El estómago del ganado vacuno, es la víscera del animal que en Costa Rica y otros países llamamos mondongo. También se le conoce en otros lugares como callos, tripas, panza de res. Es interesante que la textura no es la misma a lo largo del órgano, así a la parte más delgada se le dice “de hoja” y tiene una textura que variada, como si fuese un tejido y es más gelatinoso, de ahí que a muchos no les guste; y a la parte gruesa del mondongo le conocemos como “pretina”, que es quizás una sección más carnosa y limpia, por lo que muchos lo prefieren.
En vocablos costarricenses (costarriqueñismos) también lo empleamos para señalar cuando una persona tiene mucho estómago, cintura, nalgas, sobre todo si está flojo y se mueven más, por lo que se le dice “se le mueven los mondongos al caminar, o se le salieron los mondongos por la blusa”! De ahí mismo el calificativo de mondongudo o mondonguera de la persona.
Su uso en la cocina se ha extendido en diferentes opciones, pero principalmente ha sido tradicional prepararlo en forma de sopa o en salsa de tomate. Claro hay que considerar que el mondongo está cubierto con grasa y es lo más importante a eliminar antes de su preparación. Luego se debe restregar con limón ácido o naranja agria, lavar bien y poner a cocinar en trozos grandes, con agua a cubrirlo, ajos y una rama de apio. Si se hace en olla convencional puede durar hasta 2 horas para empezar a suavizar, en olla de presión unos 45 minutos.
En lo personal, prefiero eliminar este primer caldo, escurrir el mondongo, cortar en trozos pequeños y poner de nuevo a cocinar en agua con hierbas frescas, condimento y especias. Aquí le añado un par de huesos de "jarrete" o pierna de res, que le da sabor al caldo. (Otros siguen cocinando en el mismo caldo y obvio el sabor y aroma del mondongo será más fuerte, pero es cuestión de gustos).
Se vuelve a poner a cocinar hasta que suavice bien (30 minutos en olla de presión, 1 hora al menos en convencional) y entonces se retira el jarrete y se añade zanahoria, elotes, papas, chayote tierno, yuca, plátano verde, las que guste, partidas en trozos. Se comprueba que todo esté suave, se rectifica sabor y al final antes de servir se le pone un poquito de culantro picado.
Entre las opciones está sacar parte de la yuca (mandioca) majarla y añadir de nuevo al caldo, como para espesarlo un poquito. O también añadir con la verdura 1 chile panameño entero para que el caldo quede picante. Cuando la sopa enfría el caldo tiende a “cortar” o se hace gelatinoso; es normal, al volver a recalentar recobra su estado líquido.
Me gusta servir la sopa y añadir unas gotas de jugo de limón fresco y acompañar de arroz blanco, ya sea en un plato a un lado o ir añadiendo cucharadas dentro de la sopa. Para quienes disfrutamos de tan singular ingrediente se saborea mucho mejor cuando está el clima frío y ni qué decir si esta sopa se hace en cocina de leña, como en los turnos, pues el humo le impregna un sabor muy criollo.