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18 de agosto de 2022

Adrienne Rich, Cuando nosotras las muertas despertamos: escribir como re-visión


Ilustración de Sarah Mazzetti

CUANDO NOSOTRAS LAS MUERTAS DESPERTAMOS:
ESCRIBIR COMO RE-VISIÓN

el acto de mirar atrás, de mirar con ojos nuevos, de asimilar un viejo texto desde una nueva orientación crítica, esto es para las mujeres más que un capítulo de historia cultural; es un acto de supervivencia. Hasta que comprendamos las suposiciones en que hemos estado ahogadas no podremos conocernos a nosotras mismas. Y esta urgencia de conocimiento, para las mujeres, es más que una búsqueda de identidad, es parte de nuestro rechazo al carácter autodestructivo de la sociedad de dominación machista. 

“Re-vision – the act of looking back, of seeing with fresh eyes, of entering an old text from a new critical direction – is for us more than a chapter in cultural history: it is an act of survival.  Until we can understand the assumptions in which we are drenched we cannot know ourselves. And this drive to self-knowledge, for woman, is more than a search for identity: it is part of her refusal of the self-destructiveness of male-dominated society.”

Una crítica radical a la literatura de arranque feminista tomaría el trabajo primeramente como una clave de cómo vivimos, de cómo hemos vivido, de cómo nos han educado a imaginarnos a nosotras mismas, de cómo nuestro lenguaje nos ha atrapado tanto como nos ha liberado, de cómo el acto mismo de nombrar ha sido hasta ahora una prerrogativa masculina, y de cómo podemos empezar a ver y a nombrar y por lo tanto a vivir de nuevo.

“A radical critique of literature, feminist in its impulse, would take the work first of all as a clue to how we live, how we have been living, how we have been led to imagine ourselves, how our language has trapped as well as liberated us, how the very act of naming has been till now a male prerogative, and how we can begin to see and name—and therefore live—afresh.”

soy consciente de las mujeres que no están aquí con nosotras porque están lavando los platos y cuidando a los niños. Casi cincuenta años después de que ella (Virginia Woolf) habló, ese hecho se mantiene en gran medida sin cambios y, estoy pensando también en todas las mujeres que no incluyó en su cuadro. Mujeres que lavan los platos de otras gentes y que cuidan los niños de otras gentes, sin hablar de las mujeres que tenían que hacer la calle, ayer mismo, por la noche, para poder alimentar a sus hijos.”

Like Virginia Woolf, I am aware of the women who are not with us here because they are washing the dishes and looking after the children. Nearly fifty years after she spoke, that fact remains largely unchanged. And I am thinking also of women whom she left out of the picture altogether-women who are washing other people's dishes and caring for other people's children, not to mention women who went on the streets last night in order to feed their children.

Si es estimulante estar viva en un tiempo de despertar de la conciencia, puede ser también confuso, desorientador y doloroso.”

“It's exhilarating to be alive in a time of awakening consciousness; it can also be confusing, disorienting, and painful.


Texto publicado en la convención anual de la MLA (Modern Language Association), 
dentro de la Comisión sobre el Status de la Mujer dentro de la Profesión, 1971





Adrienne Rich 
(Baltimore, 1929 – Santa Cruz, EE.UU., 2012)
en Sobre mentiras, secretos y silencios,
Barcelona: Icaria,pp. 44-67, 1983
Traducción de Margarita Dalton
MUNDO NUEVO, (Año VIII. N° 18, 2016)
para leer + en EMMA GUNST

9 de junio de 2020

Adrienne Rich, Tiempo norteamericano


Obra de Banksy
TIEMPO NORTEAMERICANO

I

Cuando mis sueños dieron signos
de volverse
políticamente correctos
no imágenes indómitas
que escapan de los límites
cuando al caminar por la calle vi
que se elegían temas por mí
supe de qué cosas no hablaría
por miedo al uso que les dieran los enemigos
entonces comencé a hacerme preguntas


II

Todo lo que escribimos
será usado contra nosotros
o contra quienes amamos.
Esas son las condiciones,
las tomas o las dejas.
La poesía nunca tuvo la ocasión
de estar lejos de la historia.
Un verso mecanografiado hace veinte años
puede ser una pintada que brilla en una pared
para exaltar el arte distanciado
o tortura de quienes
no amábamos pero tampoco
queríamos matar.
Cambiamos     pero nuestras palabras permanecen
se hacen responsables
de más de lo que pretendíamos

y eso es privilegio verbal


III

Intentar sentarse a la máquina de escribir
una cálida tarde de verano
en una mesa junto a una ventana
en el campo, intentar fingir
que tu tiempo no existe
que tú eres simplemente tú
que la imaginación se extravía simplemente
como una gran polilla, sin intención
intentar decirte a ti misma
que no tienes compromiso
con la vida de tu tribu
el aliento de tu planeta


IV

No importa lo que piensas.
Las palabras sean consideradas responsables
cuanto puedes hacer es elegirlas
o elegir
seguir en silencio.    O nunca tuviste elección
que es por lo que las palabras que perduran
son responsables

y esto es privilegio verbal.


V

Imagina que quieres escribir
sobre una mujer que entreteje
el pelo de otra mujer–
dejando que cuelgue, o con cuentas y conchas
en trenzas de tres cabos o como filas de granos–
mejor sería que supieras el grosor
la largura      el modelo
por qué decide trenzarse el pelo
cómo se lo hacen
en qué país sucede
qué más sucede en ese país

Tienes que saber esas cosas


VI

Poeta, hermana:     palabras–
nos guste o no–
perduran en un tiempo propio.
No sirve lamentarse     Lo escribí
Antes de que Kollontai fuera exiliada[i]
Rosa Luxemburg, Malcolm,
Anna Mae Aquash[ii], asesinados,
antes de Treblinka, Birkenau,
Hiroshima, antes de Shaperville,
Biafra, Bangladesh, Boston,
Atlanta, Soweto, Beirut, Assam
–esos rostros, nombres de lugares
cercenados del calendario
del tiempo norteamericano


VII

Pienso en un país
donde las palabras se quitan de las bocas
como el pan se quita de las bocas
donde los poetas no van a la cárcel
por ser poetas, sino por ser
de piel oscura, mujeres, pobres.
Escribo esto en un tiempo
en el cual lo que escribimos
puede usarse contra quienes amamos
en el que no se da nunca el contexto
aunque intentemos explicarlo, una y otra vez
Por el bien de la poesía al menos
Tengo que saber estas cosas


VIII

A veces, planeando de noche
en un avión sobre la ciudad de Nueva York
me he sentido como una mensajera
llamada a entrar, destinada a unirse
a este campo de luz y oscuridad.
Una ambiciosa idea, surgida de volar.
Pero bajo esta ambiciosa idea
se halla la reflexión de que a lo que debo unirme
después de que el avión haya rugido en la pista
después de subir mis viejas escaleras, sentarme
ante mi vieja ventana
va a romperme el corazón y reducirme al silencio


IX

En Norteamérica el tiempo tropieza
sin avanzar, liberando sólo
un cierto dolor norteamericano.
Julia de Burgos[iii] escribió:
Que mi padre fuera esclavo
es mi dolor;     que hubiera sido amo
habría sido mi vergüenza.
Palabras de una poeta, colgadas de una puerta
en Norteamérica, en el año
mil novecientos ochenta y tres.
La luna casi llena se levanta
hablando eternamente de cambio
por encima del Bronx, el río Harlem
las ciudades sumergidas de Quabbin
los túmulos funerarios saqueados
las ciénagas tóxicas, los campos de pruebas
y empiezo a hablar otra vez.

1983


NORTH AMERICAN TIME

I

When my dreams showed signs
of becoming
politically correct
no unruly images
escaping beyond border
when walking in the street I found my
themes cut out for me
knew what I would not report
for fear of enemies' usage
then I began to wonder


II

Everything we write
will be used against us
or against those we love.
These are the terms,
take them or leave them.
Poetry never stood a chance
of standing outside history.
One line typed twenty years ago
can be blazed on a wall in spraypaint
glorify art as detachment 
or torture of those we
did not love but also
did not want to kill
We move but our words stand
become responsible
and this is verbal privilege


III

Try sitting at a typewriter
one calm summer evening
at a table by a window
in the country, try pretending
your time does not exist
that you are simply you
that the imagination simply strays
like a great moth, unintentional
try telling yourself
you are not accountable
to the life of your tribe
the breath of your planet


IV

It doesn't matter what you think.
Words are found responsible
all you can do is choose them
or choose
to remain silent. Or, you never had a choice,
which is why the words that do stand
are responsible
and this is verbal privilege


V

Suppose you want to write
of a woman braiding
another woman's hair
staightdown, or with beads and shells 
in three
-strand plaits or corn
-rows
you had better know the thickness
the length the pattern
why she decides to braid her hair
how it is done to her
what country it happens in
what else happens in that country
You have to know these things


VI

Poet, sister: words
whether we like it or not
stand in a time of their own.
no use protesting I wrote that
before Kollontai was exiled
Rosa Luxembourg, Malcolm,
Anna Mae Aquash, murdered,
before Treblinka, Birkenau,
Hiroshima, before Sharpeville,
Biafra, Bangla Desh, Boston,
Atlanta, Soweto, Beirut, Assam
--those faces, names of places
sheared from the almanac
of North American time


VII

I am thinking this in a country
where words are stolen out of mouths
as bread is stolen out of mouths
where poets don't go to jail
for being poets, but for being
dark
-skinned, female, poor.
I am writing this in a time
when anything we write
can be used against those we love
where the context is never given
though we try to explain, over and over
For the sake of poetry at least
I need to know these things


VIII

Sometimes, gliding at night
in a plane over New York City
I have felt like some messenger
called to enter, called to engage
this field of light and darkness.
A grandiose idea, born of flying.
But underneath the grandiose idea
is the thought that what I must engage
after the plane has rage onto the tarmac
after climbing my old stair, sitting down
at my old window
is meant to break my heart and reduce me to silence.


IX

In North America time stumbles on
without moving, only releasing
a certain North American pain.
Julia de Burgos wrote:
That my grandfather was a slave
is my grief; had he been a master
that would have been my shame.
A poet's words, hung over a door
in North America, in the year
nineteen-eighty-three.
The almost-full moon rises
timeless speaking of change
out of the Bronx, the Harlem River
the drowned towns of the Quabbin
the pilfered burial mounds
the toxic swamps, the testing-grounds
and I start to speak again.

1983



Adrienne Rich
(Baltimore, 1929 – Santa Cruz, EE.UU., 2012)
de Your native land, your life (Tu tierra natal, tu vida), 
W. W. Norton&Company, 1986
en Poemas (1963-2000), Renacimiento, 2002
Traducción de María Soledad Sánchez Gómez
+ en DE SIBILAS Y PITIAS
+ en OTRA IGLESIA ES IMPOSIBLE
MÁS
[i] Alexandra Kollontai (1872-1952), revolucionaria rusa que defendió importantes cambios en las costumbres sociales y en las instituciones rusas.
[ii] Anna Mae Pictou Aquash (1945-1976), activista norteamericana, se convirtió en símbolo del movimiento por los derechos de los indios. Su asesinato permanece aún sin resolver.
[iii] Julia de Burgos (1914-1953), poeta y revolucionaria de Puerto Rico.

8 de mayo de 2020

Irena Klepfisz, VI (+1)


Marie Sophie Wilson-Carr fotografiada por Giorgio Palmas
vi

anoche soñé que era
un demacrado        árbol sin vida
y vos trepabas hasta mi nido.
estabas calma       tan seria
mientras envolvías tus piernas
en mi tronco     y presionabas
tu cuerpo contra el mío.      y
dondequiera que tu humana piel
tocara mi dura corteza       de mí
brotaban ramas          hasta que
exuberante de hojas        me volví
toda verde y plateada        frágil
como plumas           sosteniéndote
dormida       en mis brazos de madera.

vi

last night i dreamt i was
a gaunt      and lifeless tree
and you climbed into my nest.
you were calm         so serious
as you wrapped your legs
around my trunk      and pressed
your body against me.      and
wherever your human skin
touched my rough bark        i
sprouted branches        till
lush with leaves       i grew
all green and silver      frail
like tinsel        holding you
asleep      in my wooden arms.



B O N U S  T R A C K 


These words are dedicated to those who survived
because life is a wilderness and they were savage
because life is an awakening and they were alert
because life is a flowering and they blossomed
because life is a struggle and they struggled
because life is a gift and they were free to accept it…

f r a g me n t o 





Irena Klepfisz 
(Guetto de Varsovia, 1941) 
Reside en EE.UU. desde 1949
POETA/ESCRITORA/ACTIVISTA
de A few words in the mother tongue
Poems selected and new (1971-1990)
The Eighth Mountain Press, Oregon, 1990 
Introducción de Adrienne Rich
Versión de Tom Maver
para leer MÁS

13 de diciembre de 2017

Adrienne Rich, V (de Veintiún poemas de amor)


Ilustración de Hope Gangloff



V

Este departamento lleno de libros podría partirse en dos
bajo las mandíbulas gruesas y los ojos saltones
de los monstruos: una vez que abrís un libro, te tenés que enfrentar
al lado oscuro de todo lo que amaste–
el estante y las pinzas listos, la mordaza
con la que hasta las mejores voces tuvieron que mascullar,
el silencio que entierra en la arena del desierto
 a los niños no deseados —mujeres, desviados, testigos.
Kenneth me cuenta que ordenó los libros de modo
que mientras escribe puede ver a Blake y a Kafka;
sí, y todavía hay que ajustar cuentas con Swift,
que aborrece la carne de las mujeres pero les alaba la mente,
con el terror de Goethe por las madres, con Claudel vilipendiando a Gide
y con los fantasmas —sus manos entrelazadas por siglos—
de las artistas que murieron en el parto, de las sabias calcinadas en la hoguera,
siglos de libros sin escribir, apilándose detrás de estos estantes;
y todavía nos tenemos que quedar mirando la ausencia
de los hombres que no debieron, y de las mujeres que no pudieron, hablarle
a nuestra vida— este hoyo aún sin excavar
llamado civilización, este acto de traducción, este medio-mundo.

Traducción de Sandra Toro



V

This apartment full of books could crack open
to the thick jaws, the bulging eyes
of monsters, easily: Once open the books, you have to face
the underside of everything you’ve loved—
the rack and pincers held in readiness, the gag
even the best voices have had to mumble through,
the silence burying unwanted children—
women, deviants, witness—in desert sand.
Kenneth tells me he’s been arranging his books
so he can look at Blake and Kafka while he types;
yes; and we still have to reckon with Swift
loathing the women’s flesh while praising her mind,
Goethe’s dread of the mothers, Claudel vilifying Gide,
and the ghosts—their hands clasped for centuries—
of artists dying in childbirth, wise-women charred at the stake,
centuries of books unwritten piled behind these shelves;
and we still have to stare into absence
of men who would not, women who could not, speak
to our life—this still unexcavated hole
called civilization, this act of translation, this half-world.



V

Este departamento lleno de libros se partiría al medio
fácilmente bajo las gruesas mandíbulas y los ojos saltones
de los monstruos: una vez abiertos los libros, tenés que enfrentar
la parte de abajo de cada cosa que amaste-
el estante y las pinzas, preparadas y listas, la mordaza
a través de la cual hasta las mejores voces tuvieron que mascullar,
el silencio enterrando hijos no queridos-
mujeres, desviados, testigos- en la arena del desierto.
Kenneth me dice que estuvo arreglando sus libros
así puede ver a Blake y a Kafka mientras escribe;
sí; y todavía tenemos que reflexionar con Swift
odiando la carne de la mujer al tiempo que alabamos su mente;
el terror de Goethe por las Madres, Claudel calumniando a Gide,
y los fantasmas – sus manos firmes por siglos-
de artistas muertas al nacer, mujeres sabias carbonizadas en los postes,
centurias de libros no escritos apilados detrás de esos estantes;
y nosotras todavía tenemos que mirar la ausencia
de hombres que no, de mujeres que no podrían hablarle
a nuestra vida- este agujero aún sin excavar
llamado civilización, este acto de traducción, esta mitad de mundo.

Traducción de Tom Maver






Adrienne Rich
(Baltimore, 1929 – Santa Cruz, EE.UU., 2012)
de Twenty-One Love Poems, en The Dream of a Common Language
W.W. Norton&Company, 1978
para leer MÁS

21 de septiembre de 2015

Adrienne Rich, Reparto de tareas



Fotografía de Alfred T. Palmer



REPARTO DE TAREAS

Las revoluciones dan vueltas, pactan, hacen declaraciones:
una revista nueva aparece, viejos nombres en su cabecera, 
una revista antigua abrillanta su obra 
con deconstrucciones de la prosa de Malcolm X 
Las mujeres en las filas traseras de la política
todavía lamen hilo para pasarlo por el ojo
de la aguja, truecan huesos por plástico, rajan vainas
para venderlas como collares en los cruceros
hacen inmaculados vestidos de Primera Comunión 
con planchas y vacilante agua caliente 
todavía ajustan los microscópicos hilos dorados
en los chips de silicio
todavía dan clase, vigilan a los niños
desaparecidos en las callejuelas de fuego cruzado, los barrancos de
             repentinas inundaciones
los repentinos incendios de queroseno
-mujeres cuyo trabajo reconstruye el mundo
todas y cada una de la mañanas
                                                       He visto a una mujer sentada
entre la estufa y las estrellas
sus dedos chamuscados de apagar las velas
de la pura teoría             Índice y pulgar: los dos quemados:
he sentido esa cera sagrada levantarme ampollas en la mano

1988


DIVISIONS OF LABOR

The revolutions wheel, compromise, utter their statements:
a new magazine appears, mastheaded with old names,
an old magazine polishes up its act
with deconstructions of the prose of Malcolm X
The women in the back rows of politics
are still licking thread to slip into the needle’s
eye, trading bones for plastic, splitting pods
for necklaces to sell to the cruise-ships
producing immaculate First Communion dresses
with flatiron and irresolute hot water
still fitting the microscopic golden wires
into the silicon chips
still teaching, watching the children
quenched in the crossfire alleys, the flashflood gullies
the kerosene flashfires
—the women whose labor remakes the world
each and every morning
I have seen a woman sitting
between the stove and the stars
her fingers singed from snuffing out the candles
of pure theory Finger and thumb; both scorched:
I have felt that sacred wax blister my hand

1988




Adrienne Rich 
(Baltimore, 1929 – Santa Cruz, EE.UU., 2012)
en Poemas 1963-2000, Editorial Renacimiento, Sevilla, 2002
Prólogo, traducción y notas de María Soledad Sánchez Gómez
para leer MÁS

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