Mostrando entradas con la etiqueta circe maia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta circe maia. Mostrar todas las entradas

4 de febrero de 2019

Circe Maia, Órdenes (+1)


Fotografía de Hellen van Meene

ÓRDENES

El borde del techo
rígido
contra el cielo

El borde de la nube
todo deflecado

El viento algo dice
y la nube cambia
minuto a minuto

Los bordes del techo
inmutables
son sordos a las órdenes de abrirse
de avanzar, de cerrarse...

Grita el viento consignas
y sólo responden
los bordes de las nubes
y las temblorosas hojas del naranjo



B O N U S  T R A C K 


Ilustración de Laura Callaghan

RAÍCES

Hoy de mañana
tuvimos que arrancar unas hierbas 
que crecían por todas las ranuras.
Se arrancaron las hierbas 
y quedaron al sol temblando las raíces 
como sorprendidísimas... y esto?
De lo oscuro a lo claro en un instante?

Muerte invertida, rara: 
de la tierra cerrada y ciega 
al ojo azul, que todo lo traspasa.

Abrirse a todo aire: perderse 
Soltarse a toda luz: también perderse 
dicen las raíces 
temblando.



Circe Maia 
(Montevideo, Uruguay, 1932)
Vive en Tacuarembó
en De lo visible, 1998
Feria Nacional de Libros y Grabados
Asociación de impresores del Uruguay
para leer MÁSMÁS y MÁS
su WEB

20 de septiembre de 2016

Paula Giglio, A la intemperie


Fotografía de Lauren Withrow



A LA INTEMPERIE

Lo más hondo no es íntimo: está afuera.
Circe Maia

1

La ciudad existe en el espejo del baño
y vos tapás la luna con el cepillo de dientes.
Noche sin sonrisa del gato de Cheshire;
oscuridad muda.
Yo salgo al balcón; fumo
para no estar sola.
Tu interior ignora lo que pasa afuera.





Fotografía de Lauren Withrow


2

No abrazo tu espalda;
rodeo una espalda cualquiera
que no me pertenece.
Vos, durmiendo de costado,
la respiración sale por tus omóplatos.
Mensaje claro: la muralla no se cruza.





Fotografía de Lauren Withrow


3

Permanecer boca arriba
de cara al ventilador
para que no caigan las lágrimas:
así transcurre el verano.
Te dije que tenía miedo
de grabarme la tristeza en la mirada.





Fotografía de Lauren Withrow




4

Somos torpes en la oscuridad.
Un solo movimiento y ¡bum!,
tu beso frío con gusto a cigarrillo:
¿a quién te hace acordar?
Cuidado con el cenicero de vidrio.
Una vez me apagué el cigarrillo en la piel,
fue sin querer.
¿Qué hacer cuando el corazón es grande
pero también es grande el miedo?
La cortina en penumbras
enseguida se carga de significado horrible.
Ya está, prendé la luz,
guerra de almohadas.





Fotografía de Lauren Withrow



5

Llueve y esto es eterno.
Siempre voy a estar mirando por la ventana
con el gato en brazos.
¿Será que en la vida anterior
han sido humanos, como dijiste?
Los perros lo serán en la siguiente;
por eso nos admiran.
No todo está errado: tenés tus cositas.
Incluso, a veces pienso
que podríamos ser felices.
Es fácil comparar
la lluvia con el sudor.
Yo digo lluvia y digo piel,
y no lo entiendo de otro modo.





Fotografía de Lauren Withrow



6

A vos porque te encanta,
a mí porque me intriga,
a ella porque le gustó una vez,
a él porque lo volvía loco.
A nosotros porque no nos gusta,
decimos en la reunión.
Eso decimos para quedar bien.





Fotografía de Lauren Withrow



7

Qué frío hace de golpe:
el clima adivina mis estados de ánimo.
Conservar ciertos vínculos, por ahora,
será guarecerse del invierno.
No somos una pareja:
lo nuestro es soledad compartida.
La primavera debe ser el apogeo
de algo que desconozco.





Fotografía de Lauren Withrow



8

Me da tanta gracia
que no puedo lavarme los dientes,
tampoco besarte o tomar el té.
Vos, tan serio, no sos capaz
de mostrarme la lengua,
no hablás, no comés.
Así nos comunicamos:
por la imposibilidad.





Fotografía de Lauren Withrow



9

Una punta que lastima,
hacia abajo.
Hacia arriba, un hueco,
una hondonada
que hasta puede juntar mugre:
éste es el dibujito del amor.
Para mí que el corazón
se parece más a un círculo
y es de color verde.





Fotografía de Lauren Withrow




10

No te vayas; su voz temblaba.
El estampido de la puerta lo ensordece:
la pizza entera para él solo.
No te vayas, había dicho a gritos.
Todo lo que pude hacer
fue cerrar la puerta.





Fotografía de Lauren Withrow



11

Mi suegra
busca a su hijo desesperada:
¿seguro no te dijo a dónde iba?
Sólo hago un gesto con la cabeza
indicando que no
mientras tomo mate.
Ella qué sabe de mis poderes jíbaros
y del pedido de auxilio
agudo, finito,
sepultado bajo la yerba.





Fotografía de Lauren Withrow



12

Lo cierto es que el lunes
nos íbamos de viaje.
Él viajaba creyendo una cosa;
yo, sabiendo otra.
Por eso lo despedí en el aeropuerto
y me fui.





Paula Giglio 
(Córdoba, Argentina, 1988)
POETA/FILÓSOFA
de En el cuerpo, Ediciones del Dock, 2016
Texto de contratapa a cargo de Laura Wittner
para leer una reseña en: La Voz del Interior
para leer MÁS

28 de marzo de 2014

Circe Maia, T.V.


Fotografía de Josh Farria

T.V.

Una mirada fría recorre el mundo y prueba
-no precisa ir muy lejos-
las duras realidades
como quien se llevara
amarguísimos frutos a la boca
de zumo negro y venenoso.

La mancha
de la crueldad avanza hora a hora...

¿Quién va a sentarse afuera, a ver la tarde
mientras ella camina a grandes pasos
y oscurece la tierra?

TV

A cold look is going through the world and tastes
- there is no need to go further -
harsh realities
as if someone put
in his mouth the most bitter of fruits
with black and poisonous juice.

The blot
of cruelty grows hour by hour ...

Who is going to sit down outside, to see the evening
while it walks with great strides
and covers the earth with darkness?



Circe Maia 
(Montevideo, Uruguay, 1932)
Vive en Tacuarembó
de Breve sol, Editorial Banda Oriental, Montevideo, 2001
Traducción al inglés de Brian Cole
para leer MÁS

31 de diciembre de 2012

Circe Maia, 2 poemas 2


Fotografía de Lambert Schlechter

EL REGRESO

Regresarán follajes y entrecruzar de ramas,
el complejo rumor de los árboles, los múltiples,
salpicados, cambiantes colores de las hojas.

Volverán a su única semilla
a su primera vez, a su germen oscuro
donde un día dormían.

Y juntos, sin saberse ni verse, sin el ansia
por salir a la luz desde allá abajo
como ahora se esfuerzan en los espesos montes
alzándose y luchando.

Regresará aquel rojo de pétalo encendido
aquel verdor de luz, de dorada alegría
aquella flor veteada y de irisar rizado

todo aquel amarillo llovido sobre el campo
cuando abril se caía en gotas amarillas
sobre un lado del cerro.

Todos regresarán a su hueco de sombra
al centro oscuro y simple donde estuvieron juntos
donde una vez durmieron.




LA PIEDRA DEL MAR

Es una piedra chica, gastada por las olas
mojada y con arena, cuando la recogimos.
Mojada y seca, opaca
pero blanquísima
sobre la palma abierta.

Sobre todo del tacto vienen las realidades.
De su suavidad y peso, y más aun su frío.
No tanto su blancura, fundida ya en el resto
de colores volantes en la playa.

No  tanto su blancura, definida a esta hora.
Blanco sin grietas, parejo blanco limpio
que si anochece vuela con azules y rojos
sobre las azoteas.

En su lago de blanco los ojos se sumergen
pero su pura gota de color se disuelve
se cae en las corrientes de colores llovidos
que borra un aire negro.

La dureza y el frío permanecen, se sienten
sobre la mano, clara realidad de la piedra.
Fría materia, ligero frío, frío
sobre la palma abierta.



Circe Maia 
(Montevideo, Uruguay, 1932)
Reside en Tacuarembó
de La pesadora de perlas - Obra poética y conversaciones con María Teresa Andruetto, Viento de Fondo, Córdoba, comienzos de 2013
para leer MÁS
su WEB

3 de agosto de 2011

Circe Maia, Cambios (+1)

Fotografía de Egor Shapovalov

CAMBIOS

Unas veces el cambio se prepara
en forma subterránea pero estalla
de modo brusco, abierto:
nova en el cielo
grieta en la tierra
inundación de luz en plena noche
lengua de fuego
asoma sorpresivamente en la mirada
del otro, vuelto Otro, vuelto ajeno.

Otros cambios se gestan
imperceptiblemente.
De una oscura manera
de un modo
silencioso
lo que no estaba está y lo que estaba
es destruido.

Pero tan gradualmente
que siempre quedan restos:
de la mirada, alguna
chispa
alguna vez.
De la voz, algún eco
(palabra no enfriada
todavía).

(de Cambios, permanencias, Ediciones Siete Poetas Hispanoamericanos, Montevideo, 1978)


B O N U S  T R A C K 

Fotografía de Alex Currie


Dice la voz de la lluvia :
-Soy la misma de hace mil años
y de aquí a otros mil, seré la misma.
Pero una gota, rota en la ventana,
No está de acuerdo.

(de Dos voces, 1981)




Circe Maia 
(Montevideo, Uruguay, 1932)
Reside en Tacuarembó
para leer MÁS
su WEB
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...