Aunque se le llama queso no es un producto lácteo, sino más bien lo que se conoce como fiambre (áspic, boca, entrada) de una consistencia gelatinosa compacta, muy popular en algunos países, especialmente en zonas rurales. Aunque la industria ya lo comercializa y se presenta en forma de embutido, también hay varias recetas caseras. En Costa Rica, una de las empresas es “Embutidos París”.
Hasta hace poco lo descubrí en una carnicería que se ofrece como queso de chancho, pero luego conversando con otra gente e investigando, me di cuenta que existe hace mucho tiempo, pero es algo no muy común en el mercado; o bien no es del agrado de otros. En esto influyen los ingredientes básicos, ser carne de cerdo o la forma de servirse, por lo que es algo a tener en consideración al ofrecerlo a invitados. Así bien, quien lo acepta, lo saborea completamente, como otros saborean la morcilla que se obtiene a partir de la sangre del animal!
En principio se parte en rodajas, tipo mortadela y se puede servir frío o temperatura ambiente con papas fritas, ensaladas verdes, con pan tostado, galletas saladas, tortillas, combinado con picaduras o embutidos, o simplemente solo.
Está elaborado con la cabeza de cerdo (a veces cordero, res) y se le añade otras partes como pezuñas (manitas), lengua, corazón, hígado, pellejo (cuero) previamente cocido y condimentos (cebolla, pimienta negra, Jamaica, laurel, nuez moscada, limón, sal, vinagre) que al final se llena en tripas artificiales como un embutido.
En la preparación casera se cocina la cabeza del cerdo, limpia, sin órganos internos, a fuego lento, para obtener un caldo, que al enfriarse se cuaja, o toma la consistencia gelatinosa (lo mismo pasa cuando uno guarda en refrigeración el mondongo o lengua ya preparada); esto sucede por la gelatina natural del colágeno de los huesos del cráneo; aunque también se le adiciona gelatina pura adicional, para la presentación final.
Si no le llama la atención frío puede también ponerlo en trozos en una sartén y dejarlo a calor medio, para transformarlo en una mezcla que ha de servirse caliente; incluso puede añadirle gotas de limón ácido para equilibrar sabores. De esta forma puede acompañar un café caliente; pero si es de su gusto también una cerveza fría.