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14 de diciembre de 2024

Elizabeth Acevedo, ¿Quieres decir que no lloras en el salón de uñas?




¿QUIERES DECIR QUE NO LLORAS EN EL SALÓN DE UÑAS?

Es el estar solo, creo, los correos electrónicos pero no las voces. Los dominicanos somos graciosos, la forma en que nos gusta tocarnos: cada saludo es un beso en la mejilla, una palmada en el hombro, un fuerte...

Tiene que ser mi período, la hinchazón, el comercial de seguros donde el marido vuelve a casa después de ser enviado a servicio, el último gouda que queda, la carta de rechazo, la carta de aceptación, la bandeja de entrada vacía.

Un sueño, hoy en día. Trabajar en casa es un privilegio, me recuerdo.

Paso todo el maldito día coqueteando con pantallas. Ventana, televisión, computadora, teléfono: ojos y ojos y ojos. Las teclas haciendo clic, el sonido del microondas, la banda sonora de Broadway con la que comparto vino por las tardes.

Estas son las respuestas, ¿me entiendes? y el impulso, el por qué, de cuando la manicurista toma mi mano, haciendo de mis uñas un abstracto liliputiense.

Cierro mis dedos alrededor de los suyos, alterando el contacto, demasiado fuerte, lo sé entonces, demasiado fuerte para sostener a una extraña, pero ella me devuelve el apretón y no me suelta, así que finalmente puedo.

Abril 2018


YOU MEAN YOU DON'T WEEP AT THE NAIL SALON?

it’s the being alone, i think, the emails but not voices. dominicans be funny, the way we love to touch — every greeting a cheek kiss, a shoulder clap, a loud.

it gots to be my period, the bloating, the insurance commercial where the husband comes home after being deployed, the last of the gouda gone, the rejection letter, the acceptance letter, the empty inbox.

a dream, these days. to work at home is a privilege, i remind myself.

spend the whole fucking day flirting with screens. window, tv, computer, phone: eyes & eyes & eyes. the keys clicking, the ding of the microwave, the broadway soundtrack i share wine with in the evenings.

these are the answers, you feel me? & the impetus. the why. of when the manicurist holds my hand, making my nails a lilliputian abstract,

i close my fingers around hers, disrupting the polish, too tight i know then, too tight to hold a stranger, but she squeezes back & doesn’t let go & so finally i can.

April 2018


Elizabeth Acevedo
(Nueva York, EE.UU., 1988)
Reside en Washington, D.C.
POETA/ESCRITORA/LICENCIADA EN ARTES ESCÉNICAS/
MÁSTER EN ESCRITURA CREATIVA/
CAMPEONA NACIONAL DE POESÍA SLAM
para leer + en EMMA GUNST
su WEB

11 de mayo de 2023

Elizabeth Acevedo, Cabello (2 traducciones)


Elizabeth Acevedo
Ph Melissa Lyttle/The New York Times

CABELLO

Mi madre me dice que me arregle el cabello.
Y por “arreglar”, se refiere a que lo alise. Que lo blanquee.
Pero, ¿cómo arreglas esta historia naufragada de cabello?
El verdadero significado de encallado, cuando las ataduras los mantenían apretados como primos africanos en los vientres de embarcaciones, ¿se imaginaron que sus bisnietos se parecerían a nosotros, y odiarían como nos parecemos? Tratando de encontrar maneras de borrarlos de nuestra piel, plancharlos fuera de nuestro cabello, esta maraña salvaje de cabello que estrangula el aire.

Tú los llamas cabello malo. Yo los llamo respiración. Ancestros envueltos en espirales.
¿No los ves en este cabello mojado que se agita como diciendo hola?

Dicen que los Dominicanos son los mejores arreglando el cabello.
O sea ellos lavan, ajustan, alisan los nudos de cualquier rasta— pero lo que ellos quieren decir es que somos los mejores tragándonos la amnesia, en un vaso de morísoñando, morir soñando porque preferiríamos eso a vivir en esta realidad, atrapados entre jugo de naranja y leche, entre reflejos del sol y blancura.
Lo que ellos quieren decir es, “¿Por qué saldrías con un hombre negro?” Lo que ellos quieren decir es, “un prieto cocolo” lo que ellos quieren decir es, “por qué dos personas oprimidas se unirían? Eso es el doble de problemas.”
Lo que ellos realmente quieren decir es, “¿Has pensado en el cabello de tu hija?”

Y no les digo que nos amamos como caña de azúcar, piel morena, carne suave, mezclada en pura dulzura. Los niños de los niños de las plantaciones. Nuestros cuerpos plegados uno en el otro como un eco, y dejo mi cortina de rizos cobijarnos del mundo, cómo nuestros niños serán hermosos. De piel de polvo, y ojos de diamantes. El cabello, una reclamación. Como pondré el orgullo sobre sus espaldas para que, desde el momento en que abandonen el útero, nazcan enamorados de sí mismos.

Mamá me dice que me arregle el cabello, y tantas palabras quedan sin decir. Porque todo lo que puedo responder es, “No puedes arreglar lo que nunca estuvo roto.”

Traducción de Sinny


Mi madre me dice que me “arregle” el cabello.
Y cuando lo dice, sé lo que significa: alaciar , blanquear.
Pero, ¿cómo se puede arreglar esta enredada historia de cabello?

Estos rizos como un espiral de alambre, un abrazo
entre primos Africanos en los vientres de barcos.

¿Se imaginaban nuestros antepasados que nosotros
nos veríamos así? Y que íbamos a odiarlos:
Tratando de borrarlos de nuestra piel;
plancharlo de nuestro cabello.

Esta maraña de cabello que estrangula el aire,
algunos los llaman rizos salvajes,
pero yo se que están respirando.
¿No ves nuestros antecedentes diciendo hola
en las olas de este cabello mojado?

Dicen que los dominicanos saben arreglar cualquier cabello.
Lavar , hacer rolos, planchar mechones de cabello “difícil.”
Pero lo que quieren decir es que son los mejores en
tragarse amnesia en una taza de morir soñando: prefieren olvidarse
que vivir esta realidad entre los reflejos del sol y la blancura.

Lo que quieren decir es: ¿Por qué enamorarte de un moreno?
Lo que quieren decir es: ¿Con un prieto cocolo?
Lo que quieren decir es : ¿Qué van hacer dos personas oprimidas?
Es buscando multiplicar los problemas
Lo que realmente quieren decir : ¿Has pensado en el cabello de tu hija?

Y yo no les digo que nos amamos como la caña de azúcar.
De piel morena , pálida pulpa , engranada y dulzura pura.
Los hijos de los hijos de campos.
No le digo cómo nuestros cuerpos se curvan como un eco,
que mi cortina de rizos nos acobija del mundo.
Nuestros hijos serán hermosos: de la piel anochecida, cabello
de reclamación y voy a trenzar el orgullo por sus espaldas
para que desde el momento en que salgan del vientre
nazcan enamorados de sí mismos .

Mi madre me dice que me arregle el cabello, y muchas otras palabras
que quedan sin decir, porque yo, yo no respondo:
No se puede arreglar lo que nunca estuvo roto.

Leído en ISLIADA

HAIR

My mother tells me to fix my hair.
And by “fix,” she means straighten. She means whiten.
But how do you fix this ship-wrecked history of hair?
The true meaning of stranded, when trusses held tight like African cousins in ship bellies, did they imagine that their great-grand-children would look like us, and would hate them how we do? Trying to find ways to erase them out of our skin, iron them out of our hair, this wild tangle of hair that strangles air.

You call them wild curls. I call them breathing. Ancestors spiraling.
Can’t you see them in this wet hair that waves like hello?

They say Dominicans can do the best hair.
I mean they wash, set, flatten the spring in any loc — but what they mean is we’re the best at swallowing amnesia, in a cup of morísoñando, die dreaming because we’d rather do that than live in this reality, caught between orange juice and milk, between reflections of the sun and whiteness.
What they mean is, “Why would you date a black man?”What they mean is, “a prieto cocolo” What they mean is, “Why would two oppressed people come together? It’s two times the trouble.”
What they really mean is, “Have you thought of your daughter’s hair?”

And I don’t tell them that we love like sugar cane, brown skin, pale flesh, meshed in pure sweetness. The children of children of fields. Our bodies curve into one another like an echo, and I let my curtain of curls blanket us from the world, how our children will be beautiful. Of dust skin, and diamond eyes. Hair, a reclamation.
How I will break pride down their back so from the moment they leave the womb they will be born in love with themselves.

Momma that tells me to fix my hair, and so many words remain unspoken. Because all I can reply is, “You can’t fix what was never broken.”

2014



Elizabeth Acevedo
(Nueva York, EE.UU., 1988)
Reside en Washington, D.C.
POETA/ESCRITORA/LICENCIADA EN ARTES ESCÉNICAS/
MÁSTER EN ESCRITURA CREATIVA/
CAMPEONA NACIONAL DE POESÍA SLAM
su WEB
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