agrega asimismo detalles que recuerdan momentos, generales o concretos, de la vida de otras glorias del sector, sobre todo el saxofonista Lester Young. Por añadidura, el protagonismo de otro gran saxofonista, Dexter Gordon, que además había tocado con Powell, comporta que este y su personaje ficticio, Dale Turner, a menudo se confundan y hasta fundan, por supuesto con plena intención; no en vano Gordon también conoció un exilio europeo y arrastró problemas de alcoholismo y drogadicción. La fascinación del director Tavernier por el jazz casa argumentalmente con el tema de la amistad viril intergeneracional, desde siempre asociado al western, lo cual remata el embelesado reconocimiento del autor respecto a cardinales ítems de la cultura estadounidense. Según sus declaraciones: «Aporté mucho de mis recuerdos con determinados cineastas. De hecho, la relación entre el joven aficionado y el músico alcoholizado está inspirada básicamente en las dos semanas que pasé con John Ford. Tras aquello, no me costó nada identificarme con el personaje del joven». No obstante, el desarrollo matiza tal admiración mediante un soterrado chauvinismo, y confiere con frecuencia a los dos personajes centrales una cualidad casi simbólica, de forma que la conclusión sugiera una tesis no por fundada menos tendenciosa: el jazz lo crearon los negros americanos, por instinto, pero lo legitimaron los blancos franceses, por talento. Ahora bien, la sensibilidad mediante la cual Tavernier aúna la perspectiva mítica con el naturalismo dignifica este ingrediente tan discutible del planteamiento, sensibilidad reforzada por una disposición narrativa que juega semánticamente con las propiedades lingüísticas del jazz en lugar de plegarse a una preceptiva cinematográfica ortodoxa, anticipándose así a Bird, acentuada por un tono bien guardado que fluctúa entre la tristeza y la melancolía, embellecida por la primorosa dirección artística del gran Alexandre Trauner (destacable sobre todo la reconstrucción del legendario club parisiense Blue Note) y magnificada por el asombro que produce Dexter Gordon en su actuación cinematográfica, tan sumamente verosímil en su espontaneidad que desaconseja especular sobre los resultados si su rol estuviera personificado por un actor profesional. Dolorosamente peor resulta a su lado François Cluzet, al recordar al repelente Jean-Pierre Léaud, personificando el trasunto del escritor Paudras, y competentes en sus respectivos cameos los cineastas americanos John Berry, en su momento también exiliado en París, y un soberbio Martín Scorsese como el representante de Turner/Gordon. Por lo demás, escoger como título el paradigmático tema Round Midnight de Thelonious Monk (disponible en diversidad de versiones, sea cantadas o instrumentales) representó un acierto desde cualquier punto de vista; para la película lo interpreta, en intimista scat, Bobby McFerrin. Otros standards comparecen (Body and Soul, How Long This Been Going On, etc.) en una banda sonora a cargo del pianista Herbie Hancock, premiada con el Óscar de la modalidad. Chet Baker, que también conoció su correspondiente etapa de jazzman americano en París, comparece en off, cantando Fair Weather. Y en persona, actuando con Gordon/Turner, se reconoce, además del antedicho Hancock, al trompetista Freddie Hubbard, el guitarrista John MCLaughlin, el pianista Cedar Walton, los bajistas Pierre Michelot y Ron Carter y la cantante Lonette McKee, principalmente.

ESCAFURCIOS Y PALABROS, Mariano de la Banda

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MARIANO DE LA BANDA, Escafurcios y palabros, Temas de hoy, Madrid, 2000, 130 páginas.

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Define Mariano de la Banda en A modo de prólogo (pp. 7-8) los palabros como neologismos involuntarios; los escafurcios como «tropezones en la locución o enganchones en la lectura. Las ilustraciones de Forges añaden interés a este Diccionario de abuso de la lengua castellana.
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Autosuicidio. Te lo juro, lo he visto yo con estos ojones que se ha de comer la tierra, escrito en medios tan importantes como El País. Si conoces a alguien que no se haya suicidado él solito o a alguien a quien le hayan suicidado, dímelo que eso debe de tener premio, aunque sea más allá de la tumba. Intentan descifrar un enigma de remota solución.
  • ¿Se suicidó Marilyn Monroe o la suicidaron? ¿Por qué no unas comillas para la ironía? Y ahora, con su permiso, yo me bajo del auto. ¿Y usted? 
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Castellano Es el nombre primitivo y actual de la lengua oficial en España, al que también se llama español o lengua española. Conviene tener en cuenta que, en tanto que no haya cambios en lo que se llamaba España y que Franco empezó a llamar Estado Español, también son lenguas españolas, entre otras, el gallego, el catalán y el euskera. En cualquier caso, la lengua es un arma cargada de futuro, ella también, y no conviene usarla como arma arrojadiza. Algunos dicen que la sienten con reminiscencias conquistadoras; otros, como el premio Nobel mexicano Octavio Paz, relativizan esa posibilidad. Cuentan que un periodista le preguntó, se supone que con intención de llevarle al huerto de la polémica, que en que idioma hablaba él, si en español o en castellano. Octavio Paz, dicen, contestó: «En español, por supuesto. El castellano no sé pronunciarlo».
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Guay No quiere decir para el diccionario de la Academia «estupendo o maravilloso», que es el sentido que se le da en la jerga juvenil de finales del siglo XX. Guay, por lo legal, es una exclamación que equivale a «ay». En la forma tener guayes equivale a «padecer achaques o contratiempos de fortuna». Cosas poco guay, como puede verse.
  • No sigo presumiendo de ser el más guay, cada uno con sus andrajos todos somos igualmente humanos, patéticos...
  • ¿O ya existe el vocablo en nuestro rico y creativo lenguaje callejero, y la traducción verdadera es guay? (Víctor de la Serna, El Mundo). Para que nadie me tilde de vago, veamos un ejemplo del ya perdido significado de un guay como equivalente de un ay: ¡Guay de nosotros si no les ayudamos! ¡Guay de nosotros si nos dormimos mientras ellos velan! ¡Guay, guay! (Benito Pérez Galdós en «El grande oriente», de sus Episodios nacionales). 
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Márketing Es mala pronunciación. Esdrújulo innecesario. Marketing es un anglicismo combatido en España por los puristas a golpes de mercadotecnia y de mercadeo que te crió, pero ni por esas. En la América hispana sí se usa el mercadeo pero aquí los publicitarios y economistas impusieron este su particular marketing, que ya es de uso aprobado por la Academia, sin necesidad de malgastar el tiempo en poner comillas o cursivas. Con su bread y su butter se lo coman. 
  • Y que haya que esperar a que, años después, un contable, un director de márketing lo denuncie.
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Paparazzi Es término italiano y despectivo para designar a los periodistas (o similares) que persiguen a famosos y famosuelos con la mala intención de robarles alguna imagen. En realidad es un palabro o neologismo inventado para el cine. Nació del apodo que Fellini puso al protagonista de La dolce vita, genialmente interpretado por el inolvidable Marcello Mastroianni: «Paparazzo.» En mi querida España, esta España mía, esta España nuestra, no tenemos paparazzi, pero haberlos, haylos. De paso, voy y digo: ni se te ocurra hacer el plural añadiendo una «s», porque paparazzi ya es plural. Siempre que veas una palabra italiana en una «i» final, suele ser un plural. Atento. Y seguro servidor. 
  • Nunca debió bañarse desnudo, porque sabe que hay paparazzis preparados.
  • Puestos a hablar de los plurales, conviene también dejar claro el singular: no se puede hablar de un paparazzi, que sería tanto como decir un periodistas. Hay que decir, como el gran Fellini, un paparazzo.

DICCIONARIO DEL DANDI, Giuseppe Scaraffia

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GIUSEPPE SCARAFFIA, Diccionario del dandi, Machado Libros, Madrid, 2009, 222 páginas.

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Puede leerse en el muy documentado Prefacio (9-71): «el dandi es una suerte de irónico santo, un eremita mundano, un mártir de lujo».
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MISTERIO

   La imagen del dandi, si se hace caso a quien no lo comprende, es en realidad el espejo de su observador, quien, incapaz de reconocer la profunda naturalidad de esa figura, le presta su propia artificiosidad y su sistemática falsificación del yo.
   La mejor actitud es la de admiración silenciosa, la única que puede abarcar, sin someterlo a una forma, todo el ser del dandi.
   Huyendo de la lógica habitual, el dandi se pretende misterioso, pero de un misterio simple, sin embargo, que todo lo produce y lo asume en él mismo; el misterio de un hombre que sabe ser libre.
   El misterio del que el dandi se rodea es una llamada a la mirada ajena, para lo cual se abre a ese misterio en el que, en una época de masificación, todo hombre queda. Y no es enigmático sino en la medida en que lo es una cumbre que se yergue sobre un territorio artificialmente apaisado. Contra la falsa igualdad de la democracia, él se erige para afirmar la diversidad absoluta de cada hombre respecto a otro, de cada hoja respecto a otra (Nietzsche), y la misteriosa superioridad que deriva precisamente de la libertad que práctica.
   Su misterio se crea y se disuelve, precisamente en el instante en que se crea su propia libertad. Es el reflejo de lo transparente, inasible en sí, que subyace a toda libertad.
   En la época del cientifismo, en la que claridad y distinción han pasado a ser aparente y definitivamente operantes, él ofrece con su misterio la doble cara, por un lado, de su propia libertad, y por otro, del misterio que también envuelve la «sencilla» existencia de los demás, despertando el deseo de indagar, más allá de las limpias superficies de lo vivido cotidiano, el misterio de la alienación que lo genera. De tal modo, en cada ocasión el dandi se propone como espejo bifronte: de lo real y de su negación. El dandismo es la máscara que esconde aquello que enseña.
   Los largos silencios de Brummell, como sus rápidas y fulgurantes apariciones en público lo envuelven en un halo misterioso. En otros casos, en Sue como en D'Annunzio, el misterio acabó por transferirse a las fabulosas y fabuladas moradas de los dandis, de cuyo excéntrico fasto emanaba un perfume a bacanales y droga. El misterio del dandi es la tela sobre la que se proyecta la imaginación del observador, consiguiendo así conocerse, si bien no siempre reconocerse.

DICCIONARIO DE NUEVA YORK, Alfonso Armada

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ALFONSO ARMADA, Diccionario de Nueva York, Península, Barcelona, 2017, 416 páginas.

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Armada en Una ciudad a la que en realidad no quisiera volver, pero a la que sin duda volveré (pp. XI-XIX), señala que este libro es el apéndice de «un ambicioso, desmesurado, ensayo (o algo así) titulado Nueva York, el deseo y la quimera». Disfrute el lector de este magnífico preámbulo.
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CIENTO DOS MINUTOS

Fue el tiempo que tardaron las dos torres que parecían indestructibles en desplomarse. Según los últimos recuentos, 2.752 almas perecieron. En cien días de matanzas en Ruanda las milicias hutus, los interbamwe (que matan juntos), los que ante la tesitura de morir mataron, exterminaron a por lo menos ochocientos mil compatriotas. Jamás pensé cuando dije a Manhattan que las guerras que había dejado en África me iban a perseguir hasta esta orilla. Los ciento dos minutos han cambiado el mundo y sus ecos y consecuencias no no han dejado de resonar. Tal vez por eso ha llegado el momento de regresar a Ruanda. Y de aprender de una vez por todas cuál es la capital e Nigeria.

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ÉXITO / FRACASO

Lo que repiten sin cesar todos los anuncios de la ciudad de Nueva York, incluso los semáforos cuando no queda ningún coche en las avenidas, y eso es lo que quiere decir en realidad WALK/DON'T WALK, todo el tiempo, todo el día, toda la noche, aunque son ya historia: ahora han sido sustituidos por siluetas: una mano roja, de alto; un hombre blanco, caminando, alfabeto internacional de signos. Después de haber despedazado con sus propias palabras a la alta sociedad neoyorquina en uno de los libros más divertidos y crueles jamás escritos, Truman Capote echa así el cierre a sus Plegarías atendidas: «Aunque el sacerdote y la asesina seguían en su mesa cuchicheando y dando sorbitos, las salas del restaurante se habían vaciado, y M. Soulé se había retirado. Sólo quedaban las chicas del guardarropa y unos pocos camareros que sacudían las servilletas impacientemente. Los mozos volvían a poner las mesas y arreglaban las flores para los visitantes nocturnos. Se respiraba una atmósfera de agotamiento lujoso, como una rosa marchita que se deshojara, mientras afuera sólo aguardaba el fracasado atardecer de Nueva York».

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UÑAS

En Manhattan hay casi tantas uñerías como bares en Madrid, y son casi siempre coreanas solicitas y misteriosas, profundas como el agua de un estanque, las que se encargan de masajear, limar, pintar y barnizar. Como las hermanas que observó Ray Loriga. La pasión de las manhattanitas por las uñas es interclasista, aunque la longitud y el acabado, el color y los motivos pictóricos darían para una nueva prospección sobre la sociedad de clases y sus atributos. «El salón de uñas de madame Huong, situado en la esquina de la 73 y Columbus, era apenas uno más de los miles de salones de manicura y pedicura que habían proliferado en Manhattan en la última década, tantos que era raro no ver uno al lado de cada Starbucks y, teniendo en cuenta que hay un Starbucks en cada esquina, estamos hablando de muchos salones de manicura y pedicura. Todos muy parecidos, ni muy grandes ni muy pequeños, abiertos a la calle con grandes lunas de cristal y decorados con absurdos frescos. Lo único que diferenciaba el salón de madame Huong eran aquellas dos gemelas coreanas, Zen Lee y Zen Zen, artistas, en palabras de la propia Laura, de otro planeta», escribe Loriga en El hombre que inventó Manhattan.

DICCIONARIO ETIMOLÓGICO COMPARADO DE NOMBRES PROPIOS DE PERSONA, Gutierre Tibón

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GUTIERRE TIBÓN, Diccionario etimológico comparado de nombres propios de persona, FCE, México, 2002 (1956), 252 páginas.

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Señala el autor en el Prólogo (pp. 7-9) a este deliciosa obra: «Los nombres de persona compendian la historia de la civilización».
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ELENA

Griego, Ἑλένη, «antorcha»: «la brillante, la resplandeciente», de raíz indoeuropea *suel, «arder». Elena de Troya, la mujer más bella del mundo, mereció el epíteto de «destructora de hombres», por etimología popular (confróntese Deyanira). La difusión de Elena como nombre de pila se debe a Santa Elena, madre del emperador Constantino y descubridora de la Vera Cruz. Variante gráfica: Helena, Italiano, Elena; Francés, Hélène; alemán, Hélène; inglés, Helen, Helena, Ellen. La Elaine de los romances de la Mesa Redonda es la versión francesa de una forma galesa de Elena. Aileen es la forma irlandesa. Confróntese Eleonor, Leonor, Berta, Fulgencio, Luz, Iluminada. Hipocorísticos alemanes Lena, Lene, Lenchen.

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INÉS

Del griego αγνη, «puro, casto»; en Italia se acercó, por etimología popular, al latín agnus, el cordero, símbolo de pureza e inocencia. Latín medieval, Agneta; italiano, Agnese, francés, Agnès, de donde el inglés Agnes, con su hipocorístico Aggy. Entre las santas de este nombre, la más famosa es la virgen romana perseguida a causa de su belleza y muerta por la fe a principios del siglo IV. Confróntese Cástulo. Inocencio, Pura.

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MÁXIMO

Latín, Maxĭmus, superlativo de magnus, «grande» (véase Magno). Raíz indoeuropea mag- como magnus: maxîmus es un antiguo *mag-somos. Máximo es «el más grande» en un sentido moral, es decir, «el más fuerte, el más poderoso, el más noble». Con el cristianismo los templos dedicados a I O M, Ioui Optĭmo Maxĭmo, «a Júpiter óptimo máximo", cambiaron su sigla en D O M, Deo Optĭmo Maxĭmo. Entre los treinta y un santos de este nombre, un mártir del siglo II que según la tradición predicó en España; un obispo de Turín (siglo V), y el famoso teólogo bizantino del siglo VII llamado el Confesor.

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RAQUEL

Hebreo, Rajel, «cordero», «oveja». Personaje bíblico, esposa de Jacob y madre de José. En la escolástica, Raquel es el símbolo de la vida contemplativa. Francés, inglés, alemán, Rachel; italiano. Rachele.

LAS PALABRAS DE MI VIDA, Bernard Pivot

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BERNARD PIVOT, Las palabras de mi vida, Confluencias, Almería, 2014, 272 páginas.

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Dice Pivot en Palabras de bienvenida (pp. 9-11): «Todas estas palabras no pretenden relatar una vida de la A a la Z, sino que hacer que surjan olores, sonidos y colores».
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CHOCOLATE (CHOCOLAT)

   ¿El chocolate es una droga? Seguro. Muchos tragones impenitentes están enganchados al chocolate como quien esnifa cocaína de forma empedernida. Con la diferencia de que las semillas de cacao son de comercio libre y que el chocolate desata en nosotros, ya sea en polvo, sólido o líquido, una glotonería autorizada por la República y por la Facultad.
   El que tiene mono de chocolate no abre una tableta de forma delicada. La agarra con impaciencia, desliza un dedo por debajo de la solapa del envoltorio, la arranca, rompe el papel de plata, deja al descubierto la tableta que ahora está prisionera de sus manos y sus ojos y pronto se someterá a su concupiscencia. Con la caja de bombones no tiene miramientos. Se tarda demasiado en deshacer el nudo. Si tiene unas tijeras, lo corta. Si no, tira de la cinta hasta que cede. O bien, si no está muy apretada, la desliza a lo largo del embalaje, cuyas solapas abre rápidamente a continuación. Arranca el papel fantasía de arriba y, mientras analiza los diferentes tipos de bombones que se le ofrecen, escoge el primera en lo que será una larga ascensión al paraíso de los aztecas.
   El hígado, por supuesto. ¡Ay, el hígado! ¿Cómo se presenta el hígado de un loco del chocolate? La imagen aparece alterada. Rojo oscuro. Color burdeos, cacao. Con el que se fabrica la bilis. Frédéric Dard se jactaba de haber llevado a cabo la «unión sagrada» de su hígado con el chocolate.
   Había conseguido educarlo e incluso adiestrarlo, pues «el hígado es, mucho antes que el caballo, la conquista más hermosa del hombre». (Prefacio del libro de Martine Jolly El chocolate, una pasión devoradora).
   Una vez domado el hígado, quedan los riñones, indomesticables e incluso nada influenciables. Dos cabezas de chorlito. Fabrican piedras. Y cuando esas piedras quieren abrirse paso por nuestros bajos fondas, ¡ay, ay, ay! Durante mi segunda crisis de cólico nefrítico, el cirujano me pidió que observara la cosita dura que había extraído de mis conductos íntimos y que sostenía entre el pulgar y el índice. «Se distinguen bien —me dijo— los estratos de chocolate. Desde arriba hacia abajo: La Maison du Chocolat, Bernachon, Valrhona, Côte d’Or, Lindt, aunque algunas marcas seguramente se me escapen. Yo no poseo la maestría que tiene usted...».
   Cuando los periodistas le preguntaban a Frédéric Dard, con aires de inspectores de hacienda, por qué vivía en Suiza, él respondía: «Porque me gusta el chocolate». Era más el chocolate con leche que el chocolace negro lo que, cuando las fronteras no eran convencionalismos, merecía una excursión por Ginebra. Vladimir Nabokov: «Es imposible recuperar el sabor del chocolate con leche suizo de 1910, ya no existe». (Aposthrophes, 30 de mayo de 1975).
   Creo que todos hemos degustado alguna vez un chocolate, crujiente entre los dientes o fundente en la lengua, que nos ha dejado un recuerdo tan exquisito que a lo largo de la vida nos ha hecho devorar montañas de chocolate para recuperar lo que sabemos que hemos perdido para siempre. Pues lo que ya no existe no es aquel chocolate, sino nosotros, tal como éramos cuando tanto nos gustó.

Por cierto... 

   Ser chocolate: en francés significa estar engañado, como mínimo frustrado. No haber obtenido lo que se esperaba. Que te han timado. Antiguamente había dos payasos en el Circo de París que se llamaban Footit y Chocolate. Este último era la víctima del otro. Al final de cada escena, Footit se burlaba de su compañero diciendo: «Él es Chocolate», a lo que el otro contestaba mientras fingía consternación: «Yo soy Chocolate». El éxito que tuvo el número propició la expansión de la expresión francesa ser chocolate.

GRANDES ARTISTAS MODERNOS: AZ, Andy Tuohy & Christopher Masters

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ANDY TUOHY & CHRISTOPHER MASTERS, Grandes artistas modernos: AZ /, Editorial Juventud,  Barcelona, 2017, 224 páginas.

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Christopher Masters escribe estas breves semblanzas sobre 52 artistas modernos a los que Tuohy ha dedicado un retrato; entre todos ellos, sólo siete mujeres: Saloua Raouda Choucaiar, Barbara Hepworth, Yayoi Kusama, Georgia O'Keeffe y Frida Kahlo.
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FRIDA KAHLO [1907-1954]

   El gran logro de Frida Kahlo (nacida en 1907 en Coyoacán, cerca de Ciudad de México, México) fue transformar su persona en una rica iconografía en la que sus propios rasgos se combinan con motivos relacionados con su vida, así como con el complejo patrimonio de su México natal. Al igual que su marido, el muralista Diego Rivera, Kahlo fue una entregada comunista: Marx y Stalin aparecen en El marxismo dará salud alos enfermos (1954), y pintó varios cuadros con desolados paisajes industriales claramente identificados con el capitalismo estadounidense.
   Kahlo, que nació en el seno de una familia de clase media, sufrió un grave accidente a los 18 años, cuando un tranvía chocó con el autobús en el que viajaba, en Ciudad de México. Nunca se recuperó por completo y tuvo que someterse a más de treinta operaciones a lo largo de su vida. Empezó a pintar en los meses que siguieron al accidente y un año después pintó su primer autorretrato, en el que unas manos y un cuello alargados sugieren la elegancia de una pintura renacentista italiana. Poco a poco fue desarrollando una identidad más claramente mexicana. En Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos (1932), se representa con la bandera nacional en la mano junto a una pirámide precolombina. En cuadros posteriores se pintó con un mono, un loro o una flor tropical, con un tocado de encaje mexicano.
   A veces Kahlo se representaba con la cara de Rivera, con quien se casó en 1929, superpuesta sobre su frente, con los hombros de él cómodamente apoyados sobre las exuberantes cejas de ella. Otras imágenes son reflejo de los aspectos más oscuros y trágicos de su matrimonio. Autorretrato con el pelo cortado (1940) puede interpretarse como una exploración de una identidad andrógina alternativa; no obstante, con la inscripción de la letra de una canción mexicana, también representaba la reacción de Kahlo ante su reciente divorcio de Rivera. El año siguiente volverían a casarse.
   Cuando murió en 1954, en México se lamentó mucho su muerte. Pero su fama mundial no llegó hasta la década de 1970. Su obra ha sido codiciada por coleccionistas famosos, como Madonna, y en 2002 Julie Taymor dirigió una memorable película sobre su vida, Frida, protagonizada por Salma Hayek.


DÓNDE VER LA OBRA DE KAHLO

  • Museo de Arte Moderno, Secretaría de Cultura INBA. Ciudad de México.
  • Museo Dolores Olmedo. Ciudad de México.
  • Museo Frida Kahlo. Ciudad de México.
  • Museum of Modern Art (MoMA). Nueva York.
  • National Museum of Women in The Arts. Washington. D.C.

¿SABIAS QUE...?

La relación de Kahlo y Rivera fue tormentosa: se casaron, se divorciaron y se volvieron a casar un año después. Ambos tuvieron romances extramatrimoniales, entre los que cabría destacar el de Rivera con la hermana menor de Kahlo y el de Kahlo con el destacado comunista León Trotski, tal vez, un acto de venganza por la traición de Rivera y su hermana.

PALABRAS MORIBUNDAS, Álex Grijelmo & Pilar García Mouton

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ÁLEX GRIJELMO & PILAR GARCÍA MOUTON, Palabras moribundas, Taurus, Madrid, 2011, 386 páginas.
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Álex Grijelmo condujo el espacio radiofónico «Palabras moribundas» de RNE desde septiembre de 2004 hasta julio de 2007; después fue responsabilidad de la filóloga Pilar García Mouton. Lo que entonces era oído ahora puede ser leído gracias a la Editorial Taurus.

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DANDI

   Suena algo pasada de moda, pero se decía para alguien elegante, bien vestido, refinado y de buenos modales. Ahora se considera un elogio calificar a alguien de dandi, al menos es lo que se deduce de la definición actual del diccionario de la Real Academia: «Hombre que se distingue por su extremada elegancia y buen tono», pero no siempre fue así. La edición de 1927, que es cuando entra la palabra, decía: «Anglicismo por petimetre». Y petimetre venía a ser alguien muy presumido, del francés petit maître, ‘pequeño señor, señorito’, voz que admite femenino, definido como «Persona que se preocupa mucho de su compostura y de seguir las modas», con un matiz un poco despectivo. Así que, al principio, un dandi era un petimetre. La cosa empeoró después, porque los académicos cargaron la mano mucho más con esta palabra en la edición de 1950. Decían allí: «Anglicismo por lechuguino o pisaverde». Un lechuguino es un «Muchacho imberbe que se mete a galantear aparentando ser hombre hecho» y un «Hombre joven que se compone mucho y sigue rigurosamente la moda», un presumido también. La definición de pisaverde es un poco más cruel: «Hombre presumido y afeminado, que no conoce más ocupación que la de acicalarse, perfumarse y andar vagando todo el día en busca de galanteos». Así que petimetre, lechuguino y pisaverde son términos que censuran este tipo de presunción en los hombres. Pero la definición de dandi cambió en la edición del diccionario de 1983 por la que vemos ahora, que es más bien elogiosa.
   Juan Ramón Jiménez escribió sobre los dandis en Españoles de tres mundos:
   Mal está siempre el dandismo, sobre todo el dandismo esteriorizado, en cuanto es representación inútil, teatralidad fuera de tiempo y espacio, estravagancia en la vida cotidiana. Todavía puede comprenderse, no aguantarse, el dandismo auténtico y posible, es decir, cuando el dandi puede serlo plenamente, cuando no es un cursi. [...]. El dandismo de quiero y no puedo, de imitación poblana, me parece nauseabundo.
   Mucho más reciente, del 2 de septiembre de 1994, es un artículo de La Vanguardia, que decía de Jorge Valdano: «De labia grandilocuente y maneras de dandi, el técnico argentino también tendrá que sortear el fuego cruzado entre las emisoras madrileñas, polarizadas por la guerra de audiencias entre la COPE y la SER».
   Es relativamente frecuente oír o leer que alguien tiene aires de dandi, que está o va hecho un dandi. Y mucha gente escribe dandy, a la inglesa, quizá recordando aquella colonia de caballero que se llamaba Varón Dandy, y lo definen como «un señor de cierta edad que siempre aparece impecable», como los galanes del cine o teatro del tipo de Arturo Fernández. Actualmente la palabra se oye poco. Algún exagerado afirma no haberla oído en los últimos treinta años, y cree que se ha ido quedando en el ámbito familiar, donde se usa como piropo normalmente para un señor mayor, padre o abuelo, que cuida de forma especial su aspecto general y, sobre todo, su forma de vestir.
   Ya en 1894, en su zarzuela La verbena de la Paloma, Tomás Bretón y Ricardo de la Vega ponen en boca de don Hilarión la palabra dandy, cuando canta en la escena anterior al famoso «¿Dónde vas con mantón de Manila?»: «¡Soy un dandy!, ¡soy un bribón! Nadie dirá, lo que yo soy». También aparece en la zarzuela La Gran Vía. Y Juan Luis González-Ripoll estuvo a punto de ganar el premio Nadal en 1981 con una novela titulada El dandy del Lunar. Resulta evidente que la palabra está en retroceso, porque siempre surge en referencias a los padres y a los abuelos, no a los hijos. Pero todavía hay gente que la usa.

TE VOY A HACER UNA AUTOCRÍTICA, Perroantonio

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PERROANTONIO (José Antonio Blanco), Te voy a hacer una autocrítica. Diccionario para entender a los humanos, Trama, Madrid, 2016, 120 páginas.

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Agnosticismo.-Apatía metafísica. Se manifiesta ocasionalmente como un ateísmo sin convicción y, más frecuentemente, como un teísmo abúlico, del modelo panteísmo gaseoso, que se caracteriza por ser confortable y no exigir compromiso litúrgico no económico. Como postura filosófica es el equivalente a reemplazar el queso por el tofu. A los agnósticos se les entierra siempre en terreno sagrado, por si acaso están equivocados y hay resurrección de los muertos.
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Amor.-Trastorno temporal de los sentidos que provoca alucinación sensorial, suspende el juicio y produce un sentimiento de afecto desmedido entre individuos extraños. Para los observadores ajenos es un fenómeno tan fascinante como la aurora boreal o una lluvia de estrellas. Nueve de cada diez veces se cura con un baño de realidad en forma de calzoncillos sucios, loción desmaquillante o conversación. Los casos graves se tratan con matrimonio.
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Aromaterapia.-Técnica místico terapéutica, que si bien no cura a los tontos, al menos hace que huelan bien.
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Conciencia.-Implante cerebral de código de comportamiento social que sólo reacciona en presencia de tres catalizadores: una cámara de vigilancia, una Biblia o una porra.
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Europarlamentario.-El concejal que sabía inglés.
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Vela.-Semáforo sexual femenino que indica predisposición al rollito. Si al cruzar el umbral el amante advierte que ella ha encendido velas aromáticas de colores, está de suerte. O eso, o ha cocinado pescado.

DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO DE LA VIEJA ESCUELA, Javier Pérez Andújar

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JAVIER PÉREZ ANDÚJAR, Diccionario enciclopédico de la vieja escuela, Tusquets, Barcelona, 2016, 478 páginas.

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"El diccionario, como los piratas. es el mejor amigo de los niños" leemos en la Introducción (pp. 11-17) a este original libro compuesto por artículos ya publicados en prensa o en la web.
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RITZ

   Nada más antiguo que un pobre. Ninguna otra cosa más vieja, más humana, más milenios agarrada a nuestra piel como un parásito, que el hambre y el frío. La historia de la humani­dad es la historia de sus pobres, de su indigencia (pero se ha cambiado historia por relato, vivimos al día, con lo puesto). Y así, con una canción de mendigo, empezó a escribirse la his­toria. El primer personaje en la literatura castellana fue una vie­ja alcahueta. Siguió el lazarillo de un pedigüeño ciego. Una vieja y un niño pobres. La mano del pordiosero toma la forma del cuenco donde empezaron a comer nuestros ancestros a la orilla del fuego (cada hoguera es un río sin puentes). Para ser pobre no se necesita más que haya un rico. Lo sabe todo el mundo, sobre todo los pobres, y, por ejemplo, el pasado día de Reyes lo vimos aquí, en estas mismas páginas, dibujado en un mapa de los barrios de Barcelona, en el análisis que publicaba la com­pañera Clara Blanchar. En aquel gráfico, los índices de pobreza caían sobre los barrios dentro de bolitas como adornos navide­ños. Cuánta pasta hay en Pedralbes. Es una exclamación, pero también es una pregunta. Ahí, la renta familiar no ha dejado de subir con la crisis. ¿Os acordáis, apenas hace unos años, cuan­do se decía que la mendicidad era una mafia? Como si el poder no lo fuera. Pero los pobres de antes de la crisis no eran de los nuestros. Venían de donde viene siempre la pobreza, del otro lado del telón del dinero. Carne de maldición, se contaba tam­bién de ellos que alquilaban a sus recién nacidos, que los nar­cotizaban para exhibirlos en su queja lastimera, incomprensible. ¿En qué idioma piden, que hablan tanto con la "u"? Claro, es la última vocal, la letra de la gente que está en las últimas. Po­bres eternos, clásicos sin laureles, arrastrándose por el suelo de las Ramblas con sus muletas destartaladas y sus muñones como mondongos humanos, exactamente los mismos pobres que si­glos atrás ya había pintado Brueghel el Viejo en las nieves in­vernales del ducado de Brabante. Siempre vivos a través de los tiempos igual que esas plantas condenadas a la perpetuidad, a las heladas, al sol a destajo, perennemente tiesas donde nadie las quiere. Como aquel tipo gordo sin piernas que todos los días se ponía a pedir sentado bajo el escaparate de la zapatería más grande de la calle Pelai. Ahora vuelven otra vez los pobres a los semáforos (tiene más paso un semáforo que una iglesia), con el cubo de agua o con el puñado de mecheros. El otro día, también estas navidades, vi en una calle de Badalona a un hom­bre sin brazos que se había metido de medio cuerpo para arri­ba en un contenedor de la basura y sacaba un jersey con los dientes. La boca, la mano, son las dos maneras de pedir que tiene el pobre. Precisamente la boca y la mano, los órganos que nos elevaron a nuestra condición de primates de lujo hace más de dos millones y medio de años.
   Ser pobre en Barcelona es tener que defender un día la casa desde el balcón mientras por la puerta entran los Mossos d’Es­quadra para proceder al desahucio. O no poder continuar estu­diando, no tener dinero para hacer una carrera o un curso de formación necesario para conseguir un empleo. O dejar de op­tar a un trabajo por no tener pasta para el transporte. O ir con la familia a los comedores sociales en vez de ir a un merende­ro. O pasar tres, cuatro, cinco, seis, siete meses sentado al lado del teléfono esperando a que llamen del hospital, sin saber si eso de irse muriendo ya va en serio. Se es más pobre por no tener derechos que por no tener dinero. Un pobre sin derecho a voto está hundido en la pobreza absoluta. Y si existe pobreza absoluta es porque hay poder absoluto. Lo absoluto por defi­nición es excluyente. Una cosa es absoluta porque excluye toda comparación respecto a ella. Vivimos en tiempos de poder ab­soluto, de un poder sustentado en la exclusión. El mismo día de Reyes en que leí el reportaje sobre la distribución de la pobre­za en Barcelona (es decir, sobre el reparto de la riqueza), me fui a cenar al Ritz. Sí, de acuerdo, ya no se llama Ritz, pero es que los ricos se vuelven pobres de una manera muy rara. El motivo (sería una osadía llamarle razón a una cena con comida de co­lores) era la entrega de los premios Josep Pla y Nadal (en las noticias de TVE se les coló una foto del tenista). En la señorial puerta del edificio se había plantado un grupo de trabajadores en lucha, empleados del grupo Husa, la cadena hotelera. Querían que se les viera por televisión igual que se iba a ver también a las autoridades, pero la policía los arrinconó en un lateral como a la caseta del perro, y el personal entró tan ricamente (unos más ricos que otros) por el chaflán. Allí se quedaron los manifestantes con sus pitos, su pancarta y sus gritos, en el vi­llancico triste de la reforma laboral. Mientras, en la ceremonia, el presidente de la Generalitat, dos mesas de autoridades y altas esferas (se llaman esferas porque se les hace la pelota), y un montón más de invitados a los que les tocó, cenaron en un sa­lón apartados del resto de la concurrencia y siguieron por pan­talla la entrega de los premios. Así es como el poder vive la realidad, excluyéndose de ella. Sumido en su absolutismo. So­bre la adulteración de las relaciones humanas, sobre la hipocre­sía como sostén de la moralidad burguesa, escribió Marx cuan­do llegó a su exilio de Londres con su mujer y sus tres hijos y la criada, y en menos de un año les desahuciaban de su casa por no poder pagar la renta. Ser pobre en la vida da hasta para una novela, la literatura está llena de ellas; pero ser pobre en tu ciudad, eso sí que es una canallada.

DICCIONARIO SAMPEDRO, José Luis Sampedro

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JOSÉ LUIS SAMPEDRO, Diccionario Sampedro, Debate, Barcelona, 2016, 178 páginas.

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Olga Lucas en Mi libretita y mi diccionario (pp. 9-11) señala que "con estas cincuenta voces ordenadas alfabéticamente se intenta acercar al público lector el pensamiento de José Luis Sampedro y el reflejo del mismo en su obra literaria expresado por sus personajes". 
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AMOR

   Yo tendría nueve años cuando apareció en el cortijo de sus tíos por primera vez; ella andaría por los trece o catorce. Solían considerarla como una niña mimada y, efectivamente, era caprichosa, impulsiva, exigente y disponía de todo y de todos. De mí, claro, como de un pequeño sirviente muy a mano (...) Yo saltaba a su voz como un perrito amaestrado. Viéndola pensaba en los ángeles y en las hadas de los cuentos, con su largo y suelto cabello rubio, que flotaba en el aire cuando se acercaba a caballo, pues le gustaba montar en una jaquita. Poco a poco mi visión se hizo más terrenal, en parte tras oír más de una vez los ardorosos comentarios de los gañanes aludiéndola pero no por eso se enturbió mi adoración. Siguió siendo un ídolo, una reina absoluta, sólo que en vez de admirar su cabello de amazona, me faltaba la respiración cuando pasaba en bicicleta, descubriendo fugazmente unos muslos que luego en mi jergón nocturno encendía mis insomnios... ¡La Duquesita! No volví a verla nunca desde mi destierro del paraíso. Pero fue el Amor, acariciándome antes de presentarse como amor.

La senda del drago, 2006

DIFERENTES

   Cada uno de nosotros, de los seres vivos y de los seres humanos, es un ejemplar diferente y esa diferencia no solo tiene el derecho sino el deber de expresarse.

Megalibro, 2000

MUERTE

   [...] La sociedad nos escamotea la idea de la muerte en lugar de reconocer que la muerte es el coronamiento de la vida, que forma parte de ella, que es el episodio final, la bajada del telón, ¿verdad? En vez de educarnos en esa idea, escamotean el momento, prescinden del telón y no nos habitúan a pensar que uno es mortal. Eso, en otras sociedades, en la sociedad clásica, era al contrario. Y los reyes tenían bufones que les recordaban que eran mortales y cosas de ésas, porque eso es útil para enfocar la vida y para ver cómo hay que vivir. Ahora no. Ahora entre hospitales, centros para terminales, sanatorios y demás, nadie muere en casa, todo lo relativo a la muerte ocurre lejos y eso dificulta la aceptación de la muerte como algo natural. Para mí es un defecto de la sociedad.

La ciencia y la vida, 2008

PROGRESO

   Ciertamente, en materia de respeto y dignidad el «progreso» es más bien un retraso. Cuando veo cómo se envilecen algunos políticos diciendo ciertas cosas, pienso: «¡Hombre, cómo no tienen sentido de la dignidad!». La idea de la dignidad se ha perdido.
   Yo no creo que se pueda. volver atrás; hay que plantearse otros estados de equilibrio, no la vuelta atrás.

   [...] esta sociedad irracional no tiene sentido del límite, como lo tenía el mundo clásico. Pero ¿quién impone el «basta» a los hambrientos cuando no hay voluntad de redistribución? No, retomar al pasado me parece muy difícil; en cambio, habría que buscar un nuevo estado de equilibrio. Creo, además, que a lo largo de la historia se ha ido progresando de esa manera, buscando nuevas formas.

La ciencia y la vida, 2008

SERÉ BRE, Carmen Camacho

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CARMEN CAMACHO, Seré Bre, CICUS, Sevilla, 2015,130 páginas.

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Relata Carmen Camacho en Qué menos (pp. 9-17) el origen de este proyecto subtitulado Aforismos poéticos y otras breverías: el taller Fuegos de palabras organizado por el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla. Los antologados: Beltrán Laguna, Chio, Esther Cillero, Felipe Bollaín, Gabriel Montesinos Alonso, Juanmi Nevado, Sara González Ángel y Tirso Priscilio Vallecillos García. 
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La cobardía de comprar billetes de ida y vuelta.
Beltrán Laguna
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Los cuchillos los prefiero de hoja caduca.
 Chio
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EPITAFIO
Aquí yace una inmadura, incineradme al punto.
Esther Cillero
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Imberberecho
Molusco sin barba.
Felipe Bollaín
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Renunciar a amar: abaratar los costes de la vida.
Gabriel Montesinos Alonso
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Me acuerdo de cosas que quise decir y no dije y que cuando por fin me atrevía a decirlas otro ya las había dicho.
Juanmi Nevado
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Se busca tigre de bengala que no arda. Contactar por señales de humo.
Sara González Ángel
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Innegable, aunque inexplicable desde la física, el poder de los besos para sujetar cuerpos desatados.
 Tirso Priscilio Vallecillos García

BARBARISMOS, Andrés Neuman

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ANDRÉS NEUMAN, Barbarismos, Páginas de espuma, Madrid, 2014, 134 páginas.


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En Neumanismos (pp. 9-12) José María Merino subraya la feliz aportación que estos Barbarismos añaden "a la planicie de los campos semánticos y los vergeles lexicográficos."
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abismo. Lugar donde el vértigo es más alto que la caída.

conciencia. Equipaje que carga especialmente con todo lo que no se ha hecho.

diccionario. Lectura policiaca donde el personaje que comete el crimen lingüístico es el mismo que lo investiga.

español. Ciudadano de España más o menos a su pesar. || 2. Idioma que le queda grande a España.

feminismo. Liberación de ambos sexos en nombre de la mujer.

genocidio. Aquello que los demás pueblos han hecho con el nuestro, pero no viceversa.

haiku. Eternidad en tres versos.

inodoro. Sinónimo francamente optimista del retrete.

lelo. Pronombres átonos. || 2. Hombre átono.

ñ. Sombrero hispánico.

obscenidad. Observación que ofende a quien ya estaba ofendido.

post. Prefijo que llega tarde a todas las palabras.|| 2. En el diseño de los blogs, texto que se coloca encima de los insultos.

tic. Gesto nervioso del reloj que se agudiza con el tiempo.