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16 de junio de 2015

Mariela Laudecina, 4 poemas 4


Fotografía de Laura Marie

Anoche
en un barrio desconocido
una ola gigante
arrasó a mi madre
a mis abuelas y a mí
Mamá dijo:
Vamos a congelar el agua
mirala fijamente
concentrá tus fuerzas
y el agua se detuvo en un iceberg
Duró poco
el hielo se partía y el mar nos alcanzó
Nos abrazamos
mi madre, mis abuelas y yo
La primera vez que no temo morir.



Fotografía de Julie de Waroquier 


Alguien me pide que cargue a su hijo
y sin fuerzas procuro sostenerlo
con la voluntad de quien teme que se lastime
Aún así, cae
Oigo el golpe seco de la pequeña cabeza
Mis manos sostienen el cuello
que de tan blando se dobla como un cuerpo sin huesos
Nunca pude
un bebé en los brazos.



Fotografía de Erin Jane Nelson

Es la segunda vez
en esta vieja casa
En el patio
cuatro seres extraños parecen jugar
dan saltos en el aire
suben y bajan una escalera derruida 
Son graciosos e inofensivos 
Vienen de otro sueño
El cuerpo, redondo 
Las patas, muy largas
Tienen un solo ojo y caras pequeñas como sus orejas
La cuidadora de la casa no los ve
Solo yo, y me emociono.



Fotografía de Anka Zhuravleva


Vuelo hasta un árbol de hojas plateadas
El sol, un convite
la brisa, fresca y mínima
Es un país de construcciones antiguas
Desde una rama veo gente que pasea
planeo, doy tumba carnero en el aire
Descubro que los pensamientos son catapultas
con solo imaginar un lugar aparezco en él
Cuando soy voladora, soy profesional.




Mariela Laudecina 
(Guaymallén, Mendoza, Argentina, 1974 - 2021)
ARTISTA/POETA/LIBRERA
de La culpa es del sueñoEditorial Yaugurú, Montevideo, 2015
para leer una ENTREVISTA
su blog: EL DESEO DE SER VOLCÁN
para leer MÁS

14 de abril de 2015

Patricia Guzmán, 2 poemas 2 (II)


Fotografía de Erin Jane Nelson

Recojo pájaros
con la boca

Recojo pájaros

si muertos
si fríos
Antes del día

Les cubro los ojos

con pan mojado
Les abro la boca
para que recen

Por mí





Obra de Georgiana Chitac



Te lanzo
al cielo
como piedra

Vuelves

Nada en mí mano






Patricia Guzmán 
(Caracas, Venezuela, 1960-2025)
de Canto de oficio, Pequeña Venecia, 1997
extraídos de BITÁCORA PARA LUGARES REENCONTRADOS
para leer + en LA MAJA DESNUDA 
MÁS

14 de abril de 2014

Kikí Dimulá, El número plural - 3 versiones- (+3)


s/d del/la autor/a

EL NÚMERO PLURAL

El amor,
nombre sustantivo,
muy sustancial,
de número singular,
de género ni femenino ni masculino,
de género indefendible.
Número plural,
los amores indefendibles.

El miedo,
nombre sustantivo,
al principio, singular,
y después, plural:
los miedos.
Los miedos
por todo, sucesivamente.

La memoria,
nombre principal de las aflicciones,
de número singular,
sólo de número singular
e indeclinable.
La memoria, la memoria, la memoria.

La noche,
nombre sustantivo,
de género femenino,
número singular.
Número plural,
las noches, sucesivamente.

(de Poemas, Ícaro, 1998,
Traducción de Alejandro Aguilar)


EL NÚMERO PLURAL

El amor,
nombre sustantivo,
muy sustantivo,
singular,
su género ni femenino ni masculino,
su género indefenso.
Número plural
los amores indefensos.

El miedo
nombre esencial,
en el principio singular
después plural:
los miedos.
Los miedos
por todo a partir de ahora.

La memoria,
nombre capital de las tristezas,
nombre singular,
simple nombre singular
e invariable.
La memoria, la memoria, la memoria.

La noche,
nombre esencial,
femenino,
singular.
Nombre plural
las noches.
Las noches a partir de ahora.

(Traducción de Meli San Martín)



EL NÚMERO PLURAL

El amor,
nombre sustantivo,
muy sustantivo,
número singular,
género ni femenino ni masculino,
género desvalido.
Número plural:
los amores desvalidos.

El miedo,
nombre sustantivo,
al principio número singular
y luego plural:
los miedos.
Los miedos
por todo a partir de ahora.

La memoria,
nombre propio de los pesares,
número singular,
sólo número singular
e indeclinable.
La memoria, la memoria, la memoria.

La noche,
nombre sustantivo,
género femenino, 
número singular.
Número plural:
las noches.
Las noches de ahora en adelante.

(Poemas, 1998)
Traducción de Raquel Pérez Mena
especial para MediterráneoSur · Nov 2009


Ο πληθυντικός αριθμός

Ο έρωτας,
όνομα ουσιαστικόν,
πολύ ουσιαστικόν,
ενικού αριθμού,
γένους ούτε θηλυκού ούτε αρσενικού,
γένους ανυπεράσπιστου.
Πληθυντικός αριθμός οι ανυπεράσπιστοι έρωτες.

Ο φόβος,
όνομα ουσιαστικόν,
στην αρχή ενικός αριθμός
και μετά πληθυντικός:
οι φόβοι.
Οι φόβοι
για όλα από δω και πέρα.

Η μνήμη,
κύριο όνομα των θλίψεων,
ενικού αριθμού,
μόνο ενικού αριθμού
και άκλιτη.
Η μνήμη, η μνήμη, η μνήμη.

Η νύχτα,
όνομα ουσιαστικόν,
γένους θηλυκού,
ενικός αριθμός.
Πληθυντικός αριθμός
οι νύχτες.
Οι νύχτες από δω και πέρα.

(Ποιήματα, 1998)





B O N U S  T R A C K 

Fotografía de Erin Jane Nelson



“Mi parte del milagro / 
se la cedí al milagro”






L'Elue de Lois Lowry, de Anna & Elena Balbusso

AUTOCONSERVACIÓN

Habrá sido primavera
porque este recuerdo llega
saltando por encima de las amapolas.
A menos que la nostalgia,
tan presurosa,
haya ignorado el recuerdo.
Todo se parece tanto entre sí
cuando la privación se lo lleva.
Pero puede que el recuerdo sea correcto
y que el fondo sea ajeno;
que las amapolas sean prestadas
de alguna otra historia,
mía o ajena.
Es capaz de algo así la evocación,
por amar lo bello y por arrogancia.

Sin embargo habrá sido primavera
porque veo también abejas
volando alrededor de ese recuerdo,
con fe, y con pasión,
agolpándose sobre su cáliz.
A menos que el orgasmo fuera
regla del pasado,
mecanismo de lo irrepetible.
¡Ojalá siempre quede algo de polen
en las cosas terminadas!
Para la polinización
de la experiencia, de la tristeza
y de la poesía.

(de Símbolos solubles, Ediciones Linteo, 2010
Traducción de Nina Anghelidis/Juan Antonio González Iglesias)




Fotografía de Marta Bevacqua


Caminas por el desierto. 
Escuchas un pájaro que canta. 
Por más que sea increíble el revoloteo 
de un pájaro en el desierto, tú, sin embargo, 
estás obligado a hacerle un árbol. 
Eso es el poema.


You are walking in a desert.
You hear a bird singing.
As absurd as it may seem for a bird
to be pending in the desert,
you are obligated to make it a tree.
That's poem






Kikí Dimulá - Κική Δημουλά  - 
(Atenas, Grecia, 1931-2020)
Premio Europeo de Literatura otorgado por la 
Asociación Capital Europea de Literaturas (ACEL), 2010
(*) s/d del autor de la fotografía
para leer + en PLACERES GRIEGOS

13 de abril de 2013

Ana Pérez Cañamares, Contar una historia es fácil


Fotografía de Erin Jane Nelson


Contar una historia es fácil. 
Las cuentan a los conductores de autobuses
las mujeres que se pintan de más
quizá por aburrimiento. 
Las cuentan los camareros
arrancadas a los segundos
que tarda el café en salir a borbotones. 
Los niños a la puerta del colegio. 
Los periodistas mediocres
para rellenar las hojas y las tardes. 
En las consultas se cuentan historias
de puntos abiertos y esguinces mal curados. 
Los curas las cuentan los domingos
y las peluqueras a diario
y los vendedores de enciclopedias
si se les abre la puerta. 
Pero a mí tanta historia me cansa. 
Tanto fue, y vino, y se casó, y ha muerto. 
Todos hemos ido y hemos vuelto
nos hemos casado y moriremos.

A mí de las historias sólo me interesa
ver sus espaldas cargadas
cuando se dan la vuelta. 
Si tienen el pantalón caído
y les asoma el culo. 
Si cuando nadie las mira
ellas miran a los ojos de los perros. 
Sólo me interesa la historia
que se agacha y recoge del suelo
una colilla de cigarro y se la guarda.

La historia que encuentra un banco
y se sienta y sin que nadie la mire
llora la muerte de las moralejas.




Ana Pérez Cañamares 
(Santa Cruz de Tenerife, España, 1968)
de La alambrada de mi boca, Editorial Baile del Sol, 
Tenerife, 2007
para leer MÁS
su BLOG


30 de diciembre de 2011

Aïcha Bassry, Pasión marchita (+1)


"Matches on my bed", Fotografía de Erin Jane Nelson


PASIÓN MARCHITA

Dos copas vacías,
restos de comida sobre la mesa,
velas marchitas sobre la sábana roja.
Colillas desperezándose en el cenicero.
Un pendiente vaga entre los pliegues de la sábana
en busca de su semejante.
Un mechón borda la blancura de la almohada…
Los ojos del alba espían dos cuerpos dormidos.
Dos copas vacías,
dos pájaros picotean el cristal de la ventana.
El ruido del cerrojo tardó
…y el olor a café.
Si no fuera por el pudor,
habrían bebido el brindis de anoche.
Si no fuera por la virtud,
se habrían servido de la desnudez de los cuerpos
para taparse,
y como alas para volar de noche.
Dos copas vacías,
dos cuerpos reluciendo…
La luz del alba barre
los despojos de la noche sobre la alfombra.
La gata de los vecinos se cuela en la habitación.
¿Debe despertar este alboroto, o dejarlo saborear el placer de anoche?

de La soledad de la arena, 2006
Sevilla, Alfar-Ixbilia



Obra de Alyssa Monks

LA INQUIETANTE HORA DE ESPERA

¿has probado?
¿has probado prepararte para el amor?
Sacar el corazón de su oscuridad,
descubrirlo al sol,
preparar tus labios para confesar,
bañarte en la luz de la luna,
sembrar en tu cuerpo campos de lila,
hacerlo elegante,
perfumar tu espera,
sentarse frente a la entrada,
precisamente en el sofá del vestíbulo,
y sospechar en el reloj colgado de la pared.
Has probado
embellecerse para una sombra que no conoces.
Esperar un alba que no alcanzas.
¿Has probado prepararte para el amor
en los extremos grados

                                          de la muerte? 



Aïcha Bassry 
(Settat, Marruecos, 1960)
Traducción de Abdellatif  Zennan
para leer MÁS

17 de diciembre de 2011

Wisława Szymborska, La cortesía de los ciegos


Fotografía de Erin Jane Nelson

LA CORTESÍA DE LOS CIEGOS

Un poeta lee poemas a unos ciegos.
No se imaginaba que fuera tan difícil.
Le tiembla la voz.
Le tiemblan las manos.

Siente que cada frase
debe superar la prueba de la oscuridad.
Tendrá que arreglárselas solo,
sin luces ni colores.

Peligrosa aventura
para las estrellas de sus poemas,
para la aurora, el arco iris, las nubes, los neones, la luna,
para los peces hasta ahora tan plateados bajo el agua
y los azores tan callados, altos en el cielo.

Lee -porque es ya demasiado tarde para no leer-
sobre el niño de la cazadora amarilla en el verde prado,
sobre los rojos tejados que se pueden contar en los valles,
sobre los vivaces números en las camisetas de los jugadores
y sobre una mujer desnuda tras una puerta entreabierta.

Quisiera omitir -aunque eso no es posible-
a todas aquellos santos en la bóveda de la catedral,
aquel gesto de despedida desde la ventana del vagón,
la lente del microscopio y el destello en el anillo,
y las pantallas y los espejos y el álbum con rostros.

Pero es grande la cortesía de los ciegos,
grandes su comprensión y su magnanimidad.
Escuchan, sonríen, aplauden.

Alguno de ellos incluso se acerca
con un libro abierto al revés
pidiendo un autógrafo invisible para él.

Traducción de Gerardo Beltrán y Abel Murcia Soriano
THE COURTESY OF THE BLIND

The poet reads his lines to the blind.
He hadn’t guessed that it would be so hard.
His voice trembles.
His hands shake.

He senses that every sentence
is put to the test of darkness.
He must muddle through alone,
without colors or lights.

A treacherous endeavor
for his poems’ stars,
dawns, rainbows, clouds, their neon lights, their moon,
for the fish so silvery thus far beneath the water
and the hawk so high and quiet in the sky.

He reads—since it’s too late to stop now—
about the boy in a yellow jacket on a green field,
red roofs that can be counted in the valley,
the restless numbers on soccer players’ shirts,
and the naked stranger standing in a half-shut door.

He’d like to skip—although it can’t be done—
all the saints on that cathedral ceiling,
the parting wave from a train,
the microscope lens, the ring casting a glow,
the movie screens, the mirrors, the photo albums.

But great is the courtesy of the blind,
great is their forbearance, their largesse.
They listen, smile, and applaud.

One of them even comes up
with a book turned wrongside out
asking for an unseen autograph.

Traducción al inglés de Bruce Beiderwell, Jeffrey M.Wheeler
en The Literary Experience, Thomson Wadsworth, Boston, 2008

Uprzejmość niewidomych

Poeta czyta wiersze niewidomym.
Nie przewidywał, że to takie trudne.
Drży mu głos.
Drżą mu ręce.
Czuje. Że każde zdanie
wystawione jest tutaj na próbę ciemności.
Będzie musiało radzić sobie samo,
bez świateł i kolorów.
Niebezpieczna przygoda
dla gwiazd w jego wierszach,
zorzy, tęczy, obłoków, neonów, księżyca,
dla ryby do tej pory tak srebrnej pod wodą
i jastrzębia tak cicho, wysoko na niebie.
Czyta – bo już za późno nie czytać –
o chłopcu w kurtce żółtej na łące zielonej,
o dających się zliczyć czerwonych dachach w dolinie,
o ruchliwych numerach na koszulkach graczy
i nagiej nieznajomej w uchylonych drzwiach.
Chciałby przemilczeć – choć to niemożliwe –
tych wszystkich świętych na stropie katedry,
ten pożegnalny gest z okna wagonu,
to szkiełko mikroskopu i promyk w pierścieniu
i ekrany i lustra i album z twarzami.
Ale wielka jest uprzejmość niewidomych,
Wielka wyrozumiałość i wspaniałomyślność.
Słuchają, uśmiechają się i klaszczą.
Ktoś z nich nawet podchodzi
z książką otwartą na opak
prosząc o niewidzialny dla siebie autograf.


Wisława Szymborska 
(Kornik, Polonia, 1923-2012)
en Dos puntos, Ediciones Igitur, 2008
Traducción de Gerardo Beltrán y Abel Murcia Soriano
para leer MÁS

9 de diciembre de 2011

Giovanna Pollarolo Giglio, El principio

Fotografía de Erin Jane Nelson
EL PRINCIPIO

Esa navidad le regalé una almohada.
Una almohada no es más que eso: un regalo.
Pudo haber sido un libro
una corbata, un perfume, un reloj. Pero le regalé una almohada.
Esa navidad él me contó
que yo ya no estaba en sus sueños:
había visto muchas puertas y oscuros callejones.
También me advirtió de la inmensa pena
que le daba tener que decirme
sus infinitos deseos
de acariciar otro cuerpo
mirar otros ojos
la ilusión de esperar a alguien
y la ansiedad de no saber
las ganas
de besar, abrazar, tocar, cantar, lamer, sonreír, reír, silbar, bailar.
Y yo le regalé una almohada.



Giovanna Pollarolo Giglio 
(Tacna, Perú, 1952)
POETA/EDITORA/DOCENTE
de La ceremonia del adiós, Peisa Editorial, 1997
para leer MÁS


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