Comienza un nuevo
año y no nos queda más remedio que cocinar jajaja Espero que 2014 sea un año lleno de emociones, de amor de trabajo... y no lo digo como un tópico, ni es una frase hecha, lo digo con el corazón. Que este sentimiento no se esfume en el aire, que llegue marzo, junio, septiembre... y sigamos pensando de la misma manera, con ganas de ser felices.
Deseo que podamos respirar tranquilos, que se vaya la ruina de una vez por todas, ojalá encontremos la fórmula para que los que nos gobiernan, que se hacen llamar políticos, dejen de ser mediocres y no piensen por nosotros de la manera que lo hacen, quiero decir pensando en ellos mismos. Que las cosas malas, que también vendrán, las afrontemos con fuerza y optimismo, que se conviertan en experiencias y nos ayuden a crecer en la vida.
Quiero que la vida se llene de oportunidades y de creatividad para seguir andando. Lo mejor está siempre por venir, de esta manera vamos construyendo la vida. Que los que lo pasan mal encuentren un futuro más bonito. Que seamos capaces de sentir de una manera especial a los que tenemos al lado, y a los que están lejos mantengámoslos en el corazón. No perdamos nunca la ilusión, por las cosas grandes y por las pequeñas, precisamente las pequeñas son muchas veces las que nos ayudan a seguir adelante... Llenemos de paz las alforjas, las alforjas interiores, esas que nos hacen avanzar de manera tranquila, con paso firme, y que si encontramos algún sobresalto por el camino sepamos afrontarlo con mucho amor, no se me ocurre otra manera de afrontar el año...
Y ahora vamos como la receta, que me enrollo una barbaridad... Para hacer la receta de hoy he recurrido a un libro que me tiene encantado de LID Editorial, llamado "Recetas & Viñetas", de la colección Coolinary Books. En el libro encontraremos recetas de Juan Pozuelo, para primavera, verano, otoño e invierno, y está ilustrado por Alya Markova, que tiene un blog de cocina muy original. Nada más ojear el libro me atrapó enseguida, tiene la peculiaridad de que en vez de mostrar fotos de las recetas, estas están acompañadas de una magnífica ilustración. Muchos de los que pasáis por aquí conocéis también mi afición por los lápices, los pinceles y la pintura en general que (salvando las distancias, claro está) comparto en mi blog "Dibujando - Pintando - Coloreando".
Así que este libro me ha dado la oportunidad de encontrarme con dos de mis aficiones favoritas, nada más y nada menos que de la mano del Cocinero Juan Pozuelo y de la Ilustradora y apasionada de la cocina Alya Markova. A mí se me ocurre que si aún andáis buscando para la noche mágica de reyes puede ser una buena opción para encargárselo a los Reyes Magos...
De entre todas las receta escogí las Albóndigas de pollo con anacardos porque me resultó muy atractiva. En el libro acompañan las albóndigas con pimientos verdes fritos cortados en rodajas finas, pero yo preferí hacer una salsa de pimientos rojos. Para hacer las albóndigas también añadí algún ingrediente adicional a los que enumera el libro, así que vamos a necesitar:
Para las albóndigas
- 1 rebanada de pan de molde
- 50 gramos de anacardos
- 1 dl de leche
- 1 diente de ajo
- Aceite virgen extra y sal
- 60 gramos de pan rallado (no viene en la receta original)
- 1 huevo (no viene en la receta original)
Para la salsa de pimientos:
- Un diente ajo
- Una cebolla grande
- Dos pimientos rojos grandes
- Un chorreón de vino fino de Jerez
- Una pizca de sal y de pimienta
La elaboración de las albóndigas, siguiendo más o menos las instrucciones del libro, consiste en picar la carne de pollo muy fina a cuchillo. Majar los ajos y los anacardos, añadir la rebanada de pan y mojar con la leche. Añadir a la carne de pollo y sazonar la mezcla. A mí se me ocurrió echarles un huevo y 60 gramos de pan rallado, para hacer la mezcla un poco más consistente y elaborar las bolas resultara más sencillo. Después fui formando las albóndigas, dándole la forma redonda con la mano, y por último las freí en una sartén con el aceite a media temperatura.
Para hacer la salsa de pimientos rojos comencé picando el ajo y friéndolo en una sartén grande con aceite de oliva, cuando comenzó a coger color eché la cebolla bien picada, di unas vueltas y eché los pimientos, que previamente había lavado y cortado a tiras. Al cabo de unos minutos eché un chorreón de vino fino de Jerez y una pizca de sal y de pimienta, seguí friendo hasta que los pimientos y la cebolla cogieron un buen color. Después pasé por la batidora para conseguir la salsa.
Podéis imaginar lo que disfruté con la receta, mojando pan en la salsa y encontrando los trozos de anacardo en las albóndigas. Aún me quedan muchas recetas por disfrutar del libro, os animo a que os hagáis con él o a que lo pongáis en la lista de reyes, será una buena opción sin duda alguna... ¡Feliz año nuevo!
Para la elaboración de esta receta he recibido muestras de LID Editorial, empresa a la que agradezco su colaboración.




