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jueves, 10 de octubre de 2019

Suquet (a mi manera)




Hoy toca suquet, una de esas recetas que hace que la cocina huela a gloria. La aprendí a hacer hace algún tiempo cuando me vine a vivir a Cataluña. Aquí es muy conocida, también tengo entendido que lo es en Valencia. No sé si en otras regiones hay recetas similares con nombres diferentes. No sé qué diferencias concretas tiene con la zarzuela o la caldereta, a mi me resultan similares, claro que habrá matices a la hora de cocinar. Ya me contaréis si tenéis más información al respecto.

Yo he puesto la coletilla de "a mi manera" porque es una de esas recetas que son tan populares que cada uno en su casa la cocina de forma diferente y lo hace dándole su toque personal. Por cierto, hablando de toque personal, yo lo he hecho cocinando el suquet con una sal fantástica de la Salina San Vicente de San Fernando, en Cádiz, que la empresa me envió hace unos días para que las probara e hiciera alguna receta.




En su catálogo Salinas San Vicente tiene una gran variedad de productos, ideales para cada momento y según lo que vayamos a cocinar. Yo he usado la Sal Marina Virgen Gruesa y la Mezcla de Especias y Sal Virgen Ecológicas para Guisos y Pescados

Por todos es sabido lo importante que es cocinar con un punto de sal adecuado, ya que un exceso o una carencia de ella puede llegar a arruinarnos un plato. Y que la sal sea de calidad, al igual que el resto de los ingredientes, es sin suda otro punto a tener muy en cuenta a la hora de ponernos a cocinar alguna receta.




Salina San Vicente tiene por lema "La excelencia en la sal ecológica y gourmet". En 2011 se reconoce en nuestro país “por fin” a la sal española más antigua y tradicional, desde 1775, con menor contenido en cloruro sódico y mayor en micro y oligoelementos naturales (Mg, K, I, Ca, etc...). Se produce exclusivamente en las salinas tradicionales con artes no industriales. Esta sal marina, contribuye con enormes beneficios ambientales a los espacios naturales donde se produce, además se le ha otorgado el mismo “apellido” que a nuestro aceite de oliva, “Virgen”.

Se definen así dos tipos de sal marina

•Sal Marina Virgen: Es la sal procedente de la evaporación natural del agua del mar, lavada solo con el mismo agua que la produce.

•Flor de Sal: la capa flotante de sal cristalizada en la superficie de los cristalizadores.

Ambas deben ser obtenidas exclusivamente por la acción del sol y del viento, recogidas a mano sin la adición de ningún ingrediente artificial. Son sales menos saladas, más sabrosas y más saludables que las sales de mina (incluida la del Himalaya) o que las marinas industriales. Son solo comparables a la sal gris francesa o a la sal “tal cual” portuguesa. En Salina San Vicente además han logrado certificarlas como “ecológicas”, siendo así la primera colección de Sal Virgen que logra este magnífico reconocimiento.

El último premio que han recibido es ha sido la Medalla de Plata a la flor de sal en el concurso Agrocanarias 2018.




 Los ingredientes que vamos a necesitar para hacer el suquet de hoy son los siguientes:

- 2 patatas (450 g)
- Aceite de oliva virgen extra
- 1 cebolla
- 1/2 pimiento verde italiano
- 2 tomates maduros (400 g)
- 3 rebanadas de pan (30 g)
- 1 diente de ajo
-  1 picada catalana (mezcla de piñones, colines de pan, almendras y avellanas)  (25 g)
- 1 cucharada de ñora en polvo
- 2 cucharadas de  Mezcla de Especias y Sal Virgen Ecológicas para Guisos y Pescados
- Una pizca de sal Sal Marina Virgen Gruesa
- 4 gambones
- 4 cigalitas
- 150 g de gambas de Huelva
- 200 g de anillas de calamar troceadas
- 100 g de almejas
- 125 g de mejillones
- 200 g de merluza
- 400 g de gallo (pescado)
- harina de trigo
- 1 chorreón de Brandy de Jerez
- 150 ml fumet de gambas
- 850 ml de caldo de pescado






Antes de comenzar a explicar como hice el suquet quiero comentar que en la fotografía se ve la receta acabada en una paella, yo sin embargo no la cociné en ella, sino en un recipiente más grande, básicamente porque no me cabían todos los ingredientes en la paella que uso habitualmente. Puse una parte del suquet en la paella para hacer la foto y después poder compartirla aquí en el blog ¡¡Oído cocina!!, y en mi álbum de Facebook y por último en Instagram.

Cuando se trata de una receta así siempre me pregunto si sabré escribir correctamente todos los pasos. El procedimiento fue el siguiente:

Lo primero que hice fue poner las almejas con una pizca de sal en un recipiente con agua fría, para que soltaran la tierra, durante una hora aproximadamente. Luego las saqué y las escurrí.

A continuación salé una pizca el gallo y la merluza, lo pasé por harina y lo freí un poco (no demasiado) en una cazuela con aceite de oliva. Una vez frito lo aparté.

Luego pelé las patatas y las corté en rodajas, para terminar friéndolas. Cuando comenzaron a dorarse las aparté.

El siguiente paso consistió en freír también las rodajas de pan. Una vez fritas las puse en el mortero con la picada y un par de cucharadas de Sal para Guisos y Pescados Salina San Vicente. Machaqué todo bruscamente hasta obtener una especie de pasta.

Llegó el momento de quitar un poco de aceite de la cazuela (había demasiado tras freír las patatas) y saltear primero los calamares, una vez salteados los aparté. Lo mismo hice con las gambas, los gambones, las cigalas, las almejas y los mejillones.

Por fin el turno de freír la cebolla cortada en juliana junto con el pimiento cortado en tiras. Cuando la cebolla comenzó a coger color añadí los tomates rallados. Freí durante unos minutos y añadí un chorreón de brandy. Dejé que se evaporara el alcohol e incorporé el diente de ajo muy bien picado, la ñora en polvo y la picada que tenía preparada en el mortero. Mezclé y freí durante unos minutos todos los ingredientes.

En este momento, una vez hecho el sofrito, incorporé el caldo de pescado y el fumet de gambas, ambos calientes. También las patatas, dejé que se cocieran un poco e incorporé los calamares, las gambas, los gambones, las cigalas, los mejillones, las almejas y el pescado. Dejé cocer unos minutos y aparté.

Ahora voy a leer todo lo que he escrito, seguro que me he olvidado algo ;) ;) 







Mezcla de Especias y Sal Virgen Ecológicas para Guisos y Pecados


Y hasta aquí la receta de hoy, cocina tradicional, la que nunca falla. Si os gusta el pescado está claro que disfrutaréis mucho con un buen plato de este suquet, como siempre os animo a hacerla en casa y que luego me contéis el resultado.





Para la elaboración de esta receta he recibido muestras de la empresa Salina San Vicente a la que agradezco su colaboración.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Solomillo ibérico a la sal con patatas al papillot


Ya he contado en más de una ocasión en el blog que cuando mi mujer y yo entramos juntos en la cocina con la idea de hacer alguna receta puede saltar la casa por el aire. No hay manera de que nos pongamos de acuerdo, si ella pondría más sal yo pondría menos, si a ella le parece que hay que poner una especia a mí me parece que no le hace falta... vamos, que no hay forma de que nos pongamos de acuerdo. Menos mal que al final lo que cocinamos merece la pena y la sangre nunca llega al río...
 


Teníamos un par solomillos ibéricos de cerdo en casa y ella decidió hacerse cargo de ellos. Tenía muchas ganas de hacerlos a la sal. Esta técnica consiste en cubrir el alimento de sal y hacerlo en el horno. Es una técnica antigua y sana. La carne no queda salada aunque sí sabrosa. La costra de sal hace que el alimento se cocine en sus jugos.
 
Entonces fue cuando le dije que podrían quedar bien con unas patatas al papillot. El papillot o papillote es una técnica que consiste generalmente en cocinar un alimento en el horno envuelto en un envoltorio resistente al calor. Se cuece también en todos sus jugos, es muy buena para conservar aromas y sabores.


Hace algún tiempo la empresa Oleura me envió unas muestras de su aceite Baginbox que previene la oxidación y protege la calidad del Aceite de Oliva Virgen Extra Oleura, ya que este no entra en contacto con el aire hasta que se dispensa. El sistema de envasado bag in box consiste fundamentalmente en colocar un producto líquido dentro de una bolsa cerrada con una válvula para su dosificación, y dicha bolsa se introduce dentro de una caja cerrada.

La principal característica del envase bag in box es que permite conservar el producto envasado con todos sus atributos de calidad ya que la bolsa se contrae a medida que se vacía, impidiendo de esta manera el contacto del producto con el aire. Además aísla y protege el producto envasado de la luz que también puede alterarlo. Alarga la vida y la calidad del Aceite Virgen Extra. Es un embalaje sostenible, ya que reduce la huella de carbono (en comparación con otros envases).
 
Las fincas de Oleura están situadas en Juncosa de Les Garrigues, y se caracterizan por plantaciones de agricultura tradicional, con baja densidad de árboles por hectárea (entre 200 y 300 árboles/ha.). Estas condiciones favorecen unas prácticas agrarias sostenibles y respetuosas con el medio ambiente, a la vez que la obtención de una arbequina de altísima calidad. Su aceite virgen extra Oleura procede de la cuna originaria de la arbequina, Les Garrigues.
 
La arbequina está reconocida como una de las variedades de aceituna más apreciadas y cultivadas a nivel mundial. Tratada adecuadamente, es de las mejores variedades para elaborar un aceite de oliva virgen extra excelente con unas propiedades organolépticas sobresalientes .


Los ingredientes que vamos a necesitar son los siguientes:

Para la carne:

- Dos solomillos ibéricos de cerdo
- Un paquete de sal marina de grano grueso especial para cocinar a la sal
- Un molinillo de especias (romero, tomillo, mejorana, albahaca)

Para las patatas

- 2 cebollas
- 5 patatas medianas
- Una pizca de sal
- Aceite de oliva virgen extra
- Un poco de romero
- Una pizca de pimienta
- Un molinillo de especias (romero, tomillo, mejorana, albahaca)
- La piel de un limón
- Un poco de perejil picado
- 2 dientes de ajo


 
El procedimiento, para hacer la carne, según hizo mi mujer, fue el siguiente:
 
Lo primero que hizo fue encender el horno a 180º para que fuera calentándose. Después cogió una fuente de cristal y le puso una base de sal. Encima colocó los 2 solomillos. echó por lo alto la mezcla de romero, tomillo, mejorana y albahaca. Por último lo cubrió por completo de sal. Colocó la carne encima de la rejilla del horno, unos 20 minutos aproximadamente. En casa nos gusta la carne muy hecha, si la queremos un poco más roja por dentro reduciremos el tiempo de cocción, esto de pende del gusto de cada uno a la hora de cocinar.
 
Las patatas las lavé con la piel, las sequé y las corté el gajos. Las puse sobre un buen trozo de papel de aluminio. Eché también las cebollas cortadas en trozos, el romero, un poco de pimienta, la piel del limón a tiras, un poco de perejil, una pizca de pimienta y los dos dientes de ajo. Regué toda esta mezcla de un chorreón muy generoso de aceite de oliva virgen extra arbequina Oleura. Con el papel de aluminio hice una especie de paquete, envolviendo todas las patatas. Las tuve en el horno unos 40 minutos.
 
Cuando se cocieron las patatas, al abrir el paquete de aluminio, salió un aroma fantástico que inundó toda la cocina.
 
Una parte de la carne la comimos con las patatas y la otra de otra forma que supongo que os contaré dentro de unos días.
 
Confieso que una vez en el plato no pude evitar echarle a las patatas por encima un chorreoncito más del Aceite de Oliva Virgen Extra de Arbequina de Oleura, un intenso afrutado vegetal con notas frutales, tomatera y almendra verde. Un armónico amargor y picor expresa la temprana recolección del fruto.
 
 


Como imaginaréis finalmente pudimos cocinar conjuntamente y ambas cosas estaban bien ricas, aunque el mérito de la carne, como he dicho anteriormente es de mi mujer, que de vez en cuando le da por ponerse manos a la masa y cocinar recetas tan ricas como esta.
 



 Para la elaboración de esta receta he recibido muestras de la empresa Oleura a la que agradezco su colaboración.

martes, 26 de noviembre de 2013

Canapés de Navidad


Hoy sí, hoy traigo receta navideña. Que si no después se me acumularán las propuestas... Las luces de colores de las ciudades están encendidas, los establecimientos han colocado su frondoso árbol de Navidad, el turrón luce en las estanterías de los supermercados, los escaparates relucen brillantes y llenos de espumillón, incluso he visto ya a algún Papá Noel con cara de cansado.  Monserrat Caballé, con Raphael y el resto de la tropa, nos invitan por televisión a comprar la Lotería desde hace casi un mes, bueno, no tengo muy claro si nos animan o nos asustan, porque dan miedo... En Navidad todos queremos ofrecer a nuestros invitados lo mejor que tenemos en casa, con estos canapés en forma de estrella disfrutarán mucho en la mesa

Comienzo con unos canapés, sencillos, pero muy ricos, con una base crujiente, con sabor a gambas y Sal de Ibiza de diferentes sabores. A mí me han encantado, son relativamente fáciles de hacer, e incluso se me ocurre que se pueden presentar individualmente en el plato de cada comensal. Doy la idea, y las cantidades dependerán del número de invitados. Los comí bastante tiempo después de hacerlos, y como el pan estaba frito no se ablandaron, esto siempre viene bien.

Sal de Ibiza es una línea de excelentes productos de sal de mesa, elaborados con sal natural 100% de la más alta calidad. Se recoge exclusivamente en la Reserva Natural "Parc Natural de Ses Salines d'Eivissa". No contiene ningún tipo de aditivos ni conservantes y no ha sido sometida a refinado alguno. Simplemente secada a sol y molida en piedras centenarias, la Sal de Ibiza contiene más de 80 minerales y oligoelementos de vital importancia para nuestro organismo. Ni quitan  ni añaden nada, porque lo único que requieres una buena y saludable sal es mar, sol y viento. ¡Auténtico Cristal de Vida!. Esta sal dará un toque único a nuestros platos.

Para preparar estos ricos canapés necesitaremos:

- Unas rebanadas de pan de molde
- Unas gambas
- Sal de Ibiza
- Aceite de oliva

Comencé aplanando las rebanadas de pan con la ayuda de un rodillo hasta dejarlas prácticamente la mitad de finas de lo que ya son. Luego usé un molde de galletas con forma de estrella, sacando las formas de pan. En una sartén con aceite de oliva (siempre uso de oliva, pero si alguien para el frito prefiere el de girasol, puede ser otra opción) freí las estrellas, al sacarlas de la sartén las iba poniendo sobre un papel absorbente, para quitar el exceso de aceite. 


Después saqué el aceite de la sartén, y con el que quedaba, salteé las gambas. Di unas vueltas, hasta que se cocinaron. Luego las piqué con un cuchillo bien afilado, porque enteras eran demasiado grandes para colocarlas sobre las estrellas. Ya sólo me quedó poner las gambas sobre el pan frito y pon encima echar Sal de Ibiza. A unas les puse Sal marina con puntas de flor hibisco, a otras Sal de Ibiza con citronela y jengibre, Sal de Ibiza cajún picante. Parece mentira que algo tan simple como la sal pueda dar un tan original a nuestros platos, y lo más importante, sabores nuevos que enriquecerán nuestros canapés. Esta es solo una idea, pero se me ocurren muchas combinaciones posibles para utilizar esta sal tan elegante. 




Para la elaboración de esta receta he recibido muestras de la empresa Sal de Ibiza a la que agradezco su colaboración.