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30 de octubre de 2014

Kathleen Raine, 4 poemas 4 (+1)


Obra de Henrik Uldalen
TESTIMONIO

1

¿A estas alturas, por quién,
a quién hablo? ¿Por el viejo, por el joven,
o por nadie? A ninguno
de ellos: desde el eterno al no nacido, al imperecedero
hablo, yo, que estoy sola
en un tiempo y un lugar donde nadie
me encontrará, yo, que ya no estoy aquí,
cuando tú, quienquiera que seas,
viejo, joven, a medio camino por la vida
estés conmigo en este no lugar, en este no tiempo
infinito, donde cada uno es, quien un instante aguanta,
como yo ahora en tu corazón, el orbe.
Igual que tú soy
cáliz  de corazón, lleno un instante
de océano y aire y luz,
este cuerpo, este cáliz que se desborda
con la Presencia única, se irá,
disuelto una vez más, y una vez más y una vez más
gota en el océano,
será uno contigo, nunca más
esta mujer cuya mano escribe palabras no mías,
legadas por la multitud de los que una vez vivieron,
aquellos que conocían, amaban, comprendían y nombraban
saberes transmitidos
a los que han de llegar, cuyos rostros no veré,
y, sin embargo, al tiempo que escribo estas palabras, soy ya uno con ellos.




Obra de Henrik Uldalen
2

¿Qué puedo deciros, hombres futuros,
yo que soy vieja, yo que fui joven,
que fui niña, yo que fui
en mi ilimitado aquí y ahora como vosotros?
Esta mano que escribe desde mi oscuro mundo
en vuestro oscuro mundo venidero
da fe del deleite del corazón.
Vosotros que seréis, como yo,
la sangre derramada del propio corazón,
una y otra vez, sangre engendradora
buscando siempre el éxtasis de ser
la eterna presencia de lo siempre vivo,
¿qué puedo nombrar sino el misterio único
que aquí y ahora es para mí
este sol luminoso, este albor del cielo?




Obra de Henrik Uldalen
3

Estoy vieja, estoy sola,
como otros están solos esta noche,
en el pequeño círculo de mi luz,
recluida en los cuatros muros de mi alcoba invernal,
recluida en mi piel, marchitada por el tiempo,
recluida en mi corazón, que palpita exangüe
su destino un día más hacia el fin del tiempo,
más leve la soledad a solas,
pronto el no ser...
aun el que todo lo abarca,
elocuente en el silencio, presente en la ausencia, intemporal,
joven en lo viejo, viejo en el recién nacido
en todas partes y en ninguna, es fugaz, es efímero,
y ahora, al tiempo que escribo, es íntimo, es mío.

(de Poesía y NaturalezaEdiciones Tres Fronteras, 2008  
Prólogo y la traducción de Adolfo Gómez Tomé
Antología bilingüe /extraído de FRAGMENTALIa)





Parallel Crossing,  por Jamie Heiden 

INVOCACIÓN

Hay un poema en la senda,
hay un poema que me circunda,
el poema está en el futuro cercano,
el poema está en el éter,
encima de las brumas de la atmósfera
oscila; es un espíritu
y yo lo haré encarnar.

Que sude mi cuerpo,
que las serpientes atormenten mi pecho,
que estén ciegos mis ojos, mis oídos sordos, mis manos enloquecidas,
mi boca reseca, mi útero cortado,
mi vientre acuchillado, mi espalda azotada,
mi lengua desgarrada como una lonja de cuero,
que se inserten en mis pechos las piedras de granizo,
que yo esté decapitada,

si tan sólo mis labios pueden hablar,
si tan sólo dios puede acudir.

(Traducción de Silvina Ocampo, en Poesía completa I, emecé, 2010
Edición de Sara Luisa del Carril y Mercedes Rubio de Zocchi
Colaboración de Daniel Gigena. Pág. 195)



INVOCATION

There is a poem on the way,
There is a poem all round me,
The poem is in the near future,
The poem is in the upper air
Above the foggy atmosphere
It hovers, a spirit
That I would make incarnate.

Let my body sweat
Let snakes torment my breast
My eyes be blind, ears deaf, hands distraught

Mouth parched, uterus cut out,

Belly slashed, back lashed,
Tongue slivered into thongs of leather
Rain stones inserted in my breasts,
Head severed,

If only the lips may speak,
If only the god will come.

(de Stone and Flower, 1943)




B O N U S   T R A C K



 PASIÓN
-fragmento-

(...) Entonces el cielo me habló en un lenguaje claro, 
Familiar como el corazón, sobre el amor más cercano. 
El cielo le dijo a mi alma: "¡Tienes lo que deseas!" 
Ahora debes saber que has nacido junto con estas 
Nubes y vientos y estrellas y mares siempre en movimiento 
Y con habitantes de los bosques. Ésta es tu naturaleza. 
"Levanta de nuevo tu corazón sin miedo, 
Duerme en la tumba, o respira en el aire vivo, 
Este mundo lo compartes con la flor y con el tigre". (...)

(de La piedra y la flor, 1943
Versión de Joan-Doménech Ros)


(...) Then the sky spoke to me in language clear,
Familiar as the heart, than love more near.
The sky said to my soul, `You have what you desire.
`Know now that you are born along with these
Clouds, winds, and stars, and ever-moving seas
And forest dwellers. This your nature is.
Lift up your heart again without fear,
Sleep in the tomb, or breathe the living air,
This world you with the flower and with the tiger share.' (...)

(de Stone and Flower, p.u., 1943)


PASSIÓN

Então o céu falou-me numa linguagem clara,
familiar como o coração, mais clara do que o amor mais próximo.
O céu disse à minha alma: «Tens o que desejas!
Sabe agora que nasces juntamente com estas
nuvens, ventos, e estrelas, e mares sempre em movimento,
e habitantes das florestas. Esta é a tua natureza.
Levanta outra vez o teu coração, sem medo,
dorme no túmulo ou respira o ar da vida,
com a flor e o tigre este mundo partilharás.



Kathleen Jessie Raine 
(Londres, Inglaterra, 1908 - 2003)
para leer MÁS

  

18 de abril de 2014

Silvina Ocampo, Las caras


s/d del autor de la fotografía

LAS CARAS

Las caras de los hombres que en mi vida he encontrado
me persiguen y viven adentro de mi espíritu.
Las caras de los hombres que he encontrado en mi vida
me miran y me abruman.
Podría dibujarlas pero nunca me atrevo.
Algunas tienen cuerpos y llevan en las manos
anillos y collares, flores de terciopelo,
algunas son mansiones, son jardines, son ríos,
algunas son un viaje, una playa, un desierto.
Algunas son de mármol, algunas son fenicias,
algunas son romanas, griegas y perniciosas
con los rasgos borrados.
Algunas tienen penas, muchas penas algunas,
y largas cabelleras que lloran en el viento.
Algunas son horribles, casi siempre me advierten
que un peligro me acecha.
Algunas tienen horas marcadas en los ojos
y son como clepsidras,
me despiertan de noche.
Algunas me quisieron
y movieron los labios para decir mi nombre.
Algunas no entendieron nunca lo que les dije
ni supieron por qué las miré largamente.
Algunas son anónimas
llevan frutas y fuentes, manos de terracota,
como las estaciones.
Algunas se arrodillan, buscan algo en la tierra.
Algunas como pájaros siempre estiran el cuello.
Algunas se inclinaron
y escribieron sus nombres sobre mi corazón
sin que yo lo advirtiera.
Algunas fueron mías, algunas se alejaron
y perdieron su sexo, su virtud y su candor;
fueron como la imagen
del infierno en el mundo
que tratamos, en vano, de olvidar.
Algunas fueron deidades
que no olvidaré nunca.




Silvina Ocampo 
(Buenos Aires, Argentina 1903 - 1994)
POETA/ESCRITORA/TRADUCTORA
de Poesía completa I, Emecé, Buenos Aires, 2002
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11 de septiembre de 2013

Silvina Ocampo, Al rencor (+1)


s/d del autor de la fotografía
AL RENCOR

No vengas, te conjuro, con tus piedras;
con tu vetusto horror con tu consejo;
con tu escudo brillante con tu espejo;
con tu verdor insólito de hiedras.

En aquel árbol la torcaza es mía;
no cubras con tus gritos su canción;
me conmueve, me llega al corazón,
repudia el mármol de tu mano fría.

Te reconozco siempre. No, no vengas.
Prometí no mirar tu aviesa cara
cada vez que lloré sola en tu avara
desolación. Y si de mí te vengas,

que épica sea al menos tu venganza
y no cobarde, oscura, impenitente,
agazapada en cada sombra ausente,
fingiendo que jamás hiere tu lanza.

Entre rosas, jazmines que envenenas,
¿por qué no te ultimé yo en mi otra vida?
Haz brotar sangre al menos de mi herida,
que estoy cansada de morir apenas.

de Los nombres, Emecé, Buenos Aires, 1953


B O N U S  T R A C K 

LAS FURIAS

Me despiertan las furias,
me despiertan
las voces de las furias,
me persiguen
por la casa, me arrinconan,
me obligan
a mirar en el mármol del espejo
las canas que en la noche
me crecieron.
Me despiertan las furias, y me piden
que recuerde pecados que no tuve,
palabras que no dije, que repita
secretos que olvidé, que me arrepienta
de haber sido tan buena o tan cobarde.

de Poemas de amor desesperado, 1949


Silvina Ocampo 
(Buenos Aires, Argentina 1903 - 1994)
POETA/ESCRITORA/TRADUCTORA
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14 de septiembre de 2010

Silvina Ocampo, Envejecer


Fotografía de Anja Niemi
ENVEJECER

Envejecer también es cruzar un mar de humillaciones cada día;
es mirar a la víctima de lejos, con una perspectiva
que en lugar de disminuir los detalles los agranda.
Envejecer es no poder olvidar lo que se olvida.
Envejecer transforma a una víctima en victimario.

Siempre pensé que las edades son todas crueles,
y que se compensan o tendrían que compensarse
las unas con las otras. ¿De qué me sirvió pensar de este modo?
Espero una revelación. ¿Por qué será que un árbol
embellece envejeciendo? Y un hombre espera redimirse
sólo con los despojos de la juventud.

Nunca pensé que envejecer fuera el más arduo de los ejercicios,
una suerte de acrobacia que es un peligro para el corazón.
Todo disfraz repugna al que lo lleva. La vejez
es un disfraz con aditamentos inútiles.
Si los viejos parecen disfrazados, los niños también.
Esas edades carecen de naturalidad. Nadie acepta
ser viejo porque nadie sabe serlo,
como un árbol o como una piedra preciosa.

Soñaba con ser vieja para tener tiempo para muchas cosas.
No quería ser joven, porque perdía el tiempo en amar solamente.
Ahora pierdo más tiempo que nunca en amar,
porque todo lo que hago lo hago doblemente.
El tiempo transcurrido nos arrincona; nos parece
que lo que quedó atrás tiene más realidad
para reducir el presente a un interesante precipicio.





Fotografía de Bioy Casares, 1959
Silvina Ocampo 
(Buenos Aires, Argentina 1903 - 1994)
POETA/ESCRITORA/TRADUCTORA
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