En febrero estuvimos en la Alberca y disfrutamos del hornazo, bueno en realidad fueron más de uno, ja, ja... Hoy no es todavía lunes de aguas, es lunes de pascua, pero el siguiente lunes (8 días después de semana santa) si lo será y en ese día en Salamanca es típico disfrutar de esta delicia.
Se dice que la tradición viene del siglo XVI, durante el reinado de Felipe II. Durante la cuaresma para evitar tentaciones se recogía a todas las prostitutas de la ciudad de Salamanca y un cura, llamado por ello "padre putas", las cruzaba el río. Las recluían allí durante este periodo del año según una ordenanza de la época. Pasada la semana santa, en el lunes de aguas, se las devolvía a la ciudad cruzando de nuevo el río con barcas decoradas y adornadas con ramos y ramas de los árboles (el término de rameras viene de estos símbolos que desde finales de la edad media se utilizaban para indicar los puntos donde se ejercía la profesión mas antigua del mundo) y con gran regocijo de la población masculina salmantina que las recibía con una gran fiesta en la que se disfrutaban hornazos, buen vino y baile. Desde entonces las orillas del río Tormes son testigos de como los salmantinos siguen celebrándolo con esa delicia que es el hornazo.
Ingredientes:
500 g de harina de fuerza
100 g de manteca de cerdo a temperatura ambiente.
20 g de levadura fresca
250 g de agua templada (pueden ser hasta 300 ml)
una cucharadita de sal
100 g de jamón serrano en lonchas gruesas
75 g de lomo adobado de cerdo
100 g de chorizo ibérico
75 g de panceta ibérica adobada (antojo de mi esposo)
1 huevo
Comenzamos haciendo la masa de arranque diluimos la levadura en unos 100 ml de agua y le añadimos 100 g de harina. Mezclamos bien y dejamos tapada la masa en un sitio cálido hasta que doble su volumen.
En la cubeta de la panificadora ponemos el resto de la harina y la sal. Mezclamos bien. Agregamos la manteca y un poco de agua y ponemos el programa 7. Cuando la manteca casi está integrada con el harina introducimos en la cubeta la masa de arranque y vamos agregando agua hasta obtener una masa elástica. La dejamos reposar tapada hasta que vuelva a doblar su volumen (nos llevará al menos una hora).
Dividimos la masa en dos y estiramos una de ellas con el rodillo poniéndola en la bandeja del horno sobre papel de hornear. Cubrimos con la carne y el embutido. Estiramos la otra mitad y la colocamos encima sellando bien los bordes. Podemos adornarla con restos de la masa. Dejar reposar una hora más para que aumente de nuevo de volumen. Más o menos una hora.
Mientras vamos precalentando el horno a 160-170 ºC.
Pintamos con huevo batido y pinchamos por encima con un tenedor para que no se infle.
Se hornea al menos media hora o hasta que esté doradito. Se puede probar con un pincho para ver si está hecho. Si sale limpio de masa ya lo tenemos.
¡Qué cena más expléndida hemos tenido! Si puede ser lo repetiremos el próximo lunes, lunes de aguas. Estaba buenísimo. La receta la saqué de Rosa del
blog Quocinando y os la recomiendo si os gusta el hornazo.