Los postres siempre acompañan una buena celebración, pero nada se roba los placeres más que los almíbares y mieles con frutas. El coco por sí mismo presenta su singular sabor y sella de su fragancia a cualquier otra preparación que lo acompañe.
La miel de coco es tradicional prepararla con tapa de dulce (panela), que le da su color moreno y rústico sabor; pero al hacerla con leche la presentación es aún más fina, tentadora y su sabor puede ser más sutil para disfrutarla.
Lo mejor, es una receta también muy sencilla, requiere de 1 lata de leche condensada (320 gr), 1/3 taza de leche pura, 1 coco entero, ½ taza de azúcar, 2 cucharadas de margarina, 3 astillas de canela y 5 clavos de olor.
Comience por partir el coco, pélelo y rállelo por la parte más fina del rallador (aproximadamente salen 2 tazas). Ponga a fuego medio en una olla de fondo grueso (que no pegue), la margarina, el azúcar, leche condensada, canela y clavos, mueva con cuchara de madera y vaya añadiendo a poquitos la leche líquida hasta que alcance el hervor.
Incorpore el coco y siga moviendo por unos minutos más, cuando vaya espesando y las orillas de la miel en la olla empiece a secar, retire del fuego y pase a un recipiente de vidrio (pyrex) para que se enfríe.
Estará lista para disfrutarse por sí sola en porciones individuales, combinándola con miel de chiverre, arroz con leche, helados, fresas o cualquier combinación que le brinden sus antojos. También puede usar esta miel ya fría para preparar empanaditas. Vea la receta AQUI






