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jueves, 23 de octubre de 2014

Pastel de trufa, azucarillo y chocolate

 
 
El día que cayó en mis manos el libro Clandestine Cake Club de Lynn Hill, de la Editorial Juventud, supe que tendría muy difícil elegir una sola receta para traerla hasta el blog. El libro trae 120 recetas sensacionales, con fotos estupendas, del club más famoso de Gran Bretaña y está dedicado a todos los reposteros caseros que hacen pasteles por el puro placer que les proporciona hacerlos.
 
Pertenece a la colección Repostería de Diseño. Incluye pasteles clásicos británicos y americanos,  y lo único que tienen en común es que son deliciosos. De todas las recetas que trae el libro me atraía mucho el Pastel de fruta de la pasión, el Pastel holandés de avellanas, el Pastel de naranja y chocolate blanco o el Pastel de calabacín y cacao. Pero al final, después de darle muchas vueltas me decidí por el Pastel de trufa, azucarillo y chocolate, de Gary Morton, completamente irresistible. Me atraía mucho comer un bizcocho que contiene trufas y azucarillo, y que según el propio libro "Este magnífico pastel es un festín tanto para los ojos como para el paladar, gracias al azucarillo, las trufas y la ganache casera. Si lo prefieres, puedes personalizar las trufas empapándolas con tu licor preferido. Solo debes procurar no comértelo todo antes de acabar de decorar el pastel." Si estás buscando un libro de pasteles variados y originales este puede ser el que andas buscando, a mí me ha gustado mucho porque las explicaciones son sencillas y las combinaciones muy originales.
 
He dudado en si hacer poner hoy la receta tal como viene en el libro o por el contrario contaros cómo lo hice finalmente. Me he decido por esto último, la receta básicamente es la del propio libro, solo que cambié algunas cantidades y algún ingrediente, como el chocolate, que en vez de usar chocolate negro lo hice con leche, porque nos gusta más en casa. También añadí azúcar al bizcocho, que no trae la receta original, por lo que repito no hice la receta tal cual dice el libro, sino adaptándola un poco a mi manera de cocinar. Así que vamos a necesitar:
 
Bizcocho
 
- 225 g de harina con levadura para bizcochos
- 3 cucharadas de cacao en polvo
- 250 g de mantequilla muy reblandecida
- 4 huevos
- 75 gramos azúcar
- Una cucharada pequeña de azúcar de vainilla
 
Trufas
 
- 75 gramos de chocolate con leche para postres troceado finamente
- 50 ml de nata
- Un chorreoncito generoso de brandy
- Cacao en polvo, para espolvorear
 
Azucarillo
 
- 40 gramos de mantequilla
- 80 gramos de azúcar superfino
- 40 de miel
 
Cobertura
 
- 125 ml de nata
- 150 g de chocolate con leche para postres troceado
- 10 g de mantequilla
 
 
 
 
 

Estos son los pasos a seguir (más o menos) que marca el libro Clandestine Cake Club de la Editorial Juventud:
 
- Precalienta el horno a 180º
 
- Engrasa un molde con mantequilla y espolvorea un poco de harina por toda la superficie
 
- Seguimos con la mezcla para las trufas. Coloca en un bol el chocolate troceado. Calienta la nata en una cacerola pequeña hasta que casi llegue al punto de ebullición. Retírala del fuego y viértela por encima del chocolate. Remueve suavemente hasta que el chocolate se haya derretido. Añade el licor y remuévelo. Vierte la mezcla en un plato pequeño y plano y déjala que se enfríe. Seguidamente, guárdala en el frigorífico hasta que esté firme.
 
- Para hacer el azucarillo, colocar en una cacerola la mantequilla, el azúcar y la miel a fuego lento para que se derritan. Debe hervir muy lentamente hasta que la mezcla adquiera un color dorado. Luego vierte la mezcla en una bandeja de silicona y deja que se enfríe y asiente. Después pártelo en trozos y guárdalo en un recipiente hermético.
 
- En la receta original hacen dos bizcochos, yo solo hice uno y lo corté por la mitad. Coloca la harina en un cuenco y, a continuación, retira tres cucharadas y devuélvelas a la bolsa. Sustitúyelas por el cacao en polvo. Añade los ingredientes restantes del pastel al recipiente y bátelo hasta que se haya integrado. Echa la mezcla en el molde y métela en el horno, unos 45 minutos aproximadamente o hasta que, al introducir un pincho en el centro, este salga limpio. Ponlos en un rejilla para que se enfríen completamente.
 
- Para hacer la cobertura, calienta la nata justo al punto de ebullición y, a continuación, retírala del fuego y apártala a un lado. Derrite el chocolate en un cuenco colocado dentro de una cacerola con agua hirviendo, asegurándote de que el agua no toca la base del recipiente. Retíralo del fuego y remuévelo poco a poco en la nata caliente, hasta que quede terso y brillante. Añade la mantequilla y remuévelo.
 
- Machaca la mitad del azucarillo, ya sea con un procesador de alimentos o batiéndolo con un rodillo de amasar y, a continuación, coloca 4 ó 5 cucharadas de cobertura de chocolate en un recipiente pequeño y mézclalo con suficiente azucarillo molido.
 
- Para montar el pastel, corta el bizcocho por la mitad. Pon la mezcla de azucarillo y chocolate en la base, extiéndela con la ayuda de una paleta de silicona, y pon encima la otra parte del bizcocho.
 
- Utiliza la cobertura restante para cubrir la parte superior y los laterales de todo el pastel, utilizando una espátula para extenderlo y alisarlo.
 
- Finalmente, acaba las trufas. Espolvoréate las manos con cacao en polvo y, a continuación, toma montoncitos de mezcla de trufa del tamaño de una cucharadita y haz pequeñas bolas, hasta que hayas usado toda la mezcla. Espolvorea las bolas con cacao en polvo. Decora las parte superior del paste con las trufas, con trozos de azucarillo y algunos azucarillos molidos restantes.
 
En el libro también vienen consejos o ideas para usarlos a la hora de hacer los pasteles. En este caso sugiere por ejemplo dividir la mezcla de la trufa por la mitad antes de añadir el licor y así podremos usar dos sabores distintos. Tanto el ron como el whisky también le van estupendamente.
 
Hace algún tiempo ya publiqué otra receta de un libro perteneciente a la Editorial Juventud, en este caso era salada, Tortitas de calabacín y queso, del libro Yo quiero se chef - Cocinas de otro mundo. Pero hoy toca pastel, para los que nos gusta el dulce y el chocolate será completamente irresistible.
 


 
Para la elaboración de esta receta he recibido muestras de la empresa Editorial Juventud a la que agradezco su colaboración.
 

miércoles, 4 de abril de 2012

Una mona casera


El año pasado hice mi primera mona de Pascua, y este me dije "vamos a por otra". La verdad es que es complicado, sobre todo si uno mira los escaparates de las pastelerías en Barcelona, hay verdaderas joyas y uno se queda completamente impresionado, hay barcos, casas, carrujes, todo lo que uno pueda imaginar hecho con chocolate, esta es mucho más humilde, pero está hecha con mucho cariño.

Comencé poniendo cuantro onzas de chocolate fondant blanco en un bol y metiéndolo en el microondas durante dos minutos, saqué, removí un poco y puse otros dos minutos. Este fue siempre el mismo procedimiento cuando usé chocolate, dependiendo de la cantidad de chocolate que quería fundir aumentaba o disminuía los tiempos. Rellené un lápiz decorador de silicona para chocolate e hice unos círculos en un molde de plástico con forma de huevo. Después con la punta de un cuchillo deformé los círculos para darle la forma al dibujo, metí el molde en la nevera y dejé enfriar. A continuación puse chocolate negro fondant en un bol y de nuevo al microondas. Con un pincel de silicona fui poniendo el chocolate en el molde. Hice una capa y lo dejé enfriar de nuevo. Así sucesivamente fui dando varias capas y dejando enfriar. Hasta que a base de capas el chocolate tomó cierto grosor. Después llegó la hora de sacar la mitad del huevo de chocolate del molde, fui despegando los bordes y a medida que entraba aire se fue despegando poco a poco, es cuestión de maña. La idea sería volver a repetir el procedimiento para conseguir otra mitad y luego pegarlo con un poco de chocolate para formar el huevo, sin embargo lo dejé así, porque me gustaba mucho la textura del hueco interior y aproveché para poner luego una figurita de chocolate dentro. Por último fundí otro poco de chocolate y pegué unas Violetas de caramelo, para adornar un poco nuestra mitad de huevo, ¡y porque están buenísimos!

Para poner la base corté unas honzas de chocolate y encima puse tres o cuatro capas de chocolate fundido, con la misma brocha. Cuando se enfrió pegué la mitad del huevo con un poco de chocolate fundido. Así de sencillo, tiene un poco de trabajo, puesto que hay que estar pendiente de formar las capas y dejar enfriar, pero luego el resultado creo que merece la pena, sobre todo para los que nos gusta el chocolate...




Para la elaboración de esta receta he recibido muestras de la empresa La Violeta a la que agradezco su colaboración