Lo bonito de compartir un “bocadito”
entre vecinos, compañeros o amigos, que prueben lo que hiciste y recibir el
premio de disfrutar del sabor de la cazuela ajena. Aunque en la realidad es muy
grato, en la virtualidad también he logrado experimentar ese noble sentimiento.
Cuando me comparten una fotografía y mejor aún cuando me envían la receta y
sale uno del antojo y terminas poniéndola en práctica.
El asunto con la yuca (mandioca) que
tiene tantos usos y de los cuales he preparado varias recetas dulces y saladas,
la vi lucirse en la página SABOR GOURMET de mi amigo Pablo Chacón, como unas
empanadas rellenas con camarón. De inmediato empecé a trabajar la mente en esa
combinación de sabores y el producto ya listo. De ahí que le dejo a Pablo los créditos de la idea, a mi la satisfacción del resultado y es probable que pronto se la ofrezcan por ahí en algún menú de Restaurante Típico. Quién sabe!!
En esos rápidos impulsos de querer
hacer las cosas sin tener todos los ingredientes a mano, pues inicié según la
receta. Pero en el proceso, dos cosas no terminaron igual. Primero manipular la
yuca cocinada siempre se me hace difícil por ende no resultaron en forma de
empanadas y de ahí que les bautizara con el nombre de croquetas. Segundo el
relleno si bien cuenta con camarón, terminé adaptando a lo que tenía en la
despensa y salieron las mías también con palmito.
Los ingredientes son para la base 1
kilo yuca pelada, Sal, 2 yemas de huevo, 60 grs. margarina derretida, 4 cucharadas
de queso blanco rallado, 1 cucharada de consomé pollo, harina (la necesaria) Huevo batido y Polvo de pan. Salen
unas 12 unidades.
El relleno original incluye 125 grs.
camarones picados y cocinados con mantequilla y ajo, 2 huevos duros
picados finos, ¼ de taza aceitunas,
¼ taza pasas. Todos los ingredientes
mezclados.
Mi relleno: ½ kilo de camarones, 1
lata de trocitos de palmito (1 y ½ taza aproximadamente), cebolla y culantro.
En aceite sofreí la cebolla, añadí los camarones, condimenté y deje que se
cocinaran. Se retira el exceso de líquidos y se añaden el palmito. Finalmente
se añade el culantro picado. Es mejor usar tibio o ya frío como relleno.
Para la pasta se cocina la yuca en agua y sal a no quedar demasiado suave.
Escurrir muy bien y batir con yemas de huevo, margarina, queso y consomé pollo.
En este momento agregar harina si fuera necesario, formar tortillas. Colocar 1
cucharada relleno. Doblar y cerrar orillas. Pasar por huevo batido y polvo de pan. Luego freír en aceite no muy
caliente hasta dorar por ambos lados. Escurrir y servir.
Mi amigo Pablo me
contó después, si después, que él se había ayudado con plásticos para formar
las empanadas. Yo usé harina extra en un plato y con las manos formé las tortas
que rellené y cubrí con más pasta. Me parece que dejar la pasta un rato en
refrigeración ayuda a manipularla mejor.
Una vez listas y siendo la hora del
almuerzo dimos con la brillante idea, de que acompañarlas con un pico de gallo
era el complemento ideal. Y se convierte así en una comida super completa. El “pico
de gallo” es solo mezclar cebolla, chile dulce, tomate, culantro y apio tierno,
todo bien picado, bañar con jugo de limón y bendecir con sal y unas gotas de
salsa inglesa. Si ha estado en refrigeración unos minutos previos mejor aún!