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6 de febrero de 2023

Carmen Berasategui, 2 poemas 2 (+1)


LA ESCRITURA ES NUESTRA

La escritura está en las mujeres.
La escritura no está en cualquier sitio.
Está aquí, entre nosotras.
Nos la han negado y la reclamamos, hoy, aquí.

Con estas paredes como testigos
Con toda esta gente que nos mira
La escritura multiplica nuestras voces
y desata el estruendo por las rechazadas, las no invitadas,
las silenciadas, las agredidas, las ocultas, las ignorantes,
las eternas acompañantes, las beatas, las condenadas,
las inmorales, las excesivas y las mosquitas muertas.
Se desata en todas nosotras.
Porque somos tan fuertes como el poema que nos narra, más necesarias.

La escritura está en las mujeres y en las salas de parto,
en las migas de las mesas, en los insomnios, en el despertador y en el tedio,
en los pechos de las madres, en la libertad de las no madres
en el sudor cotidiano, en la edad del cuerpo
en quién soy, a quién amo, en las flores que hoy me compro,
en el hambre, la sed, el deseo,
en saber cuidar, en no saber cuidar, en descuidarnos,
en la maldita autoexigencia.

Bienaventurada escritura, ahora sí, eres nuestra
para atestiguar nuestras audaces miradas
y todo, todo aquello que ha de ser contado.
el llanto y la risa, cada derrota, cada conquista.

La escritura es hoy y mañana.
La escritura está en las mujeres.
En ti, en ella, en nosotras, en vosotras, en las ahora ausentes.
Florece en este grito íntimo, en la luz y la penumbra
de este espíritu que os habla.

Leído en ZENDA LIBROS



LA ESPERANZA TIENE NOMBRE DE ÁRBOL

Y de pronto,
los adultos no quieren ser adultos
y los niños dejan de serlo antes de tiempo.
Desdibujo los confines de lo viejo, lo joven,
la dichosa edad inventada.
Puede que lo muestre la longitud de nuestra sombra.

El ciclo de la vida se rebela con el mismo empuje
con el que las cigüeñas blancas toman el cielo
para llegar a África en invierno.
O como los árboles,
que florecen a partir del año de vida,
otros tardarán más,
pero una vez lo hacen,
irán erigiéndose poderosos
hasta el final de sus días.

Un diminuto ejercicio en esta odisea,
un segmento de universo
en el que sentimos rozarnos los distintos vientos,
la danza no se rinde
y los inviernos conquistan la noche.

Leo sobre la esperanza de vida de un árbol.
Aquí mi florilegio arbóreo,
hay especies muy obstinadas:

Acacia: 40-60 años.
Adansonia (baobab): más de 1500 años.
Fagus (hayas): unos 250 años.
Olea (olivos y acebuches): más de 1700 años.
Prunus (cerezos, almendros, …): 40-50 años.
Quercus (robles, encinas, …): unos 1000 años.
Sequoia: más de 3000 años.

La esperanza tiene nombre de árbol
el árbol siempre permanece,
se abre paso
se cuela en lo más profundo
de nuestra carne
mientras siento su raíz en mi vientre.
La savia que golpea.
Y siento muy fuerte
que mi madurez torna mi piel corteza y
oscurece mi sombra en la tierra.
La vida que medra es exultante,
pecho barro,
dedos musgo,
corazón cielo,
ráfaga de muslos,
mejillas en rama.

La esperanza tiene nombre de árbol
porque la vida siempre triunfa en el bosque.
Un bosque es un árbol y otro árbol y el de al lado y el de más allá.
Un bosque es una fantasía de árboles anudados
mediante sus raíces. Una fantasía que respira.
Un bosque es un poema que no muere,
un ángelus sin fin, la danza sencilla
del acontecer de la vida.

Paseo de la mano
con mis hijos por un bosque sin nombre.
Me florece un vértigo extraño mirándolos,
riendo y  levantando hojas
con su movimiento efusivo;
no rige el tiempo en la honda cadencia
de este momento hermoso.
Puedo no irme nunca, pienso,
vestirme de encina, olivo o roble
o quedarme desperdigada en el sotobosque,
observando, muda,

—raíz, luz, agua—

mi propia sombra que no acaba.

Leído en ZENDA LIBROS

Cosas asombrosas ocurrirán hoy
Olifante Ediciones de Poesía, 2022
Prólogo de Olga Novo

B O N U S  T R A C K 



NUTRIR

Amamantar y escribir.
Escribir y amamantar.
Ambas acciones son luz,
un encuentro insólito de vacío y vida,
de deshoje de árbol
de habitar el silencio.
Amamanto mientras escribo.
Escribo mientras amamanto
y mi caligrafía a veces
se ve rociada de leche,
de fervor,
de animal vulnerable.
No quiero dejar de escribir.
No quiero dejar de mirar a esta criatura.
Me imagino que la tinta impregna el pecho,
que este ser fantástico bebe mis versos.
Me imagino que mi savia es el nuevo tintero,
que escribo en blanco espeso,
que la bruma se disipa,
que construimos una huella invisible.
La muerte no tiene cabida
en este tiempo extraño.

Leído en MAMAGAZINE


Prólogo a cargo de Raquel Vicedo





Carmen Berasategui Verástegui -Mara Carver-
(Vitoria, España, 1978)
POETA/EDITORA EN TRAMPA EDICIONES/GESTORA CULTURAL/
ARTISTA VISUAL/DIRECTORA DE NUDO FESTIVAL
para leer una entrevista en ALTAVOZ CULTURAL
para leer + en LAS FURIAS MAGAZINE



18 de abril de 2021

María Dolores Urra, 2 poemas 2


Obra de Catrin Welz-Stein


Este amor es como ese jueguito que traían 
las compus de antes

nadie lo entendía y sólo habían
unos, dos, tres y cuatros
y de un soplo
explotaban las minas

no te salvabas de pisar en falso
pero igual corrías el riesgo

toda decisión traía peligro
y no alcanzaba con perder
una dos tres cuatro veces
para caer en la rendición

nuestro amor es un campo minado:
no entendimos el juego
ni una  dos  ni tres y así sucesivamente

entonces pienso que todo podría volar
en mil  dos mil  tres mil pedazos
en milésimas de segundos
y por eso te decía:
ahora sé que no veré crecer al limonero
y que por cada fruto que caiga
se enterrará un recuerdo

justo ahora que los jazmines
comienzan a brotar y yo esperaba
que su aroma fuera el anfitrión al llegar a casa
justo cuando logré atrapar
los dos ratones que dijiste que eran fábulas mías,
te los mostré muertos en sus ratoneras
como los gatos cuando honran la evidencia
en las puertas de sus amos

(ahora tenemos un gato
para cazar ratones
y no desconfiar de nosotros)

todo eso y sumale
las dos  tres  cuatro veces
que limpié las manchas del sillón
después de verte que las escondías con el codo
igual que las tres  cinco  siete medias
debajo de tu lado de la cama
que dejé pasar varias veces

Así y todo creo que podrían caer
uno  dos  tres millones de limones
que jamás me olvidaría
de todo lo que vimos crecer

Este amor es un campo minado:
no voy a salvarme
pero debo correr el riesgo
una  dos  tres y así sucesivamente



Obra de Catrin Welz-Stein

No creo que pueda
escribir hoy un poema
el día está terrible
mi corazón también
no sé mucho sobre mi corazón:
¿se le dice corazón al corazón?
¿o se le dice así a otra cosa?
por lo que he escuchado
corazón se llama a algo invisible
que puede convertirse en poco soportable
se frena, acelera, palpita, galopa
suda por dentro –si es que está dentro-
como una fuerza independiente
que no obedece imperativos
o los obedece demasiado
toda esa estructura
que se aquieta
con el salvaje ritmo
del tiempo incesante
el trabajo  la casa  los chicos
el supermercado: hace falta
agua  pan  leche 
no hice la cena
tengo un vino  voy a beberlo
luego volvemos
hasta el momento en que se oye
-tu tum tu tum tu tum-
un hombrecito golpeando 
una pared sin puerta
rogando que alguien le abra
y se duerme
todo está en calma
vuelvo a empezar
esta metonimia de nunca acabar
olvidé donde quiero llegar
no sé si quise escribir un poema
o asegurarme la vida en el pulso
el corazón  la vida  el poema:
todas hipótesis de lo mismo 





María Dolores Urra
(Bahía Blanca, Bs. As., Argentina, 1988)
PSICOANALISTA/POETA
de Tres millones de limones, Editorial La Docta Ignorancia, 2020
para escucharla en PLH RADIO
Contratapa de Daniel Martínez




19 de marzo de 2018

Rose Ausländer, 3 poemas 3 (II)


Collage de Eugenia Loli

Escribe 
tu propio mundo 
hasta el final  

antes de que el final  

te prescriba



Collage de Eugenia Loli

Vuelto verdad
el augurio de la gitana

Tu país va
a abandonarte
vas a perder
hombres y sueño




Obra de Catrin Welz-Stein

CO-CRECIMIENTO

No te preocupes
por mi muerte 
Yo viviré 
también 
bajo la tierra 

Ella me alberga 

me guarda 
en su respiración  

Juntas 

crecemos





Rose Ausländer - Rosalie Beatrice Scherzer- 
(Czernowitz , Bucovina, 1901-
Düsseldorf, Alemania, 1988)
de Aún queda mucho por decirSexto piso, Madrid, 2016
Traducción de Nuria Manzur Bernabéu
para leer MÁS, MÁS y MÁS

16 de enero de 2018

Ambar Past, Nocturno para leñateros (+1)


Obra de Catrin Welz-Stein

NOCTURNO PARA LEÑATEROS

I

Como no encuentra mujer,
el hombre sale a cortar leña;
así ya no siente frío
y la lumbre no le hace falta.

*

Había un hombre que se enamoró de una mujer en el bosque
Él tenía que irse y decidió dejarla embarazada,
para acordarse de que la quería.
Cuando regresó, había muchas mujeres y todas estaban
[embarazadas.
Ya no supo cuál era la suya.

*

Un hombre y una mujer hacían el amor en el bosque.
La mujer tenía frío; no había leña y el hombre fue a traer su
[machete.
Cuando regresó, todas las mujeres estaban en el bosque,
todas desnudas, todas embarazadas.
El hombre empezó a echar filo a su machete.

*

Un leñatero hace el amor con su mujer en el monte.
La mujer quiere prender una fogata pero no trae con qué
[cortar leña.
Él va a conseguir hacha y se olvida de su mujer.
Cuando la encuentra por casualidad ya no la reconoce
y se enamora de ella.

*

Un hombre fue a casa con su carga de leña.
No estaba la mujer, entonces no estuvo seguro de si era su
[casa o no.
Y salió a cortar más leña.

*

Un hombre va a casa de noche y decide cortar camino por
[el monte.
Una mujer lo espera bajo un árbol.
Él la abraza, la besa, engendra hijos con ella y luego se da
[cuenta
de que es un tronco podrido lo que tiene entre sus brazos.

*

El hombre vio una mujer en el bosque y quiso tenerla.
La mujer corrió y él corrió tras ella.

*

Ya no la alcanzó
y se dio cuenta de que estaba perdido.
Empezó a cortar árboles para salir de ahí.

*

Una mujer se escondió dentro de un árbol
y el hombre tuvo que cortar
todo el bosque para hallarla.
La encontró preñada.

*

La mujer fue con otro.
Así la leña nunca le faltaba
y jamás se apagó su fogón.

*

El hombre pegó a la mujer y ella regresó a su casa.
Los hijos se convirtieron en tuzas
y empezaron a roer las raíces de los árboles.

*

Ella era ciega y él sordo.
Ninguno de los dos se dio cuenta cuando el otro se fue.

*

Un hombre vive en el bosque perseguido por soldados.
Tiene un solo brazo y visita a su prometida
sólo cuando el camino está libre
de la nieve que muestra sus pasos.

*

El hombre no quería acostarse con todas las mujeres.
Pero no dejó en pie ni un solo pino
y ya no tiene dónde esconder su sombra.

*

Amarró un tercio de mujeres a su mecapal,
y apenas si llegó a casa.

*

Las mujeres prenden lumbre con el mango de su hacha.
–Aquí no hay árboles –dicen–,
ya no hace falta cortarlos.

*

La mujer no tiene hijos.
Siembra pinos y espera
la llegada de los leñateros.

*

Las mujeres vivían en el bosque.
Los leñateros iban allá y hacían el amor con ellas sobre la
[juncia.
Cuando acabaron con todos los árboles, las mujeres no
[tuvieron
ni en dónde hacer el amor ni leña para echar tortilla.
Los leñateros partieron hacia otros bosques.

*

Era de noche y la mujer fue a orinar al bosque.
Se asustó mucho cuando se asomó un hombre cargando
[machete.
El hombre se asustó más todavía que ella.
Cuando se dio cuenta de que el hombre estaba temblando,
[mirándola
bajo la luna con el pelo suelto, ella le dijo que se fuera.
Y el hombre huyó de ahí para contar que se le había
[aparecido una virgen.

*

El hombre iba de noche a solas.
Encontró una casa y una mujer que le reclamaba por haber
[llegado tan tarde.
Él no sabía de quién era la casa.
La mujer tampoco sabía.

*

Todavía era de noche
y encontró a su mujer en el camino.
–Vente –le decía ella,
y él la siguió hasta cansarse.
Cuando abrió los ojos,
ya era de día y estaba en su cama
con una mujer que jamás había visto antes.

*

Cuando despertó, había caído la noche
y estaba todavía en el bosque.
Lo llamaba una mujer y él la siguió por el monte.
Hasta que amaneció pudo ver bien su cara y era su mujer.
Ella también había pensado que él era otro.

*

Para ella, él era uno de los que cortaba su bosque.
Uno que dejaba hijos en todas las tierras.
Las hijas van a dar a luz.
Bajo las ceibas siembran sus placentas.

*

La mujer tejía al pie de una ceiba.
El leñatero estaba ciego y no sabía cuál árbol cortar.
—Déjame siquiera la ceiba –le pidió la mujer–,
porque a ella ato mi telar.
Le quitó el machete y se fue a parir.

*

Con machete partió el cordón.
Y con lana de ceiba vistió a sus hijas.

*

Arrullan al niño en su canoa
Lo entierran en el río
cuando deja de llorar
El niño ya no vuelve
porque jamás pisó la tierra
y no podemos volver
a donde nunca hemos caminado.

*

Las mujeres vivían en el bosque a solas,
porque no tenían hijos
ni hombres para engendrarlos.
Con el tiempo se acabó toda su ropa
y así estaban desnudas.
Prendieron lumbre al bosque para calentarse.

*

Se embarraron de hollín y bailaron sobre las brasas.

*

Sólo el humo quedó. No había leña,
ni siquiera una astilla de roble
para la cuña del hacha.

*

Las mujeres llenaron sus ollas de ceniza.
Se acostaban con hambre
entre las piedras del arroyo seco.
Dejaron de soñar.

*

Había un leñatero
que se enamoró de todas las mujeres del bosque.
Debajo de cualquier palo
abrazaba a la que se le ponía enfrente.
Ni un ratito le quedaba para hacer leña.

*

Un hombre se perdió en una arboleda de floripondios.
Había muchas mujeres y él se enamoró de todas.
Tumbaba las matas hasta que quedó sin filo su hacha.

*

Entonces las mujeres le hicieron leña
y prendieron fuego a él y a todos los árboles.
¿Tiendo esta noche nuestra cama?,
pregunta ella después de morir.
Él dice que quiere tener una culebra
con piernas de mujer.

*

El amatero se prendó de la piel de un árbol.
Se la llevó a casa.
Se tendió sobre ella para soñar.
La culebra del cuento se estiró,
tan lejos como la memoria,
tan largo como la espera.
Con gises del río trazó para sus dioses:
encantamientos,
plegarias.

*

Escribió en la corteza los nombres de su amada:
canoa de sabino que sigue el curso del agua.
Batea de ceiba donde se enjuaga los hilos.
Palo de los caminos.
Palo dulce del olvido.
Tan cerca como la muerte.
Tan corto como el último día.

*

El leñatero tardó en regresar.
Mientras le esperaba,
la mujer tejió canastas de juncia
y las llenaba con hojas que soltaba el madrón.
Cayeron todas las hojas antes de que llegara el hombre.

*

Cuando regresó el bienamado, ya era otoño.
Les traía paja y liquen a sus hijos
y canciones de la pradera.

*

A la mujer ya no la reconoció.
La confundía con todas sus hijas
y ninguna estaba embarazada.

*

No había espinas.
No nos preocupábamos del final
ni por los nombres de las cosas / la alegría,
el olor de quienes nos acarician.
No nos acordábamos de nada.

Cuxtitali, 1988-2003


(de Nocturno para leñateros, Casa de la Cultura y la Regiduría de Educación del Consejo Municipal de Juchitán)





LA POESÍA DE AMBAR PAST*

Sobre Ambar Past, Elena Poniatowska se ha preguntado: “¿Cómo no habría de ser poesía una mujer que vive en un árbol?” Sabines también se preguntó en la presentación de su libro Yayamé: 

¿Antropología o poesía? A veces es difícil señalar los límites: la poesía, después de todo, es sólo el relato del hombre....en las comunidades indígenas de los Altos de Chiapas. Allí aprendió dialectos, costumbres, mitologías e historias, y se identificó al tal punto con la gente que no se siente autora sino transcriptora de estas “revelaciones”. Por su finura, su delicadez, su contención y, sobre todo, lo oportuno de sus silencios, pienso que es el fruto afortunado y espléndido de una primeriza. ¡Qué tenga suerte!.

*Por Marisa Trejo Sirvent, profesora universitaria, poeta y ensayista mexicana, 
es Miembro Corresponsal de la Asociación Prometeo de Poesía




Ambar Past
(Durham, Carolina del Norte, EE.UU., 1949)
Nacionalizada mexicana en 1985
Reside en San Cristóbal de las Casas, 
Chiapas, México
POETA/ENSAYISTA/TRANSCRIPTORA/TRADUCTORA/
ARTISTA GRÁFICA/DISEÑADORA DE LIBROS-ARTE/
EDITORA/ECOLOGISTA/ALQUIMISTA
para leer una entrevista en IMAGINALEE
y MÁS

3 de enero de 2018

María Antonieta Flores, 4 poemas 4


El Limite | The Limit, ilustración de Ana Yael

MORADA ANTIGUA

yo vengo de una estirpe de mujeres solas
eficaces
inembargables
derrotadas antes de nacer
por la muerte
siempre guardadas
como semillas que arrastra el viento
entregadas al sacrificio de la vida
sin un futuro ni un presente
sin vástagos que las resguarden
aprendidas en soledad
ellas mismas amamantándose
haciendo de cada día una victoria estéril
mujeres que hablan desde muy lejos
ahogadas en su torpeza y en la bruma del deseo
mujeres solas que arruinaron sus manos
en el oficio duro que le entregaron las prendas blancas
y perdieron sus días entre toses y dolores de pecho
conociendo todo de la pobreza
administrando los silencios y el alimento diario
entrando en las jornadas
con un dolor irremediable
estirpe sin grandes ambiciones
dulces mujeres que amaron sin respuesta
y fueron una tras otra
mano con mano
fundando la cadena del desamparo



LA ORANTE

vas encendiendo velas
por aquel que está perdido
por aquel que te llama en la noche alta
una vela de iglesia por el amor
cantemos al amor de los amores
dicen los fieles del recuerdo
la ruta en penumbras para los orantes
la angustia contenida en el respirar
la sacristía llena de secretos
y en tus manos, velas
oras al santo de su nombre
la virgen antigua te observa
resplandece un cuenco con miel y agua bendita
tú llevas a sus labios un trozo de pan
mientras en tu garganta
el trago de vino arde
y te llegan las viejas oraciones de la infancia
las que piden protección
en el regazo del silencio cae una hoja diminuta
te santiguas frente a sus sueños y le cantas poemas






Obra de Christian Schloe

DUST



el caliente sabor de la ternura
Thiago de Mello

hoy me duele demasiado el amor
su ausencia
su certeza de instante
su mentira
el bagazo de unos días
la intensidad que me colgó en este dolor largo
inexplicable
con hambre de muerte
bebo el vino blanco
y pienso en la exactitud de las palabras
en lo simple de una metáfora
obscena
y me digo
sólo un polvo


LOS TRIBUNOS SON BLANCOS

me voy pronunciando tu nombre al revés
para deshacer el conjuro que me ajoró
al vientre de un insecto sin élitros
y coloco la carta del ahogado
en la cruz de los tiempos
sobre el paño negro de las adivinaciones
allí en el centro
donde pregunto quién soy
mientras el eremita mira el desierto
y un grano de arena
se posa justo en el centro de mi lengua
a la derecha de la cruz, invertida
la carta del perro
así veo que a otras proteges
resguardas sus nombres
mi historia toda recogida en el ahorcado
y me llaman los bufones
a ocupar el antiguo lugar de mi jerarquía
se están borrando las líneas de mi mano
ellos por primera vez callan
y te miran
yo, salida por la puerta equivocada del laberinto
me siento ante un camino sin encrucijadas
dobles son los pasos de la maldad





ph Samir Bueno
María Antonieta Flores 
(Caracas, Venezuela, 1960) 
POETA/ENSAYISTA/EDITORA/
CRÍTICA LITERARIA/PROFESORA UNIVERSITARIA
de La voz de mis hermanas: y otros poemas, 
Serie Colección Vitrales de Alejandría, Poesía, Caracas, 2005
para leer una entrevista en: QUÉ LEER
para leer MÁS  y en: FALSO PARADÓJICO
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