- Hacer un caldo con un hueso de jamón, es preferible darle un hervor y desechar el agua, cocerlo después con una segunda agua.
- Picar la verdura (admite todo tipo de verdura fresca, procurad usar la de temporada) en trozos o cuadraditos pequeños.
- Añadir todas las verduras al caldo y dejar cocer.
- Agregar la pasta, en este caso los granos de orzo y dejar cocer unos 12 minutos.
Minestrone, minestrón o menestrón es una especialidad de la cocina italiana similar a una sopa elaborada con verduras de temporada, como la tradicional sopa de verduras española. A menudo se le añade algo de pasta o arroz.
Orzo (del latín hordeum) es una pasta típica de la cocina italiana y es empleada también en Estados Unidos. Se trata de una pasta con forma de granos de arroz, aunque ligeramente más grandes: el tamaño está entre un garbanzo y una lenteja.
Puedes comprarlo en las grandes superficies, suele estar donde se ubican las pastas.
Los robellones aguantan perfectamente un perfumado y tenue escabeche.
INGREDIENTES:
robellones (mejor los de tamaño pequeño)
zanahoria, apio, nabo, chirivía...
ajos
chalota
vino blanco
vinagre
aceite de oliva del Bajo Aragón
sal, pimienta negra
laurel
PROCEDIMIENTO:
Cortar las verduras en trozos de tamaño medio y poner a cocer con vino blanco, aceite y vinagre en proporciones 3, 1, 1/2, es decir poco vinagre, los escabeches antaño era un medio de conservación de los alimentos, ahora sólo pretendemos un suave toque acético.
Junto con las verduras adicionar los aromáticos: pimienta negra, laurel, ajos, chalota...
Dejar cocer a fuego lento hasta que las verduras estén casi en su punto, al final añadir los robellones, 5 ó 6 minutos de cocción de los mismos será suficiente.
Dejar enfriar y consumir tibio o de un día para otro.
Para maridar lo mejor cerveza, aunque algún aromático blanco tampoco le ha ido mal, a pesar del vinagre.
Colocar en la base las hojas de endivia, cortar el pepino con pelador, de forma que quede en tiras anchas y delgadas, cortar el apio en bastoncitos.
Para la vinagreta:
Cortar las alcaparras con el cuchillo, añadir a la mostaza y el aceite, emulsionar el conjunto, añadir también un pepinillo encurtido cortado muy fino.
Aliñar con esta mezcla emulsionada la ensalada, y colocar por encima unas olivas negras de Aragón.
Una preparación de verduras encurtidas deliciosa, crujientes, sin excesiva acidez, con la dosis justa de vinagre, hemos usado coliflor, zanahoria y apio, pero perfectamente puedes utilizar otras verduras.
INGREDIENTES:
coliflor
zanahoria
apio
300 ml. de agua
3 cucharadas de azúcar
3 cucharadas de sal
150 ml. de vinagre de vino blanco
PROCEDIMIENTO:
Calentar el agua justo para que los elementos sólidos, azúcar y sal se disuelvan.
Entibiar, y ya fuera del fuego, añadir el vinagre, puedes usar también un vinagre de sidra o de arroz, yo he utilizado uno de vino blanco no excesivamente fuerte.
Colocar las verduras en un frasco que puedas cerrar herméticamente, en cortes que te permita dejar los menores espacios posibles.
Una vez colocada la verdura lo mas compacta posible, rellenar con la mezcla líquida.
Guardar en sitio fresco, a los 10-15 días estarán perfectas para comer.
Freír las láminas de pasta wanton en un aceite no demasiado caliente, se le pueden dar distintas formas o simplemente en lámina, reposar en papel absorbente.
Cortar los diferentes vegetales de diferentes formas, bastones cuadraditos...
Para aliñar emulsionar un yogur natural sin azúcar con aceite de oliva virgen extra, añadir por encima de los vegetales.
Las ensaladas son para el verano... pero hoy está nublado, siempre se cumplen los viejos refranes, aquello de hasta el 40 de mayo no te quites el sayo...una vez más es verdad, la sabiduría popular nunca falla...mientras, por su cabeza circulan pensamientos inconexos, se repite a si mismo, no, no sólo son para el verano...no sólo son para el verano...
Aunque tu no lo sepas, mientras limpia, y deja en perfecta simetría estas judías, las arroja al fondo de una agua en erupción, con la única compañía de la sal, y la única intención de darles una suave cocción, él ha vivido, iluminado por esa parte de ti que no conoces, ha tenido vida junto a tus pensamientos...aunque tu no lo sepas.
Siempre tuvo una fijación enfermiza por lo simétrico, todas las verduras cortadas en una fina brunoise: pimientos de colores, judías verdes, apio... como en perfecta formación antes de entrar en la batalla, a veces, recordaba aquellas conversaciones intrascendentes, pásame el pan, por favor me llenas el vaso...¿has leído lo último de García Montero?... aunque tu no lo sepas, él ha seguido tus pasos, infinitas veces hasta tu dormitorio.
Agua fría, a poder ser con hielos, después de una leve cocción, lo mejor es arrojar las judías a la frialdad del hielo, para que conserven su color, ese verde como el de esta primavera que está aflorando, un aro metálico en el centro del plato y comienza a tapizar sus paredes con las judías, a modo de hiedra que tapiza los dos hemisferios del corazón...dentro queda el pulpo cocido, como esos recuerdos que se ven apresados por las paredes, incapaces de aflorar al exterior, de dejar huecos...aunque tu no lo sepas, aún recuerda tus labios mojados y teñidos del morado del vino, mientras te miraba, y de sus pupilas emergía un rayo de deseo...
Él te ha inventado cientos de veces, tantas como proyectos dibujó en su mente... si, tengo que idear una salsa, se decía, abriendo el frigorífico y observando lo que allí había, al igual que él se ofreció a ti, entero, para que cogieses lo que te apeteciera... un poco de mostaza, zumo de limón y aceite de oliva para emulsionar el conjunto... esta salsa, se decía, sin la ensalada no es nada, y la ensalada sin la salsa, vegetales sin vida... aunque tu no lo sepas, ahora, él vive entre la realidad y el deseo...
AUNQUE TU NO LO SEPAS
Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminado
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos...
Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.
También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.
Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.
Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.