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19 de julio de 2019

Tamara Mathov, Cómplices (+2)


Fotografía de Mariam Sitchinava
CÓMPLICES

La vecina volvió a fumar.
Ya no me mira fijo
cuando el humo de mi boca
la acompaña por el parque.
El parque es chiquito
mío, y de ella
de todos los que vivimos
en esta cómoda enorme
sin querer saber
que somos muchos,
y estamos cerca.
Ella volvió a fumar, y cuando pasa,
arrastrando el fracaso entre los dedos,
me mira conmovida.



B O N U S  T R A C K (x2)


Fotografía de Antonio Palmerini
MADRUGADA

Podés mirarla fumar porque sos más fuerte que ayer,
podés mirarla con su abrigo de humo y sólo pensar,
quizás,
en la lluvia de anoche
que sin haber dormido ni siquiera un poco
sigue siendo hoy
y al parecer nunca acaba...



s/d del autxr

Soy parte de esta marea de gente desparramada, tengo la garganta intoxicada por el quitapulgas transgénico que, 
dicen los diarios, se oculta en los filtros de los cigarrillos industriales; la espalda deforme, mitad sobre un sillón, 
mitad sobre alguna rodilla amputada que tuvo la suerte de quedar allí y no aquí, doblada hasta estrujarse tanto que la sangre es sólo un recuerdo de la tierna infancia de las ocho de la noche...





Tamara Mathov
(Buenos Aires, Argentina, 1989)
POETA/PROFESORA/TRADUCTORA
sus reseñas en MOHAN-CRÍTICA LITERARIA
para leer + en DON JUMENTO
+ en CUENTOS A LA CALLE
su FACEBOOK

25 de febrero de 2016

Adriana Almada, 4 poemas 4


Obra de Alyssa Monks

tus dedos desprenden hielo
y encuentran agua





Fotografía de Brendon Burton

creo que puedo reconstruirlo todo a partir
del indicio. dibujos, escritos, una que otra
tela... perfumes. creo que puedo. detenerme
un instante, sentir la inminencia del viaje.
creo que puedo. la memoria es tierra fértil,
plena de humus y lombrices que airean la
propia biografía. reconstruirlo todo. como
el homicida la escena del crimen, como el
amante la delectación del amado.




Fotografía de Kiss Andrea © 2016

si me abandono al recuerdo
me abandono al abandono
me deshago




Fotografía de Mariam Sitchinava

abro las puertas
creo que ha amanecido







Adriana Almada 
(Salta, Argentina,1957)
Reside en Paraguay desde 1984
POETA/CRÍTICA DE ARTE/EDITORA/CURADORA
de Patios prohibidos, Editorial Servilibro, Asunción, 2008
para leer + en PORTAL GUARANÍ

9 de febrero de 2016

Paula Bozalongo, 2 poemas 2


Fotografía de Mariam Sitchinava

ACTA DE INOCENCIA

                                    Para Lucía

Tan lejos de ser madre
me siento menos hija algunas veces.
Antes de descubrir un horizonte firme
y no poder hablarte
desde el cable de acero
sobre el que tiemblo ahora,
quiero firmar un acta de inocencia.
De alguien que titubea en una línea fría
entre el azul y el suelo,
para el baile futuro de tus pasos.
Granada, doce de mayo de dos mil catorce.
De una mujer que a veces duele,
otras veces repara
en las sombras etéreas de su lucha,
respira y vence al miedo,
grita cuando comprueba algunas tardes
que hizo mucho más de lo que se esperaba:
ha clavado en la tierra
el cuchillo triunfante
de todos los testigos
del error que no fue.
En el torpe equilibrio que nos lleva
de mis veinte a tus veinte:
todo duele.
El tiempo que no cura escuece más,
le lleva la contraria a las heridas,
se aleja siempre de las cicatrices,
y camina hacia dentro.
Más lejos de la piel
y más cerca de ti.
Si lamentas un beso,
vuelve a besar tan pronto como puedas.
Si te duele un silencio,
escribe mientras buscas la razón del oyente.
Si el silencio fue solo la respuesta del otro,
                                                        respira.
No hay mensaje capaz de callar para siempre
y la quietud total solo es posible en corazones mudos.

en Soñar es acertar en el pasado, Instytut Kultury Miejskiej
Gdańsk 2016


Fotografía de Mariam Sitchinava

POÉTICA CONTIGO

Estaba convencida
de que un poema surge
casi de cualquier cosa.
Y, si pensaba en ti,
no encontraba palabras.
Renunciar a esa idea
era perder la lluvia,
y la luz, las ventanas,
renunciar al invierno
como fuente de imágenes,
destrozar las ciudades y los mapas
y no poder hablar de besos sin esquinas,
de tardes con tristeza
y de paseos que nunca
suceden en Madrid.
Debería hablar del tiempo que se escapa
y convertir las trazas en lugares inhóspitos
que transitas sonámbulo
donde no existen gritos ni silencio.
Cómo son los caminos que te alejan de nada.
Para hablar del tiempo
y ser su espanto eterno,
con la grandilocuencia
de quien cree conocer alguna dimensión
invisible a mis ojos,
tendría que olvidar
que el espacio sucede en los relojes:
en las horas que pasan más deprisa
si mis manos se enredan
a esa sonrisa triste que te aleja del mundo
y en los gestos que
nacen con versos hilvanados
a su intención ausente.

Ahora he vuelto al principio.
Quise hablar de casi cualquier cosa
y ha caído la noche en el poema
como un objeto limpio
que ilustra mis temores,
que vuelve a hablar de mi,
pero contigo.

(Inédito en libro)




Paula Bozalongo 
(Granada, España, 1991)
POETA/ARQUITECTA
para leer + en CÍRCULO DE POESÍA
extraídos de VERSO BLANCO

26 de octubre de 2015

Carmen Camacho, 6 poemas 6 (+1)


Obra de Anna y Elena Balbusso

COSTUMBRE LOCAL

Todo objeto que toma forma humana
parece cobrar alma tener vida
por supuesto
se adora en esta tribu
cristos yacentes barbies maniquíes
máscaras avatares estatuillas
un tronco que desciende por el río

También la llama

Como es lógico
desde la antigua roma
colina abajo arrojamos
a los hijos imperfectos



"Vivir su vida", dirigida por Jean-Luc Godard, 1962

ESTRELLA NO DEJA NI HUELLA

Limpio con furia el espejo
—feroz azote del trapo—
mi azogue contra su azogue
Y sin embargo aquí siguen
              mis ojos
a ambos lados de esta nada
mirándome llorar



Ilustración de Jeannie Phan

MATERIAL DE OFICINA

Es imposible que se pierda
—se dijo, cogiéndose otra vez
en un despiste—.
Carmen tiene que estar,
la dejé entre los papeles.




Instalación realizada por Jennifer Rubell

MORIR DE PIE

A las maniquíes
seres raptados de un instante de la vida
se nos nota cansadas
tristes
tensas
aburridas
de vestir a la última
de hacer como si-
de poner la mueca de estar
de vuelta
de morir de lo nuestro
disimularlo
y seguir de pie
en las interminables tardes
de los domingos


Fotografía de Mariam Sitchinava

VALIUM 10

No es la misma:
la media pastilla de valium diez
que se toma en bata esta animalita
flaca de miedo,
que la entera que se tragaba aquella fiera
de las medias rotas,
sobre las colchas rojas,
para olvidarse por seis horas
de lo vida que es la vida.
—A esta camaleona
se le atrancó la cremallera
del último vestido—.



Fotografía de Rebecca Miller

CONMIGO NO PUEDO

Que nunca estés. Mejor así.
No verte, no recordarte, no saber.
Allá estás bien.
Lo contrario es incómodo:
aprenderte, descuartizar eufemismos,
ceder a la luz de los focos
que al paso por la carretera te delatan.
Sí. Hay cosas que es mejor
cubrir de tierra
y a ti,
/// asesino/ fuego/ enferma/ pordiosero/
hermana loca/ aquel de aquella noche/
tu hedor sobre ese banco,
abuelo que chocheas ///

te pongo lejos. Yo te arranco la presencia.

Conmigo lo intento, conmigo no puedo.
Reclusa de mí misma
que aquí dentro cumples pena
y en el oscuro en punto de esta noche
asomas
por mis barrotes costillas:
cierra los ojos, que así no te veré
y déjame libre: escapa de mí.
Ya casi amanece, ¡date prisa!
Que Mañana
puede que yo sea tú
/// asesino/ fuego/ enferma/ pordiosero/
hermana loca/ aquel de aquella noche/
tu hedor sobre ese banco,
abuelo que chocheas///

y de mí
tengo miedo.



Fotografía de Anka Zhuravleva


AGUA ERES

Me dormí llorando.
Soñé con peces.





Carmen Camacho 
(Alcaudete, Jaén, España, 1976)
Reside en Sevilla
de Las versiones de Eva, Editorial Crecida, 2014
para leer una ENTREVISTA
para leer MÁS
su WEB

16 de octubre de 2014

Paula Varela, 3 poemas 3


Fotografía de Mariam Sitchinava
CONQUISTA

Voy a conquistar el mundo
con mi minigonna [1],
podés venir conmigo
o apartarte
(me da risa la palabra “apartarse”
por eso la uso
para quitarle gravedad
a mi gran hazaña)
pero si venís conmigo
entonces voy a comprobar que es cierto
que no te asusta
mi lujuriosa inteligencia.

[1] Minigonna: minifalda, en italiano



Fotografía de Anton Corbijn


Deberíamos irnos
inmediatamente de aquí
y celebrar un acto heroico
de esos que fueron olvidados
por la memoria de las ciudades
y la memoria de los inútiles,
y que fingen la creación de la vida.

Uno de esos
en los que yo lloro como una idiota
y mi cuerpo tiembla
irracionalmente
envuelto en un calor furioso.

(de El animal que agoniza ahí afuera, Ediciones Continente, 2013)



Mayo del 68', París, s/d del autor

EN LA PANTALLA

Hay un ministro
que se lamenta por la tragedia,
lo rodean
otras figuras de cera.

Todos parecen humanos.
La voz se oye quebrada,
pronuncia frases preciosas.

Cualquiera podría creerle.

(de El animal que agoniza ahí afuera, Ediciones Continente, 2013)





Paula Varela 
(Buenos Aires, Argentina, 1975)
su blog MUNDOSENTIDOS
para leer MÁS

8 de junio de 2014

Leda Valladares, Cuando un pecho calza en otro pecho...


Fotografía de Mariam Sitchinava 

Cuando un pecho calza en otro pecho,
cuando una mirada entra milenariamente en otra
todo el universo se ajusta.

Entonces la gloria es una cama
unas sábanas que tienden el misterio de dos.


Quando un petto calza un altro petto
quando uno sguardo entra millenariamente in un’altro
tutto l’universo si ordina.

Allora la gloria è un letto
delle lenzuola che tendono il mistero di due.

(Traducción del CCTM)



Leda Valladares
(Tucumán, 1919 - Bs. As., Argentina, 2012)
FOLCLORISTA/COMPOSITORA/INTÉRPRETE/POETA/RECOPILADORA
en Poesía Erótica Argentina, Ediciones Manantial, 2002
Selección y prólogo de Daniel Muxica
para leer sus primeros poemas en
LA GACETAde Tucumán
para leer MÁS
en FACEBOOK

27 de mayo de 2014

Lea Goldberg, En las montañas de Jerusalem (+1)

Fotografía de Mariam Sitchinava

EN LAS MONTAÑAS DE JERUSALEM

Arrojada estoy como una piedra sobre estas colinas, 
entre amarillas hierbas, resecas y quemadas por el verano 
pasivas, inanimadas. 
El pálido cielo toca las penas. 
¿De dónde viene esta mariposa de brillantes alas? 
Una piedra entre piedras, yo no sé 
cuánto envejecerán mis días 
y quién todavía puede llegar, 
y caminando me empuja, hacia abajo, por el declive de la ladera. 

Quizá ésta es la belleza helada por siempre. 
Quizá ésta es 
la eternidad, moviéndose lentamente. 
Quizá éste es 
un sueño de muerte 
y del único amor. 

Arrojada estoy como una piedra sobre estas colinas, 
entre espinas y cardos, 
enfrentando el camino que se desliza hacia la ciudad. 
Dejad que el viento, bendito sobre todo, venga 
a acariciar la copa del pino 
y las piedras mudas 
otra eternidad. 
Excepto el amor, 
todas las cosas que son 
vienen a mí, ahora: 
este paisaje, y en él 
la comprensión nacida de los años 
que busca vivir 
otro año, otro año, 
otro siglo, o dos, o tres. 

Para hacer crecer superfluas espinas, 
para mecer piedras muertas, 
como niños prontos a dormirse en su cuna. 
Para silenciar recurrentes recuerdos, 
y otros, y otros, y otros... 

Ah, cuán grande es el deseo de vivir 
de quienes se aproximan a la muerte. 
Qué terrible el deseo 
y cuán vacío, 
de ser, ser 
otro año, otro año, 
otro siglo, o dos, o tres, 
otra eternidad. 

¿Cómo puede extraviarse un alegre pájaro 
entre estas montañas? 
En su garganta, un canto de amor; 
su pequeño corazón se estremece con la alegría del amor, 
todavía habrá pichones en su nido, 
el vuelo de sus alas es un salmo de amor. 

Y, repentinamente, 
desde el azul del cielo, 
frente a ella se revela 
la extensión golpeada por la piedra. 

Salvadla, 
salvadla, 
que sus ojos no vean 
el cadáver de todos los amores, 
la tumba de toda alegría. 

En la cumbre 
del azul, 
en una solitaria tonada de amor 
ella está suspendida 
y no alcanza, 
está distante 
muerte. 

¿Cómo puede un sólo pájaro 
soportar todo el cielo 
en débiles alas, 
tendidas 
sobre el desierto? 
Inmensos y azules 
descansan sobre sus alas 
que resisten por la fortaleza de su salmo. 

Así mi corazón lleva su amor 
que fue inmenso y azul 
y más alto que todas las cumbres, 
por encima de la inmensidad, 
y de las ruinas acumuladas 
y de los abismos del sufrimiento. 

Hasta que el salmo de mi corazón quedó silencioso, 
y se alejó su fortaleza, 
y como una piedra 
cayó. 

Mi golpeado, mudo amor: 
¿cómo puede un sólo pájaro 
soportar todo el cielo? 

(Versión de José Isaacson)


B O N U S  T R A C K

Fotografía de Hrystia Kaminska

Muy lejos
No es el mar

No es el mar
lo que está entre nosotros
No es el abismo
lo que está entre nosotros
No es el tiempo
lo que está entre nosotros

Es-somos nosotros
quienes estamos entre tú y yo



Lea Goldberg 
(Konigsberg, Rusia, 1911 - Israel, 1970)
Premio Israel de Literatura 1970
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