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11 de diciembre de 2020

Cénix C. Callejo, El agua cotiza en Wall Street (+1)


Ilustración de Cynthia Veneno
EL AGUA COTIZA EN WALL STREET

Tengo 30 años. 

Esta semana el agua
ha empezado a cotizar en Wall Street. 

Miro ese titular. 

Y pienso
que un día tuve 5 años 
y un abuelo me dijo frente a un solar:
"cariño, cuando yo era pequeño 
todo esto era campo."

Y que yo me juré ese día 
que algún día 
yo sería un abuelo 
y podría sentar a mis nietos
frente a un bosque frondoso
para decirles 
"cariño, cuando yo era pequeño
todo esto era asfalto."

Apago el celular, 
salgo a la calle
y planto
una semilla.

Ilustración de Cynthia Veneno


Te deseo un huerto.
Un huerto que te recuerde
cómo cosechar lo que se siembra.
Un huerto que te enseñe que cuidar
es sinónimo de cuidarse.
Te deseo un huerto.
Un huerto que te recuerde el por qué
de los ciclos y de las estaciones.
Que no te permita olvidar, por ejemplo,
que la primavera
sólo existe gracias a -y después de-
el invierno.
Te deseo un huerto.
Para que te manches de barro,
para que no te falte nunca
el alimento
ni los motivos para levantarte
de la cama.
Por ejemplo, para regar,
o sembrar
o para cualquier otra manera
de preservar la vida.
Te deseo un huerto.
Sobre todo para que comprendas
que reciprocidad, en la gran mayoría de ocasiones,
no es
dar lo mismo que recibes.
Que reciprocidad es recibir lo que necesitas
y dar lo que le hace falta al otro.
Te deseo un huerto,
un huerto que te explique
la complejidad de lo sencillo
y lo sencillo de la complejidad.
Te deseo un huerto.
Para que comprendas
que la reciprocidad
se resume, en esencia,
a dar agua y luz
y recibir tomates.


Cénix C. Callejo 
(Jerez de la Frontera, España, 1990
Reside Sevilla
POETA/TRADUCTORA/CONSERVACIONISTA/BIÓLOGA
en facebook AD LIBITUM
su blog HAMALY FATY
para leer + en EMMA GUNST

4 de mayo de 2020

Cénix Callejo, Una voz llorando...


Fotografía de Alberto Polo Iañez


Una voz llorando, en diferido,
al otro lado del teléfono.

En eso queda todo.

A eso se reduce desde aquí
tu cadáver.

Así
cuando une vive al otro lado.

Al otro lado
de todo.

Del océano, 
de la vida,

al otro lado 
de no tener, de no haber sabido tener
los ovarios suficientes
para habernos quedado hasta el final.

Del sentirme culpable
por usar tu carne muerta
para erigir poesía sobre ella
y de no poder pedirte perdón
para contarte que si no,
no sé qué carajos haría con las tripas,
que si no las saco así,
si no las escupo contra el suelo así,
no sé qué carajos hacer
con el dolor
en las tripas.

Los hijos de los tanques hacen historia,
los hijos del poder
hacen historia.

Nosotres,
nosotres que lo conseguimos todo
que lo hicimos todo,
que lo perdimos y lo ganamos todo,

nosotres que olvidamos nuestros nombres para siempre
para que fuese la tierra,
la hierba fresca,
el bosque
lo que perdurase.

Nosotres que no lo escribiremos,
que dejaremos la voz pasar
porque aprendimos que lo sagrado
si se escribe,
se quema.

Que dejaremos lo sucedido en el aire.

Un llanto al otro lado del teléfono,
un alarido,
un aullido
(recuerdas?)

Morimos jóvenes
porque vivimos demasiado deprisa.

Morimos jóvenes
porque vivimos
demasiadas vidas
en una sola.

No te despides pero te vemos irte,
sin prevenirlo si quiera tú
y aún así con la calma
de quien lo ha vivido todo ya.

No te falta razón,
pero sabes
que la razón nunca ha sido un punto fuerte,
que el sentimiento fue lo que hizo todo posible,
aunque no fuéramos más
que una maldita 
jauría
de desgraciades.

Me cago en Dios,
todos los bosques que existen en la tierra
necesitan que sigas, sigamos existiendo.

Qué hago con las tripas,
cómo se vuelve a tragar,
cómo lo harías tú,

qué carajos 
harías

si fueras tú el que te despertaras
ahora aquí, de pronto,
escuchando
un llanto que salpica a 10.000 km,

al otro
jodido
lado
de las cosas.





Ph de Mark de Leeuw
Cénix C. Callejo 
(Jerez de la Frontera, España, 1990
Reside Sevilla
POETA/TRADUCTORA/CONSERVACIONISTA
en facebook AD LIBITUM
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5 de enero de 2020

Cénix Callejo, El capitalismo es contrario a la vida


Berta Cáceres, COPINH (Honduras)
Collage extraído de 
Amnistía Internacional

EL CAPITALISMO ES CONTRARIO A LA VIDA

"mientras tengamos capitalismo este planeta no se va a salvar, porque el capitalismo es contrario a la vida, a la ecología, al ser humano, a las mujeres" Berta Cáceres

En el mundo del cuidado medioambiental y de fauna, es impensable la cantidad de profesionales de una calidad humana, ética y laboral inigualable que he podido conocer que han sido botadas del trabajo o que han sufrido unos niveles de mobbing extremos por señalar corrupción, por impedir violencias, por defender un cuidado real de la naturaleza y, en innumerables ocasiones, por defender y proteger a víctimas de agresiones de todo tipo (por no hablar de todas las que han cargado contra abusadores sexuales y sus encubridores y han sido apaleadas y denigradas por ello) ... o simplemente, de una u otra manera, por poner todo el corazón en mejorar el mundo, en crear un impacto real, positivo en el mundo.

Se me encoge mucho el corazón de pensar y comprobar tantos casos en que ganan intereses personales, económicos y de poder, por encima de la urgencia del cuidado de la vida, que solo puede ser colectivo y desde una ética de cuidados, de respeto y de apoyo mutuo. Porque somos pocos, y porque nos necesitamos.

El mundo se va a la mierda, pero somos cada vez menos porque en nombre de la conservación se continúan permitiendo y apoyando atrocidades, y porque se continúa echando a la calle, y en numerosas ocasiones a la cárcel, a quienes realmente están en esto por corazón. Porque son ell@s quienes ven mas allá y se rebelan contra lo injusto y lo corrupto, que lo llena (casi) todo.

Pienso en todas las compañeras (casi siempre son ellAs) que pueden tanto y que sin embargo están fuera de juego, y al límite en la vida, y me horroriza mirar al mundo y saber que, no habiendo tiempo ni manos que perder, han convertido el luchar por proteger la vida en una pantomima, en un teatro y un lavado de cara para el horror, y en una auténtica guerra para quienes aún luchan por algo real. Y cada vez mas en un privilegio con derecho de admisión en el que en la gran mayoría de los casos la ética y la conciencia social tienen prohibida la entrada.

Por tod@s l@s que, pudiendo tanto, viven apenas sin poder comer ni dar de comer a los suyos. Personas que nadie nombra, que no dan discursos para la posteridad porque el micrófono lo tienen sus agresores. Personas que han dado y dejado todo por hacer el mundo algo mas respirable y que han quedado de manos vacías, abandonadas por proyectos corruptos y hombres violentadores, hombres a los que siempre les sobra la chamba y que sí llenan los papers y las élites.

Por ellas, y por todo lo que el cuidado de la tierra cambia cuando ellas están. Por ellas y por la tierra misma que luchan por poder cuidar, algo tiene que cambiar.





Cénix C. Callejo
(Jerez de la Frontera, España, 1990
POETA/TRADUCTORA/CONSERVACIONISTA
su facebook: AD LIBITUM
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25 de septiembre de 2019

Cénix Callejo, Mi cuerpo es un jeroglífico...


Obra de XXXora

Mi cuerpo es un jeroglífico para la ciencia,
un milagro incompleto para la medicina,
una aberración para el porno mainstream
y sus consumidores.

Pero mi cuerpo ya no se define
por la mirada policial de los otros.

No se define por lo que no tiene.
No se compara con lo que no es.

Mi cuerpo es una geografía no explorada,
la más hermosa de todas mis venganzas,
un espejo para todos los cuerpos
que nunca encontraron reflejo en que mirarse.

Mi cuerpo 
no es la ausencia de nada
ni ningún eslabón perdido
que haya nacido para conectar 
a una dicotomía de sexos 
inventada:

es este infinito de potencialidades nuevas
que destruye la fantasía binaria con su mera existencia.

Mi cuerpo.

La fuerza que me conecta con el mundo,
todas las posibilidades del placer
inventándose y reinventándose cada día.

La promesa que le hice un día a Alejandra,
y que mantengo,
de no dejar que deje de ser nunca
este amado espacio
de revelaciones.





Cénix C. Callejo
(Jerez de la Frontera, España, 1990
POETA/TRADUCTORA/CONSERVACIONISTA
Texto e imagen extraída de su facebook AD LIBITUM
su blog HAMALY FATY
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18 de abril de 2019

Cénix Callejo, Rituales para recuperar el cuerpo...


Fotografía de Lin Yung Chen

RITUALES PARA RECUPERAR EL CUERPO
DESPUÉS DE UN POLVO DE MIERDA CON UN HOMBRE

1.

Lavarse
con esponjita exfoliante.
Tres veces al día
durante una semana.
Una vez cada día
para el resto del mes.

2.

Cepillarse los dientes
por cinco minutos
durante
y después
de cada mal recuerdo.

3.

Baños vaginales de caléndula
antes de dormir
y al despertarse.
Durante dos semanas
o hasta que ya no duela.

4.

Tres días en la costa,
con amigas,
o sola,
depurándose entre la espuma más blanca
de las olas.

5.

Una hoguera y quemar
todas las bragas tuyas que él tocara algún día.
Una tarde robando
bragas nuevas del Primark
con tu mejor amiga.

6.

Diez abrazos al día
de mujeres que entiendan.

7.

Limpiar las sábanas a 90°
Hacerte la cama con mimo cada día.

8.

Salir con tus colegas del barrio.
Cerrar los bares.
Volver a casa con ellas
cagándote sin filtros en ese cabronazo.
Llorando a gritos o riendo a carcajadas.

Orgía de cuidados con las tuyas de siempre
hasta la amanecida.

9.

Ir a una marcha no mixta feminista.
Si no la hay: Convocarla.

10.

Mimarte por un día y llevarte de compras.
Comprarte, por ejemplo,
una navaja suiza,
un puño americano.
Un spray.
Gasolina.

Y esas bragas con las que
te follarías a muerte
si te conocieras borracha en una discoteca.

Llegar a casa y follarte con ellas.
Como si no hubiera
ninguna otra mujer
en el mundo
más que tú.

Como si fueras todas
las mujeres
del mundo.

11.

Sublimar tu dolor. Reconducir tu rabia.
Hacerle una pintada en la fachada
al gilipollas de turno
que acosó en una fiesta
a tu mejor amiga.

12.

Volverte la lesbiana más puta del país.
Follar hasta que no quede
ningún hombre en el cuerpo.

13.

Escribir un poema de todo lo que sana.
Gritarlo allá donde pueda también sanar a otras.

Por ejemplo, un poema como este.
Por ejemplo, en un rincón como acá.

14.

Después,
echarte una buena ducha fría,
vestirte con tus olores favoritos,
calzarte la ropa que mejor te haga sentir.
Sentir cada textura rozándote la carne.
Celebrar que aún existes.

Y salir así al mundo,
sabiendo una vez más,
que, como todas y cada una de las veces,
lo has vuelto a conseguir.






Cénix C. Callejo 
(Jerez de la Frontera, España, 1990
Reside en Ecuador
POETA/TRADUCTORA/CONSERVACIONISTA
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8 de diciembre de 2018

Cénix C. Callejo, 3 poemas 3


Obra de Louis Treserras
Lo más difícil de reconciliarse con uno mismo
es asumir que uno está en guerra

es

dividir la trinchera que es el cuerpo
en vencedores y vencidas

y dejar que las perdedoras, adentro,
escriban la historia
que una, uno
borró de si mismo.

Lo más difícil de reconciliarse con una misma
es mirar a los puños propios,
reconocer en ellos
la anatomía exacta 
que encaja
con la herida.

Ver al enemigo, dentro,
no como a un otro
que expulsar,
sino como a uno mismo,
una parte de tanto
que somos acá dentro

y aprender que curarse a veces
no consiste, tan sólo, en curar la herida.

A veces es, también, curar al puño.
La rabia del puño, el dolor del puño,
el arrepentimiento,
la culpa
e, incluso,
el rencor
del puño.

Lo más difícil de reconciliarse con uno mismo
es mirarse al espejo,
decir con total convencimiento
"fui yo"
y saber abrazarse
después
de confesar.



Obra de Louis Treserras

Si somos nada un día
y, de pronto, al siguiente,
somos en un deseo
entre dos cuerpos sintientes,
si nos hacemos carne
al golpe de dos cuerpos,
si un día somos célula
y al otro somos huesos,
si un día fuimos átomos
cabalgándole al viento
y hoy somos esta sangre
regándole a este cuerpo.

Si fuimos un instante
de dos fuegos queriéndose,
si seremos temprano
tierra abonando al suelo.

Si somos, si seremos,
si cuando ya no seamos
aún existiremos,
sea como refugio,
sea como recuerdo.

Cómo ser sólo una
si somos movimiento.
Cómo ser solo hombre,
sólo hembra, sólo esto.

Cómo ser más que el hambre
por serlo siempre todo
a pesar de no serlo.

Como elegir acaso
ser amor o ser miedo.

Si somos carne o vísceras
o un corazón latiendo.

Cómo saber qué somos
si seremos cenizas,
si un día fuimos viento

Cómo ser más que el grito
de dos cuerpos temiéndose,
queriendo despertar,
queriéndose quererse.

Cómo ser más que incógnita,
piel erizada al viento,
más que un escalofrío,
fugacidad, destello.

Si somos sin soñarnos,
si somos sin tenernos.

Hombre o mujer,
qué se yo,
si somos sentimiento.

Si apenas soy humano,
si soy una acuarela 
y ni el color comprendo.

Bórrame y aún existo,
mátame y aún me tengo.


Obra de Louis Treserras

¿Y si después de todo descubrimos
que no somos las nietas de todas las brujas
que nunca pudieron quemar?

¿Y si descubrimos que somos, por ejemplo,
las nietas de los obispos
que firmaron sentencia,
las nietas del verdugo que encendía la mecha?

¿Y si descubriéramos, aceptáramos que somos
ambas genealogías a la vez?

Que podemos ser la más temida de las magias,
que podemos ejecutar el más terrible de los crímenes.

Que podemos elegir qué legado abrazamos,
qué herencias abortamos,
qué memoria escribimos
y qué historias sangramos.

Que podemos,
al menos,
decidir nuestro impacto
en el transcurso
de la historia
presente.

¿Y si aprendiéramos a sanar desde ahí?

¿Y si eligiéramos arder
una y diez mil veces más
de nuevo?




Cénix C. Callejo
(Jerez de la Frontera, España, 1990
POETA/TRADUCTORA/CONSERVACIONISTA
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24 de octubre de 2017

Natalie Diaz, Alumno aprendiendo a leer ...


Fotografía de Brooke DiDonato

ALUMNO APRENDIENDO A LEER REQUIERE UNA EXAMINACIÓN DETALLADA DE LA SUBYUGACIÓN POR PARTE DE SERAFINES ANGLICANOS A UNA RESERVA DE INDIOS SALVAJES

Los ángeles no vienen a la reserva.
Murciélagos, tal vez, o búhos, esos cuadraditos con manchas.
Ah, y coyotes, también. Todos ellos significan lo mismo -
Muerte. Y la muerte
se alimenta de ángeles. Supongo, porque nunca he visto un ángel
sobrevolando este valle.
¿Gabriel? Nunca oí hablar de él. Sí conozco a un chaval llamado Gabe -
Apareció por aquí un powwow 1
 y se quedó, típico
Indio. No hay duda de que tenía alas,
ave en fuga que era. Va por allá volando en coches robados. Donde sea que para,
de las panzas de las mujeres van naciendo niños como setas.
Como dije, nunca oí hablar de ningún indio que haya sido o que haya visto un ángel.
Quizás en un pasacalles de Navidad o algo así -
La iglesia nazarena organiza uno cada Diciembre,
a cargo de la mujer del Pastor John. Obviamente,
el ángel es el hijo del pastor – todo el mundo sabe que los ángeles son blancos.
Te digo que dejes de rayarte con esto de los ángeles. No le hacen ningún bien a los indios.
Recuerda qué pasó la última vez
que un dios blanco apareció flotando desde el océano.
La verdad es que.. quizás haya ángeles, pero si los hay
ahí arriba, viviendo en nubes o sentándose en tronos en pleno océano vistiendo
togas de terciopelo y anillos dorados, bebiendo whisky de sus copas de plata,
más nos vale que sigan estando así, ricos y gordos y feos y
exactamente donde están ahora – en sus propios paraísos bien lejos de acá.
Mejor desea no ver ángeles en la reserva. Jamás.
Si los ves, los verás botándote a Zion u Oklahoma 2
o a cualquier otro infierno que ellos mismos
habrán trazado en el mapa
para nosotros.

1 Powwow : Asamblea de natives americanes.
2 El “Sendero de Lágrimas” fue una ruta creada por hombres blancos para expulsar a los nativos a Oklahoma y otras regiones cercanas. Más de 4 000 Cherokees murieron/fueron asesinados en ese camino.





ABECEDARIAN REQUIRING FURTHER EXAMINATION OF ANGLIKAN SERAPHYM SUBJUGATION OF A WILD INDIAN REZERVATION

Angels don’t come to the reservation.
Bats, maybe, or owls, boxy mottled things.
Coyotes, too. They all mean the same thing—
death. And death
eats angels, I guess, because I haven’t seen an angel
fly through this valley ever.
Gabriel? Never heard of him. Know a guy named Gabe though—
he came through here one powwow and stayed, typical
Indian. Sure he had wings,
jailbird that he was. He flies around in stolen cars. Wherever he stops,
kids grow like gourds from women’s bellies.
Like I said, no Indian I’ve ever heard of has ever been or seen an angel.
Maybe in a Christmas pageant or something—
Nazarene church holds one every December,
organized by Pastor John’s wife. It’s no wonder
Pastor John’s son is the angel—everyone knows angels are white.
Quit bothering with angels, I say. They’re no good for Indians.
Remember what happened last time
some white god came floating across the ocean?
Truth is, there may be angels, but if there are angels
up there, living on clouds or sitting on thrones across the sea wearing
velvet robes and golden rings, drinking whiskey from silver cups,
we’re better off if they stay rich and fat and ugly and
’xactly where they are—in their own distant heavens.
You better hope you never see angels on the rez. If you do, they’ll be marching you off to
Zion or Oklahoma, or some other hell they’ve mapped out for us.





Natalie Diaz
(Needles, California, EE.UU., 1978)
Reside en Mohave Valley, Arizona
POETA/DEPORTISTA/EDUCADORA/
ACTIVISTA DE LA LENGUA MOJAVE
de Cuando mi hermano era un Azteca/When My Brother Was an Aztec,
Copper Canyon Press, Port Townsend, Washington, 2012
para leer más en: OJARASCA
y en: CÍRCULO DE POESÍA
Traducción de Carmen Callejo
Propuesta de traducción de Emma Gunst
en TWITTER

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