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ENJAULADO
Ya me empiezan a entrar dudas. Fui demasiado franca.
Él dedicó un buen rato a acicalar la jaula mientras lo animaba a gorjear: «¡Pichurri, hoy te he puesto colorante para las plumas!»
No me contuve, me acerqué y, con voz solemne, le dije:
—¿Cómo te sentirías tú si te atasen los pies y te pusieran una galleta en la boca? Por muy adornada que tengas su celda, seguirá sintiéndose preso.
ATILANO SEVILLANO, Al pie de la letra: microrrelatos de la A a la Z, Piediciones, Zamora, 2017, 152 páginas.
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PARTE MÉDICO
La paciente presenta secuelas de haber sido atropellada por un unicornio. Tiene las pupilas dilatadas de color azul intenso y el corazón puro. Se aprecian claras señales de amor a la belleza y ganas de soñar.