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4 de marzo de 2018

Grace Paley, Es responsabilidad (+3)


María Elena Walsh fotografiada por Sara Facio

ES RESPONSABILIDAD

Es responsabilidad de la sociedad dejar al poeta ser poeta
Es responsabilidad del poeta ser mujer
Es responsabilidad del poeta ponerse por las esquinas repartiendo
          poemas y octavillas hermosamente escritas
          también octavillas que casi no se pueden mirar
          por su retórica chirriante
Es responsabilidad del poeta ser perezoso en pasar la vida y profetizar
Es responsabilidad del poeta no pagar impuestos de guerra
Es responsabilidad del poeta entrar y salir de torres de marfil y
          apartamentos de dos piezas en la avenida C y
          en campos de alforfón y en campamentos del ejército
Es responsabilidad del poeta varón ser mujer
Es responsabilidad del poeta hembra ser mujer
Es responsabilidad del poeta decirle la verdad al poder
          como la dicen los cuáqueros
Es responsabilidad del poeta aprender la verdad de los débiles
Es responsabilidad del poeta decir muchas veces: no hay libertad
          sin justicia y esto quiere decir justicia amorosa y
          justicia económica
Es responsabilidad del poeta cantar esto en todos los modos
          originales y los tradicionales de cantar y recitar
          poemas
Es responsabilidad del poeta escuchar las charlas y transmitirlas
          a la manera de los narradores que decantan las
          historias de la vida
No hay libertad sin miedo y valentía. No hay libertad a menos que
          sigan tierra y aire y agua y los niños también sigan
Es responsabilidad del poeta ser mujer para echar un ojo a este
          mundo y gritar como Casandra, pero siendo
          escuchada esta vez.

Versión es de Isabel Lucio-Villegas y Luis Marigómez

RESPONSIBILITY

It is the responsibility of society to let the poet be a poet
It is the responsibility of the poet to be a woman
It is the responsibility of the poet to stand on street corners
giving out poems and beautifully written leaflets
also leaflets you can hardly bear to look at
because of the screaming rhetoric
It is the responsibility of the poet to be lazy
to hang out and prophesy
It is the responsibility of the poet not to pay war taxes
It is the responsibility of the poet to go in and out of ivory
towers and two-room apartments on Avenue C
and buckwheat fields and army camps
It is the responsibility of the male poet to be a woman
It is the responsibility of the female poet to be a woman
It is the poet's responsibility to speak truth to power as the
Quakers say
It is the poet's responsibility to learn the truth from the
powerless
It is the responsibility of the poet to say many times: there is no
freedom without justice and this means economic
justice and love justice
It is the responsibility of the poet to sing this in all the original
and traditional tunes of singing and telling poems
It is the responsibility of the poet to listen to gossip and pass it
on in the way storytellers decant the story of life
There is no freedom without fear and bravery there is no
freedom unless
earth and air and water continue and children
also continue
It is the responsibility of the poet to be a woman to keep an eye on
this world and cry out like Cassandra, but be
listened to this time.


(en A Grace Paley Reader: Stories, Essays, and Poetry Farrar, Straus and Giroux, 2017
Editado por Kevin Bowen y Nora Paley, con introducción de George Saunders.
Copyright © 2017 de Nora Paley y Danny Paley)





GRACE DIXIT (x 3)

El destino de mi vida, que posponía hasta medianoche y adaptaba a los diferentes lugares y trabajos, era escribir.


Cuando solo te interesas tú mismo, te vuelves aburrido. Cuando lo único que me interesa soy yo, me vuelvo una aburrida, una engreída. Cuando tengo interés en otra persona, en ti, me vuelvo interesante.

No habrá paz mientras una raza domine a otra, mientras un pueblo, una nación o un sexo menosprecien a otro.

(en Declaración de Unidad para las mujeres en sus protestas contra el Pentágono, 
del libro La importancia de no entenderlo todo, Editorial Círculo de Tiza, 1982)






© Gentl & Hyers/Arts Counsel, Inc

Grace Paley
(Bronx, Nueva York, 1922 – Vermont, EE.UU., 2007)
ESCRITORA/POETA/FEMINISTA/PACIFISTA/ACTIVISTA POLÍTICA
para leer la crítica de Damián Tabarovsky en diario Perfil
para leer + en PETIT PALAIS DU VOCABULAIRE

30 de abril de 2011

Ernesto Sábato

Hace un año atrás, publiqué esta entrada por el cumpleaños 98 de Ernesto Sábato. 
En un mes y días hubiese cumplido 100 años. 
Buen viaje!





"¿Todavía creés en la razón pura?
No hay nada importante en el ser humano que tenga que ver con la razón pura. El amor es irracional, los sueños son irracionales, los actos perversos lo son."




"No sé porqué Dios se escribe con mayúscula
y demonio con minúscula. Con lo que pasa hoy, debería ser al revés"

Casi cien años, noventa y ocho exactos, son los que hoy está cumpliendo Ernesto Sábato, cuyo nombre escuché por primera vez en el viejo Café Chiado, en Lisboa, allá por los remotos años 50. Lo pronunció un amigo que inclinaba sus gustos literarios hacia las entonces mal conocidas literaturas sudamericanas, mientras que nosotros, los otros miembros de la tertulia que nos reunía al fin de la tarde, tendíamos, casi todos, hacia la dulce y entonces todavía inmortal Francia, salvo algún excéntrico que presumía de conocer de cabo a rabo lo que en Estados Unidos se escribía. A aquel amigo, que acabé perdiendo en el camino, le debo la incipiente curiosidad que me llevó a nombres como Julio Cortázar, Borges, Bioy Casares, Asturias, Rómulo Gallegos, Carlos Fuentes, y tantos otros que se me atropellan en la memoria cuando los convoco. Y estaba Sábato. Por un fenómeno acústico extraño asocié las tres rápidas sílabas a un súbito golpe de puñal. Conocido como es el significado de esta palabra italiana, la asociación tiene que parecer de lo más incongruente, pero las verdades son para decirse, y ésta es una de ellas. El túnel fue publicado en 1948, pero yo no lo había leído. Entonces, en aquella altura, con mis inocentes 26 años, todavía sería mucho el pan y la sal que tendría que comer antes de descubrir el camino marítimo que me conduciría a Buenos Aires… Fue ese inolvidable compañero de mesa de café el que me proporcionó la lectura de la novela. Desde las primeras páginas entendí hasta que punto había sido exacta la osada asociación de ideas que me hizo relacionar un apellido con un puñal. Las lecturas siguientes que hice de Sábato, ya fueran novelas, ya fueran ensayos, sólo confirmarían la intuición inicial, la de que me encontraba ante un autor trágico y eminentemente lúcido que, además de ser capaz de abrir caminos por los corredores laberínticos del espíritu de los lectores, no les consentía, ni en un solo instante, que desviasen los ojos de los más obscuros rincones del ser. ¿Lectura por eso difícil? Tal vez, pero lectura fascinante entre todas. La amalgama de surrealismo, existencialismo y psicoanálisis que constituye el suporte “doctrinario” de las ficciones del autor de Sobre héroes y tumbas, no nos debería hacer olvidar que este autoproclamado “enemigo” de la razón que se llama Ernesto Sábato es a la falible y humilde razón humana a la que acaba apelando cuando sus propios ojos se enfrentan a ese otro apocalipsis que fue la sangrienta represión sufrida por el pueblo argentino. Novelas que se ciñen a épocas históricamente determinadas y a lugares objetivamente definidos, El túnel, Sobre héroes y tumbas, Abbadón el exterminador no hacen oír simplemente el grito de una consciencia afligida por su propia impotencia y la visión profética de una sibila a la que el futuro aterra, también nos avisan de que, tal como Goya (más conocido como pintor que como filósofo…) ya había dejado constancia en su famosa serie de grabados los Caprichos: Siempre ha sido del sueño de la razón de donde ha nacido, crecido y prosperado la inhumana genealogía de los monstruos.

Querido Ernesto, entre el temor y el temblor transcurren nuestras vidas, y la tuya no podía ser excepción. Pero tal vez no se encuentre en los días de hoy una situación tan dramática como la tuya, la de alguien que, siendo tan humano, se niega a absolver a su propia especie, alguien que a si mismo no se perdona nunca su condición de hombre. No todos te agradecerán la violencia. Yo te pido que no la desarmes. Cien años, casi. Estoy seguro de que al siglo pasado se le podrá llamar también el siglo de Sábato, como el de Kafka o el de Proust.

Por José Saramago

* Esta entrada fue publicada el 24 de junio (día del nacimiento de Sábato) de 2009 
   y está archivada bajo las categorías El cuaderno de Saramago
  Nota leída en ASOCIACIÓN CULTURAL ISRAELITA DE CÓRDOBA

7 de julio de 2010, José Saramago partió hace unas semanas.
Y ya con 99 años, sigue estando Ernesto con nosotros, a pesar de nuestro desapego.



Fotografía de Sara Facio





Ernesto Sábato 
(Rojas, Buenos Aires, Argentina, 1911-2011)
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