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miércoles, 9 de noviembre de 2022

Cucharillas de acelgas con jamón serrano, almendras laminadas, bechamel y anchoas o sardinillas



Una de las primeras marcas que confió en mí y en mi blog para enviarme muestras allá por el año 2010 fue la Empresa Conservera Serrats. Desde aquel entonces he realizado varias recetas con sus productos y hoy me hace de nuevo ilusión volver a tener la oportunidad de cocinar con ellos. Siempre digo que con productos de calidad obtener un buen bocado es mucho más fácil.

Para esta receta me decidí a utilizar los Filetes de Anchoa del Cantábrico en Aceite de Oliva y las Sardinillas en Aceite de Oliva con Pimentón de Espelette, ambos productos buenísimos, con los que me resultó muy sencillo dar el remate final de sabor a mi propuesta de hoy. También he utlizado otro ingrediente que, si no me falla la memoria, no había aparecido hasta ahora por mi blog: la acelga. Me parece mentira que en todo este tiempo no haya compartido con vosotros ninguna receta en la que un vegetal con tantas propiedades como las acelgas sea protagonista. Había que poner remedio. De hecho era algo que tenía pendiente hace bastante, como una espinita clavada. Recuerdo que estaba haciendo un curso de inglés hace algún tiempo y llegó al aula a primera hora de la mañana una compañera que conocía mi blog. Me dijo algo así como "tengo acelgas en casa, por favor, sálvame la vida, dime ahora mismo alguna receta de tu blog con acelgas y que pueda gustarle a todos en casa". Me quedé patidifuso, porque recordaba perfectamente que no tenía publicada ninguna receta con acelgas. Había recetas con espinacas, con coliflor, con queso, con aguacates... pero ninguna con acelgas. Le hablé de los garbanzos con acelgas que he comido toda la vida, pero ella quería una receta, no que le contara mi vida. Aún recuerdo su mirada como diciendo "pero qué clase de blog tienes". Hoy me saco la espinita, aunque para ser honesto tengo que reconocer que no me he dado mucha prisa en hacerlo... en fin, cosas que pasan. Por cierto, a veces me pregunto cómo es posible que me acuerde de estas anécdotas que pasaron hace ya tiempo, por qué siguen tan marcadas en mi memoria, y sin embargo no recuerde de pronto ni qué comí ayer...









La Empresa Conservera Serrats viene elaborando sus productos desde 1890, utilizando materias primas de primera calidad, combinando procesos artesanales y la más moderna tecnología, lo que le permite seguir contando con la confianza de los clientes más exigentes, tanto nacionales como internacionales.

Bonito del Norte, Ventresca de Bonito, Mejillones Rías Gallegas, Filetes de Anchoa, Sardinillas, Boquerones... cuentan con una amplio catálogo de productos. Utilizan las mejores materias primas. Pescados especialmente seleccionados y siempre respetando las artes de pesca tradicionales.

Las conservas de Bonito del Norte y Anchoa se elaboran siguiendo un cuidadoso proceso artesanal, perfeccionado y transmitido a lo largo de cinco generaciones.

Un esmerado trabajo junto a la selección de las mejores materias primas - pescados, aceites y envases -, son la garantía para conseguir su objetivo: conservas de una calidad excepcional.

Sus instalaciones están dotadas de innovadoras tecnologías con las que mejoramos las condiciones de mantenimiento, selección y envasado del producto, asegurando, de este modo, que llegue a su destino en óptimas condiciones.

Esto, unido a un minucioso y estricto sistema de control de calidad, es lo que les permite seguir contando con la confianza de los más exigentes mercados nacionales e internacionales.









Paso a contaros los ingredientes que utilicé para hacer estas Cucharillas de acelgas con jamón serrano, láminas de almendras, bechamel y anchoas o sardinillas:


- 300 g de hojas acelgas limpias
- 50 g de aceite de oliva
- 2 dientes de ajo
- 2 lonchas de jamón serrano
- Un puñado de almendras laminadas
- Una cucharadita de sal
- Un poco de pimienta molida
- 40 g queso rallado Parmigiano Reggiano
- Filetes de Anchoa del Cantábrico en Aceite de Oliva Serrats
- Sardinillas en Aceite de Oliva con Pimentón de Espelette Serrats


- 300 g de leche
- 10 g de mantequilla
- Una pizca de nuez moscada
- 25 g de maicena




Ahora os cuento cómo hice estas Cucharillas de acelgas con jamón serrano, láminas de almendras, bechamel y anchoas o sardinillas:

  1. Cocer las acelgas al vapor, unos 15 minutos aproxidamente
  2. Escurrir las acelgas presionándolas si fuese necesario con la ayuda de una cuchara para que suelten el líquido
  3. Pelar los dientes de ajos y cortarlos en láminas
  4. Poner en una sartén un poco de aceite de oliva
  5. Sofreír los ajos
  6. Incorporar en la sartén las hojas de las acelgas escurridas, una pizca de sal y otra pizca de pimienta molida. Rehogar unos minutos.
  7. Verter en una fuente apta para horno
  8. Cortar con unas tijeras las lonchas de jamón e incorporar los trocitos en la fuente.
  9. Poner también, junto con las acelgas y el jamón, un puñado de almendras laminadas. Mezclar todo bien en la propia fuente.
  10. Encender el horno a 180º con grill
  11. Para hacer la bechamel, poner la mantequilla en una sartén
  12. Incorporar la maicena. Cocinar un poco
  13. Poner una pizca de sal, otra de pimienta y otro poco de nuez moscada
  14. Incorporar la leche poco a poco, moviendo con una cuchara de madera, durante varios minutos, hasta que se forme la bechamel
  15. Verter la bechamel sobre las acelgas en la fuente
  16. Poner el queso rallado por encima de la bechamel
  17. Hornear unos 5 minutos, hasta que se dore la bechamel y el queso
  18. Nada más salir del horno rellenar las cucharitas
  19. Terminar colocando alguna anchoa en algunas de ellas y en otras alguna sardinilla




Como solo rellené 6 cucharillas, el resto de las acelgas con bechamel las usé como guarnición de unos filetes de pollo a la plancha al siguiente día. En casa se aprovecha todo.

No lo he puesto a lo largo de la receta, pero yo dejé alguna penca de acelga, también cocida y cortada en trocitos pequeños, para que al comerlas hubiese algo más que masticar.

Las chucaritas es mejor hacerlas y comerlas, no esperar mucho tiempo. Aunque bien es cierto que cuando las acelgas salen del horno guardan mucho el calor, gracias a la bechamel y el queso. Pero no es de esos aperitivos que puedes tener preparado con mucho antelación, a no ser que mantengamos las cucharitas con las acelgas algo calientes y las sirvamos en el último momento incorporando las anchoas y las sardinillas. Por cierto, las anchoas están de miedo, pero las sardinillas son una delicia.

Y ya me quité la espinita, ya tengo publicada una receta con acelgas y vaya receta, os prometo que estas cucharitas estaban muy buenas. Ahora viene la pregunta del millón ¿cuál elegirías antes, la que tiene anchoa o la que tiene sardinilla?

Os recuerdo que os espero también por Instagram con todas mis recetas oido_cocina_javier en Instagram





miércoles, 2 de junio de 2021

Paccheri rigati relleno de pollo, beicon y huevo con bechamel y parmesano



Tenía en la despensa una bolsa de pasta de la variedad Paccheri rigati que no sé cómo llegó a casa. Supongo que algún amigo o familiar nos lo trajo de Italia o la compramos nosotros la última vez que estuvimos allí. El caso es que por mi cabeza rondaba hace tiempo rellenar esta pasta y luego cubrirla con bechamel, pero tengo que ser sincero, me daba un poco de pereza, básicamente porque lo del relleno me resulta siempre algo entretenido.

Así que al ver la  Bechamel Covap en mi última caja de Degustabox pensé que había llegado el momento hacer la pasta, pues aunque no me iba a librar de rellenarla sí al menos de ponerme a hacer la bechamel. Por eso me puse, ya entusiasmado, manos a la obra. Por cierto, la bechamel me ha gustado mucho, está muy rica, es muy práctico tener el brick en casa y poder echarle mano cuando nos haga falta.



Ya sabéis que cada mes os cuento las novedades que me llegan a casa en mi caja de Degustabox y en esta ocasión no iba a ser distinto. Os hablo en un momento de todo lo que encontré en mi caja de mayo:

- La Española Aceitunas lanza tres variedades de sabores aceitunas rellenas con una textura muy buena, además del sabor con sus Valientes rellenas de chili, Pícaras rellenas de trocitos de jalapeño y Coloradas rellenas de pimiento asado. Así que imagina cuánto juego nos dan estas aceitunas a la hora del aperitivo, para llenar de sabor nuestra mesa. En la caja nos llega uno de estos productos, a mí me tocaron las Coloradas.

- Barritas Fruit&Nuts Fontaneda, llenas de sabor y energía. El contenido de sus 5 cereales las hacen completamente irresistibles. Y con la peculiaridad de que gracias a su formato te las puedes llevar contigo a donde quieras.

- Lácteos Covap Salsa Bechamel, me gustaría resaltar que esta bechamel está elaborada con leche recogida a diario en las granjas familiares de sus ganaderos y que para ganar en sabor lleva un toque de pimienta Tellicherry. Realmente es muy práctico tener esta salsa en casa para disfrutar de ella en un montón de recetas. Abres el pack, pones sobre tu elaboración y horneas para gratinar, más rápido imposible.

- Yosoy Bebida de Avena, con una calidad que extraordinaria en sus ingredientes que la hace una marca líden en el mercado. De esta manera consiguen un sabor auténtico sin aromas, estabilizantes o espesantes.

- Velarte Saladitos, estos palitos de pan crujiente con un toque salado son ideales para picar, también para dippear. Están elaborados con una receta tradicional siguiendo la tradición hornera valenciana. Una vez que te comes uno ya no puedes parar...

- Helios Ketchup en sobres, elaborado con materias primas de cultivo local. A mí me gusta mucho este formato individual, es muy práctico, además puedes llevártelo donde quieras.

- Dulcesol Burguer Rústico, lo más interesante es su textura de pan tradicional y la corteza ligeramente enharinada. En su elaboración se utiliza sémola de maíz y harina de malta como ingredientes principales, así que este pan es idea para que nuestras hamburguesas caseras sepan aún mejor. No quiero que se me olvide decir algo importante, su envase 100% biodegradable.

- Mermelada La Vieja Fábrica, qué bien viene a la hora del desayuno o de la merienda tener en casa la mermelada de La Vieja Fábrica, que gracias a su proceso de elaboración permiten conservar la textura, el color y el aroma natural de las frutas empleadas y prestan a las mermeladas un sabor realmente casero. Por cierto, he dicho a la hora del desayuno y de la merienda, pero a mí personalmente me encanta utizar las mermeladas para hacer tapas, combinándolas con productos salados, sobre todo cuando los sabores son tan ricos como el de Melocotón, Mango y Jengibre o la de Naranja Amarga y Limón.

- Bocadelia Fajitas, el relleno ideal para nuestras fajitas. En menos de lo que canta un gallo podemos hacer en casa una cena mexicana utilizando este relleno para fajitas con mucha ternera, verduritas y frijoles.

- Kellogg's WKK Frutos Secos, es un producto ideal para que nuestros desayunos sean equilibrados, deliciosos y nutritivos. Además, ahora comer bien es hacer el bien, pues cuando comes granola Kellogg's ellos destinan 0,10 euros a una buena causa, con la idea de que te sientas mejor.

- Campple Sidra Refrescante, artesana, de Asturias, con manzana de verdad, 450 g por botella, sin levaduras externas ni concentrados de zumo, glutenfree. ¡Cuando la pruebes bien fría te encantará!

Si te has decidido ya y quieres recibir cada mes tu caja de Degustabox en casa aprovecha el código 0DIF4 y obtendrás un magnífico descuento, el precio final será de 7,99€ en vez de 14,99€ (gastos de envío incluido) para la primera caja de la suscripción. En su web encontraréis más información de cómo hacerlo.




Y ahora paso a contaros los ingredientes que usé para hacer la receta de hoy:

- Pechuga de pollo (275 g)
- 2 cebollas ( 250 g)
- Beicon (50 g)
- 1 huevo
- 1 diente de ajo
- 28 piezas de Paccheri rigati
- Sal
- Molinillo de especias (Sal marina, tomate seco, pimienta negra, ajo, pimiento seco, aceitunas, cebolla, albahaca)
- Vino blanco semidulce
- Perejil
- Tomate frito (250 g)
- Queso parmesano
- Orégano




La receta la hice de la siguiente manera;

Lo primero que hice fue poner el huevo a cocer en un cazo con agua, durante unos diez minutos aproximadamente. Luego lo pelé y lo trituré en un cuenco con un tenedor.

Por otro lado puse la pechuga de pollo en la picadora, con la idea de picarla, solo un par de golpes. Para que no quedara completamente deshecha.

A continución pelé las cebollas y las corté en juliana. También pelé el diente de ajo y lo corté en trozos muy pequeños.

Luego puse en una sarté un poco de aceite de oliva y eché la cebolla, la freí durante unos minutos, a continuación añadí el beicon, dejé unos minutos más e incorporé el pollo y el diente de ajo. Di unas vueltas. Eché un chorreón de vino, dejé que se consumiera el alcohol. Puse un par de cucharadas de tomate frito, también una pizca de sal, el perejil y las especias del molinillo. Di un par de vueltas e integré todos los ingredientes.

Todo este sofrito lo incorporé en el bol con el huevo cocido y mezclé bien. Con esta masa rellené los paccheri rigati uno por uno.

Seguí la receta poniendo un poco de tomate frito en el fondo de cada cazuelita. Las rellené con los paccheri rigatti rellenos. Encima les puse un poco de bechamel, también una pizca de queso parmesano rallado y un poco de orégano.

Metí las cazuelitas en el horno y las gratiné durante unos minutos, hasta que se doró un poco la bechamel y el queso.


Mira que me gusta comer pasta, si os sucede lo mismo solo os puedo decir que esta combinación queda muy rica. El relleno es sencillo, pero bastante sabroso, así que, como de costumbre, os animo a que la hagáis en casa. Por cierto, en casa rara es la semana que no comemos algún día pasta, por eso siempre ando dándole vueltas a la cabeza para no repetir recetas y así disfrutar mucho más con cada plato. Realmente la pasta es tan agradecida que queda rica prácticamente con todo lo que la combines.

Os dejo, cocinad mucho y sed felices. Yo me quedo pensando ya en la próxima receta, así va esto del blog... espero que esta propuesta de hoy os haya gustado.














Para la elaboración de esta receta he recibido muestras de Degustabox a la que agradezco su colaboración.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Mini pimientos rellenos de bechamel con bacalao


Hoy os propongo que le deis unas cuantas vueltas a la cabeza y os metáis en situación, hay que echarle un poco de imaginación al asunto, tenéis que elegir entre dos opciones:

Llega la hora del aperitivo, pedís un vermut y os lo ponen por delante con unas patatas fritas, que en muchos sitios es lo habitual.

La otra opción, la que hoy propongo hoy, es la siguiente: llega la hora del aperitivo, pedís un vermut y os lo ponen por delante con una tapa de pimiento dulce tricolor lleno de bechamel con bacalao. A mí que me traigan las patatas fritas, que me gustan mucho, pero no me lo pienso ni un minuto y escojo también, junto al vermut, unos pimientitos rellenos...



Y si vamos a tomar un vermut que menos que hacerlo con una marca de confianza como Vermut Miró. El "Vemut de Reus" goza de un reconocido prestigio en toda Europa y es en Reus donde muchas familias empezaron a elaborarlo de forma tradicional o casera. Con el paso del tiempo, gracias al peso comercial de los Puertos Mercantiles de la zona que trataban productos como los Aguardientes, se llegan a consolidad como principales productores de vermut, tanto en el ámbito nacional como en el internacional.

El vermut ha permitido a la ciudad de Reus seguir siendo un referente en el mercado de los alcoholes, juntamente con París y Londres. Esta bebida ha tenido un papel clave en el desarrollo económico de la Capita del Baix Camp, ya que sobrepasó con creces los límites naturales de la ciudad, consolidando unos capitales aplicables más tarde al proceso de industrialización.


El Miró rojo sigue siendo el auténtico vermut de Reus. Su color rojo rubí con matices de color teja, sus inconfundibles aromas y sabor a base de hierbas aperitivas, estimula y refresca. Elaborado con la perfecta combinación de hierbas aromáticas totalmente naturales, con una maceración marcada y elegante, ligeramente balsámico. Sutilmente dulce con un ligero toque amargo, muy sedoso, de paso fácil, ligero y grato recuerdo final, siempre siguiendo la receta familiar mejor guardada a lo largo de los años, que le hace inimitable por su exquisito sabor único.



Para hacer estos pimientos rellenos vamos a necesitar los siguiente ingredientes:

- 250 gramos de pimientos mini dulce
- 100 gramos de bacalao desalado desmigado
- Una cebolla mediana
- 30 gramos de harina
- 0,5 litros de leche
- Una pizca de sal
- Una pizca de nuez moscada
- Dos cucharadas de aceite de oliva
- Un poco de perejil




La víspera de la receta puse las migas de bacalao en un cacharro con agua, dentro de la nevera, para desalarlo. Le cambié el agua a la mañana siguiente.

Comencé pelando la cebolla y cortándola en trocitos muy pequeños.

Puse en la sartén las dos cucharadas de aceite de oliva, cuando cogió temperatura añadí la cebolla, fui dando vueltas y cuando comenzó a coger color añadí el bacalao bien escurrido, rehogué un poco, durante un para de minutos aproximadamente.

Luego eché la harina, la dejé cocinar un tiempo y terminé echando la leche poco a poco, dando vueltas. También eché dentro de la sartén una pizca de sal y un pelín de nuez moscada.

Cuando la bechamel con bacalao estuvo hecha la puse en un bol y la dejé atemperar.

Por otro lado enjuagué los pimientos, le corté a cada pimiento su pedúnculo y los puse en el estuche de vapor en el microondas, durante cinco minutos, a máxima potencia. Miré y vi que les faltaba un poco, así que les di tres golpes más de un minuto cada uno. Cuando vi que los pimientos estaban cocinados en su punto los dejé enfriar. Luego rellené con la bechamel de bacalao. Les puse también un poco de perejil picado.

Me sobró un poco de bechamel con bacalao, que usé para rellenar unas empanadillas que también quedaron muy buenas.



No me digáis que no es buena opción, yo ya me imagino en una terracita, al lado de la playa, a media mañana, tomando el vermut y con unos pimientitos de estos... en casa nos gusta mucho el Vermut Miró, lo solemos tomar tal cual, aunque también mi mujer suele preparar unos cócteles que quitan el hipo. Siempre recuerdo que cuando bebamos alcohol debemos hacerlos con prudencia y responsabilidad, es sin duda la mejor manera de hacerlo.






Para la elaboración de esta receta he recibido muestras de la marca Vermut Miró a la que agradezco su colaboración.
 
 

jueves, 19 de junio de 2014

Girasoli de queso de cabra y cebolla caramelizada con bechamel de calabacín


Hace algún tiempo la empresa Giovanni Rana me envío algunas muestras de sus productos para hacer alguna receta y publicarla luego en el blog, con ellas hice Tortellini con salsa de boniato y quedé encantado con la pasta.
 
Hace unos días vi  que en Treemkt  la marca Giovanni Rana daba la oportunidad de conocer y probar su pasta fresca rellena de la gama Clásica, Gourmet y De la Huerta, me apunté al proyecto de marketing y fui seleccionado. Así que hoy traigo otra receta con la pasta fresca rellena de Giovanni Rana, esta vez de la gama Gourmet: girasoli de queso de cabra y cebolla caramelizada con bechamel de calabacín. Sobra decir que ha quedado un plato para chuparse los dedos
 
La pasta Giovanni Rana destaca por sus ingredientes naturales y su alta calidad, desde 1962 elabora sus ravioli siempre con la mejor calidad y según la tradición artesanal italiana. A nosotros esta variedad nos ha encantado. Es una pasta que podríamos comer sola después de cocer, pero decidí acompañarla con una bechamel a la que añadí calabacín, con la idea de acompañarla de una salsa y de incrementar el sabor del plato. En casa comemos pasta habitualmente, por eso buscamos maneras diferentes de prepararla, la verdad es que la pasta es un ingrediente que se presta a múltiples combinaciones. Esta propuesta de hoy es altamente recomendable. Para hacer la receta, para dos personas, vamos a necesitar:
  • Un sobre de pasta fresca rellena de queso de cabra y cebolla caramelizada
  • Un calabacín
  • Un diente de ajo
  • Una cucharada de harina
  • Leche
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • Un par de anchoas para decorar

 
Lo primero que hice fue poner un par de cucharadas de aceite de oliva en la sartén. Luego lavé el calabacín y lo corté, sin pelar, en rodajas finas,  a la vez corté las rodajas en trozos más pequeños. A continuación pelé el diente de ajo y lo piqué muy fino para añadirlo a la sartén. Cuando comenzó a coger color añadí el calabacín cortado, di varias vueltas y lo puse a fuego lento, hasta que se fue friendo poco a poco, me gusta que deshagan los trocitos que había cortado previamente. Lo mantuve en la sartén varios minutos. Luego eché la cucharada de harina, la cociné un poco y entonces fui echando leche poco a poco, hasta conseguir una bechamel suave. No pongo la cantidad de leche porque lo hice a ojo, pero la idea es ir añadiendo hasta tener la textura deseada. Al preparar la bechamel, si nos apetece, podemos incorporar un poco de nuez moscada aunque en esta ocasión preferí no hacerlo.
 
La pasta la cocí en agua con sal el tiempo que marca el fabricante, en este caso cuatro minutos. Luego la escurrí. A la hora de servir puse una base de bechamel con calabacín, encima la pasta, a la que no pude evitar echar un chorreoncito de aceite de oliva virgen extra, y en medio del plato coloqué una anchoa. Ya ando pensando en el próximo plato de pasta que nos comeremos, a ver con que se nos ocurre combinarla...
 

 

 
Para la elaboración de esta receta he recibido muestras de la marca Giovanni Rana a través de Treemkt, empresas a las que agradezco su colaboración.

jueves, 17 de enero de 2013

Lasaña de carne, queso y espinacas con bechamel y pistachos


Los viernes, a la hora de comer, casi siempre celebramos que estamos a puertas del fin de semana abriendo una botella de vino, hay muchas posibilidades de que sea de Martín Códax, una bodega en la confíamos plenamente a la hora de elegir un buen caldo. Cuentan con una variedad extensa y según nos apetezca así abrimos. No soy partidario de recomendar un vino determinado con carne y otro con pescado, pienso que cada uno debe tomar el vino que le apetezca con lo que le apetezca, para mi es sin duda alguna la mejor manera de disfrutarlo.

Hoy la lasaña la acompañaremos con el vino Cuatro Pasos, un tinto que entra poco a poco, dejando un buen sabor de boca con aromas varietales de frutas rojas. Cuatro huellas de oso descubiertas en un magnífico viñedo de las zonas más elevadas del Bierzo, inspiraron el nombre de este vino. Cuatro firmes pasos que son imprescindibles para alcanzar la excelencia: selección de tierra, cuidado de la vid, clima idóneo y esmero en la elaboración.

Para elaborar la lasaña comenzaremos echando las placas en agua caliente, el tiempo que nos marque el fabricante (unos diez minutos). Mientras, en una sartén grande con un poco de oliva virgen extra, puse a freír dos dientes de ajo muy picados, en cuanto comenzarón a coger color eché una bolsa de espinacas, unos 400 gramos, fuí dando vueltas hasta que reducieron su tamaño, antes de apartarlas a un bol eché una pizca de sal.

En la misma sartén, con otro poco de aceite de oliva virgen extra, salteé unos 450 gramos de carne picada, en este caso era de cerdo, pero se puede escoger la que más nos apetezca o incluso mezcla, vacuno, pollo... añadí un poco de sal y otro de pimienta molido. También un botecito de sofrito natural, que contiene tomate, pimiento, berenjena y cebolla. Di unas vueltas y aparté.

A continuación saqué las placas de lasaña y las sequé con un paño de algodón bien limpio. En una fuente engrasada con aceite de oliva puse unas placas en el fondo, encima una capa de carne, después otra capa de lasaña, encima unas lonchas de queso havarti, cubrí con las espinacas y puse otra capa de queso, unas placas de lasaña, una capa de carne y otra de lasaña. Encendí el horno para ir calentándolo a 180º.

En la sartén puse un chorreón de aceite de oliva virgen extra con dos cucharas grandes de harina, fui dando unas vueltas, una vez cocinada la harina fui echando poco a poco leche semidesnatada, con una pizca de sal, hasta forma una bechamel. Las cantidad de leche no la sé, la hago a ojo, cuando veo que tiene la consistencia adecuada paro. La terminé esparciendo por encima de la lasaña y por último pelé 44 pistachos (estos sí que los conté) y los machaqué un poco en un mortero, para terminar echándolos por encima de la bechamel. Metí en el horno, durante 15 ó 20 minutos aproximadamente y por último encendí el grill para gratinar, hasta que cogió color la bechamel. A la hora de servir puse un poco de zanahoria rallada. Sobra decir que acompañada del vino es un plato bien rico, no sé por qué será que cada vez me gustan más las lasañas, por cierto que los pistachos le dan un toque bueníííísimo...




Para la elaboración de esta receta he recibido muestras de la empresa Martín Códax a la que agradezco su colaboración.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Volován relleno de bechamel con bacalao y gambas


Me preguntaba cuánto tardé en preparar esta receta, concretamente no lo sé, pero lo que sí sé es que he disfrutado muchísimo comiendo, eso sí que es importante. Sencilla es, basta con preparar una bechamel con bacalao y gambas, después rellenar unos volovanes y por último poner un poco de cebolla caramelizada de Casa da Prisca. Después toca comer y chuparse los dedos...

La noche anterior a preparar la receta puse el bacalao a desalar en agua, unos 300 gramos. Le cambié el agua por la mañana, un par de horas antes de cocinar. Para preparar la bechamel puse en una sartén dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra, después añadí el bacalao desmenuzado, di un par de vueltas y eché 150 gramos de gambas peladas, cuando fue cogiendo un poco de color añadí un puñadito de perejil picado, seguí con 55 gramos de harina, fui cocinando la harina, dando unas vueltas y terminé añadiendo, poco a poco, unos 500 ml de leche, sin parar de dar vueltas con la cuchara de madera, hasta que cogió la consistencia adecuada. La dejé enfriar un rato y rellené seis volovanes, para dar un toque de contrastre puse un poco de cebolla caramelizada de Casa da Prisca. Cada bocado era un verdadero placer en la boca. Como me sobró bechamel  hice unas empanadillas, colocando en cada una de ellas una cucharada con un poco de cebolla, luego las freí. Si bueno estaban los volovanes no quiero contar cómo estaban las empanadillas.




Para la elaboración de esta receta he recibido muestras de la empresa Casa da Prisca a la que agradezco su colaboración

jueves, 13 de septiembre de 2012

Hojaldre con espinacas, salchichón y bechamel suave


Tercera receta de la temporada y vuelvo a enceder el horno, supongo que después de tantas vacaciones tengo un poco de mono... esta es una de esas recetas fáciles de hacer y que el resultado es fantástico, un rico hojaldre que vas comiéndote con pena de que se te acabe el trozo que te ha tocado en el plato.

En primer lugar encendí el horno a 180º para que fuera calentándose. Después puse en una sartén un par de cucharadas de aceite de oliva virgen extra, cuando cogió un poco de temperatura añadí un par de cabezas de ajo muy picadas, antes de que se dorara eché una bolsa de espinacas y estuve removiendo bastante tiempo a fuego lento. Cuandolas espinacas estuvieron cocinadas las aparté. En la sartén puse otro par de cucharadas de aceite de oliva virgen extra y añadí una cucharada y media sopera de harina, un poco de pimienta y una pizca de sal. Di una vueltas y fui añadiendo leche semidesnatada poco a poco, hasta que se formó una bechamel clara. Tengo por costumbre no añadir nuez moscada a la bechamel, pero seguro que le daría un buen toque.

A continuación coloqué una base de hojaldre en una plancha de silicona, sobre la rejilla del horno. Encima del hojaldre esparcí las espinacas, por encima puse la bechamel y lo metí en el horno el tiempo suficiente, hasta que se doró el hojaldre. Nada más salir del horno tiré por encima unos dados de salchichón extra Castelfrío, que dieron un toque de sabor y color a la receta, no se me ocurrió mejor manera de rematarlo.




Para la elaboración de esta receta he recibido muestras de la empresa Castelfrío a la que agradezco su colaboración

lunes, 31 de octubre de 2011

Pimientos del piquillo rellenos de bacalao con bechamel de boletus y pincho de tortilla de espinacas y carne de ñoras


Último día del mes de octubre, casi que comienza la recta final del año, muchas casas estarán llenas de calabazas y monstruos, dentro de pocos días de espumillón de colores brillantes, de luces intermitentes y de Papá Noel trepando por los balcones. Al blog no ha llegado ni una triste calabaza, he cambiado el color naranja por el verde, hoy traigo una receta con nombre largo, vengo con unos Pimientos del piquillo rellenos de bacalao con bechamel de boletus y pincho de tortilla de espinacas y carne de ñoras. Hasta que no recibí los productos de Conservas Artesanas del Reino siempre había pensado que los pimientos del piquillo eran rojos. Me llevé una gran sorpresa al ver que estos eran verdes.

La noche anterior a la receta dejé echados en agua unos buenos trozos de bacalao, gentileza de Rosa, mi suegra, que siempre nos trae algo a casa. A la mañana siguiente les cambié el agua. Hay quien se la cambia dos veces y hay quien se la cambia tres, esto como cada uno crea conveniente.

Picaremos una cebolla y la freiremos en una sartén con un par de cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Cuando se poche y comience a coger color echamos el bacalao cortado a trocitos pequeños, damos unas vueltas, añadimos una cucharadita de polvo de boletus que le dará un toque perfecto, para seguir con dos cucharadas grandes de harina, removemos un poco para que se cocine y vamos echando poco a poco leche, dando vueltas, hasta conseguir una bechamel más o menos espesa. No pongo cantidades, lo hago siempre a ojo y tampoco pongo nuez moscada. Cuando la bechamel esté preparada la echaremos dentro de la manga pastelera, para rellenar los pimientos. Es la primera vez que los relleno de esta manera, ha sido fantástico. Antes lo hacía con una cucharita pequeña y terminaba poniéndome siempre de mal humor, porque echaba más bechamel fuera que dentro del pimiento. Una vez rellenos he puesto un poco de carne de ñoras. Sal no les puse en ningún momento, por eso de que ya llevaba bacalao.

Por otro lado picamos un par de dientes de ajo, los doramos en una sartén con un par de cucharadas de aceite de oliva, echamos 300 gramos de espinacas, vamos dando vueltas hasta que las espinacas van reduciendo su volumen, a mí me gusta tenerlas mucho tiempo en la sartén. Antes de sacar eché una cucharadita de carne de ñoras. Por otro lado batí cuatro huevos con un poco de sal, eché las espinacas e hice una tortilla en una sartén grande, para que quedara finita, cuando se hizo por un lado le di la vuelta con la ayuda de una tapadera. Luego la corté a cuadraditos para hacer un pincho.

Por último acompañé los pimientos del piquillo rellenos con los pinchos de tortilla, quedaron muy ricos, ya estoy deseando volver a repetir la receta.




Para la elaboración de esta receta he recibido muestras de Conservas Artesanas del Reino a la que agradezco su colaboración

lunes, 15 de noviembre de 2010

Milhojas de tallarines con lechuga de mar y bechamel de gambas


Cuando descubro un producto nuevo o un sabor nuevo que me gusta es para mí un motivo de fiesta. Es el caso de los Tallarines con Lechuga de Mar de Producción Ecológica de Porto Muiños, Las Verduras del Mar. El resultado de la receta ha sido fantástico, un sabor muy bueno y agradable. Necesitamos, para dos personas, cuatro obleas de masa de empanadilla, aceite de oliva, unas gambas frescas o congeladas, una cucharada de harina, sal, 3 palitos de cangrejo, leche, 100 grs de Tallarines con Lechuga de Mar.

En primer lugar prepararemos la bechamel de gambas, ponemos dos cucharadas de aceite de oliva en una sartén, cuando coja un poco de temperatura echamos la harina y cocinamos un poco. Vamos echando la leche poco a poco hasta conseguir una bechamel fina. A continuación introducimos las gambas y los palitos de cangrejo. Lo mantenemos unos minutos en la sartén. Después volcamos esta mezcla en un vaso adecuado y lo pasamos por la batidora hasta obtener la bechamel de gambas.

Ahora cogemos las obleas de empanadillas y las freímos en una sartén con aceite de oliva. Las reservamos en un plato con papel absorvente. También hervimos en agua con sal durante 3 minutos los Tallarines con Lechuga de Mar de Porto Muiños. Una vez hervidos los escurrimos.

Por último presentamos el plato, colocamos una oblea frita de empanadilla, encima unos Tallarines con Lechuga de Mar, otra oblea y de nuevo tallarines. Por encima ponermos un poco de bechamel de gambas.

Un plato que nos ha encantado en casa y todo un descubrimiento en casa: las algas


Para la elaboración de esta receta he recibido muestas de la empresa Porto Muiños a la que agradezco su colaboración

lunes, 4 de octubre de 2010

Bacalao a la miel con cebolla confitada


Desde que descubrimos este plato en casa nos encanta. Realmente el bacalao no sé nunca cómo cocinarlo, por la cantidad de opciones que te da, pero hay que decidirse por alguna y esta manera es realmente buenísima. Los ingredientes son bien sencillos: Tres trozos de bacalao, 4 cebollas medianas, 2 cucharadas soperas de miel, aceite, sal y harina.

En primer lugar el bacalao debemos desalarlo, si es que ya no lo está, por lo que lo pondremos en agua 24 horas, cambiando el agua dos o tres veces en este tiempo.

Una vez desalado lo pasamos por harina y lo freímos en aceite de oliva, dándoles vueltas en la sartén hasta que esté doradito. Una vez frito lo colocamos en papel absorvente.

A continuación cortamos la cebolla en trozos pequeños y la ponemos en una sartén con unas cucharadas de aceite de oliva, a fuego lento, añadimos un poquitín de sal y le vamos dando vuelta poco a poco hasta que coge color. La mantenemos a fuego muy lento unos minutos. Hechamos entonces las dos cucharadas de miel. La mezclamos con la cebolla un par de minutos.

En una fuente de horno colocamos de base la cebolla caramelizada con la miel y encima el bacalao frito. Previamente en otra sartén preparamos una bechamel clarita, en un poco de aceite cocinamos dos cucharadas de harina, añadimos una pizca de sal y poco a poco vamos echando leche y removemos con una cuchara de madera. Se debería echar un poco de nuez moscada pero como en casa no nos agrada mucho pues la pasamos por alto.

Sobre los trozos de bacalao echamos la bechamel y gratinamos en el horno hasta que se dore un poco. La combinación es fantástica y queda un plato muy rico.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Croquetas de jamón


Me encantan las croquetas. Y cuando le coges el truco son fáciles de hacer. En esta ocasión son de jamón, pero las croquetas dan muchas posibilidades.
Vamos a preparar la bechamel. En primer lugar corté una cebolla en trozos pequeños y la pusé a freír en una sartén con aceite de oliva. Cuando la cebolla comienza a coger color añadí dos cucharadas de harina que vamos removiendo con una varilla hasta que se mezcla todo. Comencé entonces a echar leche poco a poco y seguí removiendo, la cantidad de leche depende de cómo nos gusten las croquetas, pero tenemos que alcanzar una consistencia suficiente para poder liarlas luego más tarde. Lo ideal es que la masa comience a despegarse del fondo y las paredes cuando le damos vueltas. Por último enchamos el jamón, que en este caso era cortado a taquitos pequeños, y removemos otro poco la masa. Cuando la masa tenga la textura deseada la ponemos en un bol. La dejé reposar hasta que se enfrió. No añadí sal porque el jamón ya es lo suficientemente salado, ni nuez moscada a la bechamel porque no me agrada su sabor.

Luego fui cogiendo porciones más o menos iguales con una cuchara y dándole la forma de las croquetas con las manos. En un bol puse un huevo y lo batí, con una pizca de sal y un chorreoncito de leche. Pasé las croquetas por el huevo batido y luego por pan rallado con un poco de pergil picado.

Para acabar las freímos en la freidora a una temperatura alta. Luego la foto y por último comérselas, que quedan muy ricas.

martes, 1 de diciembre de 2009

Coliflor con bechamel


En primer lugar quitamos a la coliflor las hojas de la parte de abajo y la cortamos en ramilletes de tamaño mediano. La enjuagamos bajo el grifo y la ponemos a cocer en agua con sal unos minutos hasta que esté tierna. La retiramos del fuego cuando esté cocida y la rehogamos en una sartén con un poco de aceite de oliva y un ajo muy picado. La ponemos en una bandeja. Añadimos una zanahoria rayada por encima y un poco de sal.

Preparamos una bechamel de la siguiente manera: En una sartén ponemos dos cucharadas de aceite de oliva, una cebollita nueva muy picada, un poco de peregil, sal y cuando la cebollita esté tierna echamos un par de cucharadas de harina, revolvemos un poco y cuando la harina esté cocinada echamos leche poco hasta que vayamos formando una salsa que tenga la textura deseada, sin dejar de dar vueltas. Yo prescindo de la nuez mozcada porque no nos gusta en casa, pero se suele añadir. Y el aceite de oliva se puede cambiar por mantequilla. Esto va a gusto del consumidor.

Napamos la coliflor con la salsa y gratinamos. Por cierto la foto la hice antes de gratinar. Queda pa´chuparse los dedos.