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El budín (pudín) es un postre o producto de repostería, que resulta de la combinación de algunos ingredientes y de restos de pan añejo en la forma tradicional. Prácticamente sigue un mismo principio, pan añejo, leche, huevos y azúcar. Por supuesto que un pedacito de budín es ideal para acompañar una taza de café o bien, servirse como postre.
El budín que les presento a continuación tiene su propio sello. Se hace con pan fresco y con pulpa de
TAMARINDO. Esta receta la aprendí del programa de Viviana.
Para obtener 2 tazas de pulpa de tamarindo, se debe poner a cocinar 3 tazas de agua con unos 250 gramos de fruta de tamarindo, a calor medio por unos 10 minutos. Se cuela y se vuelve a poner el jugo al fuego y se le añade 1 ½ taza de azúcar blanca y 1 ½ taza de tapa de dulce (panela) molida o rallada, canela y clavos de olor en polvo, 1 taza de pasas y 2 cucharadas de jugo de jengibre rallado. Esto por otros 10 minutos, quitamos del calor y se reserva.
En esta receta usamos un bollo de pan baguette fresco (también puede ser añejo, no hay problema), se parte en tajadas y se moja con la miel de tamarindo.
Aparte se licua 1 ¾ taza de leche evaporada, 1 taza de leche corriente, 6 huevos, 1 cucharada de vainilla y 115 gramos de mantequilla derretida. Este licuado se le agrega al pan remojado. Se mezcla todo bien y se pasa a un molde engrasado, y se lleva al horno precalentado, a 350 º F por 1 hora o hasta que se dore y al punzarlo al centro el cuchillo salga limpio. Se deja refrescar antes de partir.
Por su jugosidad y sabor, se disfruta muy bien al servirlo tibio o a temperatura ambiente. Tiene un sabor dulce, pero con un acidito que hace salivar al primer aroma. Pruébelo y disfrute esta versión.