Esta receta me la pasó mi hermano Rober, porque la saboreé en su casa y me encantó.
Los champiñones son de esos productos que me gustan de todas las formas y en esta receta me parecen espectaculares. La única pega que tiene es, si lo es, que se usa mantequilla y debe mantenerse en la receta porque de lo contrario se cambia el sabor.
Ingredientes:
12 champiñones frescos y bien grandes
miga de pan
un poco de leche templada
50 gramos de jamón serrano picado
75 gramos de mantequilla
1 cucharada sopera de perejil picado
el zumo de medio limón.
sal y pimienta
Se lavan muy bien los champiñones, para quitarles la tierra o arena, y se les quitan los pedúnculos. Éstos se pican y se ponen en un cazo con un poco de mantequilla, el zumo del limón y sal. Se ponen a fuego lento para que se vayan haciendo despacio. Cuando estén se reservan.
Se prepara la fuente donde se van a hacer los champiñones untándola con bastante mantequilla. Se ponen los champiñones boca arriba colocando como una avellanita de mantequilla en cada uno. Se meta la fuente en el hormo, previamente calentado a unos 180 ºC, y se deja unos 10 minutos.
Mientras tanto, en una ensaladera se mezcla muy bien los pedúnculos pochaditos, la miga de pan –que se habrá puesto en la leche a remojo previamente- , el jamón y el perejil. Se salpimenta al gusto. Una vez bien mezclado, se rellenan los champiñones con esta mezcla y se vuelven a meter en el horno como por espacio de media hora. si hiciese falta se pueden poner a gratinar en los últimos 10 minutos. Se pueden servir en su misma fuente.
Un aperitivo que merece la pena probar, os lo aseguro.







