CANCIÓN PARA MI MENOPAUSIA
cuando vengas
añoraré los días
en que los perros hundían el morro entre mis piernas
en nombre de sus dueños.
cuando vengas
tendré que archivar para siempre mi reclamo
a aquel que me llama en semanas alternas
por haberse perdido mi ovulación
y su alarde primaveral
su manía de ponerme las tetas
como faros traicioneros
que encandilan a navegantes
tetas leudantes que buscan manos panaderas
que me enmantequen y me enharinen
cuando vengas
caminaré liviana
sin el peso del óvulo en las trompas
que me hace contonearme a cada paso
un micrón más alta y dos más ancha
para recibir al alfa
al evolutivamente adecuado
que
(están verdes barra nunca quise)
cuando vengas
a ponerme el escote fucsia de calores
cuando me haya olvidado de la arritmia
en aras del hueco y el sofoco
¿qué baile nuevo me deparará la hormona?
¿a quién le informaré en tiempo real
sobre el contorno de mi culo y su querencia?
¿a quién le contaré
que ya no ando alborotando perros
y que los dueños me parecen muy cansinos
y que quiero que me amasen de otra forma?
cuando vengas
me parece que me quedaré callada
y dejaré que me cuentes
de qué va esta sustitución de calendarios
a qué sabe el arroz por fin pasado
cómo suena el tren que se aleja por la vía
cómo es abrirse
y no pensar
en la condena de posibles homúnculos
con cara de panaderos en miniatura
con cara de navegantes.
que en el coxis llevo una flor
sé que está ahí porque se activa
se enciende como un árbol de navidad cuando le pasás el dedo
el hueso se agrieta levemente y luego se abre
para que el tallo atraviese tejido óseo
la poca grasa que junto en esa zona
porque la almaceno estratégicamente en otros puntos
los pétalos prietos y dormidos
imantada por la yema de tu dedo
como la antena de una radio de onda corta
a las diferentes provincias de mi reino
le dice a la cabeza que está bien
que parece nuevo pero que sos el mismo de siempre
le dice mi axila que cuidado
le dice a mi espalda que se curve un poco
pero esa flor me quema la cabeza
y cada vez que aparece me distraigo
ahora resulta que no sabés leer más que lo evidente
las palabras no son espejos
ahora buscás aquello que te recuerde a vos mismo
busca en las palabras el reflejo de su flequillo en el retrovisor
busca la acusación ante la que pueda querellarse
esos pétalos no son tuyos ni míos
tu madre no tenía esas hojitas retorcidas
mi vida es esta cumbia sin sentido
ahora hay que hablar de las muelas de tu madre
que me ha masticado tanto tantas veces
ahora dudás que la flor sea tuya
pero por qué no me dejan en paz
y la flor que me abre el coxis.
una vez creí que era su saliva la que movía mi lengua
hasta que me dí cuenta de que podía hablar solita
de la misma manera que sangro sin ayuda
(Fragmento del poema Saliva)
(Buenos Aires, Argentina, 1973)