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14 de julio de 2015

Ana Blandiana, 4 poemas 4 (+1) (de Mi patria A4)

Fotografía de Melodie McDaniel

ANIMAL PLANET

Menos culpable, aunque no inocente,
en este universo donde
las leyes de la naturaleza deciden
quién debe matar a quién
y el que más mata es el rey.
Con qué admiración se filma
al león plácido y feroz que despedaza al cervatillo!
y yo, al cerrar los ojos o al apagar el televisor,
siento que participo menos en el crimen,
aunque en la llama de la vida
hay que verter siempre sangre,
la sangre de otro.
Con menos culpa, aunque no inocente,
compartí mesa y mantel con los cazadores,
sin embargo, me gustaba acariciar las orejas largas
y sedosas de las liebres,
arrojadas a un túmulo
sobre el mantel bordado.
Culpable, aunque yo no fuera quien
apretara el gatillo,
y me tapara los oídos,
horrorizada por el ruido de la muerte
y por el olor a sudor desvergonzado de los que dispararon.
Menos culpable, aunque no inocente,
aún así, más inocente que tú,
autor de esta perfección sin piedad,
que has decidido todo
y luego me has enseñado a poner la otra mejilla.




Fotografía de Rachael Putt

MÁS ALLÁ DE MÍ

El dolor no existe más allá de mí,
Está encerrado en los límites de mi cuerpo
Un imán que lo ha absorbido del mundo.
He privatizado, diríase, el dolor
Y, ahora, alrededor de mí, hay un vacío luminoso
Como una aureola impermeable que aísla el tumor
Del que sólo sé que soy yo misma.
Pero, tampoco sé nada sobre mí.





Ilustración de Michelle Kondrich

LA PATRIA DEL DESASOSIEGO

Esta es la patria del desasosiego
A punto de cambiar de opinión
De un momento a otro
Y, no obstante, sin renunciar a esperar algo indefinido.
Esta es mi patria,
Entre estas paredes
A unos metros los unos de los otros
Y ni siquiera en el espacio completo entre ellos,
Sólo en la mesa con papel y lápices
Dispuestos a moverse solos y a empezar a escribir,
Esqueletos animados bruscamente por unas plumas más antiguas,
Sin usar desde hace mucho tiempo, con la pasta seca,
Que se deslizan frenéticamente sobre el papel
Sin dejar ninguna huella…
Esta es la patria del desasosiego:
¿Conseguiré alguna vez
Descifrar las huellas que no se ven,
Pero que sé que existen y esperan
Que las pase a limpio
En mi patria A4?


PATRIA NELINISTII
 
Aici este patria neliniştii,
Gata să se răzgândească
Din clipă în clipă
Şi, totuşi, nerenunţând să aştepte
Ceva nedefinit.
Aici este patria,
Între pereţii aceştia
La câţiva metri unul de altul,
Şi nici măcar în spaţiul întreg dintre ei,
Ci doar pe masa cu hârtii şi creioane
Gata să se ridice singure şi să scrie,
Schelete brusc animate ale unor condeie mai vechi
Nefolosite de mult, cu pasta uscată,
Lunecând pe hârtie frenetic
Fără să lase vreo urmă...
Aici este patria neliniştii:
Voi reuşi vreodată
Să descifrez urmele care nu se văd,
Dar eu ştiu că există şi aşteaptă
Să le trec pe curat
În patria mea A4 ?




Fotografía de Alex Mazurov

QUÉ DIFÍCIL ES ACARICIAR

Qué difícil es acariciar las plumas de un ángel!
Por muy cerca que esté, rehuye el goce;
Por miedo a que lo atrapes,
Da vueltas, regresa -su aleteo inaudible,
Es el único sonido que puede producir.
Ellos, los ángeles, no saben hablar,
no son adecuadas las palabras
Para su expresión,
Su mensaje mudo es la presencia.
Suelen acercarse
Para envolverte con su aura,
Pero enseguida se alejan, atemorizados por la
intimidad,
Protectores, pero no familiares, 
Dejan siempre una distancia por la que
Mis palabras se arrastran para alcanzarlos,
Sin saber si no son demasiado débiles para
llegar a su oído.
¡El handicap de la fe!:
No saber si te están escuchando, ni si escuchas.
De todos los sentidos sólo queda el sueño táctil
De acariciar, sin asustarlo, las plumas de un
ángel...


B O N U S  T R A C K 


CAZA EN EL TIEMPO

Siento que soy la presa
pero no sé de quién,
pues las alas y las garras que descienden
sobre mí,
y me encadenan a la sombra
mucho antes de alcanzarme
carecen de nombre.
Sólo la frescura del aire dibuja
la amenaza que se acerca
con cruda y voluptuosa lentitud.
Sé que no hay salvación, pero
tampoco sé qué sería la salvación.
Si intento huir, la sombra también cambia
amoldándose a mi horizonte como las nubes,
feroz y protectora en su cuidado
de no perderme, presa de otro.
En la espera, los sobresaltos se confunden,
el pavor se mezcla plácidamente en el misterio,
desentrañar su enigma será mi sino:
tengo que vivir hasta que encuentre la respuesta
un tiempo igual al tiempo de la caza
en el que, al menos, sé que soy la presa.





Ana Blandiana -Otilia Valeria Coman-   
(Timisoara, Rumania, 1942)
de Mi patria A4, Colección la Cruz del Sur, Editorial Pre-Textos, 
Valencia, 2014
Traducciones de Viorica Patea y Antonio Colinas
+ en FRONTERAD
y MÁS
su WEB

13 de julio de 2015

Emily Roberts, 4 poemas 4

 
Fotografía de Sannah Kvist

¿Qué temblor te da más miedo?
El temblor de las manos.
¿Por qué te da miedo?
Porque es el que está más cerca.
¿Cómo te da miedo?
Así. Mira. Así.
¿Cuándo está más cerca?
Ahora.
¿Dónde?
Aquí: Mira cómo tiemblan. 



Fotografía de Paul Barbera

CONTESTA SIEMPRE A LO QUE TE PREGUNTAN

Cuando me desnudó
yo era sólo una ingenua
en vaqueros y calcetines,
habíamos hablado del tiempo en una terraza
con el resultado de querer ir siempre
más deprisa.
No sabía cómo proceder, así que, le dije,
proceda usted primero.
No se lo puse fácil: llevaba diez
camisetas y dos pares de medias, y él
aún seguía vestido.
¿Siempre vas tan abrigada?, preguntó.
Soy muy friolera, dije.
Cuando estuvimos desnudos el uno al lado
del otro, le dije:
Pídeme lo que quieras,
y respondió con su mano.
¿Y tú?, dijo.

Pensé que él tenía suerte de poder tocar
lo que quería;

en mi mano,
un cuerpo.



Fotografía de Alex Mazurov

Para que los árboles no duelan
nos arrancamos las palabras.
Sabíamos lo que sucedería
cuando decidimos hacernos mayores.
Ahora que ya sabemos hacerlo todo,
"es una pena
que no me necesites".
No significa que seamos fuertes. Es más,
significa todo lo contrario.



Fotografía de Sannah Kvist
LA COSECHA

Apagas las luces y la habitación
es un campo de batalla
donde acontece la lucha
de poseer al otro,
de no dejarse poseer
de desposeerse:
es lo único que importa
cuando todo ha terminado,
quedan los restos que dejamos
para otro cuerpo,
el largo sueño, el letargo,
lo que crece o se arruina,
lo que otros
no van a querer.




Emily Roberts 
(Ávila, España, 1991)
Reside en Madrid
POETA/NARRADORA/TRADUCTORA
para leer + en LAS AFINIDADES ELECTIVAS
y en LA TRIBU
extraídos de su blog MEDIA DISTANCIA

10 de octubre de 2014

Marzena Broda, Se ha escrito tanto de los árboles...


Fotografía de Alex Mazurov

SE HA ESCRITO TANTO DE LOS ÁRBOLES...

Se ha escrito tanto de los árboles
que miro el calendario y veo
el otoño marcado con un lápiz rojo.
Se ha escrito tanto del otoño,
los números de teléfono también se repiten,
el libro está lleno de cifras y ausencias,
las hojas, igual que la gente, buscan refugio.
A veces creo que el otoño es demasiado verdadero
como para echar mano de él como si fuera un número
de teléfono que marco para colgar una vez más
el auricular. La línea hace tiempo que está cortada,
corre el año 1992 y todo sigue igual que ayer,
mis manos tiemblan, las cosas que usaba
permanecen en un lugar cubiertas con un paño,
los cristales y los espejos se vuelven mates,
se repiten los mismos trucos de las sombras en las paredes,
nadie es más silencioso que ellas,
se encienden las nubes y el sol encerrado
en el interior de una botella azul se apaga.

New Jersey ‘92






Marzena Broda 
(Cracovia, Polonia, 1965)
Traducción de Abel Murcia
para leer poemas en catalán en el blog de Xavier Farré
su WEB

9 de septiembre de 2014

Julia Prilutzky Farny, 3 poemas 3


Fotografía de Emmanuelle Brisson


No amarse ahora, pero haber amado.
Y encontrarse otra vez… Recuerdo grave
como el de alguna flor de aroma suave
que se mustia en un libro ya olvidado.

Va surgiendo el recuerdo desvelado:
una palabra, un gesto… Es una clave
que nadie descifró, que nadie sabe;
recinto nuestro, cántico inviolado.

Estamos en silencio, frente a frente.
Y sin verte, yo sé que me has mirado
con no sé qué recuerdo transparente

en los ojos lejanos… No has cambiado.
Y es dulce estarse así, indolentemente,
pero no amarse ya. Haberse amado.





s/d del autor de la fotografía


Yo me pregunto así, de qué manera
recomienza aquel cántico olvidado,
surge aquel horizonte
de una distante playa sin reparo.
De qué extraña manera
los labios se entreabren o se pliegan
y las manos adquieren un tremendo
rebrotar de caricias.
Por qué, en alguna hora,
nada es más importante que pensarlo,
como un arroyo terco
sobre la tierra.


No sé de qué manera ha sucedido
pero aquí está otra vez, huésped callado,
nocturno pasajero,
fracturador de vidrios,
escalador de muros,
humilde visitante, sigiloso fantasma,
bandolero magnífico y perverso.
Yo me pregunto entonces, en qué forma
crece otra vez la insólita marea
que embiste contra el pecho
desde adentro,
de qué modo barbota aún la sangre
eterna solfatara
mientras un lento río de tambores
golpea incoercible en las arterias.


Y sin embargo, ahora, todavía,
no ha hecho todo el daño:
su presencia es apenas una máscara.
Pero qué dura imagen es su ausencia.




Fotografía de Alex Mazurov



ESTE SABOR DE LÁGRIMAS

Gris y más gris. No estás, y yo estoy triste
de una tristeza apenas explicable
con palabras, y de una imperturbable
soledad, que por ti nace y existe.

Siempre de gris, mi corazón se viste:
polvo y humo, ceniza abominable,
y la envolvente bruma irrenunciable
que estaba ayer. Y hoy. Y que persiste.

Gris a mí alrededor. Contra mi mano
la nube espesa se va abriendo en vano
porque el fuego que soy, no está encendido

y hay niebla en lo que miro y lo que toco.
Ah, yo no sé… Tal vez te odio un poco
porque está gris, y llueve, y no has venido.




Julia Prilutzky Farny 
(Kiev, Ucrania 1912- Argentina 2002)
de Antología del amor, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1977
para leer MÁS

23 de agosto de 2014

Carolina Esses, 3 poemas 3


Fotografía de Alex Mazurov

Un día, te prometo, voy a quedarme en casa
a coser todos tus botones.
Sacos, camisas, contaré los ojales
buscando en cada prenda la pieza que falte;
no voy a conformarme con que se adapte a las otras
deberá ser igual, idéntica en color y tamaño.
Un día, te prometo, voy a ordenar los placares
quiero poder responder algo cuando preguntes
dónde esta tal o cual cosa.
Y un día, también
haré los dobladillos que hoy improvisás
plegando la tela para adentro
en un simulacro que a veces falla
y deja entrever mis pocas cualidades de costurera
y tu casi nula capacidad para mentir.
Quizás le encuentre el gusto
a quedarme junto a la ventana
enhebrando la aguja
arriba y abajo, la mano con el hilo
concreto
ya no el imaginario
sino el que en la práctica existe
transparente sí
casi invisible
azul sobre azul, negro sobre negro
y ensimismada en mi labor
quizás renuncie a todo lo demás.





Fotografía de Antonio Merini


Supimos hacer de la orilla una casa
a la altura de las circunstancias
pensamos: nada puede llevarnos de vuelta
estamos a salvo
y nos dimos a la tarea de construir una familia.
Nuestros hijos crecerían entre juncos
les lavaríamos el barro de las piernas
cuando atravesaran descalzos la laguna.
El frío, como un pájaro de mal agüero
habría quedado atrás, olvidado
en una bolsa de plástico negra
a los tumbos por la montaña.
Cuento los días que faltan para la primavera.
Pero algo me dice que no vendrán tiempos mejores.
Acuno, doy el pecho –mi parte más preciada
enseño a balbucear primeras palabras;
endurecida la mandíbula
los ojos fijos en una imagen que se yergue
detrás de mí, o sobre mí
o sobre todos
mi hijo se despereza.





Fotografía de Alisa Andrei


No sabíamos que el aceite derramado traía
mala suerte. La idea había sido freír unas papas
cortarlas en rodajas y echarlas todas al mismo tiempo
en una sartén descolorida. Los caracoles-
agregó mi madre mientras raspaba el piso negro
la superficie cubierta de pequeñas motas doradas-

cualquier cosa, en realidad, que provenga del mar
también es portadora de mala fortuna.
Nosotras mirábamos desde el sofá
atentas a la ceremonia imposible: borrar
las huellas de la desgracia futura.

(de Bucólico paisaje)




Carolina Esses 
(Buenos Aires, Argentina, 1974)
para leer más en POETAS ARGENTINOS
extraídos de su blog UNA TEMPORADA DE INVIERNO

16 de agosto de 2014

Cristina Peri Rossi, 2 poemas 2 (de Estrategias del deseo)


Monica Vitti

Se busca musa. Abstenerse flacas
resentidas travestidos y envidiosas.
Sueldo escaso
noches de amor intenso
y libros como hijos.



Fotografía de Alex Mazurov

Las pocas veces
que he sido feliz
he tenido un profundo miedo
¿cómo iba a pagar la factura?

Sólo los insensatos
-o los no nacidos-
son felices sin temor.



Cristina Peri Rossi 
(Montevideo, Uruguay, 1941) 
Reside en España
ESCRITORA/POETA/LICENCIADA EN LITERATURA COMPARADA/PERIODISTA/TRADUCTORA
de Estrategias del deseo, Editorial Lumen, 2004
para leer MÁS

13 de abril de 2014

Andrea Gibson, Preguntar demasiado


Fotografía de Alex Mazurov
PREGUNTAR DEMASIADO

Quiero que me hables sobre todas las personas de las que te has enamorado.
Dime por qué las amaste, y por qué ellas te amaron.
Cuéntame sobre un día en tu vida que pensaste que no superarías.
Dime qué significa para ti la palabra “hogar”.
Y descríbeme tu habitación de cuando tenías 8 años de una manera en la que pueda adivinar el nombre de tu madre.
Verás, quiero saber la primera vez que sentiste el peso del odio, y si ese día aún retumba a través de tus huesos
¿Prefieres chapotear en la lluvia o hacer bolas de nieve?
Y si fueras a fabricar un muñeco de nieve, ¿romperías dos ramas del árbol para fabricar brazos a tu muñeco?
¿O dejarías a tu muñeco de nieve manco por no ver al árbol sin brazos?
Y si lo hicieras, ¿te percatarías de que el árbol llora por ti desde que sabe que tu muñeco de nieve no tiene brazos para abrazarte cada vez que lo beses en la mejilla?
¿Besas a tus amigos en la mejilla?
¿Duermes a su lado cuando están tristes, aunque eso enfade a tu amada?
¿Piensas que el enfado es una emoción sincera, o solo la respuesta tímida de un corazón frágil en un intento de alejar el dolor?
Quiero saber qué piensas sobre tu nombre.
Y si alguna vez te despiertas en la noche e imaginas la alegría de tu madre al pronunciarlo por primera vez.
Quiero que me cuentes todas las maneras en las que has sido desagradable.
Todas las formas en las que has sido cruel.
Cuéntamelo – sabiendo que a menudo me imagino a Gandhi con diez años, maltratando a sus compañeros de escuela.
Si caminaras por una planta química, donde el humo se filtra hacia el exterior y llena el cielo con oscuras, negras nubes, ¿gritarías “¡veneno” realmente fuerte, o susurrarías, “esa nube parece un pez, aquella un hada”?
¿Crees que María era realmente virgen?
¿Y que Moisés realmente dividió el mar?
Y si no crees en los milagros, ¿cómo me explicarías el milagro de mi vida?
Quiero saber si crees en algún dios, o en diversos dioses. O mejor aún, qué dioses creen en ti.
Y todas las veces que te has arrodillado sobre el templo de tu persona, ¿tus plegarias se han vuelto realidad?
Y por el contrario, ¿no te sentiste rechazado? Y… ¿rechazado por quién[es]?
Quiero saber qué ves en el espejo un día que te sientas bien.
Quiero saber qué ves en el espejo un día que te sientas mal.
Quiero conocer a la primera persona que te enseñó que tu belleza nunca podría quedar reflejada en una sucia copa de cristal.
Y si alguna vez alcanzaras una gran cultura,
¿recordarías cómo sonreír?
¿Alguna vez has sido una canción?
¿Pensarías peor de mí si te dijera que he vivido toda mi vida fuera de tono, y no soy tan inteligente como mi poesía? Acabo plagiando los pensamientos de la gente a mi alrededor que ha aprendido la sabiduría del silencio.
¿Crees que el hormigón perpetúa la violencia?
Y si no, quiero que me digas de un prado donde mi monopatín se elevaría.
Quiero saber más que lo que haces para ganarte la vida.
Quiero saber qué parte de tu vida gastas sólo en dar.
Y si te quieres lo suficiente para permitirte recibir, también, algunas veces.
Quiero saber si alguna vez sangras a través de las heridas de otra gente.
Y si sueñas, a veces, que la vida es sólo un globo que puedes hacer explotar cada vez que lo desees – pero es algo que nunca harías porque no quieres que nunca deje de seguir.
Si un árbol cayera en el bosque, y fueras el único en oírlo, si su caída en el suelo no hiciera sonido alguno, ¿dudarías de la certeza de tu propia existencia, o tomarías el sol en la dicha de tu nada?
Y por último, déjame preguntarte esto:
Si tú y yo diésemos un paseo, y no hablásemos en todo el camino, ¿crees que nos besaríamos eventualmente?
No, espera. Eso es preguntar demasiado – después de todo, es sólo nuestra primera cita.


ASKING TOO MUCH

I want you to tell me about every person you've ever been in love with.
Tell me why you loved them, then tell me why they loved you.
Tell me about a day in your life you didn't think you'd live through.
Tell me what the word "home" means to you and tell me in a way that I'll know your mothers name just by the way you describe your bed room when you were 8.
See, I wanna know the first time you felt the weight of hate and if that day still trembles beneath your bones.
Do you prefer to play in puddles of rain or bounce in the bellies of snow?
And if you were to build a snowman, would you rip two branches from a tree to build your snowman arms?
Or would you leave the snowman armless for the sake of being harmless to the tree?
And if you would, would you notice how that tree weeps for you because your snowman has no arms to hug you every time you kiss him on the cheek?
Do you kiss your friends on the cheek?
 Do you sleep beside them when they're sad, even if it makes your lover mad?
Do you think that anger is a sincere emotion or just the timid motion of a fragile heart trying to beat away its pain?
See, I wanna know what you think of your first name.
And if you often lie awake at night and imagine your mothers joy when she spoke it for the very first time.
I want you tell me all the ways you've been unkind.
Tell me all the ways you've been cruel.
Tell me—knowing I often picture Gandhi at ten years old beating up little boys at school.
If you were walking by a chemical plant, where smoke stacks were filling the sky with dark, black clouds, would you holler, "Poison! Poison! Poison!" really loud or would whisper, "That cloud looks like a fish, and that cloud looks like a fairy"?
Do you believe that Mary was really a virgin? Do you believe that Moses really parted the sea?
And if you don't believe in miracles, tell me, how would you explain the miracle of my life to me?
See, I wanna know if you believe in any god, or if you believe in many gods.
Or better yet, what gods believe in you.
And for all the times you've knelt before the temple of yourself, have the prayers you've asked come true?
And if they didn't did you feel denied? And if you felt denied, denied by who[m]?
I wanna know what you see when you look in the mirror on a day you're feeling good.
I wanna know what you see in the mirror on a day a day you're feeling bad.
I wanna know the first person who ever taught you your beauty could ever be reflected on a lousy piece of glass.
If you ever reach enlightenment, will you remember how to laugh?
Have you ever been a song?
Would you think less of me if I told you I have lived my entire life a little off key and I'm not nearly as smart as my poetry I just plagiarized the thoughts of the people around me who have learned the wisdom of silence.
Do you believe that concrete perpetuates violence?
And if you do I want you to tell me of a meadow where my skateboard will soar.
See, I wanna know more than what you do for a living.
I wanna know how much of your life you spend just giving.
And if you love yourself enough to also receive sometimes.
I wanna know if you bleed sometimes through other people's wounds.
And if you dream sometimes that this life is just a balloon that if you wanted to you could pop—but you never would because you'd never want it to stop.
If a tree fell in the forest, and you were the only one there to hear it, if its fall to the ground didn't make a sound, would you panic in fear that you didn't exist or would you bask in the bliss of your nothingness?
And lastly, let me ask you this: if you and I went for a walk, and the entire walk we didn't talk, do you think eventually we'd kiss?
No way. That's askin' too much—after all, this is only our first date.



Andrea Gibson 
(Colorado, Estados Unidos, 1975-2025)
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