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martes, 5 de mayo de 2020

empanaditas pitanga


Cocina Costarricense les comparte esta receta de empanaditas con relleno de miel de pitanga. Esta pequeña fruta que crece en jardines y parques casi que de forma silvestre. En los primeros meses del año está cosecha y se aprovecha como fruta fresca, refresco natural, helados y jaleas. 

Para obtener jalea o mermelada, a las pintangas se les quita las semilla, la pulpa obtenida la licua con el mínimo de agua y las pone al fuego con igual cantidad de azúcar, moviendo constante, hasta que tome la consistencia espesa. Al enfriar toda miel endurece un poquito, para que lo tenga en consideración.


La pasta es la tradicional 3-2-1 : 3 tazas de harina, 2 barritas de lactocrema (mantequilla) y 1 queso crema (220 gr). El queso crema puede sustituirse por crema dulce - pero me gusta más la textura que deja el queso crema.

Se mezcla la harina con la mantequilla, picando con cuchillo (o estribo) hasta formar una borona. Añade el queso crema e integra a formar una sola masa. La cubre con plástico y la lleva a refrigerar por unos 20 minutos. Al tiempo la saca, estira y la divide en bolitas que aplasta para formar las rueditas. O bien la estira y corta con molde si así lo tiene a bien. A mi me salen 32 empanaditas de esta cantidad.

Le pone 1 cucharadita de miel , pinta con clara de huevo uno de sus bordes, cierra en forma de media luna y presiona las orillas con tenedor. Las pinta con la yema del huevo y si gusta les pone semillas de amapola. Es importante hacerles una incisión con cuchillo en la parte superior, para que la miel no se salga al cocinarlas. 


Las coloca en una bandeja engrasada y enharinada y las lleva al horno precalentado por apenas 8 minutos, deja unos 4 minutos más solo la parte superior del horno para que doren y las saca. Eso depende del tamaño del horno y su potencia (350°F /180°C). Las deja en una rejilla que enfrien completamente y listas para disfrutar.


lunes, 8 de julio de 2019

budin de pitanga


Siempre he considerado la receta del budín, como una de las más básica y esa ideal para iniciarse en el mundo de la cocina, por la facilidad de mezclar todos los ingredientes y hornear.
También creo que tan versátil, que acepta la inclusión de varios ingredientes extras, o uno solo para darle un sabor especial en cada ocasión. La receta básica del budín consiste en disponer de 1 bollo de pan salado, tipo baguette y dividir en trozos. Remojar en leche (menos de 1 litro) y dejar que se impregne bien. Luego añadir una barra de mantequilla (margarina) 120 gr, 2 huevos y 1 taza de azúcar. 

Ahora que en la casa tengo una cosecha de pitangas, he estado realizando varias recetas. Entre ellas jalea. En un recipiente se coloca 1 taza de agua y se añaden 3 tazas de la fruta. Se presiona cada una, para eliminar la semilla y que la pulpa quede en el agua. Luego se licua y se cuela. 

Se pone al fuego una olla con la pulpa licuada y 1 taza de azúcar. Se mueve constantemente por al menos 30 minutos hasta que tome la textura deseada. Cuando se enfría se espesa un poquito más. Esta jalea la usé para el budín, por lo que añadí la misma y solo 2 cucharadas extras de azúcar, que se mezclan con todos los otros ingredientes mencionados. 

Se vierte en un molde o varias pequeños engrasados de mantequilla y se lleva al horno precalentado, a temperatura media (350°F / 180°C) por unos 40 minutos, hasta que dore y esté firme al centro. Se deja enfriar para cortar en cuadritos y disfrutar. 

sábado, 1 de junio de 2019

mousse espuma de pintanga



 La pitanga (Eugenia uniflora), también es conocida como ñangapiry, capulí, grosella o cereza de cayena. Procede un arbusto mediano neotropical, familia de las mirtáceas. 
Entre las alternativas para disfrutarla, la he empleado como espuma (mousse) con leche evaporada, para darle una textura suave y delicada, siendo el sabor de la fruta siempre predominante. 

Disponemos de una lata de leche evaporada (390 gr), se vierte en el molde (pyrex) de la batidora y se lleva al congelador una hora, que esté bien fría y forme  cristales. 

Mientras tanto, en un recipiente con 2 tazas de agua, se vierte una a una cada fruta de pitanga. Eliminando la semilla y dejando solo la pulpa. Se licua y se cuela. Puede añadir unas hojas de menta o yerba buena para dar un sabor extra al momento de licuar. Disponga de 3 sobres de gelatina pura granulada, se colocan con 1/2 taza de agua a que se hidrate por 3 minutos y se lleva al calor (microondas) por 30 segundos a convertir en líquido.

Una vez fría la leche evaporada, se bate varios minutos hasta subir su volumen. Se va integrando la pulpa licuada, alternando con cucharadas de azúcar. De último se añade la gelatina pura diluida. Se vierte en un molde grande o varios pequeño y se lleva al refrigerador algunas horas hasta que corte. 

Puede servirse así fría o acompañar con un almibar de su propia fruta (ver receta). 


viernes, 17 de mayo de 2019

licor de pitanga



 La pitanga “Eugenia uniflora”, también es conocida como ñangapiry, capulí, grosella o cereza de Cayena es un árbol pequeño o arbusto neotropical de la familia de las mirtáceas, se encuentra de forma silvestre, en Costa Rica se tiene de forma ornamental y decoración de parques.

Tiene propiedades medicinales y se usa para hacer refrescos y postres. También se puede preparar licor de forma casera. Para esto se requiere de unas 2 tazas de frutas bien maduras, se lavan, se les extrae la semilla y se colocan con unos 300 ml de alcohol  etílico, (guaro de “contrabando”), o  un ron dulce, en un recipiente de vidrio de boca ancha y se deja macerar por al menos una semana o dos.

Al tiempo se  cuela y se rescata la fruta. Esta se licua con un poquito de agua que haya sido hervida y  que esté a temperatura ambiente. Se deja reposar de nuevo por 1 día.

Al día siguiente se pone ½ litro de agua a calentar con ½ kilo de azúcar (o menos según gusto), a fuego lento hasta que se diluya por completo en forma de un almíbar. Una vez frío se mezcla con el licor, se añaden unas gotas de vainilla y se deja reposar al menos 2 días más. Entonces estará listo para brindar por el esfuerzo y paciencia de una receta artesanal.

lunes, 13 de mayo de 2019

fresco de pitanga


Delicioso, refrescante y muy sencilla su preparación.

Coloque una taza de pitangas maduras en un recipiente con agua (1 litro aproximadamente). Manualmente retire la semilla, dejando la pulpa en el agua.
Licue, cuele, endulce al gusto y sirva con bastante hielo. Si le gustan los sabores encendidos, añada unas hojitas de menta o yerbabuena cuando licua.

domingo, 5 de mayo de 2019

jalea de pitanga



Pitanga, ñangapirí, grosella, cereza de cayena, capulí, (“Eugenia uniflora”) esté en cosecha con el Verano, en casa nos gusta disfrutarla como fruta fresca y hacer postres. Aunque es una fruta con una semilla grande respecto a su tamaño en general, el sabor predominante de la misma, entre dulce, ácida y amarga la hace única. 

Se seleccionan las más maduritas. Se lavan bien y se colocan dentro de un recipiente con agua, y se lleva al fuego. Conforme se van cocinando, se va desprendiendo la semilla. Se deja unos minutos y se retira. En la misma olla se presiona para desprender todas las semillas  y se eliminan estas. 

La pulpa resultante se vuelve a poner al calor con igual cantidad de azúcar (es la receta básica para jales o mermeladas), o un poco menos si se prefiere. De aquí en adelante es solo mover con una paleta de madera, hasta conseguir que espese. Se retira del fuego, se pasa a un recipiente de vidrio grueso de preferencia y se deja enfriar. 

Es importante saber que una vez frío la mezcla endurece un poco más. Por lo que no se debe dejar mucho tiempo al fuego. Ya fría se envasa y se mantiene en refrigeración. Con pan o galletas es una delicia. 

viernes, 24 de mayo de 2013

pitanga en almíbar

La Pitanga, esa pequeñita fruta (Eugenia uniflora), conocida como ñangapiry, capulí, pitanga, grosella o cereza de Cayena es un árbol pequeño o arbusto neotropical de la familia de las mirtáceas, tiene un sabor muy propio y casi que solo bien madura sabe bien. Es muy generoso, fácil de “pegar hijos”: de sus propias semillas, se ponen a germinar sobre macetas con tierra y a poquitos va creciendo la planta. Luego se transplanta a tierra firme y se deja crecer tanto como se guste.

Así nació el que tengo en mi casa, como un arbolito de jardín, que cuando está en cosecha parece navideño, con sus luces de colores. Curiosamente no todos maduran al mismo tiempo, entonces se disfruta el espectáculo de verlo florecer paulatinamente, ver crecer los frutos verdes, como cambian su tonalidad de amarillo, anaranjado hasta llegar el rojo en su madurez y dulzura de sabor. Sí se deja, alcanza altos tamaños y se hacen muy frondosos. 

 No es una fruta completamente dulce pues se combina con algo entre amargo y ácido. Así que solo las rojas saben mejor. Pero cada quien puede encontrarle el gusto para saborearla como fruta fresca o bien hacer esta receta.

El almíbar es muy fácil de hacer y en solo minutos lo tendremos listo, la receta clásica indica 1 taza de azúcar y 1 taza de agua, colocar los ingredientes en una olla, disolver el azúcar en el agua y llevar al fuego mediano por unos 15 minutos. Lo importante es no dejar de remover, porque de lo contrario se puede caramelizar y no servirá, dejar hasta que tome la consistencia espesa.

Se le puede añadir el jugo de 1 limón ácido, 1 cuchara de licor, sirope de cola o 2 gotas de colorante rojo vegetal. Añadir 2 tazas de pitangas bien lavadas y dejar que alcance el hervor y se tome del sabor del almíbar.
Puede servirse tibio y si le pone helados encima, las temperaturas crean una obra artística en su plato. 

 O bien lo disfruta ya frío, sola o también con helados como un completo postre refrescante. 

martes, 24 de abril de 2012

pitanga

La pitanga es una pequeña fruta, cuya nombre científico es “Eugenia uniflora”, también es conocida como ñangapirí, capulí, grosella o cereza de Cayena, de un árbol pequeño o arbusto neotropical de la familia de las mirtáceas, se encuentra de forma silvestre en las selvas de Suramérica, pero también la tenemos presente en Costa Rica, donde se usa como ornamental, en los jardines y parques.

El fruto es comestible, se come directamente tan solo lavándola en agua, otros prefieren rociar con azúcar para contrarrestar un poquito su ácido sabor. Se acostumbra a macerarlo en alcohol dando un sabor particular de un vino casero, pero también se usa para hacer mermeladas o jalea, jugos de su fruta, vinagres y es muy provechoso pues es rico en vitamina A, fósforo, calcio y hierro.  

Las hojas pueden usarse esparcidas en el suelo de zonas donde abundan las moscas, ya que al majarse liberan una resina que las ahuyenta. También con las hojas puede prepararse una infusión de propiedades diuréticas, digestivas y antidiarreicas; la medicina natural también hace uso de la corteza para combatir las anginas y otras afecciones de la garganta.

Cierto, no es una fruta dulce, es más bien ácida, muy perfumada, podría decirse que es solo para ciertos paladares. Pero además de su belleza natural, su sabor único para algunos la convierte en una fruta especial. A mí me gusta!!