Ingredientes:-Para la pasta fresca250 g harina de trigo duro
250 g harina de trigo blando
5 huevos
un pellizco de sal
una cucharada de aceite de oliva
-Para la salsaleche evaporada
5 o 6 nueces ralladas
ají amarillo
una cebolla
2 rebanadas de pan de molde
palillo o cúrcuma
sal
-Para el relleno ají de gallina
Hay dos tipos de pasta, la que se hace con agua y la que se hace con huevo. La primera tiene como base la sémola de trigo duro (semolina en italiano) y es la que nos venden seca. Es preferible la industrial por la dificultad de manejarla bien y en condiciones adecuadas de humedad y temperatura. Sin embargo la pasta al huevo es mejor casera.
La pasta al huevo, la que llamamos fresca se hace con 100 g de harina por huevo, todo a temperatura ambiente. Se le puede añadir aceite de oliva y sal y a veces tomate o espinacas para darle color.
Las hechas con huevo absorben las salsas con más facilidad que las hechas con agua. Se combinan bien con salsas a base de crema o mantequilla y salsas suaves.
Tenía unas ganas locas de estrenar mi máquina de hacer pasta y navegando por internet me topé con
un video donde hacían raviolli de ají de gallina que supe me iban a gustar.
El
ají de gallina se prepara según ya vimos y como en el caso de las
croquetas de ají de gallina (que proximamente subiré) he puesto la nuez troceadita para sentirla al masticar en vez de rallada. Es conveniente hacerlo con el tiempo suficiente para que se enfrie.
Para la pasta fresca he utilizado harina gallo para rebozados y fritos que tiene el 50% de harina de trigo duro y el otro 50% con harina de trigo blando porque después de leer sobre el tema me pareció la mejor opción. Además el primer amasado lo he hecho utilizando la panificadora en su programa para masas de pasta he puesto en la cubeta la harina y los huevos que he batido previamente con un pellizco de sal. Cuando estaba más o menos homogénea amasé la pasta a mano unos cinco minutos.
He hecho una bola con la masa y la he envuelto con papel de film dejándola reposar una hora.
En ese tiempo aprovechamos para hacer la salsa. Pelamos y cortamos la cebolla finamente y la ponemos a pochar. En el vaso de la batidora ponemos la leche evaporada y las rebanadas de pan desmenuzadas, un poco de sal, una cucharada de ají amarillo (o más si nos gusta el picante), añadimos la cebolla y las nueces en polvo y trituramos hasta conseguir una crema. La volcamos en un cazo con un poco de palillo o cúrcuma y pondremos al fuego sin dejar de remover hasta que espese. Rectificamos de sal y reservamos.
Preparamos la maquinita en el número 1 y cortando rodajas de la masa las vamos pasando unas 8 o 10 veces espolvorenado de harina (sin pasarnos) para que no se peguen. Después vamos subiendo de número y dando en cada uno de ellos una única pasada. Yo he llagado hasta el 7 y ahí lo he dejado porque ya era lo suficientemente fina para mi pasta fresca rellena. Las láminas deben tener un tamaño de unos 20 o 25 cm para que sean manejables.
Para rellenarla colocamos cucharaditas del ají de gallina sobre una lámina lo suficientemente separadas para luego poder cortar los raviolli con comodidad. Se cubre con otra lámina y con las manos tratamos de sellar los alrededores del relleno en la masa quitando todo el aire posible. Por último cortamos los raviolli y los vamos dejando sobre un paño.

Esperamos media hora tapándolos con otro paño y ponemos agua a cocer en abundacia. Cuando hierva los vamos poniendo de seis en seis para que el agua no deje de hervir y los cocemos durante tres minutos. Los sacamos a un plato que tendremos caliente y hacemos otra tanda igual. Cubrimos con la salsa y a disfrutarlos.


No me han defraudado en absoluto, están buenísimos. Mi estreno de la maquina de pasta ha sido un éxito. Pensé que sería más complicado pero ha sido bastante fácil y divertido.