Mostrando entradas con la etiqueta alessandra sanguinetti. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alessandra sanguinetti. Mostrar todas las entradas

1 de abril de 2023

Lucía Lubarsky, 3 poemas 3 (+1)


Fotografía de Alessandra Sanguinetti

Corríamos desnudas
por los caminitos del campo, nuestros cuerpos
se rozaban blandos y el viento
se abría para que corramos livianas.
El mundo era algo abstracto que cada cierto tiempo
aparecía en las conversaciones de los grandes
sin embargo nuestro universo
estaba delimitado por ese horizonte naranja y verde
que une lo sólido con lo infinito.
Nos encantaba que el aire fresco
entrara en nosotras y cada tanto
cayéramos rodando sobre el pasto como bichos bolitas
éramos chicas y los eucaliptus parecían
dinosaurios que nos miraban desde el cielo.
Mamá decía que no podíamos
correr así en el bajo, donde vivían los muchachos
pero nosotras salíamos de la mano
despojadas y mullidas a descubrir caminos.
Ahora sueño con hombres que me corren
desnudos por el campo con el sexo pendulando
unos me gritan cosas al oído
mi sangre se dispara y los músculos
hierven para huir. Corro tan rápido que no alcanzo
a rozar el suelo y el corazón
palpita delante
como si se hubiera disparado primero.

de La distancia habitable, Pánico el Pánico, Buenos Aires, 2019
para leer una reseña en COLECTIVO GLAUCE BALDOVIN


Fotografía de Alessandra Sanguinetti

Cuando pateás
una pelota por primera vez
la dirección es errática, infinita,
sin embargo el recorrido
traza un diagrama impecable
ninguna otra cosa
podría haber sucedido
entre la fuerza y el trayecto
de su objeto de deseo:
querer así, del modo
no aprendido.

de La distancia habitable, Pánico el Pánico, Buenos Aires, 2019


La distancia habitable, Pánico el Pánico, Buenos Aires, 2019

*

Fotografía de Alessandra Sanguinetti

Hago un pozo
las manos como raíces
entierro ciruelas robadas
en un rincón del monte
los pájaros tardarán días en notarlo
el abono tiene su tiempo
pulpa semilla disolución bonanza,
la putrefacción es un estado
similar al nacimiento
pero en su ocaso

de El sonido de la luzZindo & Gafuri, Buenos Aires, 2016
para leer una reseña en OP.CIT. POESÍA

El sonido de la luzZindo & Gafuri, Buenos Aires, 2016


*
B O N U S  T R A C K 

Fotografía de Alessandra Sanguinetti

una tarde entera me llevó 
sacarlos de sus macetas negras
y trasladarlos a unas más grandes y robustas
no podía diferenciar cuál era cuál ¿cuánto tardamos 
en entrar en relación? pedí ayuda 
para entender sus hojas
los veía blandos, desconcertados 
en el invernadero del campo, mamá 
multiplicaba las plantas como levadura
entendía la temperatura necesaria de la tierra
los mensajes en el color de sus hojas
curaba con paciencia la embichada, se movía 
en esa fauna natural como si fuese una más 
como si oyera el lenguaje silencioso de las plantas
nosotros la seguíamos, entusiastas 
cortabamos envases para alojar a las que vendrán
porque siempre vendrían más 
ella, sumergida en ese mundo desaparecía
entre la tierra, el sustrato y el compost
en ese ciclo tibio de crianzas, guías y despedidas 
no parecía frustrarse con los finales
acariciaba la muerte con sus rulos espumosos 
exultantes entre la luz de esa nave bajo tierra 
que destellaba entre sus plásticos, el agua
y los nuevos tallos, entrar ahí 
era traspasar al portal de la humedad 
donde otro orden marcaba el pulso, salíamos 
cuando la tarde caía, agotados, con las uñas
cubiertas de barro, rosados, hambrientos y en pleno
estado de conmoción, habíamos sido
parte del proceso del mundo; las lombrices
nuestras amigas y creamos hogares 
para que semillas despierten 
cada tanto volvíamos a visitar 
y cosechábamos novedades
algunas habían resistido la helada y otras
habían caído en el campo de la batalla
nos entristecíamos pero mamá decía 
que es parte de la vida y siempre algo 
se va perder para que otro brote tenga espacio 
como ella era la diosa de ese reino, sus palabras 
nos calmaban y olvidábamos pronto las heridas
ahora veo los doce plantines 
intentando ser algo en la altura 
sobre pilas de cemento, en un espacio
expatriado, desconocido y una mujer 
que los mira desde la ventana por la noche
y los saluda, como la niña que volvía cada tanto 
a ver sus crianzas en el invernadero del campo y sé
que algunas van a caer y otras
cargaran mas fuerzas para desplegar
sus hojas, y eso también es escuchar
el murmullo de las plantas


Lucía Lubarsky
(Río Cuarto -zona rural-, Córdoba, Argentina, 1985)
Reside en Buenos Aires
POETA/PRODUCTORA AUDIOVISUAL/GUIONISTA/
DIRECTORA DE CINE/PROFESORA DE YOGA/
para escucharla recitar en ÁRIDA PLATAFORMA CULTURAL




1 de diciembre de 2019

María Sánchez, Escribo nido no pecho no carne no cielo


Fotografía de Flora Borsi

ESCRIBO NIDO
NO PECHO NO CARNE NO CIELO

I

Solo hay una forma correcta de llevar un registro
de aves:
–el sujeto que observa y anota siempre es el
mismo
–las manos que agarran son siempre las mismas
–los animales que se escriben tarde o temprano
hacen el nido
–en ningún caso se permitirá el retorno de un
animal del cuaderno enfermo al cuaderno sano
–las aves y este cuerpo siempre buscaron la
caída
–hombres y animales siempre comparten la
misma página


Ilustración de Claudia Tremblay
II

así la palabra pecho, así la palabra nido
así esta sucesión de manos que han pasado
siempre por la misma parte de mi cuerpo podría
constituir una narrativa;
no una sucesión de gritos, no una sucesión de
espacios
porque vosotros
siempre os refugiáis
en mi pecho que es isla
en mi pecho que es paraíso
en mi pecho que es cúmulo de leche invisible,
sudor y sangre
yo que os enseñé con esta parte de mi cuerpo a
tener hambre, soy incapaz de responder si me
preguntan: señorita, diga la región exacta,
concreta, única, señorita, dígame todos los
nombres correctos de vasos y venas, ganglios y
linfa, músculos y grasa, tipo de divisiones y de
células... pero señorita, ¿cómo que no lo sabe? si
estamos hablando de su propio cuerpo
no, no, y no
pero quizás puedo decirle, señor,
mientras mira atentamente esta parte de mí
esta parte de grieta y ayuno,
este sitio donde anidaron todos los hombres de
mi vida:
(sí mi abuelo, sí mi padre, sí mis hermanos, sí él
que hizo posible la caída, sí, el que ensuciaba
todas las calles con el nombre de arthur cravan)
sí todos los animales que he alimentado como
los hijos que no tengo,
porque ya sabe,
     yo soy un vientre vacío, mamá
y no soporto que escribáis sobre vísceras y venas
sin haberlas tocado:
hablo de tener las manos ardiendo y empapadas
de sangre, hablo de los últimos movimientos y
de lo caliente que está un cuerpo antes de
marcharse.
hablo de saber señalar en el mismo órgano
moribundo el dolor exacto, el agujero recién
nacido.
por eso os digo, si os preguntara:

¿qué cantaríais?



Fotografía de Alessandra Sanguinetti

III

venid que yo os enseñaré a tener siempre
     hambre
venid que yo os enseñaré qué es la verdadera
      pureza
venid que yo os enseñaré sobre anatomía y
      animales
venid que yo os enseñaré a elegir bien entre la
     carroña
venid que yo os enseñaré a alimentar a los
     buitres hermanos
venid que yo os enseñaré a diferenciar el poema
     de la cacería
venid que yo os enseñaré qué canción hay que
     cantarle a la muerte




Fotografía de Katerina Plotnikova
IV

porque vosotros con esta parte de mi cuerpo os
comportáis como pájaros
porque a todos vosotros os cobijé en la misma
región anatómica, y aunque solo sepa de cuerpos
y enfermedades de animales, podría equiparme
con cualquiera de ellos y deciros que
     tengo el corazón de vaca
     tengo los dientes de perro
     tengo la placenta de yegua
     tengo el vientre lleno de leche de gato
          para las crías que invento
porque yo los he abierto para aprender a
delimitar de manera concisa y exacta
qué trozo de carne debo tocar para que un cuerpo
de carne no se derrame
por eso os digo
que yo,
que me he quedado dormida mientras os
amamantaba,
yo que he sido ofrenda y alimento,
rastrojo y desperdicio,
sal y lágrima,
puedo deciros otra vez
la razón por la que seguís comiendo de mí
(sí profesores, sí hermanos, sí amantes)
Porque habéis aprendido como esa especie de
pájaro a construir solo el nido en árboles que se
preparan para morir.
Porque habéis elegido lo que se esconde y lo que
hace latir, el mismo fluido incansable infinito del
color de la leche.

Mientras os lloro,
mientras con mi propio cuerpo
os doy de comer.






María Sánchez 
(Córdoba, España, 1989)
POETA/ESCRITORA/VETERINARIA DE CAMPO/TRADUCTORA
de Cuaderno de campo, La Bella Varsovia, 2017
para leer una reseña en MUJERES CONFIAR
para leer una entrevista en ECOMMUNIA
para leer MÁS
su WEB

28 de julio de 2018

Malena Saito, 5 poemas 5


s/d del autor de la fotografía
Amiga,
perdón
yo quisiera que la noche fuera nuestra aliada
y sus habitantes, mis queridos
pero no puedo dejarme
tragar
por ese corazón desgarrado.
veo mis planes
apilándose
como huesos en el desierto
¿seré de las que no pueden
abandonarse
al desenfreno?
la noche me rodea
como una mosca
y yo no tengo fuerzas para espantarla.

extraído de: ESCRITURAS.INDIE



s/d del autor de la fotografía

Amiga,
de esta experiencia
tengo que aprender
algo
algo sobre el amor propio
y el falso encanto del fracaso
no se puede perder
todo
todo el tiempo.






Fotografía de Alessandra Sanguinetti
Amiga
nos quedamos vacías
como el río
que pasa
y pasa
y no deja
más
que mugre
plásticos de colores y esas cosas.

extraído de: ESCRITURAS.INDIE




Obra de Hope Gangloff

Me gustaría decirte
amiga
que toda la cerveza
que tomamos en estos años
es un tobogán
un pasaje para desarmar el dolor
escondido atrás de los dientes
que se pudren por la fuerza del miedo.
Me gustaría
amiga
que tomáramos vino
que creciéramos
y fuéramos mejores personas, las más felices
de nuestros amigos,
que eligiéramos siempre
las decisiones más salvajes
y que nada, nada
nos pasara
por encima.





Fotografía de Raphael Mazzucco

Amiga,
¿Vamos a envejecer mirando la misma planta?
por este patio
pasaron todos nuestros amigos
sus cigarrillos están en nuestras macetas
hace años
nos dimos un beso perfecto
hoy
la casa está vacía
las columnas son fuertes
todavía no se cayó el techo
pero una piedra sobre otra piedra
no dice 
nada sobre el amor.




Malena Saito
(Buenos Aires, Argentina, 1994)
POETA/LIBRERA/EDITORA
de Amiga, Editorial Santos Locos - Poesía, 2017
para saber + sobre ella en EL CAMARÍN DE LOS MONSTRUOS
para leer + en el blog de GRISELDA GARCÍA
para leer una reseña en LA PRIMERA PIEDRA
su TWITTER

19 de febrero de 2018

Lucille Clifton, 2 poemas 2 (II)


Fotografía de Alessandra Sanguinetti

POEMA EN ALABANZA A LA MENSTRUACIÓN

si hay un río
más hermoso que éste
brillante como la sangre
rojo al borde de la luna si
hay un río
más fiel que éste
volviendo cada mes
al mismo delta si hay

un río
más bravo que éste
viniendo y viniendo en oleadas
de pasión, de dolor si hay

un río
más antiguo que éste
hijo de eva
madre de caín y de abel si hay en

el universo un río semejante si
hay agua en algún lado
más poderosa que esta salvaje
agua

pedí para que también fluya
en animales
hermosos y fieles y antiguos
y femeninos y bravos

Versión de Tom Maver

POEM IN PRAISE OF MESTRUATION

if there is a river
more beautiful than this
bright as the blood
red edge of the moon if
there is a river
more faithful than this
returning each month
to the same delta if there

is a river
braver than this
coming and coming in a surge
of passion, of pain if there is

a river
more ancient than this
daughter of eve
mother of cain and of abel if there is in

the universe such a river if
there is some where water
more powerful than this wild
water

pray that it flows also
through animals
beautiful and faithful and ancient
and female and brave

(de Blessing the boats, Poems new and selected 1988-2000,
BOA Editions, New York, 2000)





Fotografía de Olivia Bee
PENAS

quién creería que tienen alas
quién creería que pueden ser

hermosas quien creería
que pudieran enamorarse así de los mortales

que ellas mismas pudieran pegarse
como las cicatrices se pegan montándose sobre la piel

a veces las oímos en nuestros sueños
martillando sus cráneos
chasqueando sus dedos huesudos

me han oído rogar
mientras murmuraba en el hueco

de mis manos juntas basta no insistan
pero quién puede distinguir

una voz humana
en medio de semejantes coros
de deseo

Traducción de Adam Gai


SORROWS

who would believe them winged
who would believe they could be

beautiful         who would believe
they could fall so in love with mortals

that they would attach themselves
as scars attach and ride the skin

sometimes we hear them in our dreams
rattling their skulls         clicking their bony fingers

envying our crackling hair
our spice filled flesh

they have heard me beseeching
as I whispered into my own

cupped hands       enough not me again
enough       but who can distinguish

one human voice
amid such choruses of desire

(de VoicesBOA Editions, Rochester, 2008)





Lucille Clifton - Thelma Lucille Sayles -
(Depew, NY, 1936 - Baltimore, EE.UU., 2010)
para leer MÁS 
y MÁS

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...